viernes, 24 de diciembre de 2010

Felices fiestas

A las puertas de la Nochebuena y tras varios meses de silencio retomo las entradas a este blog para desearos felices fiestas. Creo que, en estos momentos en los que se tambalean hasta los cimientos del estado de bienestar, la unidad racial y la interculturalidad son elementos básicos para construir una sociedad válida para el Siglo XXI que no podemos olvidar. Por ello quiero compartir con todos vosotros este corto vídeo del Colegio Pedro Rodríguez de Cieza (Murcia); un colegio que conozco muy bien y con el que colaboramos muy estrechamente: ¡todo un ejemplo de interculturalidad!

viernes, 6 de agosto de 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take three)

El vuelo hasta Ayers Rock, o mejor dicho Allice Springs fue perfecto. Por momentos hasta me olvidaba que era don Felipe quien manejaba el avión oficial. Fue una travesía tranquila y desértica, pues solo había desierto a nuestros pies. Unas tres horas de vuelo y la aparición del Ayers Rock y de las Olgas, los dos montículos casi en el centro geográfico de Australia. Vimos ambos promontorios de forma muy definida, y el avión dio dos vueltas en forma de ocho alrededor de ambas formaciones. Aterrizamos muy fácilmente y desde el Aeropuerto teníamos preparada toda la comitiva, hasta el Hotel cercano a Allice Springs y muy cerca de Ayers Rock, la formación casi el santuario de los Aborigenes, y la montaña que se transforma, al atardecer en un rojo vivo y mágico. En el Hotel almorzamos frugalmente y salimos en autobús para visitar las dos grandes atracciones geológico turísticas que componen el Ayers Rock, un santuario mítico para los aborígenes, y las Olgas, una formación también geológica cuyos extremos entran y salen de la tierra como una serpentina de rocas redondas y afiladas. Al llegar a Ayer Rock, don Felipe se cambió de zapatos por unos deportivos y sin darnos prácticamente cuenta, comenzó la ascensión, que intentamos seguirle todos, hasta la cima de la gran montaña. No hay duda que él estaba más preparado por su edad, su atuendo y sus incansables deseos de conocerlo todo. A la bajada de la roca, hizo hasta un lanzamiento de jabalina en lo que demostró una gran maestría. Esperamos un poco el atardecer y allí estaba refulgentemente roja la gran roca del Ayers Rock un espectáculo inenarrable que bien había merecido la pena unas horas de vuelo. En Allice Springs nos esperaba el avión de la Fuerza Aerea Española que nos llevó a todos hasta Darwin, en donde hicimos una parada técnica, lo suficiente para que Mercedes y don Felipe se acercaran a la factoría de perlas de Pass Paley en donde compraron algunas cosas cuyo destinatario aun hoy resulta de incognito. En Darwin tomamos un pequeño DC-3 que llevaba a parte del sequito hasta el Kakadu National Park, donde tuvimos ocasión de hacer un maravilloso paseo en canoa en las aguas del lago poblado de animales tropicales y llegamos hasta el Hotel en forma de cocodrilo, que hay frente a unas cuevas de pinturas rupestres, donde conseguimos que viniera el jefe aborigen del Parque, Bill Neidjie, quien se hizo una foto con SAR el Príncipe de Asturias teniendo este en su mano el libro "The dream world" que le regaló Bill mientras le relataba la historia del parque y de su población aborigen. Fue un encuentro muy placentero e interesante. Y con esto terminó el viaje. Vuelta a Darwin donde nos esperaba el avión oficial, que con todo el séquito a bordo partió pata la Isla de Guam en su viaje de regreso a Madrid, atravesando el pacifico de oeste a este. Mi impresión es que habíamos conseguido hacer un viaje a la vez oficial y de turismo a un lugar en el Noroeste de Australia que había podido darle al Príncipe de Asturias una visión más completa de este gran país que es Australia.

domingo, 1 de agosto de 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take two)

La llegada a Sydney en menos de 45 minutos de vuelo estaba jalonada por los siguientes actos: Recepción a la Colonia, Visita a la Mesa Editorial del Sydney Morning Herald, Cena con los Media españoles e internacionales, Visita al Zoo de Sydney y planificación de las jornadas siguientes.

Como hicieron los Reyes, el Príncipe de Asturias asistió a un encuentro con la colonia en el Club Español de Sydney, uno de los lugares mas emblemáticos de la colectividad española y allí compartió con ellos durante casi una hora. Yo tenía organizado con el Director del diario mas importante de Australia, el Sydney Morning Herald, originario de mediados del Siglo XIX, que en una de las reuniones de su equipo directivo (editorialistas y redactores más importantes) mantuviera una reunión con don Felipe sobre la realidad australiana, lo que terminó siendo un completo éxito pues hubo un interesante intercambio de opiniones del Príncipe de Asturias y de sus interlocutores que afianzaron los términos generales de la visita oficial. El director del diario, a quien había yo invitado a un fin de semana en Canberra, tuvo la delicadeza de tratar la historia de la presencia española en el Pacifico, siguiendo las líneas generales del libro de Oscar Spate "The Spanish lake" y de referirse al libro de Robert Hughes "Barcelona" que se había publicado recientemente como introducción a las olimpiadas en Barcelona y del que yo personalmente había presentado su recensión en la sede del diario, hacía solo unas semanas.

El intenso día de Sydney tuvo final con una Cena ofrecida por el Gobernador de Nueva Gales del Sur al Príncipe de Asturias, su séquito y un nutrido grupo de representantes de los Media españoles e internacionales.

La idea de continuar el viaje hacia el centro de Australia, había sido elaborada a propuesta mía por el equipo que, en su día, hizo la visita de reconocimiento. Ahora bien se pensó en dos posibilidades, que el avión real volara directamente con los Media a Allice Spring y que don Felipe pilotara un Falcon, de la autoridades australianas hasta la misma localidad, llevando a bordo a parte del sequito, que me incluía así como al Secretario General de la casa del Rey, don José Joaquin Puig de la Bellacasa y al Subsecretario de Asuntos Exteriores, don Inocencio Félix Arias Llamas, así como al Jefe de Protocolo de la Zarzuela y al de Seguridad. Así se hizo.

sábado, 31 de julio de 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take one)

Desde Wellington partimos para Canberra, donde nos esperaba un recibimiento en el aeropuerto como si se tratara de una Visita de Estado. Tanto el Gobernador General como el Ministro de Asuntos Exteriores Gareth Evans, nos esperaban junto a la totalidad de los miembros de la Embajada, Don Felipe y el sequito se alojaron en el Hotel Hyatt, muy cercano a la Residencia en Mugga Way y esa misma mañana fue recibido por el primer Ministro Bob Hawke, en una entrevista altamente cordial y llena de presagios de buenas cosas para la visita que había hecho más que iniciarse.

Por la tarde tuvimos la inauguración oficial de la nueva Cancillería, con todo el protocolo que yo había organizado. Todos los Embajadores acreditados en Canberra y por riguroso orden de antigüedad, se alineaban en el pasillo de entrada, desde la puerta principal cruzando los dos patios del Toledo y el Granada, hasta la entrada en el Salón de Actos que había conseguido decorarlo con dos grandes globos terráqueos, proveniente de nuestro Pabellón en la Expo de Brisbane en donde se dibujaban la mayoría de las expediciones españolas al Pacifico.

En dicho salón, el Decano del Cuerpo Diplomático, el Embajador de Brasil se dirigió oficialmente al Príncipe de Asturias dándole la bienvenida en nombre de toda la comunidad diplomática. Todo sea dicho porque la atención minuciosa con la que don
Felipe había visto el discurso del Embajador Burgos de Macedo, le había hecho ponerle unas frases en un excelente portugués. Mientras, a la terminación del acto diplomático, una especie de Recepción de Visita de Estado, don Felipe, Gareth Evans y yo subimos a mi Despacho, para hacerles mostrar el resto de la nueva Cancillería y aproveché la ocasión para que ambos firmaran en mi Libro de visitas, que habían inaugurado hacia un año y medio SS.MM. Los Reyes.

Terminado el acto, nos trasladamos a la Residencia del Gobernador General donde Bill Hayden ofreció una cena de Estado a don Felipe, a la que fue invitada, su prima Victoria Torlonia, hija de Philippa Morgan en su matrimonio con el Principe Torlonia, que junto a Ana Sarasola, a la sazón huésped en la Residencia, hicieron dos parejas que salieron después a tomar unas copas en el Hotel Hyatt, ante la expectación de los Media y de parte del séquito.


Al día siguiente, hicimos la visita al Observatorio de la Deep Tracking Station de Tindinbilla, Observatorio que estaba en línea abierta con el de Robledo de Chabela. Fue una visita espectacular, SAR el Príncipe de Asturias se dirigió a los españoles, tras conocer las importantes actividades científicas de ambos centros y parte en broma y parte en serio los españoles del otro lado del hemisferio, le dijeron que esperaban que les visitara en cuanto viniera a España! (sic) Tras la visita nos trasladamos al Parque nacional de Trecking en donde don Felipe tuvo una excelente visión de todos los animales de la fauna australiana, Koalas y Canguros incluidos. Posteriormente y en los mismos salones del Hotel Hyatt don Felipe dio una esplendida recepción a la comunidad española de la ACT y a la que vinieron hasta españoles de Melbourne y Adelaida. Por la noche don Felipe ofreció, en la Residencia, una cena, organizada por Mercedes, de más de 100 personas al Gobernador General, parte del Cuerpo diplomático, del sequito y de los Media que le acompañaban en el viaje.

De mañana salimos para Sydney en el avión especial de la Fuerza Aérea Española.

viernes, 30 de julio de 2010

Proyecto de viaje Oficial del Príncipe de Asturias a Nueva Zelanda y Australia

Una vez concertado el viaje con los Gobiernos de Canberra y Wellington, comencé a determinar y acordar ciertos extremos del viaje con Asuntos Exteriores y con la Zarzuela. El primero, era el hecho de que la visita Oficial a los dos países de los mares del sur debería iniciarse, en esta ocasión, por Nueva Zelanda y que en todo caso la Universidad tenía que ser el primer lugar en el que Don Felipe comenzara sus actividades. Una vez acordado esto, se estimó que el plazo del viaje sería de aproximadamente dos semanas y que una vez en Australia había que desplazarse hacia el centro y hacia el Sur oeste.

