lunes, 19 de marzo de 2012

La conmemoración hoy, hace doscientos años, de la Constitución de Cádiz de 1812


            Después de tanto escribir sobre el Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española, desde el 18 de febrero, mas de un mes antes de los debidos fastos de hoy, sobre el II Centenario de la Constitución de Cádiz de 1812, llegamos, al borde de unas horas, casi mágicas, y al conjuro de la más intima celebración, que naturalmente es la mía personal, desde las paginas, de este modesto blog.
           
            Quiero comenzar esta celebración personal, con la transcripción lo mas aproximada posible a la publicación original, de la que tengo la gran fortuna de tener una copia, pero solo me voy a referir al inicio de la Constitución y luego diremos algo, precisamente sobre el final. Así quizás, se comprenda algo mejor, todo lo que intento decir. El texto impreso original sigue, mas o menos, el siguiente formato:



      D. FERNANDO SEPTIMO,
           
       por la gracia de Dios y la Constitución de la Monar-
       quía española, Rey de las Españas, y en su ausencia 
       y cautividad la Regencia del Reyno nombrada por las 
       Cortes generales y extraordinarias, á todos los que las 
       presentes vieren y entendieren, SABED: Que las mismas
       Córtes han decretado y sancionado lo siguiente:


                CONSTITUCIÓN POLÍTICA

                                    DE LA

                  MONARQUÍA ESPAÑOLA.


            En nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y 
        Espíritu Santo, autor y supremos legislador de la sociedad.
                  Las Córtes generales y extraordinarias de la Nacion 
        española, bien convencidas, despues del mas detenido 
        exâmen y madura deliberación, de que las antiguas leyes       
        fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las 
        oportunas providencias y precauciones, que aseguren de 
        un modo estable y permanente su entero cumplimiento, 
        podrán llenar debidamente el grande objeto de promover 
        la gloria, la prosperidad, y el bien de toda la Nacion,
        decretan la siguiente Constitución política para el buen 
        gobierno y recta administracion del Estado.

            Hemos tratado de reproducir aquí, lo mejor que hemos podido, un original impreso, en su época, del texto tal cual se reproduce hasta con las negritas y los tamaños con que se presenta. Esperemos que con ello tengamos una mejor y mas clara entrada, en el texto de la primera Constitución de que se dotó España.

            No creemos que los titulares de los diarios españoles del día, ni de ayer ni de hoy martes 19, sean los mas adecuados, por no citar el larguísimo articulo de ayer, del Director de EL MUNDO, el conocido PJ Ramirez que, a base de una excesiva erudición, consigue (quizás lo pretendido) "que el bosque no deje ver los arboles". Repito que ni el título "De Paris a Cádiz" ni aun en su estilo habitual de una cara y media del diario, ayer, la desmesurada transcripción de su Conferencia en el Centro de Estudios Constitucionales de Cádiz, 5 paginas en su periódico, hacen ni cómoda, ni fácil de seguir, el hilo de todas las "discordias", de los "acuerdos" y de los "des-acuerdos" que dicha Constitución provocó. ni tampoco el negativo final, de que, "ni aquella Constitución de 1812, ni la actual de 1978, tienen un difícil y tortuoso proceso de reforma". Por otra parte, el diario El País, en su sección Babelia, nº 1.054 del pasado 4 de febrero, salvo el supuesto editorial, del mexicano Roberto Breña, igualmente ambiguo y bajo el título de "Momento gaditano" afirma que "el texto gaditano no fue la "guía" o el "faro" de todos los demás (y que Mexico y Peru aplican mas el documento gaditano que Argentina o Venezuela) pero esto es ya entrar en un terreno que, queremos dejarlo para el final del post conmemorativo del día de hoy. 

            Vaya por delante la excelente, puntual y digna celebración de hoy en Cádiz y especialmente los cortos discursos de los Presidentes del Senado, el Congreso de los Diputados y del Presidente del Gobierno. El Rey ha dicho, exactamente, lo que debía y había que decir ( y nadie olvidaba lo que sucedió a partir de mayo del 1814 y a tampoco a Fernando VII) pero la dignidad, la mesura, la perfección de los palabras del Rey, le ha merecido el prolongado aplauso, de mas de minuto y medio, de todos los concurrentes en el Oratorio de San Felipe Neri.

            Pero volvamos al texto constitucional. Hay varias cosas que son muy dignas de ser mencionadas, aun en esta celebración personal, que no queremos larga: se trata de los grandes valores democráticos que se recogen en el TITULO I. DE LA NACION ESPAÑOLAS Y DE LOS ESPAÑOLES y en el Capitulo I. De la Nación española, su Artículo 1. cuando dice que: La Nacion española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios; el Art. 2. cuando señala que: La Nacion española es libre é independiente, y no es, ni puede ser, patrimonio de ninguna familia ni persona; el Art. 3 al referirse a q   ue: La Soberanía reside esencialmente en la Nacion, y por lo mismo pertenece á esta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales" y finalmente el Art. 4. al reafirmar que: La Nacion está obligada á conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad, y los demas derechos legítimos de todos los individuos que la componen. 

            Hay otros derechos esenciales en el texto de esta Constitución, que solo a los efectos de su mayor difusión queremos citar a continuación, en este repetimos, homenaje personal que queremos dedicarle hoy en día y en este blog. Se trata del Art. 13. cuando se señala que: El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nacion, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen. Y quizás también el contenido del Art. 371 casi al final al reiterar que: Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidades que establezcan las leyes. 
           
