jueves, 26 de marzo de 2015

Parte III: Nuevo papa Urbano V, en 1362 e inicio de la toma de las decisiones mas importantes y trascendentales, a lo largo del año 1364, por y para la vida del futuro de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna (16).


   Cuanto me gustaria poder ser conciso, claro, coherente, lúcido y concluyente, al desarrollar este importante y clave (a mi entender) post nº 16 de la Parte III de este Volumen que dedicamos a la Vida, la personalidad, el caracter y las obras de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, que como hemos visto en el post anterior, decidió no acudir al Conclave iniciado en Avignon el 22 de septiembre de 1362, tras el fallecimiento el 13 de septiembre de 1362 del papa Inocencio VI, su antiguo Profesor en la Universidad de Toulousse, compañero en el Colegio cardenalicio, desde 1350 en Avignon, y persona de gran intimidad, con la que concierta y acepta su decisión de nombrarle como Legado Pontificio a latere y Vicario general apostólico en Italia, el 30 de julio de 1353, para lograr La pacificacion de los territorios italianos y Conseguir la vuelta de los papas a Roma.

   Son unos datos que aunque sea yo muy reiterativo, no debemos olvidar, ni dejar de citar en ningún momento.

   Urbano V (28 septiembre 1362 - 19 diciembre 1370) fue el nuevo papa, - cuyo nombre tomó de urbis, ciudad en latín, - pero que tampoco estaba en el Conclave de Avignon, pues se encontraba en Nápoles, y tampoco había sido previamente consagrado Obispo. Su elección se produjo tras una tercera votación de dos candidatos anteriores. En la primera, el cardenal Hugues Roger, hermano de Clemente VI, se negó aceptar el nombramiento. En la segunda, el candidato Raymond de Canillac, (miembro del ilustre clan de Roger de Beaufort) no obtuvo mas que once votos, el 28 de septiembre de 1362 y finalmente, en la tercera y ultima votación, se elige al monje bendictino Guillaume de Grimoard, que por no ser cardenal, no participaba en el Conclave, y al que se le solicita una vez elegido y aceptado que venga desde Nápoles, donde residía, a Avignon, para ser consagrado primero Obispo y luego coronado como Papa.

   Es una elección muy peculiar, pero que debemos recordar a lo largo de su complejo pontificado.

   Hay que señalar también que el monje Guillaume de Grimoard había sido propuesto, en el Conclave de 28 de septiembre de 1362, por el cardenal Guillaume d'Aigrefeuille (conocido como el cardenal de Zaragoza) y fue coronado como Papa, con el nombre de Urbano V, el 6 de noviembre de 1362 en la capilla del Palacio Viejo, y precisamente por Étienne-Audouin Aubert, cardenal de Ostia y sobrino de Inocencio VI.

  
Guillame de Grimoard siempre fue monje profeso de la Orden de San Benito, pero a diferencia de los Benedictinos nombrados papas con anterioridad (Benedicto XII y Clemente VI) nunca dejó de vestir el habito de San Benito, ni fue previamente obispo, ni cardenal, ni tuvo relaciones al efecto con la Curia. Tuvo y desempeñó, por el contrario, variadas misiones diplomaticas que le relacionaron y mucho con Italia y con los Viscontis, como veremos a continuación.

  Guillaume de Grimoard fue un Consejero muy escuchado por Clémente VI y por Inocencio VI, especialmente en la relaciones con Giovanni Visconti, a quien muy imprudentemente Clemente VI, le había nombrado Arzobispo de Milan, sabiendo bien que Giovanni Visconti siempre quiso apoderarse de la ciudad de Bolonia. El 6 de septiembre de 1352 Guillaume de Grimoard tomó, en nombre del papa, la posesión de Bolonia para cederla de inmediato a los Visconti, compensada por una tasa anual a pagar al papado. Una misión muy parecida tuvo Grimoard, por encargo de Inocencio VI, con Bernao Visconti, sobrino de Giovanni.