Con estos datos básicos que me fueron aceptados inmediatamente por Madrid, comenzamos a trabajar en los detalles del viaje, y como en el anterior de SS.MM. los Reyes tuvimos una visita de reconocimiento que iniciamos por Nueva Zelanda y en la que detallamos el acto Universitario, la correspondiente Marae y a su vez los destinos mas importantes en Australia, Sydney, Canberra, Allice Springs, Darwin y Kakadú national park, en el que había que alquilar un pequeño DC-3 pues el Boeing oficial español no tenía capacidad de pista para el aterrizaje en el citado Parque nacional.

Resueltos todos estos extremos, se procedió a la confección tanto en Nueva Zelanda como en Australia del correspondiente itinerario que fue acordado punto por punto entre los respectivos gobiernos, añadiéndose en Australia una visita especial al Observatorio de Tidinwilla de los "Deep tracking stations" desde donde se trataría de hacer una conexión con España, al igual que SS.MM. los Reyes lo habían tenido en el chatting desde la vieja Cancillería con Madrid.

jueves, 29 de julio de 2010

Un corto interregno en mi Embajada en Canberra

En verdad la vuelta a Canberra desde Auckland y tras este importante viaje, mi vida fue tomando unos derroteros que vamos a tratar de diseñar en sus líneas muy generales: 1º Había que desarrollar todas las relaciones e iniciativas plantadas y diseminadas por el viaje de Estado de SS.MM. los Reyes. 2º Quizás la más importante, para poder seguir con las anteriores, fue darle curso a la primera piedra puesta por el Rey para construir una nueva Cancillería 3º No menos prioritario era profundizar en las relaciones con Nueva Zelanda y seguir profundizando en las Islas del Pacifico que me había tocado la suerte de ser el Embajador de España.

Pero lo mas importante, repito, fue la construcción de la nueva Cancillería que gracias a dos arquitectos australianos y a nuestro concepto de la ampliación resultó un completo éxito. La idea, compartida con los servicios de arquitectura del Ministerio, era la siguiente: ampliar, sin destruir lo existente, es decir construir un bloque en la parte de atrás del actual, y cerrar con columnas los dos patios el Toledo y el Granada, plantando en sendas cubas unos bonitos limoneros e inundando prácticamente la parcela de olivos algo crecidos.

Los balcones actualmente existentes con geranios de plástico serían cubiertos por unos miradores de cristal modernos, prácticos y muy elegantes.

Todo quedó perfecto y en menos de 6 meses desde la salida de los Reyes de Australia, pudimos contar con toda la infraestructura correspondiente a una gran Embajada. Aldo Giurgola el Arquitecto italiano del nuevo Parlamento nos dijo textualmente en una carta que "la excelente distribución de la luz y la concepción tan moderna de la ampliación hacían de este edificio uno de los más notables de Canberra", cosa que me satisfizo en gran modo y que me ayudó a plantear su inauguración, en la Visita Oficial de SAR el Príncipe de Asturias, en el mes de junio del 1990, pues la inauguración de hecho, la hicimos nosotros, en la primera presidencia del Consejo de la UE. en el primer semestre de 1989 Este interregno no fue muy largo, pues a la terminación de nuestra Presidencia del Consejo de la UE. se me informó oficialmente que SAR. el Príncipe de Asturias realizaría una visita oficial a Australia y Nueva Zelanda, como continuación del viaje de Estado de SS.MM. los Reyes.

Ni que decir tiene que desde ese momento todas mis energías se concentraron en hacer otro éxito de este viaje Oficial del heredero de la corona de España.

martes, 27 de julio de 2010

Visita de Estado a Nueva Zelanda

La llegada a Wellington, supuso una ceremonia de lujo. Junto a los actos oficiales de Bienvenida, presididos por el Primer Ministro y el Gobernador General, una ceremonia casi paralela se tenía, con la evidente anuencia de SS.MM. los Reyes en una gran salón donde se llevó a cabo la Marae en la que SM. el Rey inició su discurso con la citada frase en lengua Maorí de "Tona katu, tona katu, tona katu katoa" y toda la parafernalia de danzas y de signos de bienvenida, llevadas a cabo por el Jefe del ritual maorí quien lanzaba al suelo unas ramas para que al ser recogidas por SM. el Rey y mirándose ambos a los ojos, se descubriera el tono de paz que rodeaba la visita. Fue una bienvenida llena de frases amables y de ritos profundos y muy dignos.

Los Reyes se alojaron en la Residencia oficial del Gobernador General de raza Maori y de profesión Obispo anglicano, un personaje único en sus modos y en sus formas de comportamiento. Los actos más importantes de la visita fueron: 1º La recepción en el Parlamento neozelandes. 2º La cena oficial en la Residencia del Gobernador General. 3º El encuentro con los hombres de negocios españoles desplazados al efecto. 4º La visita de las canteras de busques deportivos, en donde se había construido el de Michael Fay, ganador de la America's cup del año anterior. La visita fue tan interesante que SM. el Rey adquirió para las Infantas un buque deportivo, que al no entrar en las bodegas ni del Boeing ni del DC 8 que llevaba al séquito de la visita de Estado, su envío fue organizado de tal manera por los servicios de protocolo neozelandeses que en su vuelo directo de Air New Zeland a bordo de un Boeing 747 fue embarcado a Londres, con el encargo especial de que lo encontrara en España su augusto adquirente a su llegada desde Nueva Zelanda, lo que me consta que efecto, así ocurrió.

Una de las últimas actividades, único momento de algo de tensión en los 16 días de visita de Estado, fue la invitación en su avión oficial por el Primer Ministro neozelandes a que SS.MM. y parte de su séquito volaran antes de salir desde Auckland, donde les esperaban sus aviones para iniciar el retorno a España, para conocer desde el aire la Isla Sur y sobretodo el Monte Cook que se eleva a mas de 4.000 metros y que normalmente está cubierto de nieve, ofreciendo un espectáculo único entre las verdes praderas y el blanco de la nieve.

En efecto el vuelo se originó desde el Aeropuerto de Auckland a pesar de que había un pronóstico de meteorología algo adverso pues se anticipaban nubes y mal tiempo, en general. Lo cierto es que aparte de las verdes praderas de la Isla Sur y el perfil de la ciudad de Christchurch poco pudimos ver de las cumbres del Mount Cook y lo peor fue que al intentar aterrizar el citado avión del Primer Ministro se interponían unas nubes, a muy poca distancia, lo que impedía el aterrizaje en dos ocasiones sucesivas. El momento y el intento de los frustrados aterrizajes hizo retrasar la hora prevista para el despegue de los aviones españoles, lo que fue comentado en alta voz por algunos miembros del séquito de SS.MM. en el sentido de que, no se podían hacer horarios tan apretados que no tuvieran en cuenta los posibles contratiempos como los que teníamos con los dos intentos de aterrizaje. Ahora bien, recuerdo como si fuera ahora mismo que al tercer intento SM. el Rey pidió entrar en la cabina con los pilotos y aunque nunca supimos si él mismo tomó el mando de la aeronave, lo cierto es que al tercer intento tomamos tierra justo al lado de los dos aviones españoles ya esperando con todos sus pasajeros menos los que veníamos del vuelo a la Isla Sur.

Fueron unas despedidas cortas pero muy cordiales. El Rey me dijo textualmente "Anda Embajador que no vas a descansar ahora". Lo cierto es que como decía mi colega de Protocolo neozelandes, no hay mejor aroma que el del queroxeno que dejan los aviones oficiales cuando salen hacia su destino. ¡Y así fue! Tengo fotos que lo confirman y testigos de la despedida que lo vieron.
Fue el final de 16 días de dos visitas de Estado para mi inolvidables y en las que creo que se abrieron muchas puertas para el conocimiento y la presencia de España, de nuevo en los Mares del Pacifico Sur.

Visita real en Sydney y fin del viaje a Australia

De buena hora salimos de Canberra, con los honores de rigor. El corto vuelo a Sydney solo se vio retrasado, una vez en tierra y formada la larga comitiva de los mas de 50 automóviles, por problemas de orden interno (un fuerte viento obligó a la Reina a peinarse de nuevo) tuvimos un corto retraso, pero las bienvenidas de rigor, del Gobernador de Nueva Gales del Sur y de las restantes autoridades ya habían sido hechas, así que nos dirigimos directamente al Hotel Intercontinental, en cuya suite del ático se alojaban los Reyes.

Tres hechos jalonaron el ultimo día de estancia en Australia: 1º Una visita al espléndido Zoológico de Sydney con una detenida visita al Platipus/Ornitorrinco, 2º Un paseo en yate por la gran bahía de Sydney recibidos y despedidos por grupos de folklore español y una visita imprevista pero calculada al Club Español de Sydney y finalmente una recepción en la Residencia oficial del Gobernador de Sydney que se prolongó más de lo previsto.

El Domingo 19 fue un día de descanso relativo. Por la mañana y en una capilla improvisada al efecto en uno de los salones del Hotel tuvo lugar la misa, a la que ayudó Don Juan Carlos como monaguillo de honor y tras ella, no tuvimos actividad oficial hasta bien entrada la tarde en que SS.MM. los Reyes ofrecían una cena de agradecimiento y despedida a la casi totalidad de funcionarios y especialistas australianos que habían colaborado tan decisivamente en el éxito del viaje real. Se trataba de un lugar excepcional, el Restauran de Tony Bilson's, inaugurado muy recientemente y de hecho esta era la primera ocasión en que se tomaba, pacíficamente, todo el restaurante en medio de la Bahía de Sydney. Se trata de un lugar excepcional, todo el prácticamente de cristal y situado como una isla en medio prácticamente del centro geográfico de la espectacular Bahía.

Ello puso fin a la estancia en Australia y al día siguiente lunes 20 de junio de buena hora también se inició la visita a Nueva Zelanda.

lunes, 26 de julio de 2010

La visita real a Canberra

Y de nuevo en el avión, detrás del Ministro de Mondéjar y de Sabino, que tenían “abono de ida y vuelta”. Dirección Canberra, en donde me jugaba todo el protocolo y todo el ambiente político que se iba a ir creando en el encuentro con los Gobernadores Generales Sir Ninian Stephen y el Primer Ministro Bob Hawke, que esperaban al pie del avión con sus respectivas esposas a los Reyes de España, en una parte oficial del aeropuerto de Canberra, al final de la Pista y junto a los Hangares oficiales que yo no conocía.

