martes, 31 de marzo de 2015

Parte III: La nunca llamada "Tercera Legación" de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, en Nápoles. (21)


  Evidentemente que la firma, conocimiento y difusión del importantisimo Testamento de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, firmada en la Roca de Ancona, en la camara alta, el 29 de septiembre de 1364, se corrió como la pólvora entre los eclesiasticos primero, entre el puieblo y osbretodo entre los tiranos y dueños de tierras de esclavos, enseguida, pero muy en especial el tema se difundió en la curia de Avignon y mas aun entre los muchos cardenales, proclives a la estancia en Francia, y sobretodo a mantener todos los ligamentos y conexiones - peligrosas para la Iglesia de Roma - con los Visconti, dueños de la Lombardía.

   El cardenal don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo Sabinense, cardenal presbitero de San Clemente, Legado y Vicario Pontificio en Italia, a pesar de todos los pesares del inepto cardenal Androin de la Roche, fijó su residencia en Ancona, que para él y para todos es el puerto que controla la navegación en el mar Adriático y ademas la salida natural de la "plaque tournante"  que en el norte de Italia que consituía la Emilia Romagna, en la que inhabilmente, muy inhabilmente y a costa de muchas "dádivas" y "compras de voluntades" los Visconti habían conseguido que el Papa Urbano V nombrara al citado cardenal Androin de la Roche.

   Albornoz hubo momentos en los que quiso viajar a la Curia y exponer todo lo que ocurría en las tierras, los estados y los dominios bajo su administración Legaticia y a latere, pero casi la totalidad de los cardenales en Avignon se opusieron a tal eventualidad, porque sabían y muy bien que el cardenal de España decía las cosas, como las había dicho en su carta al mis Pontifice Urbano V de 14 de enero de 1364 del modo tan sinceramente duro y detallado como lo había hecho ya.

   Por otra parte el cardenal obispo de Sabina y presbitero de San Clemente, había decidido hacía mucho tiempo fijar su residencia defintivia en Ancona. Baste recordar que en el importante trabajo de los colegiales Salvador Claramunt y José Trench, en el Vol. I Tomod XI, de los Studia Albornotiana, de 1972, cuando en sus pps. 371 a 432, y bajo el título "Itinerario del cardemnal Albornoz en sus lehaciones italianas (1353-1367) le dedican dos esplendidos mapas, que contiene una por una, sus lugares y sus fechas de viaje y residencia.

   Es por ello que hay que reconocer, que desde el 1360-136 que deja Bolonia (en su momento hemos visto las fechas y los detalles apropiados) el cardenal fiaj su residencia, durajte años en la ciudad de Ancona, en la que al menos los años 1359-1360.1361-1362-1363-1364-1365-1366 y 1367, en alño de su fallecimiento aun se le encuentra en la capital de las Maracas, a las que bien y en concreto se refiere en su testamento que hemos desarrollado en los dos posts anteriores.

   Dejemos un par de imagenes, que pueden ayudarnos a comprender la importacnia estrategico-política que el cardenal Albornoz le dedica a la capital de las Marcas.

  
Conocida como la Riviera del Conero, esta es una imagen muy tipica de los alrededores de Ancona, en donde habitó muchos años el cardenal don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado y Vicario pontificio, desde donde hizo construir, aparte de la propia fortaleza que le daba cobijo, las Naves que en su momento ytrasladarían al Papa Urbano V desde MArsella a Corneto donde le recibió camino de Roma.

   Ahora bien, Albornoz se ocupa de ir preparando hasta la marina que eventualmente ha de trasportar, en su día, al Papa Urbano V a Italia, y lo hace precisamente en Ancona. Es mas organiza toda una marina pontificia, de la que vamos tambien a situar algunas imagenes que nos hagan mas conscientes de la actividad descomunal que lleva a cabo el Cardenal Albornoz en su ciudad de Ancona.

  Pero la curia en Avignon y el mismo Urbano V, piensan y temen que Albornoz desde Ancona está muy cerca de la Lombardía, de los Viscontis y de Androin de la Roche, y como la situación en el reino de Nápoles, con la muy voluble Reina Juana, que había vendido la ciudad de Avignon a la curia pontificia era un deber obligado de pacificar y de organizar (Juana había tenido tres maridos) y era de caracter muy voluble, de modo que Urbano V induce a don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obipo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente a que se desplace como su Legado a Nápoles desde Ancona, para tratar de terminar con las discordias internas y con la hostilidad exterior. Don Gil sale de Ancona en torno a fines de agosto del 1366, está en Mecerata el día 1 y pasa desde el 7 al 14 de septiembre en Ascoli Piceno y a su ya importante edad, continua en unos breves días a Taramo, Sulmona y Casatel Sangro y el 15 de octubre está ya en Aversa, donde los Reyes, doña Juana y don Jaime de Mallorca, vienen a recibirle y prestar el debido juramento de obediencia y vasallaje al Pontifice.

   Urbano V desea que don Gil vaya aceptando de buen grado esa Legacía que a la vez que le alejaba del Norte de Italia, con la llegada de su sobrino Gómez al que ya había hecho la reina Juana su Capitán general, e intenta resolver, lo que consigue que don Jaime, que no se conformaba con ser solo Rey consorte y consigue poner en orden la Administración tanto en la justicia como en la hacienda y logra una reunión del PArlamento napolitano y convence a don Jaime que vuelva a España a ayudar a Enrique II de Trastamara que estaba practicamente en una guerra civil con Pedro I "el cruel".

  La estancia en Nápoles de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, de no mas de dos semanas y media en Nápoles es otro completo éxito, muy superior a lo que se podía imaginar una persona que había aceptado "muy a contrapelo" una misisón y cuyos objetivos habían sido cunmplidos con creces.

   La ciudad de Nápoles tenía a la sazón unos 60.000 habitantes y su puerto era de una actividad marítima y comercial de importancia. He aquí una imagen del gran puerto y de la bahia de Nápoles.


   El 23 de febrero de 1366 abandona Don Gil Nápoles y a través de las diocesis de Lettere (el 3 de mayo) y de Salerno (el 10 de junio) por Capua, Norcia y Macerata llege a su querida Ancona el 6 de julio. En ella reside los seis meses restantes del 1366 y otros tantos de 1367, cuando se va disponiendo físicamente, porque espiritualmente siempre lo había estado, a cumplir, de modo absolutamente providencial, la finalidad con la que su papa Inocencio VI le había nombrado en su primera Legación, el 30 de junio de 1353.

lunes, 30 de marzo de 2015

Parte III: 1364 trascripción literal, según el texto que acompaña Juan Beneyto, de las partes que mas nos interesan, como colegiales albornocianos, del Testamento del cardenal Albornoz. (20).


   Reproducimos a continuación una de las multiples trascripciones que sobre el testamento de Don Gil se han venido publicando. En ella se demuestra que el documento tiene un interes maximo cuando se le pone semejante portada.

   En su día tendremos una versión moderna, completa y actual del texto de este magnifico documento que es el Testamento del 29 de septiembre de 1364 de Don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, pero por el momento y para valorar todavía mas, en la medida que esposible, la excelente Conferencia de nuestro colegial albornociano don Primo Bertrand Roigé baste la trascripción de las partes que mas nos interesan como colegiales albornocianos, de la traducción que acompaña don Juan Beneyto en su libro "El Cardenal Albornoz Canciller de Castilla y Caudillo de Italia" en la sintomatica fecha de 1950 (no comments).



Partes del texto del Testamento, traducido del latino,  publicado con el siguiente título. (1).

“Eminentíiss ac reverendiss. D -   D. AEgidii Albornotii Cardinalis Totius Italiae Llegati - Archiepiscopi Toletani, ac Collegii Maioris – Hispaniarum Bononiae fundati Institutoris – Testamentum – Bononiae -  Typis ad signum ancore - MDCCCLV"

En el nombre de Dios, amen.

En el año de la Natividad del Señor 1364, en la segunda indicción á los 29 días del mes de Setiembre, en el segundo año del Pontificado del Santísimo Padre y señor nuestro, Urbano V, Papa por la divina Providencia y Clemencia, presentes, yo como notario y los testigos infrascritos, llamados y rogados especialmente para el caso; el Reverendísimo padre en Cristo y Señor D. Gil por la divina misericordia, Obispo de Sabina y Cardenal de la Santa Iglesia Romana, en el pleno uso de sus facultades físicas y espirituales y con licencia para testar, ordenar y dispone libremente de todos sus bienes, cualquiera que fuere su valor y cantidad, otorgada por el Papa Inocencio VIl, de feliz memoria, como se contiene en las letras apostólicas del mismo Pontífice, que son al tenor siguiente (1) (Va á continuación la licencia para otorgar testamento, fechada en Aviñón el año VII del pontificado de Inocencio VII en octubre y diversas clausulas testamentarias, la ultima de las cuales es la que sigue:)

TESTAMENTO fechado en Aviñón el año VI del pontificado de Inocencio VII en Octubre y diversas  cláusulas testamentarias, la última de las cuales es la que sigue:

«Ordeno que del resto de mis bienes se haga en la ciudad de Bolonia un colegio de escolares, en  lugar decente, á saber cerca de las Escuelas, y se construya hospedaje digno con huerta y patios y cámaras, y se edifique capilla decorosa y buena en honor de San Clemente mártir, y se adquieran  rentas suficientes para atender al mantenimiento de veinticuatro escolares, y de dos capellanes según ordenaré, queriendo que se llame a tal Casa ó Colegio Casa española y a dicho colegio o casa instituyo heredero universal de todo mi dinero, vajillas libros de derecho canónico como civil de otras cualesquiera facultades y de todos los restantes bienes míos y de todas las cosas que pudiera debérseme ya por los administradores que administraren en mi nombre las iglesias de Toledo y Segovia, y sus herederos, ya por el Rey de Castilla y otros ocupadores de mis bienes patrimoniales y de todas la rentas de los beneficios que tengo y obtengo en los Reinos de Castilla y León ya por los que son y fueron mis procuradores en los reinos de Castilla, León, Francia y Aragón y de cuanto en general se me adeude por cualquier concepto, con excepción de lo que se me deba por el capello lo cual han hacer distribuir mis infra escritos los distribuidores a los pobres en Jesucristo en la ciudad de Aviñón.