            Con ello creo que vamos dando un servicio de conocimiento, de comprensión y de mejor entendimiento, al menos de los mas liberales conceptos que consagra una Constitución como la de Cadiz de 1812, aunque en otro post, hablaremos de todo ello con mas detalle. Pero resulta evidente que, desde la primera Constitución liberal de 1812 que se dieron las españas y  "el pueblo" y con sus 182 diputados mas 51 del ultramar Americano y uno de las Filipinas, y que entre los cuatro Secretarios, dos eran también del otro Hemisferio, (de Nueva España y del Peru) hay que reconocer que, en el TITULO II. DEL TERRITORIO DE LAS ESPAÑAS, SU RELIGION Y GOBIERNO, Y DE LOS CIUDADANOS, se recoge en el CAPITULO I, Del territorio de las Españas, en su Art. 10 que "El territorio español comprende en la Península con sus posesiones e islas adyacentes, Aragon, Canarias [...] En la America septentrional, Nueva-España, con la Nueva-Galicia y península de Yucatan, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, isla de Cuba, con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo y la isla de Puerto-Rico, con las demas adyacentes á estas y al continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva-Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Rio de la Plata, y todas las islas adyacente en el mas Pacifíco y en Atlántico. En el Asia, las islas Filipinas y las que dependen de su gobierno". Creo que hay que meditar muy seiramente lo que era el Imperio español o mejor de las Españas, al inicio del Siglo XIX y la perfección como está descrito en este perfecto Articulo 10.

            Creo que todo lo anterior es suficientemente diafano, claro y explicativo.

            No vamos pues a entrar en mas detalles, solo comentar muy brevemente, como es nuestro deseo, las tres ultimas cosas que queremos resaltar, después de todo lo que venimos diciendo al respecto:

            Hay un concepto, ampliamente difundido por la Ilustración, sobre los Derechos del hombre, que se produjo a través de la gran Revolución Norteamericana, cuando el 12 de junio de 1776 se promulga la "Declaración de Derechos de Virginia", casi como hizo su mas directo precedente que fue la Declaración inglesa de 1689 y en donde se afirma por primera vez, lo que dice el Articulo 13 de nuestra Constitución de 1812 y es que: "El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nacion, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bien estar de los individuos que la componen". La felicidad de los seres humanos, liberalmente gobernados, fue un objetivo declarado entonces, ahora y siempre.

            Hay otro concepto., imprescindible en el recto gobierno de los pueblos que es, la Ilustrada concepción de la División de poderes, enunciada por el Baron de Montesquieu, en 1755, en su memorable y básico libro  sobre "L'Esprit des lois" y que nuestra primera y liberal Constitución de 1812, enumera en los Artículos siguientes. Veámoslos, con todas las cautelas que su definición y enmarque requieren, en aquellos primeros tiempos constitucionales. El Articulo 14 dice también y textualmente que: "El Gobierno de la Nacion española es una Monarquía moderada hereditaria"; el Articulo 15 afirma que: "La potestad de hacer las leyes reside en las Córtes con el Rey";  el Articulo 16 asegura que: "La potestad de hacer executar las leyes reside en el Rey"; para acabar afirmando, en el Articulo 17, que: "La potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y criminales reside en los tribunales establecidos por la ley".

            No hay nunca que olvidar que esta Primera Constitución europea de corte liberal, moderado y progresista, fue traducida al alemán, al francés, al italiano y al portugues, habiendo sido, como tanto se ha comentado en estos días, la base de muchas de las primeras Constituciones Iberoamericanas que, a mucha honra se han dado un texto muy similar, y cuya base de la Independencia - como no lo ha sido la Inglesa, que perfila, como siempre y muy prospectivamente el concepto del Dominio y de la Common wealth (la Salud común, que no es mas que quizás el practico - both ways - disfraz del colonialismo, de finales del  Siglo XIX)

            Para acabar, y en esta especie de homenaje muy personal que queremos hacer también al Conde de Floridablanca, con sus intuiciones, visiones y prospecciones de futuro, durante sus 13 largos años de silencio forzado en su "exilio dorado" del Reino de Murcia, después de haber intentado en 1789 (antes de la Revolución francesa) tratar de reformar el "andamiaje" del Estado, con las Cortes Generales de ese mismo año y precipitadamente clausuradas, por los acontecimientos de Versalles/Paris, su espíritu triunfa, con la Junta y las Cortes que redactan la Constitución de Cadiz de 1812. Porque no son solo, todas las ideas expuestas desde la Ilustración a nuestros días, desde los inicios del Siglo XIX, sino mas aun, todas las que recogen, en una cierta y gran medida, los Derechos humanos, en la Declaración del ciudadano, de la evolución francesa de 16 de agosto de 1789, que luego se harán, sencillamente Constitucionales, en Cadiz, y en la senda del progreso, que nunca retrocede, de las mentes especialmente basadas en la "razón y en la experiencia", se universalizan con la Declaración Universal de las Naciones Unidas, firmada precisamente en Paris, el 10 de diciembre de 1948, que en 30 artículos básicos, recoge todos estos logros, que para obtenerlos, siempre ha hecho falta un esfuerzo titánico de los seres humanos, o una Guerra por la Independencia, para nuestra celebrada Constitución liberal, de Cádiz de 1812, p una la Guerra Mundial, para la Declaración Universal de 1948, y las no menos cruentas Revoluciones Francesa, para la de 1789 y la Norteamericana para la de Virginia en 1776, fechas estas dos ultimas en las que está, siempre, presente nuestro Conde de Floridablanca, cuya figura, pensamiento, realizaciones, honestidad, coherencia y rigor, han hecho que produzcamos todos estos estudios que desde el 18 de febrero del 2012, venimos pensando y escribiendo, en honor de la libertad y del progreso constante de los seres humanos, que ya estamos globalizados, somos interdendendientes y que física y numéricamente estamos conectados, unos con otros, a un nivel ya en el día de hoy, de casi mas de 3.000 millones de seres humanos en el Plantea Tierra. ¿Que va ocurrir en las próximas dos décadas?