Allí fue donde me di yo cuenta de lo importante que era toda la infraestructura que habíamos montado durante semanas, pues ni mas ni menos que un medio centenar casi de automóviles esperaban a la comitiva real y a los Media.

El programa era duro y cargado. Del Aeropuerto acompañando a SS.MM. los Reyes a las Residencia del Gobernador General, luego parte del sequito salvo los Mondéjar y Sabino, se alojaron en el nuevo Hyatt y a las 13:00 era el almuerzo oficial en la sede del Nuevo y espectacular Parlamento, al que llegamos Mercedes y yo, solo media hora antes de empezar la comitiva a llegar y esperarles en la puerta, en medio de la multitud convocada, que luego supe que superaba las 700 invitados y que era el primer almuerzo oficial que se daba en dicha sede.

Los discursos fueron de antología, en su día se transcribieron en nuestra prensa y no lo vamos a re-producir ni aquí ni ahora. Un solo detalle, había una fecha equivocada de la colonización australiana que tuve que transmitirle a Sabino y que fue corregida en el acto por Alberto Escudero.

Por la noche y en la residencia del Gobernador General este agasajó a nuestros Monarcas con una cena en la que participó todo el gobierno y comensales del cuerpo diplomático y autoridades de la ACT (Australian Capital Territory) hasta cubrir una larga mesa de más de 50 comensales.

Al día siguiente tuve una confidencia del Ministro de Exteriores y de Sabino Fernández Campo. Al parecer los periodistas habían estaban molestos conmigo, porque no fui a recibirles a la llegada del avión de los Media en el aeropuerto de Brisbane y querían boicotear la cena de Gala que los Reyes ofrecían en la Residencia al Gobernador General Sir Ninina Stiphen, bajo la velada amenaza que si no iban todos los periodistas (unos 36 que no iban los 6 que rotativamente era tradicional que a asistieran este tipo de encuentros) Me dijo el Ministro y Sabino que yo no me diera por aludido, en ningún momento, y que la solución se aclararía con el tiempo. La verdad es que mucho tiempo no quedaba, pues los Reyes cenaban esa noche en la Cena de Gala ofrecida por el Gobernador General con todos los Ministros y sectores del comercio y la cena en la Residencia era al día siguiente.

Pregunté a mis compañeros de Exteriores, Lalo Mirapeix y a Alberto Escudero quienes me dijeron oficiosamente que hiciera lo posible por incluir a todos los periodistas en la cena de la Residencia, aunque se imaginaban lo que iba a costarle a Mercedes, que antes de salir hacia Brisbane los Media venían bastante “tocados del ala” porque en el anterior viaje a California, SS.MM. los Reyes no había tenido mucha audiencia hasta el extremo que la Revista “Época” hizo unos titulares, al comentar la visita Oficial a dichos Estados norteamericanos, bajo los llamativos titulares “Los Reyes en manos de ineptos”.

Todo esto se lo dije a Mercedes quien reflexionó unos minutos y me dijo, “yo creo que lo que más me interesa de este viaje es que la prensa hable bien del viaje, así que diles que si, que vengan todos, pero que se atengan a mis instrucciones durante la cena y después”. La verdad es que el mensaje lo pasé a Alberto quien lo hizo llegar a la prensa y las instrucciones eran las siguientes: los Media llegarían a la Residencia una vez terminada la Recepción oficial en los salones de la derecha de la Residencia donde estaban todos los invitados, que posteriormente bajarían al comedor de abajo, el que nosotros habíamos construido nada as llegar, y en donde teníamos la fabulosa mesa de 36 comensales que luego, por motivos de protocolo, una vez más, no pudo ser utilizada. Al parecer la Reina prefería tener un Buffet en el que podía intercambiar más libremente la conversación con sus invitados. Así que se preparó todo, el buffet en la Mesa cerrada de los 36 comensales, como de dos metros y medio, para poner el Buffet que Mercedes había dejado ya preparado, hasta con los números de la colocación de las fuentes y luego varias mesas unas 12 esparcidas por todo el salón, junto al comedor, pues habíamos tirado un tabique y construido una puerta corredera de madera, para dar mayor cabida a las mesas.

En la de los Reyes, me dijo Alberto que “á la riguer” no os podéis sentar ni Mercedes ni tu. Solo los Reyes, sus huéspedes, los Gobernadores Generales, el Primer Ministro Bob Hawke y su esposa, los Decanos del Cuerpo Diplomático Embajadores de Brasil y los Ministros de exteriores australiano y español, total 12. Y nada mas, en las demás mesas hay que ir colocando, sin placement a los Ministros del Gobierno que habían confirmado su asistencia y a los demás huéspedes.

El tema de la prensa se resolvía de la siguiente manera: iban a venir todos, unos 36 mas los Audio visuales, en el entendimiento que no podían tomar fotografías una vez iniciada la cena, pero ellos se quedarían en la parte superior, en donde se pondrían unas mesa plegables con faldas (las que usábamos nosotros para los conciertos en el comedor) sacadas en al último momento de la “familly room” que Mercedes también había arreglado cuando llegamos.

El orden era más o menos el siguiente. Nosotros esperamos a pie de escalera en el jardín la llegada de SS.MM. los Reyes, ellos subían al salón de la izquierda y esperaban la llegada de los Gobernadores Generales. Los invitados oficiales estaban 15 minutos antes ya formados en el salón de la derecha, y una vez las dos parejas, los Anfitriones, pasaría a saludar uno por uno, de los que no olvidé ni un solo nombre, acordándome que el Director General de Europa, que yo creía divorciado estaba acompañado de una joven rubia con traje muy sencillo negro. En todo caso, cuando pasamos por Mrs. y Mr Koenigsfeld, al oír su nombre el Rey se volvió a la Reina a quien acompañaba Mercedes y le dijo “The one in Pink is your friend” y seguimos….con la marabunta de nombres y de Excellencies y demás invitados entre los que estaba mi buenísima amiga Lady Susan Renouf, Sonia McMahon y Philipa Morgan, antes Philipa Torlonia, de la que tendremos ocasión de hablar mas tarde, con ocasión de la vista de SAR. el Príncipe de Asturias.

Al bajar al comedor se produjo la divertida anécdota de las zapatillas/espuelas Mexicano-Peruanas, los Reyes y los Gobernadores Generales se dirigieron a la mesa redonda presidencial y cuando todos hubieron bajado menos los Media, los Reyes se acercaron al Buffet y comenzaron a servirse, no teniéndose que levantar ya mas, pues fueron servidos hasta los postres, que incluía una tarta de chocolate hecha en casa por Basi, en honor de la Reina.

Mi buen amigo Wayne Kent-Helly me ayudó mucho en la confección de a lista social de aquella cena, pues de los Ministros y hombres de negocios nos ocupamos en la Embajada. El tema de los periodistas se resolvió a las mil maravillas. Yo una vez sentados los Reyes subí al piso de arriba y los fui acomodando en las 3 grandes mesa redondas de a 12 y luego terminados de servirse los invitados del piso de abajo ellos bajaron también al Buffet y se sirvieron a discreción. Terminaron antes que acabaran abajo de manera que cuando iban subiendo, no quedaba ni resto de las mesas ni de la comida. Era un salón á …….coeur ouvert!

La estancia en el segundo día de SS.MM. los Reyes en la ACT (Australian Capital Territory) estaba marcada por tres acontecimientos básica y esencialmente españoles: 1º La Recepción oficial a la colonia española, 2º La visita a la Cancillería y 3º La cena de gala en la Residencia ofrecida por don Juan Carlos y doña Sofía al Gobernador General y esposa, al Gobierno australiano y a la sociedad.

Y así se planearon y así figuraban en el calendario de la visita organizado por parte española y australiana y debo confesar ahora, a unos mas de 20 años de distancia que realmente fue una jornada muy "trabajosamente pionera". Además por si fuera poco, y aparte que yo tenía que seguir el programa como si fuera un invitado mas, lo cierto y verdad es que sobre mis idas y venidas, casi perfecta y magistralmente organizadas por las visitas de reconocimiento y por los directores español y australiano del viaje, Duncan Andersen y JLP, lo cierto es que había temas que yo debía resolver sobre la marcha, como fue el hecho de la invitación a la Cena de gala ofrecida por SS.MM. los Reyes al Gobernador General de Australia Sir Ninian Stefen, en la Residencia, a la que había que invitar, a todos los miembros de los Media españoles, con invitaciones personalizadas, que hizo mi Secretaria Graciela McNamara mientras yo seguía al séquito oficial en la impresionante Recepción a mas de 1000 españoles venidos de Canberra, Melbourne y Adelaida, en las que los Reyes supieron, como siempre, llegar al corazón de los españoles y a tenerlos tan cerca después del inmenso viaje que habían realizado. 2º La visita a la Cancillería merece tres apartados especiales: a) La colocación de la primera piedra de la extensión del edificio y la muestra de la Maqueta llevada al efecto por los arquitectos australianos, tarde lluviosa pero muy bien aprovechada, b) La conexión de un sistema de chat, en aquel memorable día 13 de junio de 1988, vía Internet, en la que don Juan Carlos dialogó con la contraparte española basada en el CSIC en su sede de Barcelona, así como la inauguración del servicio de Correo electrónico de Australia a España y c) La firma del Libro de honor por los monarcas, aprovechando el hecho de estar ya sentados en mi Mesa del despacho, y frente al ordenador que previamente había llevado a cabo una de las mayores proezas de todo el viaje: el chatting y el envío del 1er correo electrónico, unos 20 años de que esta gran noticia, no fuera noticia alguna.

Debo añadir que en la cena de gala, y cuando personalmente presentaba a don Juan Carlos uno por uno a todos los invitados, antes de bajar a la Cena, cuando llegamos a Mrs. Königsfeld, el Rey se volvió y le dijo a la Reina "The one in pink is your friend" (sic)


Todo salió muy bien y creo que algún periodista llegó a decir que la cena había sido hasta entretenida. (Sic)

domingo, 25 de julio de 2010

Desarrollo del viaje en Australia: Brisbane

Comencemos por la llegada a Australia y el medio de transporte.
Por aquellos años, el avión oficial que compartían entonces SS.MM. los Reyes con el Presidente del Gobierno, a la sazón Felipe González, les daba varios quebraderos de cabeza. Es un hecho notorio que el Presidente González quedó y bien tirado por Ecuador, Colombia y otros lugares Iberoamericanos. Así que tratándose de un viaje tan largo como Madrid Australia de ida y vuelta, el Gobierno debió tomar la decisión de adquirir otro nuevo, un Boeing 737 de las Fuerzas Aéreas Españolas y se pensó con mucha cordura que viajaran los dos aviones. Por cierto el viejo DC-8 hizo una “performance” de libro y no tuvo que atornillársele en los mas de 40.000 kilómetros que voló ni una sola tuerca. Pero, y siempre hay un pero, los sabuesos Media members descubrieron que tenían a su disposición todo un DC-8 y así de golpe y porrazo, de un séquito de + o – unas 70 personas, incluida la Casa real, Exteriores, Seguridad, Comunicaciones y los Media originales, se convirtieron, por obra y gracias del viaje pagado, en unas más de 140 personas.