Item quiero y ordeno que los arriba aludidos Fernando Álvarez, Abad de Valladolid, y Alfonso Fernández, camarero, tengan exclusivamente el encargo de construir y administrar la dicha casa –o colegio y capilla y comprar las posesiones y rentas para el mantenimiento de los dichos veinticuatro escolares y dos capellanes y mando a los mismos y les ruego cuanto puedo que después de mi muerte permanezcan en Bolonia al menos dos años consecutivos para cumplir lo ante dicho y les lego para gastos y trabajos, además de lo anterior seiscientos florines a cada uno y para todas y cada una de las cosa dichas que han de ajustarse según mi voluntad y disposiciones, constituyo y hago mis ejecutores dándoles y concediéndoles plaza y libre potestad para realizar y cumplir con mis bienes cuanto se contiene en este modo en mi testamento a los PP. en Cristo y Señores míos Nicolás por la Divina Providencia Obispo Tusculanense (Frascati) y Pedro vice-canciller de la Sede Apostólica, Presbítero de Santa Anastasia, y Pedro diacono de Santa María la Nueva, Cardenales de la Santa Iglesia Romana ya mencionados antes: y bajo ellos y a sus ordenes para cumplir lo que hay que hacer en Italia a los VV.PP. D. Enrique obispo Brixinense (de Brescia), Alfonso Obispo de Firmano (Fermo, Marca de Ancona) y al noble soldado D. Gómez García, y Fernández Álvarez, abad de Valladolid, mis nietos y Alfonso Fernández mi camarero, de quienes se he hecho mención: y bajo de aquellos mis señores los Cardenales, para cumplir lo concerniente a España a los RR.PP. y señores Lobo, Arzobispo de Zaragoza y Gómez Arzobispo de Toledo, al dicho camarero mío y a Martín Fernández Obispo de Cuenca. Y aseguro que es esta y quiero que sea mi ultima voluntad, la cual deseo que valga a perpetuidad, por derecho de testamento, codicilo u otra manera de testar.

Y revoco todo otro testamento, codicilo y cualesquiera voluntades ultimas, establecidas, hechas u ordenadas por mi bajo cualquier forma y expresión de palabra aun si hubiere en ellas alguna clausula derogatoria que quiero que se tenga ahora por expresa y especialmente nombrada, derogándolas a ciencia cierta por el presente testamento ó ultima voluntad y quiero que se tengan por derogadas y no insertas, requiriendo y rogando al notario publico infrascrito que todas y cada una de las premisas haga uno, dos, tres y mas y cuantos convengan Instrumentos públicos – Lo cual mandó y quiso que se sellara con su sello, lo que se verificó en Roca Papal, vulgo de San Cataldo de la ciudad de Ancona, en la cámara secreta de dicho señor Legado, en el año, indicción, día mes y pontificados dichos, presentes los RR.PP. en Cristo, Enrique Obispo de Brescia, Alfonso de Fermo, y Juan de Marmanno, Abad de San María de Sitria, de la Diocésis de Nursia (ciudad de los sabios en Italia) como también los muy VV varones don Juan, de Sena, licenciado en Derecho civil y Alfonso Fernández tesorero de la Iglesia de Toledo y Pedro Alfonso Archidiácono de Calatrava en la misma Iglesia de Toledo y Sancho Sánchez Canónigo de Segovia, testigos especialmente llamados y rogados al caso.

Y yo Fernando Gómez de Pastrana, clérigo, notario publico apostólico de la Diócesis de Toledo y con autoridad Imperial estuve junto con los testigos nombrados presentes a todas y cada una de las cosas dichas mientras así las hizo el reverendísimo P. Cardenal D. Gil y así las escribí fielmente todas y cada una de propia mano y las publiqué y la sellé con mi sello acostumbrado. Rogado y requerido para dar testimonio de los dicho.

Y yo Enrique, Obispo de Brescia testigo susodicho firmé de propia mano en testimonio de lo que antecede – y yo Alfonso, Obispo de Fermo íd. - Y yo Juan de Sena, id. – Y yo Juan Abad de Santa María de Sirtria id. – Y yo Alfonso Fernández Tesorero de Toledo, camarero de dicho Legado id. –Y yo Pedro de Alfonso Archidiácono de Calatrava id. – Y yo Sancho Sánchez, canónigo de Segovia id. DEO GRATIAS”.

domingo, 29 de marzo de 2015

Parte III. 1364 el año clave en la vida y las obras del Cardenal Albornoz. 2ª Parte de la Conferencia del colegial don Primo Bertrán Rogié, sobre "El Testamento del cardenal Albornoz (29.IX.1364)" (19).

Capilla de San Ildefonso, en la catedral de Toledo, de la que fue arzobipo primado de España, desde 1339 a 1350 y en cuyo túmulo reposan los huesos de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal présbitero de San Clemente, y el centro del espíritu actual de un "visionario" del siglo XIV, cuya visión contenida, esencialmente,  en su Testamento, sigue vigente en el día de hoy y que hay que continuar..... per sempre ¡amén alleluia!

  Proseguimos con la Parte IIª de la Conferencia del Prof. Primo Bertrán Rogié, colegial albornociano en la promoción de 1975-1976 y hoy en la cercanía, muy espíritual y real, con nuestro Fundador, tras su fallecimiento, durante el sueño, en la noche del 27 de diciembre del pasado 2014.
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   Claro que Don Gil no habría podido prever un cortejo tan grandioso. Pero si dispone que en su traslado y túmulo "no haya exceso en las vestiduras de mis familiares, ni en paños de oro y demás cosas". Y que asistan los capellanes - a quienes llama "mis compañeros" -, sus donceles, los clérigos y servidores de su capilla, oficiales, palafreneros y pajes que entonces estuviesen con él en Italia. Cada uno de ellos sería gratificado conforme su calidad y función. También los frailes de las órdenes mendicantes que lo acompañaran; y hasta dos mil pobres recibirían "de comer y vestir de paño grueso de lana o de lino". Consta al detalle como Fernando Álvarez lo cumplió comprando paños de lana en Espoleto para confeccionar capas y distribuirlas entre los pobres hasta enero de 1368, meses después de enterrado su tío el Cardenal. También a los pobres de Aviñon alcanzarían las limosnas.

   Don Gil dispone que se celebren en sufragio de su alma cincuenta mil misas. Es otra forma de distribuir ayudas entre clérigos menesterosos, especialmente los de las órdenes mendicantes. 35.000 se celebrarán en Italia, 10.000 en Aviñón y 5.000 en España, repartidas entre Zaragoza y Cuenca. Cien doncellas de esta diocésis y la de Toledo recibirán en dote para casarse trescientos maravedís cada una; otros treinta mil maravedís los lega para rescate de cristianos cautivos en tierra de moros....Pero sería interminable mencionar todas las disposiciones caritativas del testamento albornociano.

   Más interés tiene para nostros cuando lega a dos catedrales esapñolas. A la de Cuenca, sobre restituirle dos libros que tenía en préstamo, Don Gil le dona sus molinos hidráulicos en el valle del Júcar, un importante busto de plata con reliquias de san Blas y el mejor de sus pluviales - calificado de opus anglicum -; también una dehesa, paramentos litúrgicos y un caliz, pero adscritos a la capilla familiar de Los Caballeros "donde están enterrados mis padres", precisa don Gil.

   La de Toloedo, primada de España, recibirá de su antiguo arzobispo la dotación de seis capellanías perpetuas, asignadas a la mensa capitualr, dos imágenes de plata de procedencia italiana, una de san Eugenio y otra de san Ildefonso, santos y predecesores suyos en la mitra toledana, y que afortunadamente se conservan todavía en el tesoro catedralicio, con las insignias del Cardenal. Además de restituciones diversas, básicamente de vestidos y ornamentos litúrgicos, aténticas obraas de arte que arzobispos antecesores y sucesores habían cedido de forma vitalicia a don Gil; numerosos libros y códices de temática religiosa y jurídica, nos revelan al gran humanista y gran bibliófilo que fue, desde su juventud. En un documento del archivo capitular de Toledo, sin fecha, consta que su sucesor en Toledo don Gonzalo de Aguilar (1351-1353), había recibido de don Gil joyas, ornamentos sagrados de metal noble y diversos libros...

   También el monasterio de San Blas de Villaviciosa, Fundación suya, y muy querida, lugar de solaz en momentos difíciles, recibió el lugar de Paracuellos del Jarama, en la archidiócesis de Toledo, antiguo dominio de la Orden Militar de SAntiago, que Don Gil había adquirido de Alfonso XI junto a otras propiedades de la Orden, como Mohernando - dos propiedades de las que el nuevo rey, Pedro I, y la misma Orden de SAntiago exigían su devolución, acucsando al arzobispo de haberla adquirido de forma indebida. Y le valió las primeras tensiones con el monarca.

   Son significativas las limosnas a favor de las dos iglesias titulares del cardenal: la iglesia catedral de Sabina y la basilica de San Clemente in Celio, primer título cardenalicio de Don Gil y santo de su devoción mñas arraigada. También dispuso la construcción de una capilla nueva en la catedral de Ancona bajo la advocación de san Clemente papa y mártir.

   Don Gil manda que, caso de hallársele alguna deuda, se pague, y en especial se verifique al mismo objeto si deba algo a la Cámara Apostólica. Mis investigaciones en el fondo Camerale del Archivo Secreto Vaticano no me han hecho descubrir ninguna deuda pendiente del cardenal a su fallecimiento, sin duda porque no la huco. En cambio si dejó firme constancia de cantidadesque le adeudaban los administradores de sus bienes patrimoniales, como de las rentas de beneficios en los reinos de Castilla y León, Aragón, Fracnia y Protugal.

    Don Gil tuvo en consideración a sus máas fieles servidores, conocidos como sus familiares en el ambiente curialesco, y en especial a sus donceles, como Fernando Sánchez de Moya y García Fernández de Belvís. Lo que heredó de sus padres fue repartido entre sus parientes directos: su hermano Álvaro García, sus sobrinos y sobrina Catalina. Amén de cantidades cuantiosas expresadas en florines de oro, les legó heredades formadas por aldeas, casas, tierras cultas y yermas, viñas, huertos, molinos y prados, salinas, derechos sobre ríos y lagunas, todas ellas sitas en Cuenca o en Toledo. Por razones comprensibles, el núcleo más cohesionado de su patrimonio y seguramente el más rentable lo lega a su sobrino Gome, primogénito de Álvaro y por lo mismo heredero de la casa de Albornoz.