Primer Manifiesto de la Suprema Junta Guberantiva del Reino, a la Nación Española

Parte 6ª y Final del importante Primer Manifiesto, como preludio de la convocatoria de Cortes en San Fernando y de la Constitución de Cádiz de 1812


            He aquí pues, transcrito casi literalmente lo que la Suprema Junta Gubernativa Central, va diciendo een octubre de 1808 a todos los españoles, con insistencia pero además de forma muy clara, detallada y minuciosa, sobre estos extremos, tan importantes como los que hemos visto con antelación, en los últimos cuatro o cinco post últimos, en este blog, relativos a la reconstrucción de un Estado, que, con la decadencia, la arbitrariedad y el egoísmo personal del gobierno de un Valido como Godoy, no solo habían sufrido los españoles, sino del que era plenamente consciente, en su "exilio dorado" de Murcia, el anterior Primer Secretario del Despacho Universal del Monarca, desde 1777, el Jefe de la Suprema Junta de Estado desde 1787, hasta su "exoneración" en febrero de 1792, y el ahora Presidente de la Suprema Junta Gubernamental Central desde el 1º de octubre de 1808, el Serenisimo Señor Conde de Floridablanca.

            Como muy bien dice uno de sus mejores interpretes, el Profesor, Académico y Maestro en la Historia española, especialmente del Siglo XVIII, don Vicente Palacio Atard, en un breve opúsculo, redactado y publicado en la Primera Semana de Estudios Murcianos de la Academia de Alfonso X el Sabio, en Murcia.... hace mas de 50 años, asegura textualmente que "Si la reforma del Estado proyectada por el Conde de Floridablanca hubiese hallado, después de las Cortes Generales de 1789 su culminación perfecta, nunca hubiese sido posible un régimen personal como el de Godoy" lo que ya es muy mucho, pero que nosotros, a estas alturas y leyendo detalladamente la magnificente obra de este Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española, tanta veces citado, es que en el silencio murciano de sus largos 13 años, el murciano y Sanjuanero don José Moñino y Redondo, da en la clave de lo que se viene barruntando en Europa, en America y en el mundo en general, sobre el modo como debe constituirse la función, las bases y los apoyos de un Estado del Nuevo Regimen. Privilegio este, que como muy bien dice el Prof. Josep Fontana, en su Epilogo a mi libro <EL MODERNIZADOR. Una aproximación a Floridablanca> que pueden Vds. leer en nuestra web condedefloridablanca.es en su pagina 395, cuando afirma textualmente, este gran Historiador catalán de la Universidad Pompeu i Fabra, cuando dice que "Que el Conde de Floridablanca, quien, a punto de cumplir ochenta años de edad, y tras una larga carrera política en que se había distinguido siempre por sus actitudes conservadoras, dijera, en unas instrucciones de agosto de 1808: "El Conded mira con grandísimo respeto el establecimiento de la Junta Central, que ha de ser de mayor autoridad que las Cortes, porque éstas sólo tenían el derecho de acordar para proponer al Soberano y esperar su resolución; y la Central de tener facultades para decidir en mucha parte de los negocios de gobiernación general del Reino"[...] "Este fue el momento culminante de su carrera y aun de su vida, que iba ya a durar muy poco. El hombre que había disfrutado de todo el poder en el Antiguo régimen, inauguraba ahora el Nuevo, gracias a la lucidez con que se opuso a quienes pretendían seguir como antes".  

            No creo que quepan mayores títulos, en los que un murciano, muy influenciado por la Ilustración, Político, Economista, protector de las Bellas Artes, de las Ciencias, Diplomático, Pensador y Escritor abundante como Floridablanca, para que con sobrado conocimiento de causa, sea capaz de ir orientando, cuando no escribiendo personalmente, con la ayuda de sus 35 vocales de la Suprema Junta Gubernativa del Reino, jurados, con reglamentarias precedencias, a los que ruega "se les disponga entre cada dos asientos, unas escribanías de plata, con el objeto de que puedan tomar las respectivas notas..." y a los que prácticamente entrega el "poder central" que él mismo ha ido concibiendo, en sus largos, pacíficos y reflexivos 13 años de su destierro o "exilio dorado" en Murcia, y tras tener que clausurar, repentinamente, el 11 de octubre, las importantes Cortes Generales de 1789.

            Queremos repetir que estamos ante la persona prospectiva que percibe, atisba, observa y cree, en la futura evolución jurídica de un "eventual" .....Estado Constitucional, como el que, tras la reunión de la Suprema Junta Gubernativa Central, del 7 de octubre de 1808, fue propuesta en la convocatoria de Cortes, que quería albergar una Regencia, que no tuvo ningún éxito, pero que a los escasos 20 días del fallecimiento de nuestro Conde, en Sevilla, con el indudable impulso y beneplácito empuje que ya le había sido dado por él, es cuando se propone una convocatoria de Cortes, que según Decreto de 5 de mayo de 1809, pero que ya en la ausencia de Floridablanca, se van configurando, tras su fallecimiento, unos cinco meses antes, el 30 de diciembre de 1808.

            Finalmente queremos también, en este momento y precisamente en el día de hoy, 19 de marzo del 2012, recordar los puntos finales mas importantes y constructivos, de todo lo que vino después del Primer Manifiesto a la Nación Española de la Suprema Junta Gubernativa del Reino, que ya hemos citado tantas veces.

            He aquí los puntos finales:

            Transcribimos uno de sus últimos párrafos: "Sabios españoles, la Junta en vez de repugnar vuestros consejos los busca y los desea. Conocimiento y dilucidación de nuestras antiguas leyes constitutivas [...] reformas que hayan que hacerse en los códigos civil, criminal y mercantil, proyectos para mejorar la educación pública, arreglos económicos para mejorar la distribución de rentas del Estado. La Junta formará de vosotros comisiones diferentes, encargadas en un ramo particular, a quienes se dirijan libremente todos los escritos sobre materias de gobierno y de administración, contribuyendo a dar una dirección rtecta e ilustrada a la opinión pública, que pongan a la nación en estado de establecer sólida y tranquilamente su felicidad interior". Es como una especie de compendio de lo que posteriormente se conocerá como contenido de las Juntas de Cádiz y de la redacción de los 384 Artículos en la Constitución de Cadiz de 1812

            El optimismo del murciano conde de Floridablanca se ve, aun en estos tremendos y difíciles momentos, cuando dice a continuación que: "¡Oh Españols! ¡que perspectiva tan hermosa de glorias y de fortuna tenemos delante. si sabemos aprovecharnos de ssta época singular, si llenamos las latas miras que nos señala lka Providencia! Em vez de ser objetos de compasión y de desprecios, como lo hemos sido hasta ahora, vamos a ser la envidia y la admiración del mundo".