Esto creó un pequeño problema de logística, para ir acomodando a todos, tratando con cuidado el tema de los equipajes y sin duda de todos los automóviles que requería semejante numero de compañantes!

Pero hay una anécdota que parece que pasó desapercibida a todos, incluidos los lectores de los Media y de las Revistas del Corazón en aquellos años de los late 80’s .

Los aviones volaban a escasos miles de metros y a casi a la misma altitud, y la llegada prevista en Brisbane, para las 18:00 horas fue adelantada por el Avión de los Media, llegando el de SS.MM. los Reyes solo cinco minutos después, y aparcando junto a las autoridades que esperábamos oficialmente a la comitiva real. Yo no tuve ni tiempo de pensarlo, pero mi mente estaba en el avión Real, no podía dejar de estar al pie de la escalerilla del avión pues yo tenía que subir al avión el primero y acompañar a SS.MM. en el descenso, así que no pude ni acercarme al avión de los Media que había aparcado al otro lado de la pista y lejos físicamente de la Tribuna oficial.

En nuestro lado de la pista se agrupaba un buen número de españoles que espontáneamente habían venido a recibir a sus Monarcas, yo conocía a algunos y estábamos charlando un poco. Llegó el avión Real, aparcó y yo subí la escalerilla y esperé a que se abrieran las puertas, y entré. El Rey me recibió como si me conociera de toda la vida y me presentó a todo su sequito, a quienes encontré en muy buen estado y sin aparentar cansancio alguno especialmente al vetusto Marques de Mondéjar que estaba fresco como una rosa a su ya provecta edad. Y bajamos. Se oyeron los aplausos de los españoles que quedaban a la parte izquierda del avión separados por unas pequeñas barreras metálicas. La reina fue la primera que se acercó a ellos y les dio la mano seguida por el Rey, todos saludamos al Gobernador y al Alcalde de Brisbane, y poco a poco fuimos presentando a los miembros de la Casa Real, al Jefe y al Secretario general así como al Ministro de Asuntos Exteriores y demás acompañantes del sequito oficial, que figuraban uno por uno en el Librito hecho al efecto por los servicios de Protocolo australianos.

Dicho sea así de paso, SAR. la Infanta Elena terminó no acompañando en último momento a SS.MM. los Reyes al parecer por problemas de Agenda (Sic). En todo caso hay algunas anécdotas que relatar:

1º Me llamó mucho la atención como ante los aplausos de los españoles, la Reina se acercó a un grupo de ellos seguida por el Rey que estrecharon varias manos que se lanzaban a su encuentro.

2º No se en que momento, pero desde luego andando por la Pista SM. el Rey me dijo “Ese folleto que has hecho de nuestro viaje está muy bien” y

3º Tras las presentaciones de rigor, que duraron como unos 5 minutos los Media españoles ya estaban actuando, lo que se convertiría en la mas fiel escolta de SS.MM. los Reyes de España en su primera visita al Pacifico Sur el primer Monarca de la dinastía Borbónica o de los Austrias. Conquistarlo lo hicimos nosotros los españoles y aun mas denominarlo en su mayoría también, pero visitarlo oficialmente, era la primera vez y yo era el primer Embajador que los recibía.

Los Reyes en esta ocasión, prevista para solo un día, se alojaban en el Hotel Hilton de Brisbane, en la suite del piso 27 y nosotros, de acuerdo con Madrid y con Canberra habíamos decidido que se reposaran del largo vuelo y no había ninguna actividad prevista para la noche. Pero la Reina me dijo, “mejor organiza una pequeña cena como para 12 o 10 personas y en una hora estamos dispuestos”.

Dicho y hecho, en la sala contigua a la Suite real, se organizó una Mesa a la que se sentaron SS.MM. los Reyes, el Ministro Fernández-Ordoñez y Mari Paz, los Marqueses de Mondéjar y Sabino Fernández Campo, a la sazón Secretario General de la casa. En total con Mercedes y conmigo 9 personas.

A mi por motivos de protocolo, mi querido amigo, compañero y Jefe de Protocolo de la Zarzuela Alberto Escudero, tuvo a bien sentarme junto a la Reina, quien me sometió a todo un cuestionario sobre Australia durante toda la ligera cena, que no duró mas de 40 minutos. Hubo anécdotas, de llegada, para dar y tomar. Yo la compañía de SS.MM. los Reyes hasta la encontraba natural, como si hubiera estado con ellos desde siempre. No digamos la del Maques de Modéjar que ya sabía que yo era de Murcia y todo. ¡Que información más aquilatada tienen estos personajes! En un determinado momento la Reina me dijo si podría encontrarle a una amiga suya que vivía cerca de Sydney y que había sido compañera suya en el Colegio. Me enseñó una carta en la que ella le escribía a mano diciéndole y llamándola “Dear Sofia:” lo cual me hizo pensar en que la intimidad era más que intima hasta casi confidencialmente amistosa. Y yo la dije, si creo que se la puede encontrar. Se trataba de Mrs. Koenigsfeld que mi excelente Secretaria Graciela y de mi parte, invitó a la Recepción y Cena que ofrecieron los Reyes al gobernador General en la Residencia.

Anécdotas hubo mas, pero la que yo recuerdo vivamente, sentados aun en la mesa y a los postres SM. el Rey le dijo al Minisytro de Exteriores, “Oye Paco ¿tu no crees que en esto del impuesto de la Renta te has pasado un poco, cuando eras Ministro de Hacienda”? Ni recuerdo la contestación pero la pregunta no creo que la olvide nunca. ¿Es que los Reyes cuando hablan tienen siempre una intención en lo que dicen? Eso me parecía a mi después de haber compartido mesa y mantel durante casi una hora.

Retiro a descansar y pequeña charla con mis compañeros de Carrera y personal conocido de la Zarzuela, que había venido a la visita de Reconocimiento y que andaban por la Cafetería y yo a buscar, con Mercedes una camisa blanca que no había traído, a pesar de las listas de SM. para la cena de gala que a la noche siguiente daban a SS.MM. los Reyes el Comisario General de la Expo y el Gobernador de Queensland. El tema se resolvió en el mismo Hotel, un camarero más o menos de mi misma corpulencia, me dejó una camisa blanca que le devolvimos antes de irnos por la mañana del día siguiente.

Yo nunca había visto a los Reyes en sesión. La acumulación de reporteros, cámaras de TV y periodistas era inconmensurable al día siguiente a la entrada de la Expo Brisbane, 88. Para tomar la Foto de SM. la Reina con un Koala en los brazos provocó las luchas de Dalda, el fotógrafo oficial de la Zarzuela y el de Hola. La foto debió de ser muy atractiva pues a la mañana siguiente era portada en casi todos los diarios australianos. Almuerzo en la Expo y por la tarde recepción a la colonia española. A mí me parecía que el salón que habíamos tomado era demasiado grande, la verdad es que Alberto me había dicho que pusiera unos cordones apoyados en unos vástagos de metal para hacer como un camino por el que SS.MM. los Reyes pudieran deambular después del primer Discurso a los primeros españoles que iba a ir encontrando, que fueron muchos, a lo largo de toda su Visita de Estado.

Primera Cena de gala por la noche, con el primero de los discursos a la autoridades australianas, en la que junto al deseo de conocer bien este país, “perla de los Mares del Sur” el Rey en nombre de la Reina y suyo agradecía las atenciones recibidas y mencionaba la sucesión de Brisbane a Sevilla en la próxima Expo de 1992.

sábado, 24 de julio de 2010

Inicios y preparativos de la visita Real

Nada mas volver a Canberra, desde Wellington tras una visita al norte de la Isla de Auckland con los ayudantes del Comandante tras asistir a una Marae de bienvenida de los Maoris, y dejar al Elcano camino de su vuelta a España, recibí las primeras noticias de la futura visita de
Estado de SS. MM. los Reyes a Australia y Nueva Zelanda.

Inicialmente se me informó que los Reyes vendrían acompañados de la Infanta Elena y aunque no tuve fechas fijas al respecto, si que comenzamos en la Embajada a poner en funcionamiento toda la maquinaria administrativa para preparar la citada visita.

De hecho el viaje era complejo por dos motivos, primero la distancia y segundo la organización de una visita Oficial que iba a durar en torno a una semana en Australia y otra en Nueva Zelanda. Así pues que, de acuerdo con mi Ministerio, planificamos dos visita de reconocimiento, una primera a cargo de mi querido y llorado amigo y compañero Luis Llesen, con el que desbrozaríamos una primera idea del itinerario, con los correspondientes responsables de protocolo de Australia y Nueva Zelanda, y luego se produciría la correspondiente visita de reconocimiento de personal de Zarzuela y de Exteriores en relación a las visitas, itinerario, comunicaciones, protocolo, seguridad e información, que tuvo lugar unos meses antes del acontecimiento.

De ese bosquejo quedamos en que el viaje se decidiría en Madrid, eligiendo Zarzuela la parada necesaria a mitad de camino, que de hecho fue Singapore y llegando a Australia inicialmente a la ciudad de Brisbane, en Queensland, para un acto de cortesía en relación a la Exposición Universal que se celebraba antes de la de Sevilla 92, y a continuación un visita a Canberra, la mas oficial, con acto en el Parlamento, en la Residencia del Gobernador General, donde se alojarían los Reyes, y en la Residencia de la Embajada, sin olvidar a la colonia española en ambas ciudades, y de allí a Sydney coincidiendo con un domingo, en que se pondría fin a la Visita de Estado a Australia. Un día de descanso y el Lunes inicio por Wellington de la visita a Nueva Zelanda, y luego Auckland, partiendo de allí en su vuelta a Madrid, aun sin determinar el día preciso.

