viernes, 6 de agosto de 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take three)

El vuelo hasta Ayers Rock, o mejor dicho Allice Springs fue perfecto. Por momentos hasta me olvidaba que era don Felipe quien manejaba el avión oficial. Fue una travesía tranquila y desértica, pues solo había desierto a nuestros pies. Unas tres horas de vuelo y la aparición del Ayers Rock y de las Olgas, los dos montículos casi en el centro geográfico de Australia. Vimos ambos promontorios de forma muy definida, y el avión dio dos vueltas en forma de ocho alrededor de ambas formaciones. Aterrizamos muy fácilmente y desde el Aeropuerto teníamos preparada toda la comitiva, hasta el Hotel cercano a Allice Springs y muy cerca de Ayers Rock, la formación casi el santuario de los Aborigenes, y la montaña que se transforma, al atardecer en un rojo vivo y mágico. En el Hotel almorzamos frugalmente y salimos en autobús para visitar las dos grandes atracciones geológico turísticas que componen el Ayers Rock, un santuario mítico para los aborígenes, y las Olgas, una formación también geológica cuyos extremos entran y salen de la tierra como una serpentina de rocas redondas y afiladas. Al llegar a Ayer Rock, don Felipe se cambió de zapatos por unos deportivos y sin darnos prácticamente cuenta, comenzó la ascensión, que intentamos seguirle todos, hasta la cima de la gran montaña. No hay duda que él estaba más preparado por su edad, su atuendo y sus incansables deseos de conocerlo todo. A la bajada de la roca, hizo hasta un lanzamiento de jabalina en lo que demostró una gran maestría. Esperamos un poco el atardecer y allí estaba refulgentemente roja la gran roca del Ayers Rock un espectáculo inenarrable que bien había merecido la pena unas horas de vuelo. En Allice Springs nos esperaba el avión de la Fuerza Aerea Española que nos llevó a todos hasta Darwin, en donde hicimos una parada técnica, lo suficiente para que Mercedes y don Felipe se acercaran a la factoría de perlas de Pass Paley en donde compraron algunas cosas cuyo destinatario aun hoy resulta de incognito. En Darwin tomamos un pequeño DC-3 que llevaba a parte del sequito hasta el Kakadu National Park, donde tuvimos ocasión de hacer un maravilloso paseo en canoa en las aguas del lago poblado de animales tropicales y llegamos hasta el Hotel en forma de cocodrilo, que hay frente a unas cuevas de pinturas rupestres, donde conseguimos que viniera el jefe aborigen del Parque, Bill Neidjie, quien se hizo una foto con SAR el Príncipe de Asturias teniendo este en su mano el libro "The dream world" que le regaló Bill mientras le relataba la historia del parque y de su población aborigen. Fue un encuentro muy placentero e interesante. Y con esto terminó el viaje. Vuelta a Darwin donde nos esperaba el avión oficial, que con todo el séquito a bordo partió pata la Isla de Guam en su viaje de regreso a Madrid, atravesando el pacifico de oeste a este. Mi impresión es que habíamos conseguido hacer un viaje a la vez oficial y de turismo a un lugar en el Noroeste de Australia que había podido darle al Príncipe de Asturias una visión más completa de este gran país que es Australia.

domingo, 1 de agosto de 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take two)

La llegada a Sydney en menos de 45 minutos de vuelo estaba jalonada por los siguientes actos: Recepción a la Colonia, Visita a la Mesa Editorial del Sydney Morning Herald, Cena con los Media españoles e internacionales, Visita al Zoo de Sydney y planificación de las jornadas siguientes.

Como hicieron los Reyes, el Príncipe de Asturias asistió a un encuentro con la colonia en el Club Español de Sydney, uno de los lugares mas emblemáticos de la colectividad española y allí compartió con ellos durante casi una hora. Yo tenía organizado con el Director del diario mas importante de Australia, el Sydney Morning Herald, originario de mediados del Siglo XIX, que en una de las reuniones de su equipo directivo (editorialistas y redactores más importantes) mantuviera una reunión con don Felipe sobre la realidad australiana, lo que terminó siendo un completo éxito pues hubo un interesante intercambio de opiniones del Príncipe de Asturias y de sus interlocutores que afianzaron los términos generales de la visita oficial. El director del diario, a quien había yo invitado a un fin de semana en Canberra, tuvo la delicadeza de tratar la historia de la presencia española en el Pacifico, siguiendo las líneas generales del libro de Oscar Spate "The Spanish lake" y de referirse al libro de Robert Hughes "Barcelona" que se había publicado recientemente como introducción a las olimpiadas en Barcelona y del que yo personalmente había presentado su recensión en la sede del diario, hacía solo unas semanas.

El intenso día de Sydney tuvo final con una Cena ofrecida por el Gobernador de Nueva Gales del Sur al Príncipe de Asturias, su séquito y un nutrido grupo de representantes de los Media españoles e internacionales.

La idea de continuar el viaje hacia el centro de Australia, había sido elaborada a propuesta mía por el equipo que, en su día, hizo la visita de reconocimiento. Ahora bien se pensó en dos posibilidades, que el avión real volara directamente con los Media a Allice Spring y que don Felipe pilotara un Falcon, de la autoridades australianas hasta la misma localidad, llevando a bordo a parte del sequito, que me incluía así como al Secretario General de la casa del Rey, don José Joaquin Puig de la Bellacasa y al Subsecretario de Asuntos Exteriores, don Inocencio Félix Arias Llamas, así como al Jefe de Protocolo de la Zarzuela y al de Seguridad. Así se hizo.