   Ahora bien, hay tres datos esenciales en las actuaciones de Urbano V, en muy poco tiempo, que vamos a describir a continuación, y que a nuestro parecer impactan muy directamente en la personalidad y en la esencia mas intima del todavía Legado a latere y Vicario pontificio en Italia, el obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, don Gil Álvarez de Albornoz que se encuentra, en muy pocos meses, frente a los siguientes hechos:

   1º.- El 6 de abril de 1363 los Visconti siguen atacando a Bolonia, y el cardenal Albornoz reune, junto a sus feudatarios, un ejercito que les hace frente en Faenza, donde en dicha fecha tiene lugar el encuentro a favor de las huestes del papa, pero en el que pierde la vida del querido sobrino de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, don García Albornoz, hijo de su hermano mayor Álvaro

   2º.- El 26 de noviembre de 1363, Urbano V, nombra al ya cardenal Androin de la Roche como representante suyo para negociar con los Visconti, desautorizando hasta la ultima victoria de Albornoz que venimos de citar en el punto anterior.

   3º.- Pero al dia siguiente, el 27 de noviembre, de nuevo Urbano V - en clara connivencia con los Viscontis - designa al citado cardenal Androin de la Roche, como Legado en Lombardía y por si fuera poco, el 1º de dicieimbre hace al mismo cardenal de la Roche, su vicario en Bolonia.

   Son tres fechas esenciales, de cuyos impactos en la personalidad, en la mas initima y esencial esencia del cardenal Albornoz, van a producir una profunda y amplia reflexión, de la que nos vamos a ocupar en el proximo post, dado que a nuestro parecer, y lo reafirmamos una vez mas, esas "maniobras de los Viscontis en Avignon, y con su mayor representante el papa Urbano V", producen un cambio substancial en las actitudes, en la personalidad, en la finalidad y enla esencia mas intima de la vida del que, hasta entonces, y durante un perido de mas de 10 años, había sido el Legado a latere y el Vicario apostólico en Italia, repetimos que con la finalidad de pacificar los territorios y estados papales para preparar la venida a Roma del pontifice, que era su ultima y esencial finalidad.

   Una ultima nota en este momento crucial, en la mente, en el corazón y sobretodo en los propósitos del obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, que ya venía meditando, desde su residencia en Ancona, como ejecutar y coordinar estas tres cosas: La pertenencia de la ciudad y universidad de Bolonia a la Iglesia romana; Delimitar definitivamente las fronteras de los Estados pontificios con la Lombardia y el norte de Italia y Una vaga, pero cada vez mas profunda decisión, de proveer a sus estudiantes de la peninsula hispana, de un lugar, en el que se pudieran cobijar, para seguir los importante estudios que la excelente Universidad de Bolonia proveía.

   Veamos solo, un mapa de la Lombardía y sus confines, para poder comprender mejor toda esta malvada trama de los Viscontis con Avignon decididos a terminar con el poder de la Iglesia de roma en el norte de Italia.


   Este tema es crucial en la vida, y especialmente en las últimas decisiones que don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente, toma como persona que ha dedicado toda su vida a la Iglesia y al Estado y que tiene profundamente una visión prospectiova de su mundo que se va acabando con la Edad Media, y que va dando salida y nacimiento al Renacimiento y a todo lo que con ello, desde el punto de vista de los Estados trajo consigo. Ya tendremos ocasión de dar un ejemplo contundente, imperecedero y todavía existente en la actual Via del Coleggio di Spagan en Bolonia.

   Don Gil es esencialmente: primero un gran y permanente visionario, segundo un mecenas magnánimo y magnífico y tercero (por eso de solo decir tres cosas, como la Trinidad) un admirador y un promotor de la Educación de alta y gran calidad, (educación de excelencia que diríamos hoy)de la que desea proveer a sus conciudadanos hispanos, como iremos viendo en los siguientes posts.
   

No hay comentarios:

Publicar un comentario