            Y añade como en una especie de magnifica oda idílica que: "El clima hermoso que gozamos, el fértil suelo donde vivimos, la posición geográfica que tenemos, las riquezas que nos prodiga la naturaleza, el carácter noble y generoso que nos dotó, no serán donde perdidos en manos de un pueblo envilecido y esclavo". y añade que "Vuestro Monarca, o restituido a su trono o vengado; las leyes fundamentales de la monarquía restauradas; consagrada de un modo solemne y constante la libertad civil; las relaciones con nuestras colonias estrechadas mas fraternalmente y por consiguiente mas útiles; en fin, la actividad, la idustria, los talentos y las virtudes estimulados y recompensados: a tal grado de esplendor y fortuna elevaremos nuestro país si correspondemos a las magnificas circunstancias que nos rodean".

            El Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino, acaba diciendo que: "Estas son las miras, este el plan que la Junta se ha propuesto desde el momento de su instalación para cumplir con los dos objetivos primarios y esenciales: Monarquía hereditaria y Fernando VII rey".

             Este único y Primer Manifiesto, sin duda redactado casi en su totalidad o quizás en su mayor parte, por su Presidente, el Serenísimo Señor Conde de Floridablanca, está fechado en el Real Sitio de Aranjuez y sus Jardines el 26 de octubre de 1808, y por acuerdo de la Junta Suprema el 10 de noviembre de 1808 y firmado por Martin de Garay, vocal secretario general.

            Nosotros estimamos, tras lo expuesto en los tan largos post anteriores, desde el sábado 18 de febrero, que el contenido de este primer escrito es fundamental, no solo por su denso contenido sino y muy especialmente porque se redacta se publica y se difunde,  en la ausencia del Monarca, y es un testimonio del desarrollo del pensamiento de su Presidente, el Conde de Floridablanca, que es prácticamente el último de sus escritos, porque y precipitadamente el 2 de diciembre de 1808 sale la Junta de Aranjuez, hacia Extremadura, tras la derrota de Somosierra, por temor a una invasión de las tropas francesas, que están a solo 46 kilometros de Madrid.

            Hasta aquí, los respectivos post que espero esclarezcan los antecedentes mas inmediatos, no solo a la convocatoria de las Juntas de Cádiz, sino a la redacción de la primera y Liberal Constitución (termino que junto con el de guerrilla se difundió por todo el mundo y en todos los idiomas) que se da el pueblo español y que vamos a tratar de desmenuzar, muy brevemente en el próximo y último de los post de esta serie, que hemos dedicado, con todo interés y entusiasmo, a la Celebración de la importante efemeride que representa, hoy y ahora, el recuerdo de esa fecha, del 1812 de entonces y la de hoy, de 2012 en un mundo planetario, global, inter-conectado y en pleno proceso, de una muy rápida, intensa y a veces, imprevisible evolución.

domingo, 18 de marzo de 2012

Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española"

   Parte 5ª

            Vista toda la representatividad autentica del pueblo español que hemos subrayado en el post anterior, sobre las Juntas provinciales y las Gubernativas del Reino, continuemos ahora con el contenido del análisis del texto de su Primer Manifiesto a la Nación Española, lo que consideramos como la Antesala de las Cortes de Cádiz, que vamos a ver a continuación:

            Sus respectivas Juntas de cada provincia (cuyos ciudades citamos al final del post anterior) "nombraron diputados que concurriesen a forma este centro de autoridad, y en menos tiempo que  el que había gastado el maquiavelismo francés en destruir nuestro antiguo gobierno, se vio aparecer uno nuevo, mucho mas temible para él, en la Junta Central, que os habla ahora". (las negritas son nuestras, para enfatizar la importancia de los conceptos básicos que contiene las cortas pero rotundas expresiones, del mejor estilo del Conde de Floridablanca, al que ya estamos habituados).

             "Esta concurrencia general con que las provincias han confiado a otros manos su autoridad y poderío, ha sido españoles, vuestra mayor hazaña". Está pues muy claro que la Suprema Junta Gubernativa del Reino se constituye en una especie de Poder Gubernativo y Central - como ella misma, y por deseo expreso de Floridablanca, se auto-califica -. Es, ni mas ni menos, que la conciencia democrática, apoyada en la voluntad de sus 36 representantes, la que instituye le Pre-Regencia del Reino que es en lo que se transformará, a la muerte de Floridablanca, en lo que va siendo ya la antesala de la convocatoria de las Cortes de Cadiz. No nos olvidemos que, el propio Floridablanca y ya desde Murcia, el 19 de agosto, hace presente a las de Murcia y por ende luego a las de toda España que: 1.- Los Vocales deben prestar juramento. 2.- Lleven los vocales certificados de haber sido nombrados. 3.- Para las precedencias se utilice un sistema de sorteo. 4.- La Junta debe tener su propia Guardia, de alabarderos y walonas y que, finalmente, y 5.- Quizás sea lo mas importante de la visión de Floridablanca, bien ideada, reflexionada y meditada, durante muchos años, en su celda del Convento de los Franciscanos, del Plano de San Francisco, de Murcia, que Como esta Junta Central, ha de ser de mayor autoridad que las Cortes que solo pueden proponer al Soberano, pero estas Juntas tendrán facultades para decidir en mucha parte de los negocios del Consejo y otros Tribunales.