Todo se hizo según previsto, teniendo muy en cuenta de visitar uno por uno todos y cada uno de los lugares en los que se desarrollaría la Visita de Estado, lo que a mi me fue extraordinariamente útil para pensar en la redacción de los discursos cuyo bosquejo inicial tenía que hacer yo.

La visita no duró tanto tiempo como duraría el Viaje de Estado porque hicimos varias ciudades en un solo día y los Jefes de Visitas de Estado de los dos Ministerios de Exteriores nos facilitaron extraordinariamente nuestro trabajo.

Una sola anécdota. Tanto en Australia como en Nueva Zelanda nos preguntaron con insistencia el lugar donde se debían alojar las “Ladies-in-Waiting” de la Reina, asombrándose cuando les decíamos que la Monarquía española no tenía más que una Casa con un Jefe y un Secretario General y que carecíamos de Corte oficial, como en otras monarquías europeas. Sencillo pero eficaz, quizás para comenzar a comprender, por nuestros interlocutores, la importancia de la Monarquía española, su modernidad y el papel fundamental desempeñado en la transición.

Fueron unos días muy gratos, en los que entablamos amistad no solo con los compañeros del Ministerio sino también con todo el personal que vino de Zarzuela. La visita de reconocimiento, en su conjunto, se realizó en menos de una semana y luego quedamos en el envío de todos los proyectos de Discursos de SM. el Rey, alojamiento del sequito y especialmente de la prensa y los medios audiovisuales. Únicamente en Nueva Zelanda, tuvimos que estudiar bien la Recepción oficial por la comunidad Maori, sus espectaculares actos protocolarios, inluídos el inicio de los Discursos oficiales por las palabras rituales de “Tona katu, tona katu, kotoa” y algunas otras particularidades a las que la comunidad Maorí dedicaba mucha atención, y que tratamos de instruirnos e incluirlos del mejor modo posible.

Luego quedaban dos elementos:
1º La redacción en la Embajada de un Folleto dedicado esencialmente a la colonia española y a la comunidad australiana, tanto la oficial como la popular, que explicara de un cierto modo el arraigo de la Monarquía en la historia de España, así como su modernidad. El folleto previa consulta naturalmente a la Zarzuela, para introducir las modificaciones que estimaran oportunas, fue redactado como el del Elcano, por el excelente hispanista australiano Robert Langdon, y le pusimos en la primera pagina una foto muy distendida de los Reyes, y el titulo de “A Royal visit with a difference” la coontraportada del folleto incluía, ni mas ni menos, que todo el árbol genealógico de SM. el Rey desde casi los inicios de la Monarquía en España. Especial cuidado tuve, una vez con el VºBº de Zarzuela de distribuirlo entre los Centros españoles, especialmente el de Sydney y el de Canberra, y en las autoridades mas vinculadas con la próxima visita de Estado, así como a todos los medios de comunicación neozelandeses y australianos.

Yo por mi parte tenía dos intereses de amplio calado:
1º La posibilidad de conectar a SM. el Rey por vía digital, con un chatting entre Canberra y Madrid, además de establecer una dirección de correo electrónico que SS.MM. los Reyes inaugurarían enviando un mensaje en su obligada visita a la Cancilleria.
2º La colocación y apertura de una placa en el Hall de la vieja Embajada, conmemorativa de su visita de Estado y la colocación de la primera piedra de la nueva Cancillería, empeño que tuve en mente desde que me anunciaron la celebración de la visita de Estado de SS.MM. los Reyes de España.

Todos los Embajadores sabemos, y muy bien, que estas visitas dejan huella y que en ellas se concede con generosidad casi todo lo que se necesita, por el Ministerio de Exteriores y se resuelven temas que de otro modo pueden estancarse en un tiempo tan indefinido como inescrutable.

Con todo ello en mente me puse a trabajar nada mas decir adiós a mis compañero y amigos del grupo especial que iba a desarrollar el viaje desde Madrid y yo desde Canberra y Wellington.

Fueron cuatro largas semanas, de llamas constantes, de instalación del FAX primer artefacto milagroso que se hizo en una sola mañana, y que emitía, en tiempo real, los mensajes y los documentos que se enviaban desde Madrid. Por su confidencialidad inicial lo instalamos en el cuarto de Cifra, cuyo servició también se mejoró pero siempre dependiente en aquellos años a fines de los 80’ de las maquinas de teletipos, que luego desaparecerían como por milagro.

Como conseguí yo en 1988 establecer una dirección de correo electrónico para que lo inaugurará SM. el Rey lo debo describir, aunque sea muy sucintamente. Primero me puse en contacto con una buena amiga de Madrid, Mercedes Mattei, que estaba muy en contacto con las conexiones digitales en aquellos momentos en que en Madrid, se habían instalado en 1986 por José Barberá y la reciente RedIRIS los dos “back bones” de la National Science Foundation a Fundesco.

Fueron los principios de las Red en España. Hacerlos extender a Australia no era mas que tener la suerte de poder conectarnos a un buen servidor australiano, que los había ya, y a su vez tenerlo abierto con un servidor en Madrid a lo que mi amiga Mercedes me ayudó extraordinariamente. Hicimos varias pruebas antes, el correo salía, tardaba pero llegaba a su destino, y viceversa. Ahora bien el tema de mantener un chatting con la diferencia horaria era más complicado, pero conseguimos para el día fijado mantener una línea abierta en la que mi impresión es que el satélite nos ayudó grandemente al empeño.

Otro tema de interés era la organización de todos los alojamientos y las comitivas de los coches oficiales. Para ello la colaboración de mis compañeros en la Embajada fue fundamental, el equipo que yo deseaba tanto construir en Canberra se catalizó con la Visita de Estado de los Reyes de España y debo rendir aquí mi mas ferviente apreciación a nuestro Secretario de Embajada Carmen y Álvaro de Salas, a nuestra Canciller y a Mayca y Miguel Ángel Carrasco y a todo el personal administrativo de nuestra representación en Australia, mas la ayuda muy especial de mi compañero Carlos Fernandez Arias, desplazado durante todo el tiempo de la visita desde nuestra Embajada en Kuala Lumpur, así como las facilidades prestadas por mi compañero de promoción Roberto Bermudez, a la sazón Embajador de España en Malasia.

Fuimos un equipo coordinado, motivado y muy dispuesto a hacer horas extras en el empeño de tener y ayudar a que se desarrollase la Visita Oficial sin ningún tipo de contratiempos.

El tiempo pasaba velozmente y la fecha se acercaba. Yo personalmente tenía que viajar con SM en el avión real y ello requería que tuviera perfectamente organizado todo el equipo en tierra, dado que yo tendría casi la condición de invitado y siempre cerca de SS.MM. los Reyes.

viernes, 23 de julio de 2010

Los tres extremos previos a la Visita Real

Como hemos indicado anteriormente mi primer objetivo fue idear un comedor amplio y digno de poder ser el lugar en el que SS.MM. los Reyes pudieran tener una cena con el decoro suficiente a una Embajada y a una Visita de Estado. No fue fácil. La Residencia era un viejo caserón adquirido por el gobierno español a principios de la década de los 90' y que previamente había sido la sede de la Cancillería de la India, y que además y para mayor INRI había sido pasto de las llamas. Yo no sé como quedó el edificio tras le incendio, pero si se que la estructura del inmueble era muy compleja y con muy pocos espacios para situar un comedor que pudiera alojar a un número mínimo de 36 comensales en una sola mesa. Pero, 1º había que encontrar el espacio y después la correspondiente Mesa. Ambos temas nos mantuvieron en vilo a Mercedes y a mi durante varias semanas.

Al fin pensamos y hablamos con los servicios de arquitectura del Ministerio, quien comprendiendo la urgencia del tema nos enviaron a la arquitecta Nines Hernández Rubio con quien acordamos que el espacio dedicado originalmente en la planta baja, a la altura de la calle de Mugga Way, a garajes de tres coches de la Embajada, podría unirse con una escalera semicircular con la planta de entrada y acondicionar allí el espacio que necesitábamos.

Así lo hicimos, y con la pericia de un excelente constructor de origen austriaco, comenzamos las obras hacia los tres meses de nuestra llegada al puesto y conseguimos un espacio amplio, digno y perfectamente comunicado con la parte superior, que al quitar el exiguo comedor existente para no más de 10 comensales ampliamos de una manera muy vistosa el área de recepción de la parte superior.

Una vez logrado este fin, se trataba de encontrar una mesa digna de aquel nuevo espacio, y Mercedes y yo, al fin y tras intensa búsqueda en los anticuarios de Sydney y de Melbourne ¡al fin! dimos con una ejemplar de mesa de comedor inglesa de fines del XVIII magnifica. Era tal su belleza y sus condiciones económicas, dada la poca demanda de una mesa de semejantes medidas, que el Ministerio me aprobó sin necesidad de enviarle tres presupuestos la compra en Melbourne de la citada mesa. La extensión máxima era de más de 4.50 metros y la anchura de 1.90, reduciéndose a su mínimo tamaño a dos metros exactos merced a un espléndido tornillo en el que se embutían otros dos para su debida extensión. La calidad de su caoba, la finura y estilo de sus patas y la impresión magnifica una vez completamente abierta con cinco alerones a cada lado del centro hizo que se pensara, en un primer momento, en enviarla al Palacio de Viana, en Madrid que aun siendo la Residencia oficial del Ministro de Asuntos Exteriores, no poseía una pieza de tal calidad, y en realidad la Mesa del Comedor Oficial, era una serie de tableros unidos y cubiertos por un espléndido mantel.

En todo caso una vez resuelto este tema, y antes del anterior llegó a nuestra casa, recién salida de su pueblo natal una supuesta doncella, Marinel Eraula Estrella, que al contar solo con 18 años también recién cumplidos y desconocer por completo el mundo occidental creo que tardó mas de dos meses en comunicarse con Mercedes o conmigo. Yo, en un primer momento, y viéndola observarlo todo pero sin decir palabra, pensé que habíamos contratado para la Embajada a una sordo muda. Su impacto del mundo desarrollado y del ritmo de la Embajada, la llevó, sin duda a esta actitud.