    Llegamos así a la cláusula más relevante, con mucho, de su testamento: aquella donde instituye como heredero universal suyo un colegio a construirse en Bolonia cerca del EStudio, donde residan en modo digno - decens - veinticuatro colegilaes y dos capellanes. "TAl casa o colegio quiero que se llame "CAsa de los Españoles". Como heredero - y no siempre como legatario - le sucederá "en todo mi dinero y en toda mi vajilla, y en todos mis libros, así de Derecho canónico como de Derecho civil, como en otras cualesquiera Facultad", además de lo que le deben los administradores de sus bienes patrimoniales y procuradores de sus múltiples beneficios.

   La fundación del Colegio no es ocurrencia improvisada el 29 de septiembre de 1364. El cardenal conocí el ambiente universitario desde su juventuid, y especialmente el boloñés desde la recuperación de la Emilia para los Estados Pontificios en 1360. Ahora, cuatro años más tarde, Bolonia estrenaba la Facultad de Teología que él mismo le había procurado en Aviñón, para que el Estudio bononiense renaciera al equipararse al parisino en la formación de futuros teólogos y altos eclesiásticos.

   Seis meses antes de su testamento, el CArdenal había adquirido con pago inmediato y pleno importantes fincas: las tierras que constituyeron la base inicial del patrimonio agrario del futuro Colegio de España.

    Todo el proceso de compra de patrimonio, y muy especialmente construcción del esplendoroso edificio, fuye obra del cardenal con ayuda de sus dos colaboradores más próximos: su sobrino el canonista Fernando Álvarez de Albornoz, entonces abad de VAlladolid, y su camarero Alfonso Fernández. Fue mérito sobre todo de aquel, que la coluntad de don Gil se realizara tan deprisa. El 5 de abril de 1365, día del contrato con los constructores, Fernando Álvarez les hizo entrega de la descripción escrita y de los planos del proyecto dibujados por el propio Don Gil con sus ayudantes. El progreso de las obras fue tan rápido que a finales de mayo de 1367 el cardenal, en constante correspondencioa con su sobrino, lamentaba que todavía quedasen labores de decoración pendientes. Pronto habitarían el edificio los primeros colegiales hispanos.

   El punto central de las disposiciones de Don Gil se estaba cumpliendo fielmente. Se encargaban de ello sus albaceas, los cardenales Capocci titular de Tusculum, Pièrre Roger de Beaufort, títular de Santa María Nuova y futiuro papa Gregorio XI, y Pièrre de Salvet Monteruc, cardenal de Santa Anastasia, así como los obispos de Brescia y de Fermo, ty sus dos sobrinos, Gome García de Albornoz, primogénito del linaje, Fernando Álvarez de Albornoz,m abad de VAlladolid, y su fiel camarero y tesorero de la catedral toledana, Alfonso Fernández, los tres últimos como efectivos ejecutores testamentarios.

    Algo discutible hubo en el proceder de Fernando Álvarez, prestigioso canonista. Lo puso de relieve el P. Antonio García y GArcía en los años 70. Si por una parte subrayó su importancia como canonista y maestro del EStudio boloñés, por otra dejaba en entredicho su empleo de la bioblioteca heredada de don Gil. Quisiera matizarlo.

   El cardenal dejaba a la fundación todos sus libros. El 16 de abril de 1365 Fernando Álvarez de Albornoz u Alfonso Fernández de Toledo confiaron a la biblioteca del convento de los dominicos de Bolonia "in depositum et ex causa depositi custodiendi et salvandi causa" 36 códices minuciosamente descritos en el acta notarial, en los que predomina la temática jurídica. Sin duda la biblioteca de don Gil era mucho mayor: tres veces más, sugiere el canonista salmantino Antonio GArcía. Fue tasada en 1369: consta incluso el precio de cada códice, no pocos de los cuales fueron vendidos. Otros se enviaron a la biblioteca capitular toledana, donde todavía hoy se conservan. Aunque con lo obtenidop se pagaron ropas para los colegiales y últimas obras del Coelgio, en 1372 la colegiatura y su rector afirmaban que habrían preferido los códices al producto de su venta: "tamen Collegium antea vellet libros quam pretium".

   Por fin al litigio entre albaceas y colegiales un aludo arbitral, especie de borrón y cuenta nueva: "Super hoc....perpetuum silentium imponimus et mandamus, et maxime quia impossibile esset eos rehaberi posse, et hoc in rem iudicatum trnsivit". Ciertamente, el sobrino del cardenal no se había adueñado de nada ajeno, ni a mi entender se condujo en modo alguno censurable. Recuerdese el ya visto Is spolii: vender la bilbioteca de un eclesiástico secular difunto era entonces lo ususal y la norma. Fernando Álvarez de Albnornoz no hizo más ni menos que atenerse a la costumbre.

   El testamento del Cardenal que hoy recordamos lo retocó él mismo pocas horas antes de moriri en la fortaleza de Belriposwo, próxima a Viterbo, el 23 de agosto de 1367.

   Su breve codicilo no modifica apenas el testamento de 1364. Esencialmente entraña un reconocimiento de la obra bien hecha por los ejecutores: lo que él deseó y dispuso, se está llevando a cabo de manera satisfactoria, aunque conviene definir mejor o variar algun aspecto: ciertas cosas "sunt mutanda et aliqua suplendi". El Cardenal permite que, según varíen las circunstancias,.. sus disposiciones se adapten según el justo y recto criterio de los albaceas: "ut iustum et equm vobis visum extiterat". Ahora bien, este grupo de ejecutores lo reforma: mientras confirma su confianza en los cardenales Nicolás Capocci y Pedro Roger de Belfort - futuro papa Gregorio XI - nombra albacea al hermano de Urbano V el cardenal Anglico Grimoard y elimina al cardenal Pièrre de Salvete Monteruc, que sería sustituido por Guiglielmo de Agrifolio, el llamado cardenal de Zaragoza.

    Puede sorprender la sustitución del cardenal Monteruc, prestigioso e influyente en lacorte de Aviñón, que desde su juventud fue capellán pontificio y notario de papas. Estudió derecho civil en el EStudio General de Toulouse. Su pariente y mentor Inocencio VI lo nombró obispo de Pamplona, aunque ni fue allí ni recibió nunca las órdenes sagradas. Como eclesiástico de Curia, Albornzo lo conocería bie, dado que el Cardenal vivió en Villenueve-des-Avignon, donde tenía su residencia muy próxima a la de Albornoz. Fue famosa su actividad de prestamista rayana en la ususra. Por encargo de Inocencio VI reestructuró un par de colegios; más tarde fundaría uno propio en Toulouse bajo la advocación de Santa Catalina de Alejandría. Es posible que el cardenal Albornoz, en un primer momento, viera con agrado el celo de Pièrre de Monteruc hacia las instituciones universitarias junto a su robusta influencia en el colegio cardenalicio. LA separación progresiva entre Albornoz y Monteruc se produjo a principios de 1367, cuando ya se anunciaba el retormo de Urbano V a Roma por obra de nuestro Cardenal. Monteruc lideró entonces la resistencia a este viaje. Defensor acerrimo de la sede francesa, vinculado estrechamente a la dinastía de los Valois y a Carlos V, utilizó todo su poder contra el gran proyecto albornociano. Creo que aseí se explica la decisión de Don Gil de sustituirlo por Guiglielmo di Agrifolio, conocido como cardenal de Zaragoza poruqe durante mas de tres años dirigió la sede metropolitana aragonesa. Su profunda amistad cono el papa Urbano V no dejaría de parecerle a Don Gil una garantía para el futuro próximo de su obra predilecta: el Colegio de España.

   Pero el codicilo de 1367 añade como fiduciarios e intérpretes de sus últimas coluntades a otros personajes que pasaron desapercibidos pero son de notable relevancia. Me rewfiero a dos juritas: Niccolò Spinelli y Giovanni da Siena. Uno y otro tuvieron una estrecha erelación con el Cardenal, especialmente en los últimos años de su vida y del ejercicio de las funciones encomendadas por el papa Urbano V. Don Gil les elige porque - cito literalmente - "sabeis que muchas de las cosas ordenadas en mi testamento se han llevado ya a cabo, pero quiero que se cumplan en su totalidad....encomiendo también a vostros, Niccolò da Napoli y Giovanni da Siena, que estáis ahora presentes delante de mi, qeu cmabiéis o añadáis lo que sea conveniente, de acuerdo cono el recto criterio de vuestra conciencia". Toda una declararción de la máxima y mñas absoluta confianza. Aunque el trayecto vital de ambos fue completamente divergente. Niccolò Spinelli fue el impulsor del Concilio de Fondi que eligió al antipapa Clemente VII, con lo que se daba inicio al Cisma de Occidente. A buen seguro que don Gil no hubiese imaginado núnca, ni mucho menos aprobado, la actitud del jurista en quien había depositado tanta confianza.

   Don Gil de Albornzo, que pudo ver el retorno del papa a Italia, y recibirle en Viterbo, murió pocas horas después de manifestar su última y definitiva volulntad. Los tres últimos años de su vida debeieron darle la mayor de las satisfacciones: ver como crecía y se consolidaba su gran obra, fruto de su generosidad y de su visión de futuro; la prsencia de España en la primera ciudad universitaria de Europa.

   Hoy 650 años después - termina su definitiva Conferencia, nuestro querido colegial y compañero albornociano el Prof. Primo Bertán Roigé -admiramos lo sólido y perdurable de esta obra suya. Como escribía nuestro rector, don José Guillermo Gaercía Valdecasas, tampoco yo diré "graciuas a quién [debemos esta perennidad]. Los extraños no lo creerían, pero todos los colegiales lo sabemos".
Laus Deo, Amén Alleluia, per Secula Seculorum, especialmente en la continuación de su obra, de su personalidad, de su visión de futuro y de su constante presencia entre nosotros, sus eternamente agradecidos colegiales, a partir especialmente de este DCL aniversario de su Testamento que tan magistralmente ha descrito nuestro compañero albornociano, Primo Bertán Rogié.

sábado, 28 de marzo de 2015

Parte III: Reitero que el año 1364 es clave en la vida, la personalidad y las obras de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna. Trascribimos la Conferencia del colegial Primo Bertán Roigé, para celebrar los 650 años de la firma de su Testamento el 29 de septiembre de 1364. (18)



El Testamento de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, firmado en la Roca de Ancona el 29.IX.1364 es quizás el hecho mas importante y definitivo en la vida de don Gil.