             "Instalada la Junta (continua el Primer Manifiesto) sus intenciones eran: a) Arrojar al enemigo mas allá de los Pirineosb) Obligarle a que nos restituya la persona augusta de nuestro Reyc) Así como las de su hermano y tíod) Reconociendo nuestra libertad e independencia. Todos ellos son los primeros objetos de la Junta que se cree encargada por la Nación. Se trata de un reconocimiento, no solo de su soberanía, sino de una especie de Poder Legislativo, que veremos mas adelante. Son todo unos conceptos enormemente innovadores y de la "nada" que existía, desgraciadamente en la España oupada por Napoleón  saca su Presidente Floridablanca "todo este entramado legal y soberano".

            Es además un Manifiesto muy realista: "Nuestros ejércitos, llenos de ador y ansiosos de marchar a la victoria, pero desnudos y desprovistos de todo porque las tropas francesas esperando refuerzos a orillas del Ebro, devastando la Castilla superior, la Rioja, las provincias Vascongadas, ocupando a Pamplona y Barcelona con sus fortalezas; dueños del castillo de San Fernando y señoreando a casi toda Navarra y Cataluña". Esta es la situación real pero en la que se añade, a continuación, que:

            El único asilo que les queda a los españoles es el de una confederación; "confederación que se verificará al fin, porque el interés la persuade y la necesidad la prescribe". 

             "Cuando hayamos levantado una masa de fuerzas militares tan terrible por su numero como por sus preparativos; cuando la sensatez y la entereza, que distinguen al pueblo español entre los otros, se vean regular constantemente todos nuestros procedimientos y pretensiones....entonces la Europa toda, segura de triunfar, se unirá a nosotros...entonces España tendrá la gloria de haber salvado a las potencias del continente. ¡No hay visión mayor ni de presente ni de futuro!

            Pero el realismo de Floridablanca y de la Suprema Junta Gubernativa del Reino, llega al extremo de que era necesario mantener, siempre, sobre las armas quinientos cincuenta mil hombres efectivos, los cincuenta mil de caballería [...] pero que, y es quizás la afirmación mas dura que hace la Suprema Junta Gubernativa del Reino, y que Floridablanca conoce a la perfección, pero que nunca manifestó en su pertinaz silencio durante su destierro murciano que "el abandono del anterior gobierno (si es que merece el nombre de gobierno una dilapidación continua y monstruosa) ¿Carlos IV y Godoy?, [decimos nosotros, porque este fue, realmente, el gobierno anterior que tuvo el Conde de Floridablanca] había agotado todas las fuentes de prosperidad, obstruido los canales que llevaban el alimento y la vida por todos los miembros del Estado, disipando tesoros, desorganizando la fuerza publica y apurando recursos.

             "Pueden serlo ahora y la Junta lo ha anunciado ya al publico, las grandes economías que resultan de la supresión de gastos de la Casa Real". Lo dice la Junta con toda sinceridad y claridad, añadiendo que las ventajas deben serlo principalmente a) una administración de rentas publicas bien entendida; b) una arreglada distribución de contribuciones [...] pero el rendimiento de estos arbitrios será grande sin duda, pero lento y tardío y por lo mismo insuficiente ahora a las necesidades del Estado.

            A males extraordinarios como el presente corresponden medios que también los sean [...] pero nada es la independencia política sin la felicidad y seguridad interior. Tiempo es ya en que empiece a mandar la voz sola de la ley, fundada en la utilidad general. La patria, españoles, no debe ser ya un nombre vano y vago para vosotros; debe significar en vuestros oídos y en vuestro corazón el santuario de las leyes y de las costumbres, el campo de los talentos y la recompensa de las virtudes.

            10º Finalmente en esta parte tan declarativa y constitutiva de un Estado-Nación,con el deseo de que fuera hasta Federal que es lo que quiere crear y suplantar la Suprema Junta Central y Gubernativa del Reino, por estar sus Monarcas y su Príncipe de Asturias, detenidos en Bayona, afirma con gran énfasis que ", Sí, españoles amanecerá el gran día en que, según los votos uniformes de nuestro amado Rey y de sus leales pueblos, se establezca la monarquía sobre bases solidas y duraderas (¿Una Constitución parlamentaria?,Esto último lo decimos nostros y terminamos el post de hoy, que seguiremos mañana, con el fín de festejar, nostros tambien y desde este blog de los alamitas,k un II Centenario de tal envergadura, como la Primera Constitución española, la de 1812 que fue fuente de inspiración del liberalismo, en España, en Europa y en las Americas y las Indias.

sábado, 17 de marzo de 2012

Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española: algunos precedentes a la Constitución de 1812

"Apuntes" para comprender mejor a Floridablanca, durante las importantes Cortes Generales de 1789 y las reuniones presididas por él, de la Junta Gubernativa,                                                   octubre/noviembre de 1808. Parte 4ª

            Vamos a tratar de ir resumiendo, el importante contenido del Primer Manifiesto a la Nación Española, redactado en su conjunto, bajo las ideas básicas de Floridablanca, quien eligió la ciudad de Aranjuez, y muy en concreto la Capilla del Espíritu Santo del Real Sitio de Aranjuez y sus Jardines, para proceder a la firma del documento, el día 25 de septiembre de 1808, tras la victoria de Bailén, la primera derrota en campo abierto de Napoleón, y para la constitución de la Suprema Junta Central después de su propuesta desde Murcia, de 25 de mayo, tras conocerse por la posta de Cartagena, los hechos del 2 de mayo en Madrid.

            Quiero dejar constancia, en este momento, de la premura, gran actividad y enorme lucidez con la que actúa, siempre, el Conde de Floridablanca, sin duda en los postreros momentos de su vida, dado que cuando comienza toda la "operación" para afianzar las Juntas Provinciales, está ya en los 79 años y siete meses de su vida. Viaja a Aranjuez, en el mes de septiembre, el día 7 u 8 tras haber jurado su cargo ante el Obispo de Cartagena, el 4 de septiembre y una vez que envió, el 19 de agosto, desde Murcia, las importantes instrucciones a la Junta de Murcia, para la creación de la Junta Central. Instrucciones que comunica ya y en esa misma fecha, a la de Cataluña. 

