jueves, 1 de enero de 2009

Algo mas sobre el edificio y un apunte inicial sobre sus Estatutos.


   No hay que olvidar, que como dice Giuseppe Marchini, en su estudio sobre "El edificio monumental" que es el Colegio de España, que el cardenal Albornoz vive mas de tres lustros con un poder como un Virey, en mas de un quinto del territorio italiano y que sus obras adquieren un caracter de monumentales residencias defensivas, muchas veces apoyadas en rocas, como la de Spoleto, y en algun caso, como en el de Ancona, lugar capital en su mandato y ciudad, que hemos repetido, a la que se encontraba muy vinculado y en la que construye un monumental Palacio, como su residencia principal.

   Pero las huellas de las construcciones del cardenal Albornoz en Italia, aparte el caso muy especial que es la Domus Hispanica, en Bolonia, se enuentran por toda Italia y el citado Marchini enumera, como minimo, las rocas o fortalezas de Asis, Espoleto, Narni, Campello, Terni, Piediluco, Vico, Corneto, Orvieto, Mantefiascone, Ancona, Sassoferrato, Urbino, Cesena, Forlì y las murallas de Macerata, donde se han encontrado huellas de la actividad de construcción de Don Gil de Albornoz.

   Pero el Collegium Hispaniorum está terminado, como hemos visto, en vida del cardenal y de las dos personas encargadas por Don Gil de llevar adelante la empresa, Fernando Álvarez, abad de Valladolid y Alfonso Fernández, camarero y sobrino del cardenal, quienes cumplen durante los "dos años continuados" que deben residir en Bolonia, con sus obligaciones de compra del solar, contrata de trabajos y diseño del edificio, cuyos detalles generales hemos visto anteriormente. Pero no hay que olvidar que en el propio Testamento de Don Gil se dice que los colegiales: "vivirán según el gasto y lo que yo ordene". Esto, sencillamente, son los Estatutos de los que, de modo muy general, nos vamos a ocupar en este post.

   Aun así, no hay que pasar inadvertido el importante tema de los Estatutos  y del Edificio, porque creo firmemente que, unos van con el otro y que los otros van con el uno.

   Es decir, el edificio que concibe Matteo di Giovannello, concido por el Matteo Gattaponi di Gubbio, es un edificio espectacular. Cuadrado, del que su "cortile-patio" con los porticos/arcos que lo circundan, las celdas en el primer y segundo piso, al este y al oeste, y la capilla en honor de San Clemente, grande como una Iglesia, son un ejemplo de sencilla y grandiosa creatividad, de inspiración y de contemplación, de recogimiento y de compartimento colegial.

   El patio cuadrado es el centro de todo. Desde él se irradia la vida del estudio, de la reflexión, del compartir entre los colegiales. Es justo lo que deseaba el cardenal Albornoz, pero se logra tambien con sus Estatutos, que son algo así como la piedra maestra o la piedra angular del nuevo edificio.  Su espíritu pragmático y laico de que estan permeados, les llevan a que establezcan como base fundamental del funcianmiento del Colegio "la autonomía de su gobierno" aunque en aquellos momentos los modelos que se ofrecían a las comunidades, fueran los monasticos. Pero la innonvación estaba en los "collegia" que florecieron en el tardio siglo XIV por toda Europa con el afianzamiento de la burguesía en la configuración de sus sedes y en aquellas naciones, donde se produjeron los primeros modelos corporativos. Esto dice el citado estudio de Marchini y creemos que es cierto.

   No hay que olvidar además que los dos cuerpos mas importantes de Collegio di Spagna o del "palazo", fueron primero el lado frente a la entrada, con la Iglesia dedicada a San Clemente y segundo el opuesto que contenía y contiene la entrada y en el primer piso la refectorio y alguno de los salones. Pero no hay que olvidar que la maestria en la construcción, que nunca visitó el cardenal Albornoz, se debió a los materiales empleados, ladrillo y piedras de arena, que daban y dan al Colegio, un aspecto de color ocre y la rápida construcción de la especie de murallas que circundan todo el "continente albornociano", no tienen relación con las actividades del gran estratega que fue Don Gil, sino como muros de jardín o muros de retención del complejo de los "colegiales", del patio, de los dos huertos, y de los graneros y almacenes, que en la esquina norte se utilizaban hasta bien entrado el Siglo XX, cuando se convirtieron en "Casa de Cervantes".

   Respecto a los Estatuos, el Colegio de España tuvo un ordenamiento de muy alto y claro contenido tomistico, en perfecta simetría con el Edificio Cuadrado que venimos de describir y con la  innovación de que la Capilla tuviera solo acceso por el Patio o "Cortile" cuadrado, reafirmando que este constituye el centro de la vida colegial y es el lugar de proyección, desde el que se emiten todas las actividades, dado que sobre este espacio cuadrado, al que dan todas las puertas de las "celdas" (las de abajo con dinteles arcados, y las de arriba, goticos) en las que viven los 24 estudiantes, pensados y definidos por el cardenal Albornoz.

   Esta estructura es bien distinta de la monacal, a la que se accedia siempre por un corredor con una única entrada. El espacio libre del "cortile", reptimos por quincuagésima vez, centro de toda la vida del Colegio, con la Capilla incorporada, y los murallones que circundan toda la propiedad hacia el exterior, y que dejan ver desde fura la vida viva de los tres huertos, junto a la perfección y simetría de los edificios, dan a todo el conjunto, repetimos, un caracter muy especial, conervado siempre en el tiempo, y que se relaciona muy directamente con el caracter de sus Estatutos, que rigen la vida del Colegio "en donde se vivirá segun el gasto y lo que yo ordene" como muy bien decía el cardenal Albornoz en su Testamento, y que han sido la pieza esencial, no solo de su observancia y sobrevivencia, sino especialmente de la permanente adaptación del edificio, que muy ligeramente venimos de describir, a sus fines institucionales y testamentarios.

   Los Estatuos se pueden leer en el documento "Colegio de Bolonia. Centón de noticias relativas a la fundación hispana de San Clemente" trascritos por los colegiales don Pedro Borrajo y Herera y don Hermenegildo Gíner de los Ríos y de ellos, inicialmente, solo queremos destacar que estuvieron en efecto o que estuvieron ultimados en septiembre de 1369, a los dos años de morir Albornoz, pero ya el 25 de dicho mes el papa Urbano V encargó a su hermano, el cardenal Albanese que atendiera la petición del rector y colegiales para salir " de apuros"; las disensiones internas en el Colegio se agravaron en 1373 y el obispo de Cuenca, Pedro de Toledo, que residía en Italia, realizó una visita a la sede en Bolonia, a instancias de Gregorio XI, para que "corrigiera y reformara lo que estimara conveniente".

   En todo caso, en adelante se exige mas el juramento y se sancionan con mano firme las infracciones, hasta con la expulsión, pero en 1380 se da buena cuenta al papa de la marcha de la institución que ha aumento de venticuatro a veintisete el numero de colegiales. Pero los Estatutos, en su conjunto, atienden a todos los aspectos de la vida colegial y siguiendo el estudio de Baltasar Cuartm, hay que recordar, un poco, las ediciones que se hicieron en 1484 y 1558 que se refieren a bien a las condiciones exigidas a los candiatos al Colegio o bien a los cargos en su admininstración o en su organización.

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