     Inciamos este post relativo al Testamento de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado pontificio a latere y Vicario apostolico en Italia, con este manuscrito en el que se representa "la visión" de don Gil de presentar, la capilla que piensa erigir en su Domus Hispanica, en honor del papa San Clemente I, de quien toma su título, cuando el papa Clemente VI le consagra como cardenal de la Iglesia católica, en Avignon, el 17 de diciembre de 1350.

   El texto que vamos a reproducir a continuación, contiene la excelente Conferencia, pronunciada en el DCL aniversario de la firma de dicho Testamento, en la Sala Ulisse de la Universidad boloñesa, por el Prof. catalán y doctor albornociano, don Primo Bertrán Roigé, con el título "El Testamento del cardenal Albornoz (29.IX.1364)".

  La Conferencia que vamos a reproducir fue precisamente escrita y dictada, en conmemoración del DCL aniversario de la firma del citado Testamento y con motivo de la correspondiente celebración, en el Real Colegio de los españoles en Bolonia, a la que yo, muy desgracidamente, no pude asistir, por complicaciones de salud, pero que el Prof. Bertán Roigé, me prometió en enviarme su texto, tan pronto volviera a Barcelona, lo que en efecto hizo, acompañado de una muy cordial llamada telefonica en el que me lo anunciaba, así como las varias correcciones que quería hacer al texto en el futuro, para las que carecía de tiempo en aquellos momentos, dada su intensa labor universitaria en la Facultad de Geografía e Historia, del Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Barcelona, de la que era Profesor.

    Todo ello debió ocurrir en torno a medidados de octubre. Exactamente el 8 de octubre a las 13:14 me enviaba esta insuperable Conferencia, acompañada del siguiente correo electronico, que solo para recordar, ensalzar y celebrar la lúcida personalidad del bolonio Primo Bertrán Rogié, reproduzco a continuación, pues quiero hacer de este post, como le he dicho esta mañana a su esposa Monserrat Casas Nadal, una especie de modesto pero gran homenaje a un compañero que, tan solo con leer el texto de su correo, puede apreciarse los valores humanos, intelectuales y colegiales que le han adornado siempre, durante toda su vida, orque precisamente la vispera de su cumpleaños, el 27 de diciembre siguiente entregó su alma a Dios, y a don Gil que le estaría esperando, en la placidez de su sueño cuando un infarto de miocardio puso fin a su vida.

Texto del citado correo electronico

   Apreciado José Luis. Mil gracias por tus amables palabras. No contesté a tus llamadas telefónicas porque no he consultado todavía  los mensajes. Regresé el martes por la tarde a Barcelona, y me han caído encima, como una losa, tres tribunales de tesis doctorales. Hace pocos minutos ha terminado la defensa de la segunda. Se trata de tres temas que no me interesan y de los que sé muy poco. La verdad es que voy con el tiempo comprimido y realizando esfuerzos un tanto inútiles o poco gratificantes. Te adjunto el texto que leí en Bolonia. Seguramente más cargado de sentimientos que de rigor científico. Ya me darás tu opinión crítica y sugerencias que se agradecerán. Estoy finalizando la redacción de un estudio más amplio y detallado dedicado al  último período del cardenal Albornoz, y por lo tanto centrado en el testamento y el codicilo. Me falta un último capítulo sobre los albaceas y ejecutores testamentarios. Pensaba mandarlo a “Hispania Sacra”, pero el arzobispado de Toledo me ofreció también la posibilidad de publicarlo en su revista. No tengo nada decidido. Primero habrá que finalizar el trabajo, dejarlo reposar un tiempo prudencial  y releerlo después con ojos y actitud críticos.
Te agradezco de nuevo tu interés y atención y te ruego disculpes que no contestara a tus llamadas telefónicas.
Con un fuerte abrazo albornociano,
Primo Bertrán


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Prof. Primo Bertrán Roigé
Universitat de Barcelona     Facultad de Geografía e Historia
Departament de Historia Medieval, Paleografía y Diplomática
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   En recuerdo imperecedero del Prof. y compañero bolonio, Primo Bertrán Roigé, y para la permanente satisfacción de su esposa Monserrat Casas Nadal, y de sus hijos Ermengol, Eudald y María, trascribo a continuación, todo el texto, integro, de la insuperable Conferencia con la que se celebró extramuros de la Domus Hispanica, y en el corazón de la, tan amada por don Gil y por sus colegiales, Universidad de Bolonia y mas concretamente en la "Accademia delle Scienze" y especificamente "en esta bella Sala Ulisse".

   Repito, que a mi modesto entender el año 1364 resume muchas facetas de la personalidad, la vida, la visión y las obras de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente.

   En este año, y precisamente en el día de la festividad de San Miguel Arcangel, el 29 de septiembre de 1364, el cardenal Albornoz firma, con sus correspodientes y bien elegidos testigos, su acto de última voluntad al que le vamos a dedicar este y alguno de los siguientes posts, pero iniciandolos todos con el texto completo de la magistral Conferencia de nuestro añorado y siempre recordado compañero albornociano, Primo Bertrán Roigé, que dice así:

1ª Parte del texto de la Conferencia del Prof. Bertrán Roigé pronunciada en Bolonia, el 29 de septiembre del 2014.


    Alteza Real, Excelentisimos Señores, Ilustres profesores, queridos amigos:

   Doy las gracias al Sr. Presidente y los miembros de la Accademia delle Scienze, tan prestigiosa como antigua, que hoy nos honra acogiendonos en esta bella Sala Ulisse. Agradecimiento que hago extensivo al Excmo. Sr. Rector del Colegio, D. José Guillermo García Valdecasas, por invitarme a colaborar en la celebración de este 650 aniversario. Y, sobre todo, debo máxima gratitud al cardenal don Gil de Albornoz: como muchos de los presentes, no habría podido yo residir ni doctorarme en Bolonia si no fuera porque Don Gil, hoy hace 650 años, instituyó como heredero universal suyo a una Casas Hispánica o Colegio para españoles a construirse en esta ciudad cerca de su prestigioso Estudio. El testamento que así lo dispone y el postereior codicilo también referente al Colegio se enmarcan en el pontificado de Urbano V (1362-1370), pontificado que condiciona los últimos años de don Gil. Veámoslo por encima.

    La elección inesperada en un cónclave sin candidato claro de Guillermo de Grimoard, abad de San Victor de Marsella y que tomó el nombre de Urbano V (1362), supuso algo nuevo en la cumbre de la Iglesia. El monje Grimoard, que núnca abandonó el hábito - ni siquiera como papa -, tenía proyectos reformistas frente a las ambiciones del poderoso bloque francés del Colegio Cardenalicio. Ni el cardenal Albornoz pudo asisitir al conclave - ocupado como estaba en estas latitudes -, ni el nuevo papa iba a apoyar con la debida firmeza las operaciones militares de Don Gil en su segunda y fecunda etapa de Legado pontificio (1358-1367). Urbano V, monje piadoso pero pusilánime, no supo o no quiso respaldar su proyecto de reconstrucción de la autoridad pontificia en Italia. Don Gil debió de sentirse en numerosas ocasiones incomprendido y traicionado por el Papa, sobre todo cuando éste, cediendo a intrigas prevaricadoras, le sustrajo la mayor parte de la Legación en Italia para conferirsela a Androin de la Roche: esto es, al sujeto promovido con ingentes dádivas por Bernabó Visconti, el máximo adversario de Don Gil. El precio pagado por nuestro cardenal fue altisimo: desde la muerte de su sobrino Garcí - hijo de Álvaro de Albornoz - en la batalla de Solara (6 de abril de 1363) hasta la notoria desautorización de todos sus esfuerzos y fatigas frente a la violencia de Bernabò Visconti, Don Gil quiso entonces personarse en Aviñón, donde le estaban urdiendo un cúmulo de acusaciones calumniosas; pero para la venal curia aviñonense era demasiado peligrososo que su víctima regresara y se hiciera oir. El hecho es que el Papa, lejos de permitírselo, lo envió a las Dos Sicilias como Legado pontificio el 13 de abril de 1364.

   Tal es el contexto doloroso y descorazonador en el que don Gil, mientras despedazan cuanto hizo a costa de innumerables sacrificios a favor de la Iglesia y de sus súbditos, manifiesta en 1364 su última voluntad ante el notario Fernando Gómez de Pastrana en Ancona. Era el día 29 de septiembre, fiesta - como hoy - de San Miguel Arcangel, príncipe de la milicia celestial, protector de la guerra justa y patrono de combatientes por la fe. Al elegir ese día del calendario litúrgico para su testamento, Albornoz resumen y confiesa el sentido de su vida: ponerla al tablero frente a los adversarios del bien y de la paz. Y lo hace con sererna reflexión. No está enfermo, no le acucian peligros inminentes, no le falta energía para afrontar grandes empresas, como demostrará en los años sucesivos. Ahora, sereno y previsor, prepara el destino futuro de sus bienes, lo que en alguna forma somete a examen de conciencia del propio pretérito.

   Las disposiciones testamentarias que hoy conmemoramos siguen las pautas entonces comunes a tales documentos. El protocolo del diploma se inicia con la invocación de Dios, y la fecha por el año de la Natividad y por el del pontificado, aquí el segundo del papa Urbanos V. La parte introductoria recuerda en su inicio el nombre y las dignidades del testador: "Don Gil, por la misericordia divina obispo Sabinense y cardenal de la santa Iglesia romana". Pero, a diferencia de lo usado por nobles y jerarcas de la Iglesia, Don Gil se limita a citar su nombre de pila: con olvido de su linaje Albornoz, se presenta desnudo ante Dios y ante el mundo como obispo Sabinense y cardenal. El protocolo incluye integra la bula "Cum nihil" de 1 de octubre de 1358 en la que Inocencio VI otroga a don Gil licencia para testar y disponer libremente de todos sus bienens ¿A que responde este hecho?