            Por otra parte, hay que tener muy en cuenta que, cuando se plantea el lugar de su reunión, para la erección de las Suprema Junta Gubernativa del Reino, se decide por las Juntas de Aragón, Asturias, Cataluña y Valencia, de que sea en Madrid, pero forzando el tema, especialmente por Floridablanca y por la Junta de Murcia, así como las de Extremadura y Andalucía, se elige finalmente el Real Sitio de Aranjuez y sus Jardines, mas alejado de las intrigas de la Corte y sobretodo de la presencia de las tropas francesas en la capital del reino. De este modo, la Junta Central se constituyó, casi premoritariamente pensada, por Floridablanca, en la citada Capilla del Espíritu Santo, del Real Sitio de Aranjuez y sus Jardines, de donde había sido perentoriamente "exonerado" el propio Floridablanca, hacia mas de 16 años, en la madrugada del 28 de febrero de 1792. Tiempo en que, primero estuvo mas de 2 años, en prisión en la "Ciudadela" de Pamplona, (desde 11 de julio de 1792 al 4 de abril de 1795), que se le autoriza a regresar a Murcia, donde reside durante mas de 13 años, pero sin recuperar la libertad total, que solo en el "primer" reinado de Fernando VII, se le otorgará, por carta del Rey de 28 de marzo de 1808, así como el sobreseimiento total de su proceso, lo que Floridablanca agradece a D. Pedro Ceballos, Ministro de Fernando VII, el 2 de abril del citado año.

            Así pues estoy casi seguro que, en los largos años de su "exilio dorado" en Murcia, Floridablanca reflexionó, amplia y profundamente, sobre la conveniencia y quizás la necesidad  la necesidad de continuar con las Cortes de 1789 que él mismo tuvo que ordenar al Conde de Campomanes, que las presidiera por ser tan amigos, y por tener tan honda amistad y confirmada confianza, de quien fue compañero del Real Consejo de Castilla, durante tantos años. Estas Cortes eran muy importantes, pues en aquel momento (tras la creación por Floridablanca de la Suprema Junta ordinaria y perpetua de Estado de 1778 y el Decreto de Honores de 1788), repito que estas Cortes tenían en su "agenda", ademas de temas Sucesorios tan serios, como el confirmar al Rey y el reinado de Carlos IV que había nacido en Nápoles, (lo que ya había sido refrendado en tiempos de Carlos III, por las Cortes de 1760) y que era tema habitual en la "agenda" de las Cortes generales, (que debían ser siempre convocadas por el Monarca) pero se daba, por primera vez, la posibilidad de que los Procuradores hicieran propuestas directas al Monarca.

            Hay unos  documentos, que deseamos citar brevemente en este momento, que nos confirman la especial particularidad de aquellas Cortes Generales de 1789. Se trata de la Correspondencia y Notas, entre los Condes de Floridablanca (Primer Ministro) y de Campomanes (Presidente de las Cortes) que se cruzaban a diario - dado que no existía ni telégrafo, ni teléfono, ni radio, ni TV y ni mucho menos la Internet -;) pero que se encuentran (las Notas y la Correspondencia mutua, entre los dos Condes) magistralmente recogidas en el "Catalogo del Archivo del Conde de Capomanes", por Jorge Cejudo López, publicado por la FUE y editado en Madrid en 1975. 

            De allí podemos ojear el Legajo nº 13, documento 1, que trata, textualmente, "El Decreto de S.M. Carlos IV para la jura del Príncipe Don Fernando y convocatoria de los Procuradores en Cortes" el Decreto está fechado, en Aranjuez el 22 de mayo de 1789 y textualmente dice que . Creemos que estamos ante un documento del máximo interés. Pero hay mas. En el Legajo nº 13, documento 2, que se encuentra en el anteriormente citado Catalogo, bajo el título de: "Peticiones que se pueden hacer en las presentes Cortes. Madrid, 15 de septiembre de 1789", se dice textualmente que: <Peticiones que se pueden hacer en las presentes Cortes. Nota. Sobre la incompatibilidad por causa de la renta hay expediente en el Consejo pleno. Sobre mejoras y necesidad de facultad Real a las nuevas Juntas se han impreso los decretos que se deberán buscar y saber su estado antes de tratar. Tambien se debe buscar la cedula de cerramientos para ampliarla para poder romper, plantar y edificar. Madrid, 15 septiembre 1789> Y finalmente, y es nuestra ultima cita, por el momento, en el Legajo nº 13 y en el documento nº 3 se trata de "Puntos que deben hacerse presentes a S.M. hoy 28 de septiembre de 1789" cuando se lee textualmente que: < 1º Señalar el dia en que han de empezar las sesiones en el Buen Retiro. 2º Meditar el medio de abrir las Cortes y dejar ejercer sus funciones a la Diputación actual: lo que jamas se há permitido por las Cortes y es regular lo que suscite controversias. De donde se deduce el concepto de ser dificil impedir a las Cortes que suspendan el ejercicio de las Diputaciones durante su celebracion subrogandose las Cortes en su lugar>

            Por el momento no seguimos con mas citas del Catalogo de Campomanes, pues para iniciar la confirmación de la particularidad de estas Cortes Generales de 1789, tan cercanas a la Revolución francesa. Estimo que basta con las anteriores tres citas, que demuestran, muy claramente, el modo tan reflexivo e innovador con el que se trataba de regular la actuación de los Diputados en Cortes

            Pero estas Cortes Generales convocadas el 5 de mayo, que no se reúnen hasta el 23 de septiembre tuvieron que clausurarse rápidamente, el 11 de octubre, dado los acontecimientos en Paris y el traslado de Luis XVI y su familia, forzosamente, desde Versalles a la Peris. Es un dato muy importante, que creo que continua siempre, en la permanente reflexión del Conde de Floridablanca, y del que se sabe muy poco, pues tampoco quiso Floridablanca, que se publicara el contenido de estas Cortes Generales como Pragmática sanción, por los temas sucesorios de Carlos IV y la decisión de "reimplantar" en aquellos cruciales temas de sucesión al Trono, las normas de las Leyes de Partidas, para no incomodarse con las familiares Corte de Nápoles y la muy "especial situación" en que se encontraba la de Paris, por la extremada gravedad en que se encontraban los Monarcas franceses, como hemos citado muy levemente con anterioridad..   

