jueves, 1 de enero de 2009

El Testamento del cardenal Don Gil de Albornoz y Luna.



   El conjunto del Testamento, muy bien ideado, pensado y elaborado por Don Gil, no se sabe desde que momento, pero sin duda desde que vive con la intensidad que hemos visto, sus 17 años en Italia, tiene que describirse, en un tema básico y fudamental, antes aun de proceder a la trascripción de sus cincuenta apartados esenciales, y muy en particular con la Institución "como mi Heredero Universal de todos mis dineros, vajillas y libros, al Collegium Hispanicum", del que trataremos, como es natural, en un apartado especial, dado que este hecho es el que nos ha promovido, desde un primer momento, a escribir este libro.

   En justo agradecimiento por la Clausula nº 45 de este Testamento y mas aún para reconocer la visión de futuro y la extraordinaria y anticipatíva organización que, en pleno Siglo XIV tiene el cardenal Albornoz, no solo para lo que le queda de siglo, sino para un futuro como el de hoy, en el que hemos atravesado por tantas vicisitudes, sin que ninguna de ellas haya hecho que se invalide el contenido de este magno y sabio Testamento, cuyos fundamentos vamos a tratar de describir, antes de reproducir su importante, anticipativo y permanente contenido, siempre valido.

   Hay muchos autores que señalan que este modo de Testar y de "concebir la vida", especialmente en el area de la educación, así como la permanencia de sus ideas, son el resultado de todo lo que la persona, la actividad y el desarrollo de tantas y tan complejas actividades, lleva cabo Don Gil.

   Así a bote pronto y en un muy breve resumen, podríamos decir que estos "conceptos/momentos" a lo largo de su vida, se desarorllan en varios "escenarios": La Corte de Castilla; El Arzobispado primado de Toledo; La Curia de Avignon; y Sus Tres largas, amplias y complejas misiones como Legado y Vicario Pontificio en Italia. En todas ellas hay como una interconexión, unas simbiosis o por decirlo mejor, un trasvase de conceptos esencialmente entre las dos peninsulas en las que ha habitado: la hispánica y la italiana.

   Este último es un punto muy esencial, no solo para comprender mejor las vivencias albornocianas, que tanta literatura de exégesis, comentarios y recuerdos han provocado, sino para enfocar bien su modernidad y su vigencia permanente del modo de entender, especialmente, en los países a los que dedicó la mayoría de sus obras y de su vida.

  Se ha llegado a decir, por muchos comentaristas desde el siglo XIV hasta el siglo XX, que "hay un sentido supranacional en la creación de un Colegio, por un individuo que siendo Castellano, funde en una sola Institución, para acoger no solo a sus conciudadanos, sino a los Aragoneses y a los Portugueses, con una visión de la peninsula Ibérica, desde entonces, como habría debido continuarse hasta hoy". Pero hay mas, el cardenal Albornoz tuvo también "la visión de la enorme pulverización de Italia "y supo estar por encima de las rivalidades entre Génova, Venecia, Milán, Florencia y  Nápoles".

   El cardenal Don Gil de Albornoz y Luna, supo comprender el futuro.

  Hay en el pensamiento y en la obra del Cardenal, que quizás es lo que mayor valía tiene en el día de hoy, cuando celebramos el DCL aniversario de la firma del Testamento que estamos comentando.visto con optica muy actual, hasta una especie de sentido supranacional 

   Pero no obstante, vamos a verla una por una, todas y cada una de las 50 clauslas que componen su Testamento que firma, en su querida Ancona, el día 29 de septiembre de 1364, y que hay que leer con mucha atención, comparativamente y con todo detalle. 

  Yo creo que ponerlas aquí, modestamente trascritas, es en este momento en el que las escribo, un tributo para mi de honor al autor de este magno Testamento y sobretodo un punto de refrencia esencial, para comprender, tras la "petite histoire" que hemos hecho de su vida y de que lo que  piensa, es lo que dice y lo que hace....y lo que se sigue haciendo, al menos en su "Collegium Hispanicum", cuya creación hace 650 años estamos, sencillamente celebrando, con estas diarias líneas contenidas en este ya antiguo blog.