Para decirlo muy corto, la paciencia, habilidad y conocimientos de Mercedes hicieron de la pequeña (físicamente muy baja no más de algo así como menos de un metro y medio de estatura) una doncella de primera categoría. Aprendió a planchar, hasta los manteles de la gran Mesa del comedor, a limpia, ordenar y guardar nuestra plata de mesa y de los salones, a clasificar y ordenar nuestra ropa, a servir en la gran Mesa de comedor, y lo que era más entrañable, a seguir durmiendo, en el nuevo dormitorio que le puso Mercedes, agarrada a un peluche que hacia nuestras delicias. Era una persona que aprendió con gran rapidez y de la que no recordaba más que cosas nuevas cuando dejamos nuestra larga Embajada en Australia y el Pacifico Sur. Una sola cosa muy penosa y desagradable nos ocurrió con Marinel, muy engolosinada con las confituras y mermeladas que fue el fulminante diagnostico de una Diabetes infantil (heredada según supimos después de su padre diabético crónico) y que estuvo a punto de costarle la vida. Mi rápida y directa intervención con mi médico de cabecera el Dr. Lee, y mi manifiesto interés por este grave tema, hizo que Marinel, cuando salimos de Australia camino de Canadá, estuviera ya en un excelente Hospital de Canberra, en manos de unos magníficos especialistas y ya con un diagnostico claro y una terapia muy adecuada, lo que, en la media de lo posible, nos tranquilizó a Mercedes ya mi, pues la verdad es que le habíamos tomado mucho cariño y la considerábamos como obra nuestra.

jueves, 22 de julio de 2010

La Vista de Estado de SS.MM. los Reyes Doña Sofia y Juan Carlos I a Australia y Nueva Zelanda

Hay que tener muy en cuenta que tratamos de la primera visita de un Monarca español a la Terra australis, que por su parte norte fue descubierta por el navegante español Luis Vaez de Torres en el inicio del Siglo XVII (1605) frente a las costas de Papua Nueva-Guinea y por el sur, frente al cabo de York parte más nórdica de Australia y de la Provincia de Queensland.

Los motivos que llevaron a Don Juan Carlos y a Doña Sofía a visitar oficialmente Australia fueron dos: 1º La terminación y el pase de la bandera de la Expo Universal de Brisbane 1988, a la de Sevilla 1992 y 2º La celebración de los fastos del doscientos aniversario de la fundación de Australia.

A su vez los monarcas españoles fueron los primeros, de todas las dinastías mundiales, en visitar el continente australiano e incluyeron en su periplo, también por primera vez el Estado de Nueva Zelanda. Pero para preparar esta importantísima visita tuve que prestar muy seria atención a estos tres extremos: 1º Acondicionar la Residencia, en la medida de lo posible y aunque los Reyes no iban a pernoctar en ella, como mínimo se tendría una recepción y una cena, ofrecida por los Reyes al Jefe del Estado en funciones de Australia. Salones, comedor, más un servicio domestico puntual, eran tres temas de bastante interés e incluidos en este apartado. 2º Prestar especialmente atención al comedor, y tratar de encontrar una mesa, como mínimo para 36 comensales y lugar donde ponerla dignamente y 3º Proveerme de servicio domestico suficiente para poder llevar a cabo con éxito los anteriores apartados.

Dicho y hecho, por orden y con el concierto y el acuerdo con Mercedes mi mujer decidimos, antes de comenzar las obras que lo más importante era contar con servicio suficiente para hacer frente a las obligaciones que se nos iban a plantear. Primero conseguí dejar como Conductor fijo, con nomina en el mae.es a Benjamín Agno, y luego lograr igualmente que la doncella de la Embajada Lourdes Caravana, fuera definitivamente aceptada por los servicios de inmigración australianos para poder seguir prestando sus servicios en nuestra Embajada. Una vez conseguidos estos dos hechos le rogué que tratara de encontrarnos otra persona que nos ayudara en el montaje de la Embajada como era preciso. Me dijo que tenía una sobrina muy joven que podría venir, pero que nunca había salido de su pueblo en Ilo-Ilo. Le dijimos que si, pedí permiso al Ministerio, hicimos todos los tramites y apareció Marinel, a la que deseo dedicar un posting especial, a estas alturas y después haber cumplido más de 23 años de conocerla. Ella ha sido testigo de muchas cosas en mi Embajada en Canberra y creo que se merece al menos un corto posting en estos momentos de mis relatos.

Respecto a la Cancillería y antes de intentar siquiera las obras de ampliación, tema que aproveché con la venida de SS.MM. los Reyes, tuve la fortuna de contar con una Vice Canciller, Miguel Angel y Myka su esposa que se convirtió en funcionaria y archivera de la Cancillería, estos dos nombramientos se completaron con la contratación de Toñi a quien encargué del servicio de telecomunicaciones y especialmente del nuevo Fax (gran novedad en aquellos momentos ) y que me habían instalado en 1988 para hacer frente a la visita de SS.MM. los Reyes.

miércoles, 21 de julio de 2010

El Elcano en Nueva Zelanda

Según previsto y a los pocos días de abandonar Sydney el Juan Sebastián de Elcano hizo su entrada oficial en aguas neozelandesas con todas las velas recogidas por la enorme cantidad de viento que soplaba en la bahía de Wellington. Fue muy espectacular. Nuestro Buque Escuela solo impulsado por sus motores se iba perfilado nítidamente entre los hangares del puerto de Wellington y la imagen clara de sus oficiales y guardiamarinas formados en cubierta, a la vez que desde tierra se les saludaba con respeto y alegría.

Por el Juan Sebastian de Elcano desfilaron todas las autoridades neozelandesas, desde el Gobernador General, hasta el Primer Ministro y el de Asuntos Exteriores. No puedo olvidar como hasta en las cocinas, se personaron las autoridades del gobierno de Wellington haciendo gala tanto de su interés como de su curiosidad por conocer a fondo tan señalado y distinguido Buque.
Yo nunca me había considerado más satisfecho como español y como Embajador de España, al extremo que a su salida de Wellington el 14 de enero de 1989 con destino a Tahiti, me parecía que me faltaba algo de mi casi propia pertenencia, que ya había vivido durante casi más de cuatro largos e inolvidables meses.

Pero todo ello tuvo su compensación. A su vuelta a Cádiz, y por una comunicación oficial de las autoridades navales españolas, supe que se me había otorgado la Gran Cruz del Mérito Naval, y es mas, que para su imposición junto a media docena de Almirantes y Contralmirantes, se me rogaba que fuera yo el que pronunciara el discurso de recepción de tan alta y preciada condecoración. Así lo comuniqué al Subsecretario de Asuntos Exteriores, que luego estaría en mis Embajadas en Canberra y Nueva Zelanda, Chencho Arias quien textualmente me dijo, al pedirle la pertinente comisión de servicio, que "los cuartos de Exteriores no estaban para pagar estos viajes de condecoraciones" (sic) y en vista de ello, el Jefe del Alto Estado Mayor de la Amada me impuso en una cena, en torno a la navidad del 89 cuando yo tomaba mis vacaciones en Madrid, cena de la que informé pero que no invité al Sr. Subsecretario Inocencia Félix Arias Llamas.

Y así terminé este impresionante viaje, que marcó naturalmente mis Embajadas en el Pacifico Sur. Pero que desde ese día, desde el 17 de diciembre de 1989 todos mis actos oficiales y naturalmente mi presentación de Credenciales en Ottawa, Copenhague y Vilnius se vieron lucidas con la Gran Cruz del Mérito Naval, que al tener por distintivo la Bandera nacional, enseñas de la época de Carlos III y del conde de Floridablanca, realzaba aún mas la importancia del acto y me daba a mi un mayor sentido de la representación cuya banda con al enseña nacional roja y gualda, lleva sobre el corazón y sobre el pecho.

martes, 20 de julio de 2010

Elcano en Australia (Take three)

De Melbourne salió Elcano rumbo a la Isla de Tasmania, en cuya plaza de Salamanca sería fondeado. A mi me llamó mucho la atención, como a la del Comandante Gabriel Portal Antón, está denominación, casi en las antípodas de España. Luego supe y así se lo hice saber al Comandante que las victorias de Wellington en la guerra de España contra Napoleón se trasladaban a Australia, de donde venía el origen de la denominación de la Plaza de Salamanca.

En todo caso en Tasmania el Juan Sebastián de Elcano hizo una llegada triunfal, pues en el puerto se encontraban ya fondeados el Eagle de los Estados Unidos, el Nipo Maru del Japón y el Spirit of New Zeland, entre otros varios, para salir todos juntos y llegar a Sydney en formación casi de desfile. En dicha ciudad tuvimos varios actos protocolarios pero recuerdo sobretodo un almuerzo que les ofrecí a los guardia marinas en un Restaurante cercano al puerto y en donde ocupamos totalmente el local. Fue una visita muy agradable. A bordo de nuestro Buque Escuela se encontraba el joven Cónsul en Melbourne quien sufrió los mareos dignos de un tan novato marinero.

La salida de Hobart era en lid de carreras marítimas, y aunque el Elcano iba en cabeza tuvo que suspenderse oficialmente la competición dado el estado de la mar y la imposibilidad de mantener unas normas acordes de navegación, pues cada barco tenía que verselas con el temporal como mejor podía.
La llegada a Sydney fue espectacular. Desde el piso 20 del Hotel Regent oteabamos el horizonte hasta divisar la cima de los mastiles del Eslacno, junto a varios familiares de los marinos españoles.

En efecto, varias de las esposas de los oficiales del Elcano habían volado a dicha ciudad para participar junto a nuestro Buque Escuela y sus oficiales en los fastos de la fundación de Australia que estaban presididos por los Príncipes de Gales y la muy recordada y siempre atractiva Lady Diana de Gales, quienes ofrecieron un almuerzo oficial a todo el Cuerpo Diplomático acreditado en Australia, con lo que yo podía presumir de ser el Embajador del mas espectacular Buque Escuela de todos los mas de 60 participantes en dichos actos. Recuerdo muy vivamente como pasó el Elcano debajo del puente de Sydney a no mas de 8 metros de su palo mayor y como el Nipo Maru no se atrevió a hacerlo, esperando a la baja marea anclado antes del puente y llenando todas su bodegas de agua, a efectos de la mayor flotación que le diera mas trecho para pasar debajo del puente al otro lado de la Bahía, y eso tratándose de un buque de altura muy inferior a la del Elcano.