            He aquí la situación, del desarrollo de esta Suprema Junta Gubernativa del Reino, que estuvo compuesta por, dos personas de cada una de las siguientes provincias, que fueron las de Aragón (Palafox, entre ellos); Asturias (Jovellanos, fue uno de los compromisarios); Canarias (un solo delegado, el Marqués de Villanueva del Prado); Castilla la Vieja; Cataluña; Córdoba; León; Madrid; Mallorca; Murcia (el Marques de Villar, ademas del Conde de Floridablanca); Navarra; Sevilla; Toledo; Valencia; Extremadura; Galicia; Granada y Jaén. Un conjunto de lo mas representativo de toda las Españas de aquellos momentos y donde hay una clara mayor representación de lo que, aun entonces, se llamaban las dos Andalucias, pero en todos estos

            Seguimos mañana, con la terminación del contenido del Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española.

lunes, 12 de marzo de 2012

"Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación Española" de octubre/noviembre del 1808

    Parte 3º siguiendo, mas o menos, el texto original.

            Después de lo que hemos dicho anteriormente, en el post de ayer, y especialmente de mi promesa de que continuaba hoy, he aquí una serie de reflexiones, que creo introducen, de manera muy directa y positiva, al ambiente que la Suprema Junta Gubernativa va creando, en todas las Provincias y sobre todo en la Nación española, en unos momentos de "crisis nacional" como nunca se habían visto, desde las complejas épocas, quizás las mas difíciles de la conquista del territorio nacional, iniciada en el Principado de Asturias.... hasta la punta sur de Tarifa. Fueron, en aquella ocasión, casi LCCC largos años de convivencia, de luchas, de conquistas y de reconquistas. Trátase, en nuestro caso del analisis que hacemos de los inicios del Siglo XIX, de casi VIII penosos años, de instauración de una Monarquía de raza no borbónica y de tradición "espurea" (con Jose I Bonaparte) y que acaban, o mejor dicho comienzan, con los desaguisados, los entuertos y los contradictorios años del reinado, o mejor de los dos reinados de Fernando VII, cuyo primer momento (en el que, precisamente por carta del 28 de marzo de 1808, exculpó y sobreseyo, totalmente, el proceso contra Floridablanca, urdido por los anteriores Monarcas y por Godoy. 

            Estos tristísimos acontecimientos, (segunda vez en la Historia de España, que un Rey era destronado por su hijo, como lo fue solo en el caso de Alfonso X el Sabio por su hijo Sancho IV) se conocen, como el Motín de Aranjuez, en los que el pueblo, el 17 de marzo, e instigados por los partidarios de Fernando, asaltaron el Palacio de Godoy y Carlos IV se vio obligado a abdicar en su hijo (quien casi ficticiamente fue proclamado como Rey en Aranjuez, tras el citado complot contra el Principe de la Paz y del que "por milagro" salvó la vida también Carlos IV, intentando preservar también la vida de su "favorito"). Fernando VII volvió a la Corte, donde fue aclamado por el pueblo de Madrid, pero con fecha 20 de abril pasó la frontera "invitado" por Napoleón en Bayona,  a donde iba con la esperanza de que Napoleón le reconociera "definitivamente" como Rey de España, pero donde se terminó esta muy corta primera parte de su reinado, que acaba tan tristemente, como triste fue su ficticia proclamación, al exigirle Napoleón anular su aceptación del trono, dado que se había hecho por la "fuerza" en Aranjuez, y a su vez, obligó a Carlos IV a entregarle el Trono a su hermano José, dándole garantías de seguir "asilado" en Francia, a él, a su mujer y a su "valido" y cuando llegaron a Bayona las noticias del 2 de mayo en Madrid, el 6 de mayo de 1808, Fernando VII aceptó dejar el trono de España y pasar a una Corte ficticia, montada por Napoleón en el Castillo de Valençay, propiedad de Talleyrand antiguo obispo y Ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón, en cuya "ficticia" Corte vivió mas de cuatro años.

            Pero analicemos, un poco mas, los acontecimientos y como se llevaron a efecto en las  Españas de aquellos días finales del 1808. Se trata de datos muy importantes y a tener muy en cuenta, si queremos tratar con cierta perspectiva de pasado y previsión de futuro, el contenido y la importancia, indudable y transcendental, de la Constitución de 19 de marzo de 1812 y que fue formulada por las Cortes, reunidas en Cádiz, en un ambiente de "sitio y de acorralamiento", en el que se encontraban los compromisarios "iluminados" por la Ilustración, de cuyo movimiento, el Conde de Floridablanca, junto a los Condes de Campomanes y de Aranda, así como con Melchor Gaspar de Jovellanos (dos asturianos, un murciano y un aragonés) periféricos todos, pero españoles de "pura cepa", que son los que ponen en funcionamiento, la Modernización de las Españas, que llega a su culmen con la redacción de los 384 Artículos, unos de impresionante actualidad, otros exactamente lo que las Españas necesitaban en aquellos históricos y trágicos momentos y otros, finalmente, no tan substanciales pero provocadores de muchas "disputas" que aparte de lo que hemos dicho de los dos Reinados de Fernando VII....ya trataremos en su momento.