   Desde tiempos de Bendicto XII - el segundo papa en Aviñón - la Cámara Apostolica había incluido entre los ingresos que recababa de los eclesiásticos el famoso Ius Spolii o derecho de "saqueo" en los bienes de los religiosos difuntos. Por norma, quedaban exentos los procedentes del patrimonio familiar; no así las bibliotecas personales cuyos volumenes se subastaban a beneficio de la Cámara Apostólica. De no obtener Albornoz esa bula de Inocencio VI, hoy no tendríamos los maravillosos códices colegiales...ni el Colegio de España.

   El protocolo recoge también la cáusula de estilo "no hay cosa más segura que la muerte ni más incierta que su hora". Sigue la primera de las declaraciones del Cardenal, que confiesa la fe católica con mención de la Santisima Trinidad y la Virgen María. Hasta aquí, nada de extraordinario. Pero él manifiesta una romanidad tan firme como infrecuente. Albornoz invoca a los dos apóstoles de Roma: san Pedro y san Pablo, y al bienaventurado san Clemente mártir, de cuya basílica en el Celio fue cardenal titular. Dificilmente se encontraría en los testamentos de otros Cardenales y prelados de la curia aviñonense nada semejante a esta afirmación profunda y exclusiva de la Iglesia como romana. Por el contrario, para Albornoz ese fue siempre el norte de sus vida; y la defensa del Patrimonio petrino durante sus dos etapas como Legado pontificio le habría llevado a reforzar, aún más si cabe, la convicción de que la sede de Pedro está en Roma y no en el exilio aviñonés. Como amargamente sostenía Francesco Petrarca, santa Catalina de Siena o santa Brigida de Suecia, y con anterioridad - pero no menos amargura - Dante Alighieri en sus cartas a los cardenales italianos Orsini y Colonna. Cual no habría sido el entusiasmo de estas figuras inmensas, tan quejosas de la "galicización" o vasallaje del pontifice bajo la casa de Valois, si hubiesen conocido a quien le puso fin.

   Pero vengamos a las diposiciones especificas del testamento, En este, como en todos, reflejan lo más intimo y subjetivo del causante. El cardenal Albornoz dispone en primer lugar dónde y cómo ha de dársaele sepultura, con exactitud y detalle en los pormenores de las ceremonias fúnebres. Tampoco aquí sigue la pauta común en los testamentos de eclesiasticos, generalmente lacónicos en punto a las exequias y el sepulcro. Albornoz, por lo pronto, quiere ser enterrado en la basilica de Asís, donde aún hoy conserva su efigie la capilla de Santa Catalina de Alejandría. Detalle que nos trae a su honda religiosidad espiritual con la casa/convento del Poverello.
  
Interior de la Basilica de Asis.
    El cardenal Albornoz no fue de suyo belicoso. Si hizo la guerra fue para conseguir la paz, al servicio de la Iglesia y salvaguarda de los débiles, amenazados por los tiranos del norte de Italia. Quizás el magisterio de Giovanni da Legnano en el Estudio boloñés - con el Tractatus de bello, de represaliis et de duello dedicado al Cardenal - donde reitera el parangón entre don Gil y el rey Acab de Israel, combatiente a disgusto - y De iuribus ecclesiae in civitate Bononiae, pudo inducir la errónea imagen de un prelado proclive a la guerra. Por el contrario, su afectuosa proximidad a los frailes menores denota vocación de pacífica y humilde mansedumbre. Si en Asís hizo una impresionante "rocca" o fortaleza, contemporanea de sus fortificaciones similares en Viterbo, Montefiascone, Ancona, Spoleto, Forlí, Orvieto, Orte o Narni, siempre fue por construir "instrumentos de la tranquilidad y la paz" como destaca en las Constituciones Aegidianae.

   Ahora bien, la sepultura en la basilica de Asís es solo "en depósito y encomienda" hasta el traslado de sus restos mortales a la sede primada de España cuando, matiza Albornoz, "cese la indignación del presente rey o de otro de Castilla contra mi linaje". Deseo imposible en vida de Pedro I "el cruel" que se realizaría en 1372, bajo el reinado de Enrique II de Trastamara: por soberano impulso de Gregorio XI, los restos mortales de Don Gil iban a trasportarlos desde Asis hasta la catedral toledana un imponente cortejo fúnebre, tal vez el mas largo de la historia. Y allí siguen hoy, en la Capilla de San Ildefonso - obra espléndida del propio Albornoz cuando fue arzobispo de esa sede - acompañadas siempre con las flores siempre frescas del Colegio de España, símbolo de la gratitud de generaciones y generaciones de colegiales.

   En el post de mañana, continuaremos con esta magnifica Conferencia, de nuestro siempre recordado compañero bolonio y colegial albornociano, el Prof. Bertrán Roigé.

viernes, 27 de marzo de 2015

Parte III: Importancia del año 1364 en los designios y las realizaciones de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna (17).


   Creo, sin duda, que de todos los posts que venimos investigando y relatando sobre don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbiterio de San Clemente y Legado pontificio en Italia, sea en este de 1364 aquel en el que se produce la toma definitiva de posiciones/decisiones, que dejará plasmadas por escrito y que, en breves años, verá cumplidas como una realidad perfecta, anticipativa, permanente, de enorme riqueza y con autenticos visos de eternidad.

   Hacemos estas afirmaciones, en el día de hoy, 27 de marzo del 2015 a los mas de 650 años del documento mas importante, su Testamento que siempre intuyó, pensó, y ¡al fin! redactó y firmó nuestro Fundador, a cuyo punto de llegada, debemos dedicar unas cortas líneas, que justifiquen toda la importancia que hemos afirmado con anterioridad.

   Recordemos que nuestro Fundador se enucentra "entre dos fuegos" - núnca mejor dicho - los de Urbano V, el papa Guillaume de Grimoard, en Avignon y el clan de los Visconti, en la Lombradía, que siempre habían tenido, hacia años, una relación apoyada en un tripode junto al Abad Androin de la Roche, y luego cardenal, que se apropiaría de todos los esfuerzos, hazañas, trabajos y fiel dedicación a la sede apostolica y al papado, a lo que había dedicado su vida completa don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbiterio de San Clemente, quien ha llegado al maximo punto de su resistencia leal a la Igelsia y a la consolidación de los territorios que había pacificado, hasta una fecha memorable, el 14 de enero de 1364, cuando después de escribir al papa, va entrando ya en este año trascendental, en el que don Gil cumple y pone en práctica sus mas intimos deseos, con visión de pasado, de futuro y de presente, que como bien dicen Heidegger y el vasco universal Eduardo Chillida, al definir la Historia, sencillamente en tres concpetos que la componen con el pasado, el futuro y el presente.

   Pero antes der entrar en el tema al que venimos deseando llegar con serenidad de juicio, claridad del conocimiento de la mente y la paz profuda en el corazón, es preciso que digamos, auqnue sea muy brevemente, que es lo que ocurría en aquellos años de 1362/1364 desde que el monje benedictino, antiguo conocedor y negociador con los Visconti, signori de la Lombardia, el abad Guillaume de Griomard, fuera elegido en un muy complejo conclave, que describimos ligeramentre ayer, como el papa Urbano V, que negocia con ellos, a espaldas de su Legado y de su Iglesia y que encarga al ya cardenal Androin de la Roche, que "pacte" Bolonia con la Lombardía, lo que hace y produce un profundo desasosiego, y la predisposición de una toma de decisiones, que hace mucho tiempo venía imaginando, pensando y elaborando, don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente y a las que nos vamos a referir seguidamente.

   Don Gil no puede resistir mas, y escribe a Urbano V, el 14 de enero de 1364 y como reiteradamente se ha dicho y descrito, "la carta mas dura que jamás haya recibido un Pontificie" (es exactamente la misma descripción de la citada y trascendental carta a la que se refieren tanto Beneyto, en su op. cit. ut supra. p. 232 como Flores Jimenez, en su también citado folleto igualmente ut supra. en la p. 25) pero desgraciadamente, y lo decimos con toda sinceridad, no podemos describir el contenido de la dura carta en su totalidad, porque solo hay una referencia a dicha trascedental carta que cambia el curso de la política y de la cultura, desde ese mismo momento hasta el instnate en el que escribimos estas emocionadas líneas. Solo Beneyto se refiere, en la su Nota nº (29) a "papeles del Colegio, VII, 312" que son los que deberíamos reproducir en el futuro...si los encontraramos y la cita fuera exacta.

   Pero esta carta de Albornoz al papa Urbano V de 14 de enero de 1364, tenga el contenido que tenga, se convierte para don Gil en el punto di non ritorno

    El cardenal Alnornoz es otro después de escribirla. Pero el cardenal Alnornoz obra también de diversa manera, después de escribirla y concibe el contenido de su mas intima existencia, con una mas permanente visión de pasado-futuro-presente, que hemos citado con Heidegger y Chillida y al que nos vamos a referir a continuación, con todo el detalle de que seamos capaces. 

   Hay un hecho innegable y es que después de aquellas intrigas en Avignon y en Milan, triunfan los Visconti y el grupo de cardenales y presiones francesas, porque la paz que Urbano pacta le hizo perder Bolonia como ciudad de la Iglesia que eso fue hacer Vicario de Bolonia a Androin de la Roche el 1º de diciembre de 1363. El cardenal Androino de la Roche sale de Avignon el 15 de dicieimebre ya como Legado y autorizado a firmar con plenos poderes, como asegura Beneyto en su op. cit. p. 233, lo que realmente era una rendición. 

   Este es un momento clave y don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente se ha retirado a su residencia en Ancona, desde cuya Roca y con la vista de su mar, comienza a terminar de concebir, de concretar y de redactar los terminos de su Testamento.
Vista de la Roca de Ancona, en una de sus multiples versiones y en cuya Camara alta habita el cardenal dedicado a la treflexión, la meditación y a poner por escrito los terminos de lo que va a ser una verdadera declatración de su mas intima voluntad.
   Desde su residencia en Ancona, recibe también a un enviado de Urbano V que expone a Albornoz un plan de alianza con su tradicional viejo enemigo, y como dice Beneyto en su op. y p. cit. ut supra. "las consecuecnias de la negociación en la vida pública. Otras gentes le traen noticias que van suponiendo o implicando su paso a segundo termino. Incluso hay quien le pide cuentas, en un diploma firmado por Urbano V el 23 de octubre" como vimos en una imagen reproducida en el post del pasado miercoles día 25 y "las insistencias por que acepte la legacía en Sicilia, le hacen tomar medidas para defender lo que tanto le había costado organizar".