  Ayer trascribimos la parte inicial del Docuemnto testamentario, donde se contienen la fecha, autentificación del testador y su capacidad para testar. Hoy vamos a trasciribr todas las clausulas, porque en muchas de ellas, aparte de la mas larga, la 45 en la que funda su Collegium Hispanicum, vamos a ver la profundidad espirítual y humana de nuestro ya conocido cardenal Don Gil de Albornoz y Luna.

   1º Yo don Gil, por la misericordia divina Obispo sabinense, Legado de la Sede Apostólica y Cardenal de la Santa Iglesia Romana, considerando que no hay cosa alguna más cierta que la muerte y que ninguna es mas incierta que su hora, deseando prevenir el día de mi peregrinación hago y ordeno de los dichos mis bienes mi testamento y última voluntad en beneficio de mi alma y de las almas de mis padres y bienhechores, tal y como sigue.

   Primeramente digo que creo firmemente y que simplemente confieso la santa fe católica que tiene, enseña y predica la Santa Iglesia Romana, y que en ella quiero morir y salvarme.Con este fin y ante el instante de mi muerte, encomiendo mi alma a la individua y santa Trinidad y a la gloriosa siempre virgen Nuestra Señora y a los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo, uy al bienaventurados San Clemente mártir y a todos los santos de la Corte celestial.

   Item, dispongo y ordeno que mis exequias sean hechas en la Iglesia del bienaventurado San Francisco confesor de la Orden de los frailes menores en la ciudad, tierra o lugar donde muriere. Y si acaso no hubiere allí iglesia de San Francisco, quiero y ordeno que mi enterramiento y exequias se hagan en la iglesia mas solemne o principal de aquella ciudad, tierra o lugar.

   Item, quiero, dispongo y ordeno, que si yo muriese en Italia, mi cuerpo sea enterrado en la iglesia de San Francisco de Asis, en déposito y en encomienda, de forma que si la indignación del presente rey o de otro de Castilla, contra mi linaje cesare en algun tiempo, sean llevados mis huesos a la iglesia de Toledo y enterrados en medio de la capilla de San Ildefonso confesor, delante del altar del Santo. Y que allí construya un túmulo conforme a la decencia de mi estado. Más esto hágase sólo si se pudiere hacer cómodamente en la vida del reverendo padre Lope, arzobispo de Zaragoza o de algunos de mis hermanos; es, a saber, los nobles varones don Álvaro García y don Fernando Gómez, comendador de Monte Albano éste, o don Gómez García, mi sobrino, hijo del sobredicho Álvaro García; porque, de otra manera, quiero que mis huesos permanenzcan en la capilla donde fueren sepultados, en el monasterio de San Francisco, y quede allí.

   5º Item, dispongo y ordeno que lo más pronto que se pudiere después de mi muerte, se celebren en sufragio de mi alma cincuenta mil misas; conviene a saber treinta y cinco mil en Italia, de las cuales diez mil por los frailes menores del convento de Asis y de los otros conventos del ducado de Espoleto, conforme a lo que ordenaren y dispusieren los venerabvles señores don Alfonos, obispo firmanenese, y el obispo nucerense; y las veintemil restantes los frailes presdicadores, los menores, los ermitaños de San Agustín y los de Santa María del Monte Carmelo, en las provincias de la Marca de Ancona y la Romaniola, conforme a lo que ordenen y distribuyan los venerabvles señores Enrique Sessa, obispo brixiense; el sobredicho obispo firmanense, Fernando Álvarez, abado de Valladolid, y Alfonso Fernández, tesorero de la iglesia de Toledo, mi camarero; y las restantes cinco mil en la ciudad de Bolonia, de las cuales quiero que los religiosos de las Ordenes mendicantes celebren tresmil, y los sacerdotes seglares dos mil, conforme la ordenación y limosna del religiosos varón fray Tomasino, ministro de la Orden de San Francisco en las provincias de Bolonia y Romaniola, y de los sobredichos Fernando Álvarez, abado de Valladolid, y Alfonso Fernánez, mi tesorero. De las otras quince mil misas, diez mil deben celebrarse en Avignon, de acuerdo con lo que ordenen y distribuyan los reverendos padres don Nicolás, obispo tusculanense; don Pedro, vicecanciller de la Sede Apostólica, presbítero de Santa Anastasia, y don Pedro, diácono de Santa MAría la Nueva, cardenales de la Santa Iglesia Romana; tres mil por los religiosos de los conventos de los frailes mendicantes de la ciudad y diócesis de Zaragoza, conforme a la ordenación del sobredicho señor arzobispo de Zaragoza, y dos mil por los religiosos mendicantes y los clérigos seglares de la ciudad y diocesis de Cuenca, conforme a la ordenación y distribución hecha por el venerable don Fernando, obispo de Cuenca y por don Martín Fernández, deán de dicha iglesia de Cuenca.