La estancia de nuestro Buque Escuela fue una de las mayores atracciones de toda esa reunión de Buques Escuelas, del que solo falto el Buque gemelo del Elcano, el Esperanza de Chile que no puedo participar por expreso deseo de las autoridades australianas, dado el régimen dictatorial en el poder en aquellos años en Chile. La recepción a bordo del Elcano fue muy importante. Ya me había dedicado yo a prepararla con esmero y debo decir que no faltó la gran mayoría de mis Colegas del Cuerpo Diplomático, ni gran parte de la colonia española en Nueva Gales del Sur, ni muchas de las autoridades australianas, que consideraron como un honor estar a bordo del Buque mas conocido, mas importante y mas distinguido, al extremo de que la foto oficial del CC aniversario de la fundación de Australia se hizo con una nítida foto de nuestro Buque Escuela, pasando frente a la Opera de Sydney y con una gran despliegue de nuestra bandera ondeando al viento.

Fue una estancia altamente reflejada en todos los medios de comunicación, y fueron cuatro días inolvidables de fastos, fiestas y festejos de toda índole, dado además, que su próximo destino sería la capital de Nueva Zelanda, convirtiéndose nuestro Buque Escuela en el primero de la Armada española que fondeara en aguas de Nueva Zelanda.

lunes, 19 de julio de 2010

Elcano en Australia (Take two)

Desde Canberra organizamos aun mejor nuestra visita al Elcano en Perth en el extremo occidental de Australia. El Buque tardó unos días en bajar hasta dicho puerto, donde esperábamos de nuevo su llegada Mercedes y yo con ciertas novedades. El Buque Escuela estaba como mas nítido en el horizonte del Océano Indico. Cena a bordo, recepción para los pocos españoles residentes en Western Australia y una visita especial a la Abadía de Benedictinos catalanes, originariamente llegados a Australia a fines del Siglo XIX para evangelizar a los Aborígenes a donde acudimos a almorzar el Capitán, sus dos primeros ayudantes, Mercedes y yo. Un dato curioso, para podernos intercambiar impresiones el Abad canceló la regla del silencio en el almuerzo. Muy buenos recuerdos y de Perth volvimos a Canberra para preparar la llegada del Elcano a fines de diciembre a Melbourne.

En Melbourne, y dado que era el primer Buque comprometido en venir a Australia para las fiestas del bicentenario, el único con 4 mástiles y sin duda el más antiguo de todos, se nos anunció que al almuerzo a bordo asistiría el Primer Ministro Bob Hawke. De hecho así fue y toda la prensa australiana publico la foto en la que aparecía prácticamente aplaudiendo a Mercedes. Fue una estancia digna de mención. A la Recepción para la numerosa colonia española, asistieron varias señoras tocadas de la mantilla española, y el Pater celebró una Misa muy concurrida a bordo.

El éxito del Elcano iba en aumento. Se corría la voz de su belleza y de su especial relación con Australia. De hecho los mayores emigrantes españoles recordaban - lo que no hacía muy feliz a nuestro Comandante
- que algunos de los marinos, en el viaje inaugural habían "desertado" quedándose a vivir en Melbourne.

domingo, 18 de julio de 2010

Elcano en Australia (Take one)

Desde Madrid y con el Capitán general de la Armada, combinamos todo el viaje del Juan Sebastián de Elcano a Australia y Nueva Zelanda. Las fechas fueron marcadas en torno al acto final en Sydney donde se juntaría con ortos 60 Buques Escuela de diversas nacionalidades, con el fin de hacer una celebración de acuerdo con los principios, en 1787, cuando partió la flota de Buques desde el Reino Unido hacia Botany Bay.

En todo caso mis comunicaciones con el Elcano se hacía por telex hacia Exteriores en Madrid, quienes los transmitían al Cuartel general de la Armada y viceversa. Fueron unas comunicaciones muy fluidas e importantes para ir preparando la llegada al Nord Oeste de Australia, donde lo hizo exactamente el 6 de diciembre de 1987 y al puerto de Freemantle muy cerca de la capital de los Territorios del Norte, Darwin, ciudad que visitaría con mucha frecuencia a lo largo de mi Misión en Australia.

Nunca podré olvidar como me recibieron por primera vez a bordo del Elcano en Freemnatle. El Capitán don Gabriel Portal Antón ya me había avisado de que me rendirían honores de Jefe de Estado, y en efecto así fue. Yo llegué con Mercedes al pie del buque. Ella esperó allí a mi entrada, y fui recibido con formación de marinería que me rendía honores al son del Himno nacional, y con toda la tribulación formada en la cubierta y toda la marinería subida en los mástiles y los palos de las porta velas. ¡¡¡Un verdadero espectáculo!!!

Luego subió a bordo Mercedes y Gabriel nos enseño todo el buque, desde los salones de recibo, al comedor y a las cabinas de los guardias marinas y nos ofrecieron un suculento almuerzo.

Al día siguiente el Elcano recibió a bordo a un buen grupo de españoles que nunca se esperaban tal cumulo de afecto por parte de la marinería, de los guardia marinas y de los oficiales. Fue un acto inolvidable.

De Darwin volvimos a Canberra para preparar la próxima visita del Elcano a Perth no sin antes haber dejado a bordo una buena porción de los Folletos que habíamos hecho en la Embajada sobre el histórico viaje del Buque Escuela.

Mi Embajada en Australia: el porta-aviones español en el Pacifico Sur

De hecho una de mis primeras prioridades fue terminar de construir, acondicionar y emplear mi Embajada en Canberra, como una especie de Porta aviones para todas mis acreditaciones múltiples en el Pacifico Sur, y naturalmente en el propio puerto de la inmensa Australia, mas de 7 millones de Kilómetros cuadrados y con una población sobre los 22 millones de habitantes, mayoritariamente occidentales, con una creciente y muy controlada inmigración de los países vecinos, especialmente los asiáticos, y una muy reducida población de origen aborigen, asentada especialmente en el centro de Australia, y en las provincias del Nord Oeste del país. Tres hechos claves marcaron la importancia con la que pude desarrollar mi cometido, (el 5ª Embajador Español en aquellas lejanas y desconocidas "terra australis") que son los siguientes: 1º La visita, de casi más de dos meses del Buque insignia y velero español Juan Sebastian de Elcano, que aceptó participar, en primer lugar (cosa extraña para la velocidad con que se mueven los españoles internacionalmente) y en su VII viaje de circumnavegación a la tierra, y precisamente al país en el que en 1931 hizo su "mayden voyage" en los fastos con otros más de 60 Buques insignia a las citadas celebraciones del 200 aniversario de su fundación por Australia 2º La vista de Estado de SS.MM. los Reyes Sofía y Juan Carlos I, primeros monarcas que visitaron oficialmente Australia con motivo del 200 aniversario de su fundación, y de la Expo Universal que se celebraba en Brisbane en Queensland del 12 al 17 de junio de 1988 y 3º La vista Oficial de SAR. el Príncipe de Asturias, como consolidación de toda la sabia plantada por SS.MM. los Reyes, del 22 al 28 de junio del 1990 Estos tres hechos, fueron el mejor regalo que puede recibir un Embajador en Misión especialmente en lugares tan ignotos mutuamente hablando para poblaciones que están en orbitas políticas, cultural y económicamente hablando tan distantes y tan distintas.

Prioridades en Canberra 1987

La realidad es que una vez llegado a Canberra y presentadas mi Cartas Credenciales ante el Gobernador General Sir Ninian Stephen, y dirigidas a SM. la Reina Isabell II de Australia, mi temporada de Credenciales se prolongó durante más de cinco meses en varios países del Pacifico Sur, pues tuve que presentarlas también en Wellington (Nueva Zelanda), en Suva (Fiji), en Port Moresby (Papua Nueva-Guinea), en Nukuf Aloha (Reino de Tonga) y en Honiara (Islas Salmón). Fueron, son y serán experiencias imborrables e inigualables, en personas, ciudades, países, ambientes, gentes y situaciones de las que quiero destacar la seriedad, excelencia y gran dignidad de Estados como Nueva Zelanda, con más del 15% de su población aborigen, con su lengua su cultura y sus tradiciones propias, o la impresionantemente sencilla y muy digna ceremonia mantenida en el Reino de Tonga, con su monarca el rey actual, Siaosi Tupou V, quien remonta su árbol genealógico a cinco generaciones de monarcas. Nacido el 4 de mayo de 1948, mantiene el control del gobierno desde la muerte de su padre Taufa'ahau Tupou IV, el 11 de septiembre de 2006 a quien yo presenté credenciales junto a mi esposa, cuyo origen donostiarra interesó sobremanera, o mis credenciales en Port Moresby donde encontramos un español sacerdote misionero quien se convocó bajo la bandera que ondeaba en nuestro Hotel o aquellas tan espectaculares credenciales en Suva en donde terminé creando el primer Vice Consulado honorario de España en Fiji. Nunca podré olvidar que en mi primera visita y en el maravilloso Hotel Regent en las playas de Fiji, fuimos recibidos en nuestra habitación con una botella de Cava Segura Viudas, regalo del cocinero, un excelente español de Catalunya con el que trabamos muy buena amistad. Eran los años próximos a la celebración, en 1992, de los juegos olímpicos en Barcelona y de la Expo Universal en Sevilla, y ello me llevó a mantener excelentes relaciones con todos estos países, y lograr que de ellos se enviarán 4 excelentes Pabellones a la Expo Universal de Sevilla. Por supuesto Australia, Nueva Zelanda, Fiji y el de la Federación de países del Pacifico sur, con sede en Honiara. Mi estancia en Canberra (también llamada jocosamente como "parada técnica" por alguno de mis colegas australianos, dados mis frecuentes viajes por el pacifico sur) se marcó tres prioridades: 1º Contar con una Cancillería digna de una primera Presidencia de la UE. 2º Incrementar mis relaciones con todo el Pacifico sur, a base de promocionar la variedad de "lo español" e introducirlo "ex-novo" en alguna ocasión y 3º Mantener una buena Residencia, desde la que atender a los acontecimientos más importantes que se cernían sobre mi Embajada (Visita del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, Visita de Estado de SS.MM los Reyes y denso incremento de nuestra relaciones bilaterales, con una primera visita del Ministro de Asuntos Exteriores, Bill Hayden a menos de dos semanas de mi presentación de Credenciales en Canberra.

Mi Embajada en Wellington (Take two)

Merece la pena ampliar un poco el contexto de las relaciones políticas de mi Embajada en Wellington.