   Por todo ello don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, produce le documento mas importante de toda su existencia, su Testamento, sobre el que había venido meditando en los ultimos años y que definitivamente firma el día 29 de septiembre del citado año de gracia del 1364 y al que nos iremos refiriendo, con detalle, seguidamente.

jueves, 26 de marzo de 2015

Parte III: Nuevo papa Urbano V, en 1362 e inicio de la toma de las decisiones mas importantes y trascendentales, a lo largo del año 1364, por y para la vida del futuro de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna (16).


   Cuanto me gustaria poder ser conciso, claro, coherente, lúcido y concluyente, al desarrollar este importante y clave (a mi entender) post nº 16 de la Parte III de este Volumen que dedicamos a la Vida, la personalidad, el caracter y las obras de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, que como hemos visto en el post anterior, decidió no acudir al Conclave iniciado en Avignon el 22 de septiembre de 1362, tras el fallecimiento el 13 de septiembre de 1362 del papa Inocencio VI, su antiguo Profesor en la Universidad de Toulousse, compañero en el Colegio cardenalicio, desde 1350 en Avignon, y persona de gran intimidad, con la que concierta y acepta su decisión de nombrarle como Legado Pontificio a latere y Vicario general apostólico en Italia, el 30 de julio de 1353, para lograr La pacificacion de los territorios italianos y Conseguir la vuelta de los papas a Roma.

   Son unos datos que aunque sea yo muy reiterativo, no debemos olvidar, ni dejar de citar en ningún momento.

   Urbano V (28 septiembre 1362 - 19 diciembre 1370) fue el nuevo papa, - cuyo nombre tomó de urbis, ciudad en latín, - pero que tampoco estaba en el Conclave de Avignon, pues se encontraba en Nápoles, y tampoco había sido previamente consagrado Obispo. Su elección se produjo tras una tercera votación de dos candidatos anteriores. En la primera, el cardenal Hugues Roger, hermano de Clemente VI, se negó aceptar el nombramiento. En la segunda, el candidato Raymond de Canillac, (miembro del ilustre clan de Roger de Beaufort) no obtuvo mas que once votos, el 28 de septiembre de 1362 y finalmente, en la tercera y ultima votación, se elige al monje bendictino Guillaume de Grimoard, que por no ser cardenal, no participaba en el Conclave, y al que se le solicita una vez elegido y aceptado que venga desde Nápoles, donde residía, a Avignon, para ser consagrado primero Obispo y luego coronado como Papa.

   Es una elección muy peculiar, pero que debemos recordar a lo largo de su complejo pontificado.

   Hay que señalar también que el monje Guillaume de Grimoard había sido propuesto, en el Conclave de 28 de septiembre de 1362, por el cardenal Guillaume d'Aigrefeuille (conocido como el cardenal de Zaragoza) y fue coronado como Papa, con el nombre de Urbano V, el 6 de noviembre de 1362 en la capilla del Palacio Viejo, y precisamente por Étienne-Audouin Aubert, cardenal de Ostia y sobrino de Inocencio VI.

  
Guillame de Grimoard siempre fue monje profeso de la Orden de San Benito, pero a diferencia de los Benedictinos nombrados papas con anterioridad (Benedicto XII y Clemente VI) nunca dejó de vestir el habito de San Benito, ni fue previamente obispo, ni cardenal, ni tuvo relaciones al efecto con la Curia. Tuvo y desempeñó, por el contrario, variadas misiones diplomaticas que le relacionaron y mucho con Italia y con los Viscontis, como veremos a continuación.

  Guillaume de Grimoard fue un Consejero muy escuchado por Clémente VI y por Inocencio VI, especialmente en la relaciones con Giovanni Visconti, a quien muy imprudentemente Clemente VI, le había nombrado Arzobispo de Milan, sabiendo bien que Giovanni Visconti siempre quiso apoderarse de la ciudad de Bolonia. El 6 de septiembre de 1352 Guillaume de Grimoard tomó, en nombre del papa, la posesión de Bolonia para cederla de inmediato a los Visconti, compensada por una tasa anual a pagar al papado. Una misión muy parecida tuvo Grimoard, por encargo de Inocencio VI, con Bernao Visconti, sobrino de Giovanni.

   Ahora bien, hay tres datos esenciales en las actuaciones de Urbano V, en muy poco tiempo, que vamos a describir a continuación, y que a nuestro parecer impactan muy directamente en la personalidad y en la esencia mas intima del todavía Legado a latere y Vicario pontificio en Italia, el obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, don Gil Álvarez de Albornoz que se encuentra, en muy pocos meses, frente a los siguientes hechos:

   1º.- El 6 de abril de 1363 los Visconti siguen atacando a Bolonia, y el cardenal Albornoz reune, junto a sus feudatarios, un ejercito que les hace frente en Faenza, donde en dicha fecha tiene lugar el encuentro a favor de las huestes del papa, pero en el que pierde la vida del querido sobrino de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, don García Albornoz, hijo de su hermano mayor Álvaro

   2º.- El 26 de noviembre de 1363, Urbano V, nombra al ya cardenal Androin de la Roche como representante suyo para negociar con los Visconti, desautorizando hasta la ultima victoria de Albornoz que venimos de citar en el punto anterior.

   3º.- Pero al dia siguiente, el 27 de noviembre, de nuevo Urbano V - en clara connivencia con los Viscontis - designa al citado cardenal Androin de la Roche, como Legado en Lombardía y por si fuera poco, el 1º de dicieimbre hace al mismo cardenal de la Roche, su vicario en Bolonia.

   Son tres fechas esenciales, de cuyos impactos en la personalidad, en la mas initima y esencial esencia del cardenal Albornoz, van a producir una profunda y amplia reflexión, de la que nos vamos a ocupar en el proximo post, dado que a nuestro parecer, y lo reafirmamos una vez mas, esas "maniobras de los Viscontis en Avignon, y con su mayor representante el papa Urbano V", producen un cambio substancial en las actitudes, en la personalidad, en la finalidad y enla esencia mas intima de la vida del que, hasta entonces, y durante un perido de mas de 10 años, había sido el Legado a latere y el Vicario apostólico en Italia, repetimos que con la finalidad de pacificar los territorios y estados papales para preparar la venida a Roma del pontifice, que era su ultima y esencial finalidad.

   Una ultima nota en este momento crucial, en la mente, en el corazón y sobretodo en los propósitos del obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, que ya venía meditando, desde su residencia en Ancona, como ejecutar y coordinar estas tres cosas: La pertenencia de la ciudad y universidad de Bolonia a la Iglesia romana; Delimitar definitivamente las fronteras de los Estados pontificios con la Lombardia y el norte de Italia y Una vaga, pero cada vez mas profunda decisión, de proveer a sus estudiantes de la peninsula hispana, de un lugar, en el que se pudieran cobijar, para seguir los importante estudios que la excelente Universidad de Bolonia proveía.

   Veamos solo, un mapa de la Lombardía y sus confines, para poder comprender mejor toda esta malvada trama de los Viscontis con Avignon decididos a terminar con el poder de la Iglesia de roma en el norte de Italia.


   Este tema es crucial en la vida, y especialmente en las últimas decisiones que don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, toma como persona que ha dedicado toda su vida a la Iglesia y al Estado y que tiene profundamente una visión prospectiova de su mundo que se va acabando con la Edad Media, y que va dando salida y nacimiento al Renacimiento y a todo lo que con ello, desde el punto de vista de los Estados trajo consigo. Ya tendremos ocasión de dar un ejemplo contundente, imperecedero y todavía existente en la actual Via del Coleggio di Spagan en Bolonia.

   Don Gil es esencialmente: primero un gran y permanente visionario, segundo un mecenas magnánimo y magnífico y tercero (por eso de solo decir tres cosas, como la Trinidad) un admirador y un promotor de la Educación de alta y gran calidad, (educación de excelencia que diríamos hoy)de la que desea proveer a sus conciudadanos hispanos, como iremos viendo en los siguientes posts.
   

miércoles, 25 de marzo de 2015

Parte III: 1362 al 1364 años decisivos e importantes para don Gil Álvarez de Albornoz y Luna. Inicio de las explicacion con detalle. (15)


   Terminada el aseguramiento de la ciudad de Bolonia, don Gil con muy variados y diversos desplazamientos,  decide establecer lo que debería ser su Residencia premanente, en Ancona, desde donde observa el mar Adriatico, medita sobre su vida pasada y especialmente sobre su futuro y particularmente establece un lugar, desde la Marca Anconitana, en el que se aseguran las fronteras de los territorios y Estados pontificios de Norte a sur y se tienen una libres comunicaciones con el Mar Mediterreno.

   Dejemos ver, en líneas generales,  como se producen los acontecimientos principales:

   1º.- El 12 de septiembre de 1362 fallece el 5º Papa de Avigon Inocencio VI,  uno de los mas duraderos (10 años de pontificado ded 1352-1362) y de los 7 Papas residentes en Avignon, solo Juan XXI (1316-1334) le sobrepasa en 8 años.

   2º.- No obstante la densidad, la intensidad y las acciones desarrolladas por Inocencio VI en relación a la vuelta de los papas a la sede de Roma, especialmente con la creación de las Legaciones pontificias y los Vicariatos apostólicos, no tienen comparación con ninguno, ni de sus predecesores, ni de sus sucesores.

   3º.- En efecto, tras el fallecimiento de Inocencio VI, se procedió a su inhumación en la Cartuja de Notre-Dame-du-Val-de-Bénédiction en Villenueve-les Avignon y sus funerales tuvieron mas pompa todavía que los de sus predecesores, durando nueve dias, segun las normas establecidas.

   4º.- Perteneciente a la Orden benedictina como los papas Benedicto XII y Clemente VI, estuvo al frente de las mas prestigiosas abadías siempre con su nombre de pila de Guillaume de Grimoard y desempeñó varias misiones diplomaticas en Italia, pero ya Giovanni Visconti, imprudentemente nombraado arzobispo de Milán por Clemente VI, también quería ser il signore di Bologna. La especial situación con Bolonia del papa UrbanoV hay que detallarla, aun someramente: Visconti inició una campaña militar para apoderarse de Bolonia, que se saldó con la derrota de los ejercitos pontificios, por lo que el 6 de septiembre de 1352 el futuro Urbano V tomó posesion de Bolonia, para cederla enseguida a Visconti, bajo el pago de una renta anual. Semejante misión diplomatica tuvo que hacer el futuro papa Urbano V, bajo el mandato de Inocencio VI, con Bernabo Visconti, sobrino de Giovanni.