   6º Item, lego para casar cien doncellas en las diocesis de Toledo y de Cuenca, a cada una trescientos maravedises de la moneda que ahora corre por aquellas partes.

   7º Item, lego para rescatar cristianos cautivos en tierra de moros treintamil maravedises de la moneda que ahora corre en el reinode Castilla.

   Item, y porque habiendo establecido seis capellanías perpetuas en la iglesia de Toledo solamente he dotado cuatro, lego al CAbildo de la dicha iglesia d Toledo treinta mil maravedises de la dicha moneda para dotar a las dos capellenias restantes; de tal manera que incorporen este legado a los bienes de su Mesa, conforme a la condición y ordenación de las capellanías anteriomente fundadas.

   Item, lego al Cabildo de la iglesia de Cuenca los molinos que tengo en el río que se llama Júcar, cerca de la ciudad, para harian y tejidos, coon el sotoi y todas sus dependencias, tal y como yo los compré a Miguelo Sánchez.

 10º Item, lego al dicho Cabildo de Cuenca, todas las posesiones que compré cerca de dicha ciudad y que se llaman la Dehesa de Hendibo, que fueron de Juan Sánchez de la Roquilla y de Juan Martínez, carnicero de Cuenca. Quiero y ruego al déan y al Cabildo que con estos bienes establezcan dos capellanias perpetuas, conforme a la condición de las que establecimos mis padres y yo, y que los capellanes celebren en la capilla donde están enterrados mis padres, en sufragio de sus almas y de la mía.

 11º Item, lego en sufragio de mi alma a la dicha capilla, un caliz de plata dorada, de tres marcos de peso, y una pequeña cruz que está en mi capilla.

 12º Item, lego a la dicha capilla dos casullas, con sus albas, amitos, estolas, manipulos y cíngulos.

 13º Item, lego a la Iglesia de Cuenca la cabeaza de plata, de cuarenta y ocho marcos de peso, con las reliquias del bienaventurado San Blas y mi mejor pluvial, de factura inglesa. Quiero, sin embargo, que esto no pueda ser enajenado, vendido ni empeñado por el déan o el Cabildo, y que se guarden perpetuamente enm la sacristía  con las demás joyas y reliquias y que no se sirvan de ello en cosa alguna sino en las siguientes festividades: Navidad, Circuncisión, Epifanía, San Blas, Purificación de la Virgen, Anunciación y Resurrección del Señor, Ascensión y Pentecostés, Trinidad, Corpus Christi, San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo, Santa María Magdalena, Ascención y Natividad de la Virgen, Todos Santos y San Clemente, así como en la Anunciación de Nuestra Señora, que se celebra ocho días antes de la Navidad. Quiero igualmente que cuando se celebren los oficios divinos se saque dicha cabeza al altar o se lleve a la procesión, y que el dicho pluvial lo utilice el obispo de Cuyenca u otro cualquier obispo que allí celebrasem durante las vísperas, los matinines y la procesión; no habiendo obispo, llévelo el sacerdote que oficie en la misa mayor, pero solamente en la procesión. Así mismo quiero que se haga una peana o dos ángeles para dicha cabeza con que se la sustente con decencia, en plata dorada de veinte marcos de peso. Y si el déan y el cabiuldo o el obispo hicieren cosa alguna contra las condiciones sobredichas, enajenando o empeñando o sacando de la iglesia por la ciudad alguna de tales joyas o usando de ellas en ocasiones distintas de las señaladas, mis hermanoso sus herederos o cualquier descendientes suyos puedan tomar para si disc has joyas y todas las posesiones que lego al dicho cabildo.