De hecho la importancia de nuestros intercambios con la perfecta organización por los servicios diplomático institucionales, tanto de la 1ª Visita de Estado de unos Monarcas españoles a Nueva Zelanda, del
17 al 22 de junio de 1988 como de la visita Oficial del Príncipe de Asturias en junio de 1990, crearon un caldo de cultivo que yo no hice mas que beneficiarme de él. De hecho, también, el climax de nuestras excelente relaciones bilaterales, culminado en 1991 con el cierre por parte del Gobierno neo-zelandes y por motivos presupuestarios, de sus Embajadas en Lisboa y Atenas, y la apertura de Madrid, esperando la reciprocidad española, que la carencia de visión y cicatería de nuestro gobierno no supieron corresponder, al menos durante mi estancia como Embajador de España en aquel país, denota la particular atención con que el gobierno neo-zelandes consideraba ya la importancia de sus relaciones con España.

Por otra parte, las visitas oficiales a España del primer Ministro y del de Asuntos Exteriores y hasta de la Gobernadora General, amplió el clima de mutuo entendimiento lo que se reflejó en diversos intercambios de nuestros Ministerios de Agricultura, con especial énfasis en el ganado ovino y posteriores derivaciones en tema tan importante como la construcción y venta por España de aviones CASA, elevó el rango de nuestras relaciones a niveles nunca sospechados en épocas anteriores.

Ahora bien, como es natural, el conjunto de las relaciones bilaterales, que yo fui testigo en mi época de Embajador en esas islas afortunadas, tuvo un momentum destacado, como fue la creación en la Universidad de Auckalnd, en 1990 y como consecuencia de la 1ª actividad de SAR el Príncipe de Asturias en su viaje Oficial al pacifico Sur, con la anuencia de la Casa Real, representada por Jose Joaquin Puig de la Bellacasa Secretario General en la Zarzuela, y del Ministerio de Exteriores, por el Subsecretario Chencho Arias, Catedra, inaugurada oficialmente por el Ministro de Cutlura Jordi Sole Tura y la Gobernadora General de Nueva Zelanda en el verano de 1991 con lo que se pretendía hacer una amplia plataforma al máximo nivel institucional para la penetración de la lengua y la cultura españolas en todos los países del Pacifico Sur y especialmente en los de la Melanesia, así como del gran continente que es Australia, clave en todas nuestras relaciones en el Océano Pacifico Sur.

sábado, 17 de julio de 2010

Mi Embajada en Wellington

Mi Embajada en Wellington, de 1987 a 1992, creo que fue una de las mas fructíferas, por varios motivos: En primer lugar yo estaba acreditado en dicho país en régimen de acreditación múltiple, es decir que no tenía residencia permanente en dicho país, pero que a los efectos prácticos estaba allí cada dos semanas, durante unos pocos días, pero casi siempre basado en el Hotel Regent de Auckland y en el Hotel Regent de Wellington. En segundo lugar, mi Embajada en dicho país creo que fue tan importante, que bien merece la pena hacer una corta digresión al respecto.

Para comenzar el país de Nueva Zelanda, de algo más de unos 250.000 Kms. cuadrados, y una población algo superior a los 4 millones de habitantes, de los que 15% son de raza Maori, conservando su lengua, co-oficial con el inglés y sus costumbres entre las que merece la pena destacar sus bienvenidas oficiales, como la que dieron a SS.MM. los Reyes de España en su visita de Estado de 1988 y al Príncipe de Asturias en su Visita Oficial de 1990, son de una autenticidad y belleza inexplicables. "La Marae" o ceremonia de bienvenida se comienza con todo el distinguido y perfecto ritual Maori, con unas palabras de bienvenida, dichas por el Jefe de la ceremonia y que rezan textualmente así: "Tona katu, tona katu, tona katu kotoa". Curiosamente el protocolo Maori se compone de espléndidas vestimentas todas hechas a base de plumas de pájaros, pues los reptiles no eran existentes hasta su importación bien entrado los Siglos XVIII y XIX.La Isla de Nueva Zelanda, actualmente con más de 50 millones de cabezas de ovejas merinas de raza originalmente española, son de una belleza indescriptible. Cuando se aterriza, especialmente en el aeropuerto internacional de Auckland, en la Isla Norte, el paisaje es meticulosamente perfecto. Verdes campiñas y puntos de diversos colores en todo el horizonte. Se trata de las ovejas Merinas, que en su día fueron regaladas por Felipe d'Anjou a sus parientes británicos, y que a través del Cabo de Buena Esperanza llegaron a estas tierras, en donde dado el esplendido clima, la abundantísima comida, y las excelentes relaciones del medio rural, se reprodujeron al extremo de las riqueza con las que se cuentan hoy en día. Los colores que se divisan son los de los plásticos con que se las cubre, pues al no existir apriscos, y tener que vivir a la intemperie de un clima algo mas frio que lo habitual, necesitan de esta coberturas ideadas por los pastores locales.

De hecho en la visita oficial de SAR. el Príncipe de Asturias en 1990 en la visita que se hizo al parque nacional de criadero de ovejas de Nueva Zelanda, todas las diversas razas allí representadas, en una especie de pirámide de su importancia etno-cultural, estaban todas las diversas razas (unas 18 en su total) presididas por la Oveja Merina española, la mas fértil en su reproducción y sin duda la más espectacular para la obtención de la famosa lana neozelandesa.

Canberra 1987

Mi llegada a Australia en mayo de 1987 coincidía casi con el doscientos aniversario de la fundación en Nueva Gales del Sur de un penal por el Reino Unido, al que destinaron, en un barco de la época, una serie de personajes que se hacían acreedores de pequeños delitos de hurto o robo de muy menor cuantía. La realidad es que el establecimiento de la colonia, anteriormente descubierta por los españoles y los holandeses tenía una pretensión estratégica básica, que era la de poder atacar al Imperio español de este a occidente por la costa del Océano pacifico.
Estamos en los años 1787, cuando en la monarquía española se había creado ya el Virreinato del Mar del Plata y Floridablanca tenía toda una política estratégica muy definida para los mares del Sur con el reforzamiento de los vínculos con las Islas Filipinas y el establecimiento de la Nao de Manila, un servicio marítimo periódico con las costas occidentales de Nueva España en concreto con el puerto de Acapulco y en el Vierreinato del Peru con el del Callao.

Yo llegué a Australia, en vísperas de la importante celebración de ese CC Aniversario y me encontré en Canberra con una pobre Cancillería y una más pobre aun Residencia, sin personal, del que lo único que quedaba, el filipino Benjamín Agno como chofer estaba sin tomar - era transitorio - y la cocinera Lourdes Caravana a las que las autoridades australianas no le querían renovar su visado de permanencia en la Embajada. Y esto era todo el personal que había en la Residencia.

Pero la historia australiana, aparte sus orígenes más remotos de unas 45.000 años, con importantes acontecimientos geológico ecológicos base de los asentamientos humanos hoy conocidos como la población aborigen, fue objeto, al independizarse las 13 colonias de América del norte, y como consecuencia del hecho de que, el 13 de marzo de 1787, los once barcos del First Fleet salieron de Portsmouth, Inglaterra, hacia Botany Bay, con el fin de establecer esta colonia penitenciaria en Nueva Gales del Sur y en concreto en la futura ciudad de Sidney.

domingo, 27 de junio de 2010

Decálogo de José Luis Sampedro

Hoy aparece en El Mundo, pp. 56 y 57 una entrevista con el Prof. Sampedro, que fue mi Maestro en la Escuela Diplomática en los early 60' y quien tengo la honra de que Prologara uno de mis libros "Crecimiento y desarrollo en la década de los 80".
Resumo a continuación, casi haciendo un cut & paste, los momentos mas lucidos de su entrevista y bajo el título convencional de "El decálogo de Jose Luis Sampedro"

Ideas básicas o decálogo de JLS
Hecatombe del sistema democrático que ha entregado el poder a la oligarquía financiera. (Igual lo dice Mario Bunge)
Esto no tiene arreglo, la única reforma posible es quitar el poder a los bancos y restaurar la democracia.
3º Lo que hay que producir son valores éticos y humanistas, que permitan a la especie sobrevivir en un nuevo orden de cosas.
4º Europa no da para mas, tampoco el gran hermano americano: el capitalismo turbo consumista se termina.
5º Estamos en un momento de verdadera barbarie, de destrucción de los valores fundamentales como justicia, respeto, educación, igualdad, solidaridad; que ya no valen nada frente al dinero, la productividad y el desarrollo insostenible.
El capitalismo ya no va a revertir ni en beneficio de Europa ni de EE.UU. Se empeñan en aumentar la productividad a base de I+D+i no siempre real, pero con que fines ¿Para tener cada vez mas? Déspidamosnos, la población planetaria se ha triplicado en el Siglo XX, mientras que la capacidad productiva de la Tierra no.
7º A que nos apuntamos ¿a un desarrollo insostenible para tener mas o pensamos en ser mejores y recuperar la armonia?
8º El nivel de los países adelantados es insostenible, y así surge la teoría del decrecimiento: o se redistribuye la riqueza de este 20% privilegiado o no hay continuidad.
9º Esto no tiene arreglo, es como una taza que se rompe en mil pedazos y pretendes pegarla, pero no es posible. Habrá que conseguir otra taza, inventar otro sistema.
10º Gracias a las nuevas comunicaciones podemos imaginar formas de organización social muy diferentes, que no requieren tan ingente e inútil gasto como el parlamentarismo.
Vayamos pensando en todo ello, con la mente lucida, abierta y sin fronteras,
Perdón por la insistencia, pero no he hecho mas que cut & paste el articulo de hoy en el Mundo de marras -;)
Abrazos y salu2
JL
PS: tres ideas, vivenciales de JLS
a) La anarquía que es simplemente estar enfrente del poder dominante está llena de valores de estima, respeto, justicia social, reconocimiento del grupo. Pese a que hoy es utópica, porque requiere una educación que no se imparte: se nos educa para ser productores y consumidores, y eso es todo.
b) Los cuatro elementos de la naturaleza (Om-na-va-sivaya) se quejan de que los hombres los están abandonando.
c) y lo mejor: El arte de la vejez es arreglarselas para acabar como los grandes ríos, serena, sabiamente, en un estuario que se dilata y donde las aguas dulces empiezan a sentir la sal y las saladas, un poco de dulzura!