   5º.- El futuro papa Urbano V fue elegido en un conclave iniciado el 22 de septiembre de 1362, en el que el hermano de Clemente VI, Hugues Roger fue designado, pero quien se negó a aceptar la tiara papal. Una segunda votación no dió la mayoría suficiente y en la tercera Guillaume de Grimoard fue elegido el 28 de septiembre, a propuesta del cardenal Guillaume d'Aigrefeuille, (el cardenal de Zaragoza) pero Grimoard se encontraba en Nápoles y llegó a Marsella el 27 de octubre, fue consagrado obispo y coronado como Papa el 6 de noviembre. Eligió el nombre de Urbano que se deriva del latín urbanus, que quiere decir villa o ciudad. No hay que olvidar que el cardenal presbitero de San Clemente y Legado Pontificio del papado, se encontraba también en Italia en el momento en el que se produce la muerte de su gran e intimo papa Inocencio VI, pero que no asisite al Conclave, no solo porque no quiere ser papa (él ya venia diseñando el futuro de su vida y de sus obras) si no porque tampoco quería quedarse en minoría, en un Conclave en el que habían unos 19 cardenales franceses, dos italianos y un solo español, que habría sido, sin duda preterido, por un cardenal frances. Estos son los motivos mas justificados de su providencial ausencia, a la que nos iremos refiriendo sucesivamente, en otros posts siguientes, y que anticipamos que van a describir los momentos culminantes, decisivos y mas importantes de la vida, la obra y el sesgo y el signo de posteridad que acompaña, con permanencia indudable, a nuestro cardenal Albornoz.

   6º.- Entre las primeras medidas de gobierno de Urbano V figuran la renovación de los poderes de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, aunque vista la situación en Italia, la verdad es que no podía hacer otra cosa. Pero la posición amenazante de los Visconti, desde la Lombardía, se continuaba e intensificaba, por lo que el 6 de abril de 1363, al año siguiente a su coronacion, su libró la batalla con los Visconti, en las cercanías de Faenza, y aunque la victoria fue del cardenal Albornoz, el hecho mas triste de este periodo, fue la muerte en batalla del sobrino del cardenal Albornoz, García Albornoz.

   7º.- Este año es preludio de otros acontecimientos muy compejos para don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente a pesar de que el papa Urbano V, una vez que tuvo noticia de la victoria de Solaro, frente a las fuerzas de Visconti, el 17 de abril de 1363 anunció su intención de volver a Roma.

    ¡¡¡Había llegado el momento esperado, deseado y trabajado tan a fondo, por su Legado pontificio y Vicario Apostolico!!!  

   Sin embargo, y es un dato que no debemos ni olvidar ni dejar de enfatizar en este post,  unos meses despues, exactamente el 26 de noviembre del mismo 1363, el papa volvió a nombrar, al ya entonces cardenal Androico de la Roche como negociador de la paz con Visconti y al día siguiente como Legado en la Lombardía y el 1º de diciembre de 1363 también nombra a Androico de la Roche, como vicario en la propia Bolonia. 

  Hacemos aquí una breve pausa, para que el lector pueda recapacitar, todo lo que podía suponer para don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente,  Legado pontificio a latere y Vicario apostolico de los papas desde 1353, estos dos seguidos, concatenados, fulgurantes y fulminantes nombramientos del cardenal Androin de la Roche.

  Solo anticipandonos en los acontecimientos, que vamos a tratar de describir con todo detalle, especialmente en el importantisimo y trascedental año de 1364, para el presente y el futuro del cardenal Albornoz, vamos a dejar constancia, en este momento, de una rendición de cuentas de sus "caudales" que dice la tradición que le fue solicitada al cardenal don Gil de Albornoz, en Roma - ciudad en la que nunca estuvo con Urbano V - lo que demuestra la leyenda de este cuadro quie reproducimos a continuación y en la que Albornoz entrega las llaves, extraidas de dos carros que las mostraba en presencia del papa, de todos las castillos, fortalezas, mansiones y lugares que él había conquistado para hacer posible, sencillamente este acto de la presencia del papa en la Urbe de Roma, despues, exactamemnte de unos mas de 59 años de residencia en Avignon.

   
   Esto es solo un anticipo, pues debemos referirnos a continuación a la actitud de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, ante esta contradictoria y vil estratagema de Urbano V, en sus concesiones, como veremos con detalle con Giovanni Visconti. 

    

martes, 24 de marzo de 2015

Parte III: Elementos y "sucedidos" finales en esta Segunda Legación pontificia de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna. (14).


  Es muy útil recordar como se desarrollan los acontecimientos, una vez que don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal diacono de San Clemente, como Legado Pontificio a latere y Vicario del papa Inocencio VI, reside en Bolonia druante varios meses y como se desenvuelve su mente siempre pensando, en su misión, en su quehacer y en sus actividades con las finalidades que siempre le han acompañado en estas étapas de su estancia en Italia: 1º Conseguir la vuelta de los papas a la ciudad de Roma y 2º Conseguir el modo de obtener, para los estudiantes españoles que va conociendo en Italia y especialmente durante sus meses de vida en Bolonia, la posibilidad de obtener un cobijo desde el que poder obtener una educación de gran calidad como la que se daba en la Universidad de Bolonia.

   Es una realidad que la estancia en Bolonia de don Gil, desde el 13 de diciembre de 1360, al 27 de febrero del 1361, le permite primero, conocer mejor la ciudad, en la que va dejando parte de su mas profunda reflexión, y además la honda satisfacción y la paz de haber logrado incorporar a los Estados pontificios, justamente aquella gran ciudad que era el confin de los limites fronterizos entre la Lombardia, eterno fuedo de los Visconti, y los territorios del papa, y el centro, sin duda de una de las mejores Universidades en aquellos momentos. Fernando Gómez Albornoz, sobrino del cardenal queda en Bolonia como rettore o gobernador y el pretore o podestà es don Fernando Gonzalez Tamayo  con lo que sus obras perduran en defensa de la ciudad y en la organización de su convivencia.

   De todos modos los Visconti nunca perdieron la oportunidad de pensar en recuperar Bolonia, y es mas, ante la ausencia de don Gil, posiblemente ya en Ancona, aprovecharon para presentarse ante los muros de la ciudad con un fuerte contingente de tropas. Asegura el citado Fernando Flores en la p. 24 de su folleto sobre "El Cardenal Albornoz", que Malatesta que había quedado al frente de la defensa de Bolonia al encontrarse en inferioridad de condiciones, pidió auxilio a la cercana ciudad de Rimini, quienes le enviaron los refuerzos necesarios, para poder proceder a la Batalla de San Rufilo que se desarrolla en torno al 10 de junio de 1361 y especialmente en la noche del 19 al 20 en el que los boloñeses con la ayuda de los de Rimini obtienen una definitiva victoria sobre las tropas de los Visconti y en la mañana del lunes 21 de junio, durante una manoifestación popular de celebración, tanto Gómez Albornoz cono Galetto furon armados como Caballeros y para conmemorar la solemnidad de dichos actos se estableció la costumbre de hacer la carrera del Palio de San Rufilo.

   En todo caso esta victoria reafirmó la autoridad del cardenal presbitero de San Clemente y podemos decir que puso, poir asi decir, fin a la Segunda Legación pontificia de don Fil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, pero de su larga estancia en Bolonia, iremos viendo en posts sucesivos, como va fraguandose sus ideas impregnadas por la importancia, el cariño y la admiración que hacia la ciudad de la gran Universidad guarda el cardenal en lo mas hondo de su ser.

   Unicamente, y para terminar, hay que señalar quie hacia el 1362 se comienza a fraguar una intensa anarquía en Roma y hay acontecimientos importantes que desde la curia en Avignon, Albornoz aconseja prudentemente a Inocencio VI que imponga una vez mas una tregua, qeu como afirma Beneyto en su op. cit. p. 227, "Tras esta, don Gil aplica su politica de apoyar al pueblo frente a la nobleza y según sus disposiciones, el senador nombrado por el papa, debía intervenir en la administración pública junto con los mismos magistrados que entran a formar parte, desde esta reforma albornociana, del Consejo supremo de la ciudad, de manera que el sistema establecido aparece como democraatico-militar y el 28 de febrero de 1364 coonsigue un exito de regorganización evidente al conseguir que se recojan estas ideas en la compilación de estatutos hecha en 1364.

   Estamos ante un año crucial en la vida, en el pensamiento y en las acciones de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, que como obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, va a vivir momentos esenciales para él y para la posteridad, como podremos comprobar mañana.

  

   Queremos despedir esta llamada Segunda Legación pontificia de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna con esta imagen de la realidad pasada e historica de Bolonia, ciudad que tanta importancia va a tener en la vida presente y futura del cardenal y que creemos que es una excelente imagen del pasado de la Bolonia que tanto impacto tuvo en la vida y obras de nuestro cardenal Albornoz.


  

lunes, 23 de marzo de 2015

Parte III: Trasfondo, contradicciones y logros definitivos de la segunda Legacion del cardenal Albornoz en Italia (13).


  Resulta indudable que la étapa de residencia de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna en Avignon, fue algo que interesó vivamente al Pontifice Inocencio VI. Primero porque, a debidas presiones de su Colegio cardenalicio - que desarrollaremos en su momento - habia repuesto con la concesión de la responsabilidad mas importante en toda la Curia que era la Penitenciaria, para la que tanto el papa como el cardenal estaban suficientemente preparados, ya que ambos la habían ejercido en dos ocasiones distintas: antes de ser papa Étienne Aubert y despues de ser nombrado como cardenal presbiterio de San Clemente don Gil Álvarez de Albornoz y Luna.

   En efecto, la Penitenciaria tuvo y atravesó unos momentos de intensa profundización de sus actividades, y desplegó un amplio abanico de nuevas acciones. Pero su desarrollo no duró mucho tiempo. Desde Italia llegaban, tanto a los "halcones" como a las "palomas" noticias muy contradictorias, en las que sin dudarlo intervenían mucho los "tejemanejes" del Señor dei Signori y Arcivescovo de la Lombardía, Giovanni Visconti.