 14º Item, quiero que se restituyan al dicho cabildo de Cuenca una Biblia manual y un Santo Tomás con sus comentarios sobre San Lucas y San Juan, los cuales libros yo los tenía en prestamos de ellos por toda mi vida.

 15º Item, lego a la iglesia de Toledo las imagenes de San Eugenio y San Idelfonos, para uso de los altares de San Salvador y de Nuestra Señora, dentro del coro.

 16º Item, quiero y ordeno que se entregue al arzobispo de Toledo, una mitra que yo tengo llamada de los camafeos, que es de dicha iglesia, con toda la mejora que he hecho añadiendole perlas, piedras preciosas y otras cosas, item el pluvial y la casulla planeta de ximeno (i.e.olosérica), Item, unas cirotecas con perlas y esmaltes antiguos. Item, dos anillos pontificales, uno con un camafeo muy hermoso y con muchas esmeraldas pequeñas alrededor, y otro con un gran zafiro que tiene enmedio una imagen tallada y alrededor algunas piedras y margaritas, que son de aquella iglesia y que me dejó mi predecesor don Gonzalo para usar de ellas durante mi vida. Item, lego al mismo arzobispo de Toledo, para su capilla, dos jofainas de plata, una de ellas dorada, que me dió don Juan, arzobispo de Milan, las cuales entrego en lugar de otras dos doradas que usé en su capilla, una de las cuales me hurtaron en Castilla siendo arzobispo, y la otra ha quedado entre mis bienes. Asimismo le lego otras dos jofainas blancas con esmalte en medio, orladas de oro, de doce marcos de peso, en sustitución de otras dos jofainas de plata blanca que hallé en su capilla y se decía que habían sido compradas por don Gutierre, las cuales no encuentro ahora entre mis bienes, acaso porque fueron fundidas

 17º Item, quiero y ordeno que sean retribuidos al dicho arzobispado en Toledo todos los libros en los cuales se hallare escrito en las tablas o en las hojas al principio o al fin que son de aquella iglesia.

 18º Item, quiero y ordeno que lo mismo se haga con las iglesias de Tarragona y de Zragoza, en cuantos libros les legó don Jimeno, arzobispo de Toledo, de buena memoeria.

 19º Item, es a saber: que yo compré en días pasados al rey de Castilla y de Leon, don Alfonso, de esclarecida memoria, la ilustre villa de Paracuellos, en la diócesis de Toledo, que fué de la Orden de Caballería de SAntiago, por la cantidad de ciento vienticuatro mil maravedises de la moneda del reino de Castilla. Por tanto, lego al déan y al cabildo de la dicha iglesia de Toledo, la dicha villa y todo el derecho que en ella tengo o la camtidad de los dichos ciento veiticuatro mil maravedises (si acaso el rey de Castilla o la Orden quieren retener para si la dicha villa, la que recobrarrán pagando esa cantidad); y la lego bajo condición de que una vez en poeseión de aquélla o de los maravedises, queden obligados a pagar al prior y convento del monasterio de San Blas de la villa de Villaviciosa, dos mil maravedises cada año, de la moneda de aquellas partes, sobre las rentas que la dicha iglesia tiene en la villa de Brihuega y en su territorio, para subvenir al reparo de las casas, y otros mil maravedises para atender al vestuario de los canónigos del dicho monasterio. En el caso de que el déan y el cabildo de Toledo no quisieren asignar y pagar a los dichos prior y convento de San Blas los dichos tres mil maravedises por recibir la villa o la cantidad señalada, lego dicha villa de Paracuellos y todo el derecho que en ella me corresponde, a la dicha cantidad de los ciento veinticuatro mil maravedises, al prior y al convento de San Blas de Villaviciosa para atender a las cosas sobredichas.

