viernes, 24 de febrero de 2012

El Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española (continuación de la 1° parte: post del pasado lunes día 20)

Tras haber indicado Floridablanca el 26 de octubre de 1808, a sus ya cumplidos 80 años de edad, (para ser mas exactos, a los 80 años y cinco días) cual era la finalidad de la Suprema Junta Gubernativa del Reino (mírese y léase bien, palabra por palabra, el Organo Institucional, que se "saca" el Conde, durante sus trece largos años de retiro forzoso y de silencio total en su Murcia natal) de cuya reflexión y pensamiento murciano, y en solo cuatro palabras, define su alta "invención" (como casi todas las que provienen del Sur/Este mediterráneo) al ser La Junta Suprema  Gubernativa, ni mas ni menos que, depositaria interina de la autoridad suprema. Es como la institución de un Interregno pre-constitucional. La creación de una especie de Regencia, en la Suprema Junta Gubernativa del Reino. O quizás hasta la plasmación de su invención, de un cierto modo de establecer una visión, a muy corto plazo, del tiempo que, a modo de "antesala al periodo Constitucional" vendría, tras unos muy pocos años, (dos muy escasos) pero que lo justifica TODO.

            En este punto quiero citar a Juan Becerril en su "Prologo a la primera edición" del magnifico Opúsculo con ocasión del II Centenario de la creación en Madrid y en 1775 de la "Real Sociedad Matritense de Amigos del País" por la que tanta debilidad tuvo Floridablanca, y a la que perteneció, desde su nombramiento como Primer Secretario de Estado y del Despacho Universal de Carlos III en 1777 (creando la de Murcia el 17 de diciembre de 1777) y Dirigió la de Matritense, desde 1788 hasta su exoneración en 1792. Es muy interesante conocer como todo confluyó, en unos pocos años, a la difusión de las llamadas, en muchas ocasiones, "asociaciones patrióticas"  pero en las que se produjeron, la conjunción con los llamados "Caballeritos de Azkoitia" (apelativo que en tono "burlesco" les puso, el jesuita, P. Isla) y que, de modo muy pionero, y en 1764, crearon "La Real Sociedad Bascongada de Amigos del País" y que nació en las tertulias que Xabier María de Munibe e Idiaquez, otro Conde también "Florido", pero en este caso de Peñaflorida, quien celebraba en su Palacio de Intsausti en Azkoitia, las primeras reuniones de las queda mucha constancia de los primeros Ilustrados en España.

            Hechas esta aclaraciones, y la devoción, difusión, apoyo y afianzamiento que tuvieron todas estas "Reales Sociedades Económicas de Amigos del País" es muy útil citar, repito, a Juan Becerril, cuando en su ya mencionado Prologo, dice que: "Autoridad viene de "autor", el que crea. Solo quien crea puede ser autor; y crear supone hacer realidad algo que se lleva en el espíritu, es decir, en el corazón y en la cabeza. Todo inmovilismo es agonía, circulo cerrado. Para crear, para tener autoridad son necesarios, además de la inteligencia, la voluntad y la imaginación. La imaginación y el trabajo. Idea, imaginación, voluntad, trabajo, fueron necesarios en grado sumo para llegar a la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País" a las que el Conde de Floridablanca, añado yo ahora, les dedicó en su propagación, mucha de su actividad como Primer Secretario de Estado y del Despacho Universal, pero y muy en especial a la "Matritense", a la que muy sabiamente le dedicó su personal Dirección, precisamente en los años mas complejos y difíciles de su Gobierno y desde 1788 (con su dimisión ya presentada) y con tres reelecciones consecutivas, al puesto de Director, hasta 1792, en que Godoy, desde la penumbra consiguió que la Reina Maria Luisa, presionara los suficiente al Rey Carlos IV, para "exonerarlo" y desterrarlo a Murcia, cesando por supuesto, como Director de la Matritense.

            Es muy interesante observar, para reafirmar el contenido de las duras afirmaciones contenidas en las dos líneas anteriores, como la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, se queda sin Director, durante nueve meses, precisamente los del corto mandato del Conde de Aranda, quien deshace, solo en dos días, toda la obra de "encage de bolillos" del Conde de Floridablanca, en su deseo de constituir un Estado, que según dice muy lucidamente, como casi siempre, el Académico de la Real de la Historia, don Vicente Palacio Atard, "si la reforma del Estado proyectada por el conde de Floridablanca hubiese hallado después de las Cortes de 1789, su culminación perfecta, nunca hubiese sido posible un régimen personal como el de Godoy". Y así pudo ser, pero el destino.....nos deparó.... lo que tuvimos todos que sufrir, ¡En alto grado!

            Tras esta importante aclaración, a modo de "interludio", para un mayor conocimiento del pensamiento y la obra del Conde de Floridablanca, durante sus 13 años de silencio murciano y hasta los muy últimos días de su existencia, no creo que se puedan condensar mejor, todas las muy diversas afirmaciones que el Conde de Floridablanca, escribe en el ya tan citado Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española, cuando, recogemos en su texto inicial, como escribíamos en el Post de este blog, del lunes pasado, pero a lo que querríamos añadir, en el día de hoy, los siguientes extremos, algo mas pensados y reflexionados: 

            En primer lugar, la "ausencia" del Monarca y del Príncipe de Asturias del trono y su "invitación" en Bayona y en Valançay, por Napoleón. 

            En segundo lugar, la "situación" de invasión de España y de la Patria - palabra y concepto que se usa en gran medida, así como el destino del Primer Manifiesto que es, a la Nación Española y a todos los ESPAÑOLES, (casi siempre escrito todo con mayúsculas), y

            En tercer lugar, la "interinidad" de su concepción sobre la Suprema Junta Gubernativa del Reino, por su clara visión, como la tuvo en Nootka en 1790 y en tantas otras ocasiones, (cuando presentó dos veces su dimisión, por escrito, a Carlos III, el 10 de octubre de 1788, a los casi tres meses exactos de la aparición de la Primera Sátira, y a Carlos IV, 6 de noviembre de 1789 a las escasas dos semanas de tener que clausurar, precipitadamente, por los sucesos revolucionarios en Paris, unas Cortes que tenían mucho futuro....) dado que ya tenía una cierta y amplia visión sobre el futuro, a muy corto plazo, de la situación general en España, en Europa, en las Indias y en los Mares del Sur. 

            Permítaseme que diga, al hilo de esta importante decisión tomada por Floridablanca de Presentar su dimisión, decisión producto de una profunda reflexión - como todas las muchas e importantes decisiones en su años de gobierno ministerial, que no de "dictadura ministerial" - que como veremos en el análisis del contenido de este Primer Manifiesto, en el que se contienen muchos juicios y razonamientos, que estaban en el ambiente, pero que Floridablanca impulsa y que la Junta Suprema adopta "por acuerdo, en 10 de noviembre de 1808, y que certifica Martín Garay, vocal secretario general".   

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