viernes, 30 de agosto de 2013

Datos del año 1966: negativa inglesa a negociar, posiciones españolas, desde Madrid y Nueva York, y otros temas personales, en este segundo año de mi estancia neoyorquina.


    Las Navidades de 1965 llegaron puntualmente tras clausurarse el Vigesimo periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Para el día 20 de diciembre ya se habían concluido los trabajos e iniciabamos todos los "encartados" tanto en Madrid como en Nueva York, nuestra semana de merecido descanso. La Navidad trajo los primeros "consejos" de como había que poner en practica el contenido de la Resolución 2070 (XX) en la que se nos invitaba, a España y a Inglaterra, a iniciar sin demora las conversaciones previstas, según el conocido consenso de octubre de 1964, del Comité de los 24. Había diversiaad de opiniones, desde Madrid y desde Nueva York, en como llevar los temas adelante, siguiendo el curso de la última y primera Resolución. No podemos extendernos mas por ahora en estos extremos, pero hay un volumen muy interesante "Estudios sobre Gibraltar" publicado por el INCITE, que puede encontrarse, como casi todo, en la Red en el siguiente URL : http://www.incipe.org/GIBRALTAR.PDF

   De todos modos la situación en el inicio de aquel año de 1966, el que iba a ser "casi" el tercero de SM. y mío en Nueva York, se configuraba mas o menos entre los siguientes parametros:

    Desde el punto de vista profesional, desde Madrid, se nos comunicó hacia la primavera de 1966 que se pensaban hacer las siguinetes operaciones, con las que unca estuvo de acuerdo el Enbajador Aznar, pero eso es otro tema. que ya trataremos mas adelante:

    1.- El 16 de mayo de 1966 y como consecuencia de la Resolución de la ONU 2070 (XX) que venimos de citar, el Ministro Casrtiella en nombre del giberno del Gerneral Franco presentó al del Reino Unido el inicio de conversaciones formales que contuvieran las siguientes tres condiciones:

      a) La cancelación del Tratado de Utrech y la subsiguiente devolución de Gibraltar a España.

      b) La presencia de la base britanica en Gibraltar quedría condicionada a una especifico acuerdo Hispano-Britancio, y

      c) El "Estatuto personal" de los Gibraltareños, bajo garantía de las Naciones Unidas protegería sus interseses culturales. sociales y economicos en Gibraltar o en cualquier lugar en España incluyendo su nacionalidad Britanica. Se adoptaría una apropiada formula administrativa al efecto.

    2.- Es de comprender que las ofertas del Gobierno de España tenían muy pocas oportunidades de ser aceptadas por los Gibraltareños y

    3.- La oferta española, hecha por un regimen surgido de una dictadura franquista (aseguran la mayoria de las fuentes informativas, incluida la Wikipedia en inglés) orginada en una cruel y sangrienta guerra civil que no daba a sus ciudadanos las libertades civiles que el gobierno ingles garantizaba a los llanitos.

    Se señalaba en medios ingleses que la propia economía española estaba muy retrasada en comparación con los niveles adquiridos por la colonia, mientras que los vecinos del peñasco vivian en una estado de gran pobreza por lo que la opción "ofrecida" por España a los llanitos, ni podía ni fue aceptada.

    Me van a permitir Vds. que haga una breve mención personal sobre el peñasco. Yo solo lo he visto "de cerca",  una sola vez y cuando tenía la "temprana" edad de unos 19 años, en 1953,  exactamente entre los días 14 al 16 de agosto. Yo estaba, a la sazón, en Montejaque haciendo la IPS (Instrucción Militar Superior) y en esos días teníamos libre, por lo que me dirigí a Algeciras, a descansar un poco en el gran Hotel Reina Cristina, esplendido edificio construido en tiempos de la Reina María Crisitina con ocasión de la inauguración de la línea de ferrocarril de Bohadilla a Algeciras.

   Allí vivi solo tres noches y tres dias escasos, pero no puedo olvidar el enorme impacto que me produjo, dede los jardines del grandioso Hotel, que en 1906 albergó ya la Conferencia internacional de la que salíeron los protectorados de Francia y España sobre Marruecos, repito que me impactó grandemente ver aquella especie de gran diamante, brillando incandescente, repleto de luces, por la noche, que era el peñasco de Gibraltar. Debo confesar que hace de todo ello casi unos 60 años, pero que no he olvidado en absoluto el impacto que la vista del diamante nocturno, que era para mi el peñasco, de dia pero no por la noche, sin duda. De todos modos tampoco hay que olvidar las paupérrimas condicionaes en las que se vivia en la España de entonces, cuando Gibraltar era un ascua de luces, un emporio de riqueza, de vidas cosmopolitas, de grandes cruceros y de imporatntes "subjetcs of HRM" la reina del imperio britanico. ¡¡¡que diferencia al día de hoy!!!

   Creo que por ello el tema, a los 60 años de aquella primera visión del peñasco, hay que mirarlo quizas con la prospectiva, la imaginación y la creatividad, que mal que bien, he levemente apuntado al final de mi post anterior. Por hoy, me voya limitar a tres recuerdos muy personales, pero todos iniciados en Nueva York y en aquellos años mios tan primitivos, tanto en mi Carrera diplomática, como en la vida que mi SM. y yo estabamos dispuestos a iniciar a vivir y yo en aquella ciuad...which never sleeps..... como tan bien la canta Franky Sinatra.