 20º Item, ordeno y dispongo que la imagen de Nuestra Señora la Virgen María, de plata, que pesa treinta marcos, que está en mi capilla, sea dada al convento de San Francisco de Asis y también tres alfombras grandes mias, es a saber la que compré en Ancona por sesenta ducados y la que fue del señor Albertachio y otra de las grandes que llevan mis armas.

 21º Item, lego al mismo convento mil florines para la fábrica de la Iglesia y del Convento

 22º Item, lego a la iglesia sabinense quinientos florines para lo que fuere mas provechoso y necesario o mas conviniese, conforme al arbitrio de mis testamentarios.

 23º Item, quiero y ordeno que los réditos y frutos recibidos y que se me deben de seis años a esta parte, de la iglesia de San Clemente en Roma, que es título de mi cardenalato, se gasten en reparaciones en dicha iglesia, conforme a lo que dispongan mis testamentarios.

 24º Item, quiero y ordeno que en la igelsia catedral de la ciudad de Ancona se construya una capilla a honra del bienaventurado Sam Clemente martir, en el lugar que elijan mis testamentarios y el obispo de la dicha iglesia y su cabildo.

 25º Item, lego cien florines a los frailes predicadores de Ancona, para la fábrica de su iglesia.

 26º Item, lego cien florines a los frailes ermitaños de Ancona.

 27º Item, lego doscientos florines a los frailes menores de Ancona para acabar el refectorio y la sala capitualr de su monasterio.

 28º Item, dispongo que se ordenen y doten dos capellanias en la iglesia de la bienaventurada Santa María Magdalena y San Cataldo, que está dentro de la fortaleza papal de Ancona, y que se compren posesiones suficientes para estas dos capellanías, de tal manera que cada una de ellas tenga por lo menos treinta florines anuales de renta, y que haya misa diaria en dicha capilla. Determino igualmente que la presentación de sus titulares corresponda al tesorero de la provincia de la Marca de Ancona, y al alcaide de dicha fortaleza que por tiempo fueren, y la institución al sobredicho obispo de Ancona. Item, quiero y ordeno que ninguno de los dichos capellanes pueda tener otro beneficio en la ciudad de Anbcona ni fuera de ella, si el tal beneficio requiriere residencia, y si lo acpetara o pseyere, vaque (ipso facto) dicha capellanía y se disponga su provisión según queda ordenado.

 29º Item, lego mil florines a cada uno de los capellanes, mis compañeros, que estuvieren conmigo en Italia, y que se hallasen presentes en mi sepultura, sesenta y florines a cada uno de mis donceles; cincuenta a cada uno de los clérigos de mi capilla; cincuenta también, todos de oro, a cada uno de los demás servidores de mi capilla. A los otros oficiales y palafreneros, así como a los pajes de los oficiales, se les darán treinta florines a los pajes de los demás empleados, quince florines.

 30º Item, lego cincuenta florines a fray Diego, familar del dicho obispo firmano.

 31º Item, quiero y ordeno que a todos los prelados y demás capellanes compañeros y familiares mios que esutiveren conmigo al tiempo de mi muerte, y que acompañen mi cuerpo hasta la sepultura, y durante nuneve dias, les gratifiquen convenientemente, según las normas que tengo establecidas.

 32º Item, quiero que no haya exceso en las vestiduras de mis familiares, y en las ceras, y en los paños de oro, y en las otras cosas. A todo lo cual se deberán de sujetar a lo que se acostumbra en los enterramientos de los otros cardenales en Avignon.

 33º Item, quiero que desde el día de mi muerte hasta el de mi enterramiento, y durante los nuneves días siguientes, según dispongan aqullos de mis testamentarios que se hallen preentes, se dé de comer y se vitsa de paño grueso de lana o de lino a dos mil pobres por los lugares.

 34º Item, que ademáas de los sesenta florines que ordeno sean netregados a cada uno de mis donceles, lego a Fernando Sánchez de Moya, miembro de mi cámara, uno de mis caballos, a elección suya y ochena florines de oro para su casamiento, si éste tuviere lugar en Italia. Si regresase a su tierra y se casase allí, le lego solamente cuarenta florines, mas también la casa de Taracena, en la Aldea de Huete, con las heredades, viñas, molinos, prados, pastos y todas las tierras cultivadas y no cultivadas, con todas laas demas posesiones y bienes muebles e inmuebles que allí tengo y debo tener, tal como en ellos sucedí a mis padres.