  Veamos su desarrollo y primero el mapa de la Lombardía, sombreado como el que sigue, que puede darnos una idea de la importancia de sus regiones/estados/territorios limitrofes como la Emilia y la Romagna, con cuya idea salía ya desde Avignon nuestro renovado II Legado y Vicario Apostolico don Gil Álvarez de Albornoz y Luna.:

   He aquí la imagen:
   No es de extrañar que el tan citado don Gil Álvarez de Albornoz,  ya obispo de Sabina y cardenal presbiterio de San Clemente, así como Legado pontificio y Vicario apostolico, hombre con larga y prospectiva visión en el desarrollo de este siglo XIV fuera uno de sus personajes clave, y lo vamos a ver en este post y quizás en el próximo.

   El Siglo XIV el "épileptico" siglo tal y como ha sido definido, y como lo calificaría posteriormente el gran historiador Miguel A. Ladero, en su Historia Universal, Vol. II. pp. 735 y ss. se trata de una "época distinta, caracterizada por la depresión y crisis económicas, la inestabilidad del orden social y los cambios o mutaciones en su seno que acabarían por consolidar su continuidad, una vez renovado, cuando los tiempos difíciles tocaron a su fin, en general durante la segunda mitad del siglo XIV" y continua el Académico Ladero, "el medioevo tardío fue también un tiempo creador de los miedos que permitieron superarlos y afrontar una gama amplia de situaciones nuevas, sin que ello produjera la quiebra del sistema social en su conjunto, que continuó su desenvolvimiento durante varios siglos mas".

  Precisamente en estos tiempos tan complejos del siglo XIV, tan difíciles y tan complicados, es cuando nace la egregía e imperecedera figura de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, de tal categoría que Don Marcelino Menéndez Pidal, afirma de él que, "es el genio más grande que en política ha producido la raza" lo que confirma Cánovas del Castillo, cuando le califica como "el más eminente político de la Edad Media".

   Veamos brevemente el porqué.

   Y ahora, en esta segunda Legación vamos a tener ocasión de demostrarlo, en pocas palabras y en breves pero muy profundos y significativos hechos.

   Aparte enfrentamientos, persecuciones, amonestaciones y hasta "excomuniones" don Gil vuelve a Italia, con un "overlapping" como hemos visto con Androin de la Roche, durante el cual, el de la Roche aprovecha para tratar de ligar sus vinculos con los Visconti, lo mas profundamente que puede, antes de salir para Avignon.

   Hay pues ciertas contradicciones, en la propia Curia de Avignon. No vamos a repetir que hay cardenales "palomas" y cardenales "halcones" y un papa, Inocencio VI que confia plenamente primero en su alumno de Toulousse, y luego en su compañero del Colegio cardenalicio y su gran confidente en el inicio de su pontificado. Pero hay mas: cuando el 18 de septiembre de 1358 don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, ya obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, acepta la voluntad del papa Inocencio VI, sabe muy bien lo que le espera, de nuevo, en Italia, y especialmente en los territorios pontificios. Hay que decirlo claramente y de una vez: para Albornoz el juego de la gran política de los mediados finales del Siglo XIV, se desarrolla y se va a hacer en la gran "plaque tournante" que constituían los territorios de la Emilia Romagna, y hasta casi de los Ducados de Parma, Plasencia y Guastalla, pero que en definitiva, las miras de Albornoz se centran en esos territorios, limite con los pontificios y que ademas son frontera, casi tambien con la Lombardía y sin duda con el Imperio.

   Por otra parte, los Visconti, dueños de la Lombardía y señores de la "corrupción" y el "engaño" no dejaban, en absoluto que estos estratégicos territorios pasaran a manos directamente del papado, lo que sin duda era el deseo mas vivo de todas las Legaciones de nuestro obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente.

  Este es el centro de la cuestion.

   Para Albornoz, Bolonia es el eje, el centro o los confines del poder pontificio, y no está dispuesto a perderlo, erspecialmente después de haber reconquistado, para el papado, tantas ciudades y tantos territorios, durante su primera Legacía. De modo que llegado el momento, se asienta en Florencia, que le recibe con todos los laureles, parabienes y bienvenidas que nunca se hubiera podido imaginar - quizás por el mal recuerdo del comportamiento del Abad Androin de la Roche, durante su Legacia "suplementaria/supletoria" y la forzada ausencia de Albornoz, en la Penitenciaria. Pero aun hay mas: la ciudad, cuando el Vicario del Papa, Legado Pontificio, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente entra de nuevo en Florencia (lo hace exactamente el día 14 de noviembre de 1358 (Cfrsé. y vide de nuevo en la obra de José Trenchs Odena, "El itinerario del cardenal Albornoz: nuevos datos", publicado en el Vol. IV, del tomo XXXV de los "Studia Albornotiana" dirigidos por el Rector EVELIO VERDERA Y TUELLS, en su p. 45) se queda todo un mes, hasta el 1º de abril que se traslada a Cesena, pero el recibimiento en Florencia es como "si se tratase de otro papa"... "a guisa de papa", dice Beneyto en su op. cit. ut supra. p. 218 "a costume di Papa" y es recibido en procesión, bajo palio de paño y oro, y con tal alarde de caballería y de milicia "che piutosto era un atto di arme che d'ufficio cherichile mandata". 

    Pero no hay que olvidar sino recordar lo mas posible, las ambivalentes relaciones que el Gran Ducado de Toscana, había mantenido siempre con las Grandes Compañias, y especialmente con el propio Giovanni Visconti, por lo que muy mal habría debido comportarse el Abad Androin de la Roche, cuando se le recompensa a nuestro obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, con tales fastos y con un tal y gran recibimiento. Hay que añadir, que Albornoz se aloja en la casa de los Alberti y permanece en Florencia todo un mes, del 14 de noviembre de 1358, como minimo, hasta el 13 de diciembre de 1358, un mes en el que negocia acuerdos muy importantes - con su vista siempre puesta en la Emilia Romagna y en la ciudad de Bolonia - por los motivos que hemos citado anteriormente, pero muy en especial porque pacta con la Compañia del Conde Lando, cuyo abono es provisto por mitad, por la propia Florencia y por él, pero estas negocaciones llegan - via los Visconti - a los oidos del papa y aunque el 18 de septiembre habia visto renovado sus poderes como Legado y Vicario, las murmuraciones de las "palomas" viscontianas en la curia, intentan alejarle de los Estados pontificios y el 22 de abril recibe Albornoz una Bula en la que "premonitoriamente" se le nombra Legado en Sicilia pero frente al relato de los hechos, que el Embajador que Albornoz habia enviado al papa en Avignon le comenta a Inocencio VI, se suspende esta Bula así como la ejecución de su nombramiento.

   Creo que debemos, aunque sea ligeramente, señalar todas estas contradicciones, que tienen un solo punto de partida que es la Lombardía, la vecindad con el Imperio y especialmente el modo de actuar del Arzobispo Giovanni Visconti.

   Albornoz comprende que debe renovar su enfrentamiento y se decide a ello, sin muchas trabas. La ciudad de Bolonia se había sublevado contra Oleggio, que se había convertido en un autentico tirano y tenía amedrentados a todos sus habitantes, por lo que Albornoz - añade Fernando Flores, en sus "Temas españoles" cits. de 1967, en la p. 24, "con su fino instinto político, considera que ha llegado el momento de colocarla bajo la orbita papal, que es tanto como decir bajo la orbita albornociana, y sus tropas al mando de Fernando Blasco de Belvis, después de una campaña no exenta de incidentes, ocupan la ciudad el 15 de marzo de 1359".

   El cardenal permanece en Agani, mientras se van sosegando los espiritus, para hacer la entrada triunfal en la ciudad de Bologna, exactamente hacia el medio día del 13 de diciembre de 1359.

   Este es el logro definitivo de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente y este es el logro, definitivo tambien, de su Profesor de derecho romano, civil y canónico, en Toulousse y ahora pontifice Inocencio VI, que bendice especialmente todos los honores que recibe su Legado y Vicario apostolico. Fueron tantos que sería dificil recordarlos aquí, pero citemos al menos y a la sombra de las torres Garisenda y Asinelli los siguientes:

   Que estos fastos son solo el inicio de esta 2ª campaña en Italia, y de muchas otras cosas mas, como las que en su 3ª Legación, a la que por fuerza tendremos que referinos a continuación, yuna Legación que, por fuerza, tuvo que admitir él mismo cardenal Albornoz.

  Digamos tan solo para terminar este post de la Segunda Legación, que don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente,  muestra en Bolonia otra de las muchas y grandes recepciones que había recibido anteriormente en toda Italia. Pero, afirma en el cit. opusculo nº 481 de 1967, Fernando Flores, en su p. 24 y deseamos repetir sus palabras para que no se nos tilde de "exageracióin" que: "el recibimiento de que fue objeto en esta ciudad sobrepasó en alegría, fastuosidad, cariño y gentileza a todos los demás. El pueblo, en su totalidad, salió a buscarle a las afueras con una carroza tirada por varias parejas de bueyes; las calles estaban engalanadas con flores, doseles y arcos triunfales; las gentes más importantes formaban su escolta y le acompañaron hasta el Ayuntamiento, en donde, en brillante recepción, se le hizo entrega de las llaves de la ciudad, mientras las campanas de todas las iglesias eran echadas al vuelo y la multitud, enardecida, no cesaba de aclamarle. Se le hicieron bellos y ricos pressentes, y durante los cinco meses (sic) que allí residió, no decayeron estas muestras de cariño y consideración".

  En esta primera estancia boloñesa de don Gil, según se afirma en el documentado y cit. estudio de José Trenchs Odena, en sus pp. 50/51 don Gil abandonó Bolonia para trasladarse a Ancona, la que se convertiría en su capital de residencia en el Adriatico, como veremos mas adelante, exactamente el día  27 de febrero de 1361.

   Esto queda también hoy en día, del recuerdo de aquellos fastos y que gracias a ellos, podemos alegrarnos hoy también, con toda nuestra mente, todo nuestro espiritu y toda nuestra existencia, pasada, paseada y reflexionada, al menos durante dos inolvidables años, por este indimenticabile Cortile de l'Almo Reale Collegio di Spagna a Bolonia.  Laus Deo!