    Son solo unas cortas pero muy importantes expriencias para mi y para mi SM. Se trata de las siguientes que forman parte muy esencial de nuestra formación como matrimonio y de nuestros encuentros, de los que se van haciendo historia ya en estos días de hoy. Y los realto para: Quitarle un poco de hierro al tema del peñasco, que se iba a complicarse bastante, en solo en unos pocos años; Para explicar, con cierta sintesis, el modo de vida al que nos ibamos habituando y Para tratar de relatar, concisa pero claramente, el enriquecimiento personal que ibamos adquiriendo los dos en nuestras vidas, en nuestras relaciones sociales, y sin duda en nuestra formación humana, social y cultural

   Voy a descirbirlos, repito que brevemente:

   Mis primeros contactos con la Columbia University y concretamente con el Prof. Henry de Vries, su increible esposa brasileña Irene, su casa en Fairfiel, Connecticut y las charlas que me pidió que diera en uno de sus Seminarios (una corta semana de duración) en su Cátedra de Derecho internacional, sobre la Politica exterior española. A Henrry lo concí, casualmente, en una Recepción en la ONU y al ver de que modo tan impecable se expresaba en español, continuamos esa relación que nos llevo a muchos fines de semana en su grata casa de Fairfieled, a que hasta me dejaran su Town house, en la calle 81 y Lexington, en Nueva York, un año en que ellos estaban en Barsil y que nosotros vinimos a la Asamblea General de la ONU con Mari Carmen, la hija de mi Subsecretario Germán Burriel, y a que Irene expusiera, una impreionante colección de esculturas en metacrilato (material de ultima moda en aquellos años) en los Salones del Instituto Iberoamericano en Madrid, con la inestimable ayuda de Enrique Suarez de Puga, a la sazón Secretario General del Instituo de Cuñtura Hispanica, quien había conocido al matrimonio de Vries en nuestra casa de Nueva York.

    2º Otro dato interesante fue nuestra conexión con el National Arts Club de Nueva York, en su sede en Gramercy Park, hacia la calle 17 y el citado y recoleto Parque, en Manhattan, en donde tuve la gran oportunidad de pronunciar una Conferencia sobre algo así como "Goya as an early impresionist painter", lo que nos introdujo, tanto a mi SM. como a mi, en unos circulos culturales muy interesantes, en donde aprendimos mucho, recibimos muchas visiones artísiticas desde la gran ciudad de los grandes Museos y de la que guardamos, durante muchos años, realciones muy enriquecedoras, muy gratificantes a la vez que muy sinceras.

   No por citarlo en tercer lugar, quiero dejar de decir que quizás la relacion mas importante, cultural, social y humanamente hablando, fuera la que inciamos, desde los primeros momentos de nuestra llegada, precisamente en aquel mismo año de 1964/65 con una de las Señoras, con mayusculas, mas importantes de Nueva York, Mrs. Dorothy Hirshon, de la que ya hemos dicho algo en algun post anterior. Pero para no extenderme mucho, que lo haré en otros posts, por devoción, por obligación y por deber de generosidad de tanto como recibimos de ella y de su familia, básteme señalar aquí, al inicio de este post, que Dorothy, con la que ya habia conectado personalmente (después de su invitación como Directora del Hospitalty Committee, en mi viaje a California y Hawaii,) intimé algo mas personalmente en su Pent House del 911, en Park Avenue, esquina a la calle 81, donde tenía una de las mejores terrazas, para que corrieran libremente sus numerosos perros. Dorothy tuvo la gran delicadeza, sabiendo que estabano solos y sin famila en Nueva York,  de invitarnos a almorzar con ella y con sus hijos, el día de la Navidad de 1965, en su gran mansión "Willow Pond" de Glen Cove, en Long Island. Alli estaban Hillary su hija, casada con Edith Byres, y Jeff su hijo, todavía soltero, pero ya trabajando para el International Herald Tribune en Paris, y quien en el futuro sería uno de mi mas antiguos amigos en toda mi vida. Con el paso de los años, y con las multiples ocasiones en las que nos henos visto, en Madrid, en Roma, en Copenhague y naturalmente en Nueva York, han hecho que mantengamos una gran amistad muy cercana a una relación familiar.

   La vida en Nueva York, entre los amigos que ibamos teniendo, los compañeros que frecuentabamos con asiduidad y los Embajadores a los que cada vez respetabamos y considerabamos mas, iba trascurriendo con enorme interés y con gandes incentivos, siempre abiertos a la profesión, a la IIIª Comsión y al tema del peñasco que se proyectaba sobre nosotros, como un tema del maximo interés del que. en sucesivos posts, iremos describiendo sus desarrollos mas importantes, especialmente en esta observación, a los 50 años vista, y con la prospectiva, la imaginación y la creatividad en la que g.a.D. estamos viviendo, ya casi al borde de otros 50 "marzos" mi vida junto a mi SM, esta vez en el pequeño pueblo, del Norte de Euskal Herria, en Iparralde, á la ville de Biarritz. 

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