            Ahora bien, sigamos con este PRIMER MANIFIESTO (pena que Floridablanca no durara mas.... aunque solo fuera.... para esbozar el SEGUNDO, (pero desgraciadamente ¡así fue!... y ...así ¡nos fue también!) que lleva en si y lo afirmamos tajantemente, todos los gérmenes importantes del liberalismo de que se hizo gala en España, en Europa y en el Mundo, con motivo de la magna Carta, popular y universal de Cádiz de 1812. Veámoslo en sus "antecedentes" que, repito, hay que seguir conociéndolos en este PRIMER MANIFIESTO y especialmente en los puntos que señalamos a continuación:

            1º La situación de las Españas, de aquellas postrimerías del año 1808 "era un caso único en los anales de nuestra historia - como muy bien señala y hasta casi redacta el Conde - imprevisto en nuestras leyes (y él se conocía "al dedillo" todas las Leyes y hasta las de las Partidas) y casi ajeno de nuestras costumbres.

            2º Y por ello, por esa situación tan "anormal" en nuestra historia, nuestras leyes y nuestras costumbres, se tuvo que dar una dirección á la fuerza pública, que correspondiese a la voluntad y a los sacrificios del pueblo, porque hay que reconocer que a pesar de las previsiones del Conde de Floridablanca, que tanto las había meditado en su Convento del Plano de San Francisco en Murcia, desde las importantes Cortes Generales de 1789, que gobernó él mismo, como Jefe de la Junta Suprema, pero que hizo presidir a su intimo amigo y reformador también y en grado máximo, el Conde de Campomanes, repito que esta necesidad creó las juntas supremas en las provincias, véase la que él mismo creó, de inmediato, en la villa de Murcia al día siguiente, el 25 de mayo de 1808, de conocerse por la Posta de Cartagena, los sucesos de Madrid del 2 de mayo, y que insiste en formar un gobierno central, cuando textualmente se dice en el Primer Manifiesto que resumieron en sí toda la autoridad, para alejar el peligro, repeliendo al enemigo y para conservar la tranquilidad interior

            3º Pero hay que tener muy en cuenta, para comprender todo este importantísimo sentido introductor a la Convocatoria y el desarrollo de las Cortes de Cádiz de 1810, lo que se sigue diciendo en el ya tan citado Primer Manifiesto (pero nos parece esencial que se conocido por todos los comentaristas de la Constitución de Cádiz) cuando se dice que, cual hayan sido sus esfuerzos, cual el desempeño del encargo que les confirió el pueblo; y cual el reconocimiento que la nación les debe, lo que sin duda es una directa alusión, velada, pero muy bien madurada y explicitada de que la soberanía reside en el pueblo. Es lo que en esos momentos se acababa de decir en la Revolución francesa, coetánea de nuestras Cortes Generales, celebradas en el Real Sitio del Palacio del Buen Retiro, en 1789, y mas aun en el propio texto de la gran Constitución de Cádiz de 1812 a la que estamos dedicando los últimos posts de este blog.  

            4º Finalmente, hay que añadir una especial consideración al texto que sigue del Primer Manifiesto a la Nación Española, cuando se reconoce en alto grado al observar los campos de batalla, cubiertos de cadáveres franceses, sus insignias militares, que sirven de trofeos en nuestros templos, la vida y la indepdnencia conservadas a la mayor parte de los magistrados del reino, y los aplausos de tantos millares de almas, que les deben su libertad y su venganza. Aqui tenemos, sin duda de ninguna clase, no solo la primera de las definiciones posteriores, de nuestras guerras y guerrillas (termino adoptado universalmente desde este Primer Manifiesto) para la Independencia, tema que nunca se había planteado en ningún momento de la historia general de las Españas.

            5º Hay otro tema que interesa muy especialmente a nuestro Conde murciano. Se trata de las comunicaciones, asunto que le fue conferido en el mismo momento de jurar su cargo el día 21 de febrero de 1777 y cuando, en ese mismo mes, se le nombra Superintendente General de Correos terrestres y marítimos y de las Postas y Rentas de la Estafeta en España, y las Indias, así como en los Mares del Sur. Tema vital este de las Comunicaciones, para un Imperio que tiene la mayor superficie de los conocidos (mas de 17 millones de Kms2) pero muy vital también en momentos en los que, en cuanto la capital se vio libre de enemigos, y la comunicación con las provincias fue restablecida, la autoridad, dividida en tantos puntos cuantas eran las juntas provisionales, debería reunirse en un centro, desde donde obrase con toda la actividad y fuerza necesarias. Es obvio que el concepto de la Centralidad de las Juntas, fue ideado, meditado y previsto, desde uno de los primeros párrafos de este primer manifiesto a la nación española.

            6º Y se añade lacónica, pero muy eficazmente, el concepto de la soberanía popular - que en ausencia del Monarca, se dice con completa rotundidad - al decirse en el importante y muy citado Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a las Nación Española que, Tal fue el voto de la opinión pública, y tal el partido que al instante adoptaron las provincias. No se puede decir, ni mejor, ni mas breve y mas eficazmente.

            7º Por el momento, creo que está quedando diáfanamente claro que este Primer Manifiesto, recoge en su estilo, en su forma, pero sobretodo en su fondo, la mayoría de los conceptos que la Convocatoria de Juntas para las Cortes Generales, hicieron en su momento, y que cuando llegue y haya lugar, nosotros los analizaremos con el detalle que merecen, para que quede bien grabado, en nuestra mente y en nuestro ser de españoles, este PRIMER MANIFIESTO DE LA SUPREA JUNTA GUBERNATIVA DEL REINO A LA NACION ESPAÑOLA, para conocer mejor esta especie de antesala para "gestación" del Movimiento Liberal Español, copiado en casi todo el mundo, y que fue consecuencia, muy directa, de nuestra Ilustración y de las Reformas, llevadas a cabo en España, en las Indias y en los Dominios de los Mares del Sur, desde la mitad del Siglo XVIII...especialmente por un gran ilustrado del Reino de Murcia.