martes, 16 de diciembre de 2014

Proseguimos con la introducción general a los primeros Estatutos de la Domus Hispanica. (Parte XVI).


   Pido de nuevo mil excusas por toda la parte, tan tristemente personal, que me vi impulsado/compulsado a escribir ayer, a ultima hora de la noche. Prometo que mis problemas personales quedarán, de ahora en adelante, solo para mi, tal cual debe ser especialmente en un blog con la tecnología de Google, que tiene un acceso tan universal como multilingue.

   Sin perder mas tiempo hay que continuar con la "Sequencia epistole" de su santidad Gregorio XI, cuando especialmente se refiere, despues de todo lo selado en el post de antes de ayer (Parte XIV de estos relatos) Pedro obispo de Cuenca diced textualmente que "una vez examinados los estatutos del referido colegio, hemos cortado lo que creimos que debiamos cortar y hemos clarificado los extremos ambiguos, y añadido algunos extremos y hecho algunas alteraciones , de acuerdo con la gracia que Dios nos ha concedido y hemos redactado los Estatutos qe se encuentran en el presente volumen".

   Estimo que ya es mas que suficiente, y nos preguntamos sencilla, pero profunda y luicidamente de que ¡¡¡Si unas normas dictadas por su sobrino Fernando Álvarez de Albornoz, Pedro Gómez Barroso (futuro obispo de Cuenca) y Alfonso Fernández, camarero del cardenal presbitero de San Clemente y obispo de Sabina, don Gil de Albornoz y Luna, que fueron inspiradas popr él precisamente!!! repito que si requirieron (especialmente por disensiones internas, que explicaremos en su momento, a los muy pocos años de apertura del Colegio)... una versión revisada de 1375/1377
así como de otros variados Estatutuos, segun iban trascurriendo los tiempos.....(como cita el Colegial Dr. y Embajador Damaso de Lario) nos preguntamos de nuevo ¿Como no va a ser, no solo necesario sino conveniente, el modificar, aggiornar o poner al día los Estatutos contenidos en el R-D de 20 de marzo de 1919?

   Es una pregunta que dejo no en el aire sino en las mentes, en los espiritus y en el caracter del ánimo albornociano, que nuestro don Gil ha sabido perfectamente mantener durante siete siglos hasta la profunda división, planeada, organizada y efectuada en la celebración, en la Gran Peña, en la noche del inolvidablemente triste y profundamente divisor de esa fraternidad albornociana, que tuvo lugar el pasado día 21 de noviebre en la tumulturaria, asablearia y desoncertante desarrollo (¡¡¡que no celelbración!!!) de la Asamblea de la ASocación Cardenal Albornoz, creada por el permanente Rector don Evelio Verdera y Tuells, en Madrid, el 23 de noviebre de 2001. Festividad de San Clemente.

   No decimos mas porque hay tanto que decir que requiere mucho mas tiempo del que dispongo ahora y antes de volver a acompañar a mi SM a la Clínica del Ruber.

   Pero que lo haremos, ni humano ni divino lo impedirá, para el bien del Real Colegio de San Clemente de los ESpañoles, y de sus colegiales de amplio corazón, clara mente y buen saber y hacer.

1 comentario:

  1. Como confirmación de lo que anteriormente escribiste y te impidieron publicar, hoy en el diario El País, Migual Angel Aguilar publica en su columna "Los bolonios".

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