domingo, 14 de diciembre de 2014

Continuación a la introducción general a los primeros Estatutos de la Domus hispanica. (Parte XIV)


   No creo que podamos seguir ni comentar ninguno de los 61 Estatutos y los dos finales complementarios, sin tener que referirnos, como es nuestra obligación al contenido de la Bula papal que no solo autoriza a Pedro, obispo de Cuenca, sino que (textualmente en latin) "frequenter ordinaciones et statuta que pro temporum uarietate reformacione aliqua reperit indigere secundum temporis condicione et personarum qualitatem ety personarum qualitatem ut expedit corrigit et refomat".

  Si en aquel momento el 7 de enero de 1375, el papa le ordena "que por el paso del tiempo las ordenanzas contenidas en los Estatutos necesitan de algunas reformas y que en ellas se corrijan las citadas reformas "de acuerdo con las condiciones de los tiempos y la calidad de las personas" ¡¡¡Cuanto mas necesartio es hacerse ese mismo planteamiento, sencillamente unos casi 640 después!!! ¿Están Vds. de acuerdo conmigo y especialmente con la cita que hago del Romano pontifice reinante en aquel año de 1375?

  Porque, y continua la citada Bula, "recientemente se nos ha hecho saber, en el partecer de nuerstros amados hijos, el rector y los escolares del colegio fundado en nuestra ciudad de Bolonia por el obispo de Sabina, Egidio de feliz memoria, que los Estatutos del citado colegio requieren de la necesidad, para una buen adirección y administración, de:

   1º.- Se reformados y corregidos en muchos aspectos.

   2º.- Porque aunque resulten y aprezcan utiles y necesarios en la época en la que fueron redactados, deben y pueden ser cambiados para mejor de acuerdo con el cambio de los tiempos.

   3º.- Debido a que humildemente hemos sido requeridos, por el rector y los escolares, de dignarnos tomar las medidas oportunas para hacer utiles reformando y corrigiendo dichos estatutos.

   4º.- Por lo que, Nosotros, que estamos deseosos de tomar decisiones en su beneficio y en particular para que continuen adquiriendo el conocimiento (adipiscenda sciencia) es por lo que confiamos en vuestra Fraternidad, de la que tenemos amplia confianza en el Señor en relacion a estos y otros temas.

   5º.- Y como de todo ello ha sido vuestra reverencia debidamente informado es por lo que, segun la presente carta, os encargamos la misión de investigar diligentemente los citados estatutuos.

   6º.- Lo que encontreis en ellos de necesaria correción y reforma, que lo hagais con la autoridad y con la sabiduria que os ha sido dada por el Señor, corrigiendo y reformando de acuerdo con las calidades de estos tiempos y las necesidades de las personas que lo solicitan

   Finalmente su Santidad el Papa Gregorio XI añade, en este momento de su Bula, las siguientes palabras: "cuando estos estatutuos hayan sido corregidos y reformados, deberá vuestra reverencia, de acuerdo con la citada autoridad hacerlos que sean observados inviolablemente" debiendo todos los observantes de los anteriores estatutos jurarlos como lo confirmen las debidas decisiones apostolicas.

   Creo finalmente, y en este corto pero muy denso contenido de la Bula de Gregorio XI a Pedro obispo de Cuenca, que se contiene, ya para estos pocos años, despues de que el sobrino Fernando Álavrez de Albornoz, él mismo Pedro y su camamrero Alfonso Fernbández, hubieran recibido directamente del cardenal presbitero de San Clemente y obispo de Sabina, don Gil de Albornoz y Luna, las "inspiraciones y comunicaciones" pertinentes al "modo de vivir como yo diga" que señalaba en su tan citado Testamento de 29 de septiembre del 1364, que a los escasos 9 años del fallecimiento en Viterbo del cardenal Albornoz, de su codicilo, o sencillamente a los 7 de la terminación de las obras de la Domus Hispanica, o en fin, a los escasos 6 años de la primera promoción de colegiales, se hiciera tan necesario que el propio Pontifice, ya desde Roma, urgiera a pedro Obispo de Cuenca, la revisión y correciones, que iremos viendo en el texto de los 61 prmeros estatutos y los articulos finales.

   Solo se nos ocurre, y con mucha seriedad, profundidad y rigor - como el que venimos tratando de desarollar en todos estos numerosos posts realtivos a la persona, la obra, la personalidad, el esìritu y la creación de la Domus Hispanica por nuestro venerado cardenal presbitero de San Clemente, obispo de Sabina, don Gil Egidio Carrillo de Albornzo y Luna, que es lo que debería hacerse, en este año del 2014 de las celebraciones/confrontaciones en el DCL aniversario de su tan conocido Testamento, cuando desde la ultima regulación legal, del 20 de marzo de 1919, han transcurrido tantos acontecimientos, "en el trascurso de los tiempos" como nunca se pudo ni imaginar nuestro Fundador, cuya herencia universal somos hoy tan detentadores como defensores de su vigencia, su vitalidad y su permanete actualidad para hoy, para mañana y para siempre.

   Perdonen Vds. que no me prolongue mas en esta muy importante Bula papal, pues debo reintegrarme ya a la Clinica Ruber a ver si de una vez por todas, puedo anunciarles aquí tambien que mi querida esposa Mercedes (SM, Super Mercedes) como tan caruñosamente la llama su sobrino mayor Rafael Sarasola, se ha reintegrado ya a mi/ nuestro hogar, lo que me dará mas tiempo para reflexionar y trascribir con mayor profundidad estos momentos en los que la voluntad de don Gil comienza a entrar en "los tiempos", muy bien definidos en el proyecto que el Dr. colegial y Embajador de España, Damaso de Lario lleva entre manos y del que ayer enumerabamos solo sus huellas esenciales.

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