jueves, 1 de enero de 2009

Estancia de Don Gil en Avignon en la Penitenciaria, conversaciones con Inocencio VI y rumbo hacia su Segunda Legación.


   Como hemos visto, Don Gil vuelve a su antiguo cargo en la curia, la Penitenciaria, en la que se ocupó intensamente, como siempre, de todos los temas jurídicos, canónicos, penitenciales y organizativos, a los que de nuevo dio el impulso habitual en sus actividades, pero sin olvidar núnca su reciente Legación en Italia, y siempre con el proposito de no dejar de "informar" a Inocencio VI, de lo que había vivido y de lo que creía firmemente que estaba ocurriendo.

   Por ello Albornoz, durante su estancia en Avignon, desde noviembre de 1357 a octubre de 1358, plantea siempre al papa, sin crudeza pero con realismo, la verdaera situación que ha dejado en Italia, y el resto de la misión que quedaba por concluir.

  Estas conversaciones, a lo largo de casi todo un año, desde la Penitenciaria y en el mismo Palacio apostolico de Avignon, volverían  a "reorganizar" a fondo, las perspectivas de Inocencio IV sobre las actividades de Andoin y sobre la veradera situación en los territorios pontificios en Italia.

  Algun comentarista ha llegado a decir que la vuelta Avignon de Don Gil fue "una estratagema" del papa para contentar a los indudables enemigos que tenía el cardenal en la curia, pero creemos que no, que fue mas una decisión de enfrentamiento del cardenal con el Papa, a quien quería "ponerle en antecedentes" de los todavía poderosos "condotieri" sobretodo en Bolonia, cuya importancia va delineandose ya, antes de su segunda Legación y desde la misma curia pontificia.

   Entiendo que Bolonia se diseña ya en las ideas, en el esppiritu y en las obras del cardenal Don Gil de Albornoz y Luna, no solo como el centro sino como el final o el horizonte de prologación de su intensa vida, que muy somearmente hemos venido analizando, y que trataremos en los sucesivo, sin duda con la redacción y firma de su testamento en Ancona el 29 de septiembre de 1364 y tambien con sus estancias en Bolonia en 1360-136.

  Cuando el 6 de octubre de 1358, a poco menos de un año de permanencia en la Penitenciaria de la curia avignonse, sale de nuevo el Cardenal Albornoz como Legado y Vicario pontificio para su Segunda Misión en Italia repito que la ciudad de Bolonia, se va a ir convirtiendo, en muchos sentidos - al fin llegamos a ella - en el centro de operaciones estratégicas y políticas, de un gran amplio marco, como lo fueron, al final de su primera Legación, el Parlamento de Fano.

   Baste añadir hoy, que como bien cita a Filippini el conde de Romanones, en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, el 9 de diciembre de 1942, que "la obra albornociana tiende a hacer del Parlamento una institución de libertad, hasta el punto que en él se puede ver en embrión el principio mismo de la forma representativa".

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