 35º Item, además de los dichos sesenta florines que le corresponden como doncel, lego a García Fernández de Belvis cuarente florines de oro y la casa que tengo en Belmonte, con mis heredades, huertos, molinos, prados, pastos y otras tierras cultivables y no cuyltivables, con todas las demás posesiones y bienes muebles einmuebles que allí tengo y debo tener, tal como los heredé de mis padres.

 36º Item, además de los dichos sesenta florines, lego a Gonzalo Rodriguez de Cisneros trescientos florines.

 37º Item, además de los dichos sesenta florines, lego a Nuño Fernández de Funes, trescientos florines.

 38º Item, al sobrino de mi hermano don Álvaro García le lego seis mil florines para casar a sus hijos.

 39º Item, luego lego a mi sobrina doña Catalina, hija del sobredicho hermano don Fernando Gómez, comendador del Monte Albano, para casamiento de aquella, cinco mil florines. Y ruego al dicho reverendo padre Lope, arzobispo de Zaragoza, que tome este cargo de vcasarla segun lo que él mejor parteciese. Y si esta doña Catalina muriese antes de casar (/lo que Dios no quiera), o por otra cualquier razón no se celebrase tal casamiento, quiero que la dicha manda de los cinco mil florines vuelva a mi universal heredero, que adelante nombraré.

 40º Item, lego a mi sobrino Gómez García, hijo del sobredicho don Álvaaro García, las aldeas iunfraescritas; es a saber: el Hoyo de Cincha, Cañizares, Uña, Aldehuela de Valdemeca con todos sus vasallos y jurisdicciones, con todos sus pastos y sus rios, lagunas y molinos, casas y prados, viñas y huertas y demás posesiones y bienes muebles o inmuebles que yo sucedí a mis padres y en cuanto he  comprado y mejorado después en los dichos lugares y sus términos.

 41º Item, lego al dicho Gómez Garwcía la casa de la Dehesa y la casa de Vivera; item, la casa de Ballesteros; item, la casa de Villar de Olalla; item, la casa de Olmeda, cerca de Valera, con Algareda. Item, la casa de Valera de Yuso. Item, la casa de Mezquiviñas, mi¡olinos, huertas, y las demás posesiones y bienes muebles e inmuebles que tengo y que me pertenecen en los dichos lugares y en sus términos. Item, lego al dicho Gómez García, el Valle Salobre, con sus pastos y salinas. Item, las lagunas de Palomera con sus pertenencias, así como yo las tenía.

 42º Item, lego a mi sobrino Álvaro García, hijo del sobredicho don Álvaro García, todas aquellas cosas que tuve y tenbgo en Naharros, Xuaertos, Nuruanos, en el Valle de los Judios y aldeas de Huete, con todas sus pertenecias.

 43º Item, quiero y ordeno que se paguen todas aquellas deudas que se hallaren que verdaderamente debo yo, y que se haga su pago cumplido.

 44º Item, quiero y ordeno que se ordenen en buena voluntado las cuentas que tenga con la Cámara Apostólica, y si se hallare que debo algo a la Cámara, que se pague de mis bienes, y si la Cámara me debiere, que tal cantidad sea dada a mis infrascritois testamentarius.

  Como la próxima CLAUSLA testamentaria Nº 45, anticipada en la Nº 39 ¡en el que se trata de su Legado Universal para la Fundación de su Domus Hispanica! origen, centro y finalidad de este Libro, preferimos trascribirlo y comentarlo en un próximo apartado, en la medida en que seamos capaces de ver esta citada clausula nª 45 del Testamento de Don Gil de Albornoz y Luna, insigne creador de una de las Instituciones más valiosas con que cuenta la sociedad educativa y la humana, en el día de hoy, a los 650 aniversario de su implantación, de la que también deberemos tratar en su momento mas oportuno....¡si somos capaces!

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