viernes, 27 de marzo de 2015

Parte III: Importancia del año 1364 en los designios y las realizaciones de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna (17).


   Creo, sin duda, que de todos los posts que venimos investigando y relatando sobre don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbiterio de San Clemente y Legado pontificio en Italia, sea en este de 1364 aquel en el que se produce la toma definitiva de posiciones/decisiones, que dejará plasmadas por escrito y que, en breves años, verá cumplidas como una realidad perfecta, anticipativa, permanente, de enorme riqueza y con autenticos visos de eternidad.

   Hacemos estas afirmaciones, en el día de hoy, 27 de marzo del 2015 a los mas de 650 años del documento mas importante, su Testamento que siempre intuyó, pensó, y ¡al fin! redactó y firmó nuestro Fundador, a cuyo punto de llegada, debemos dedicar unas cortas líneas, que justifiquen toda la importancia que hemos afirmado con anterioridad.

   Recordemos que nuestro Fundador se enucentra "entre dos fuegos" - núnca mejor dicho - los de Urbano V, el papa Guillaume de Grimoard, en Avignon y el clan de los Visconti, en la Lombradía, que siempre habían tenido, hacia años, una relación apoyada en un tripode junto al Abad Androin de la Roche, y luego cardenal, que se apropiaría de todos los esfuerzos, hazañas, trabajos y fiel dedicación a la sede apostolica y al papado, a lo que había dedicado su vida completa don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbiterio de San Clemente, quien ha llegado al maximo punto de su resistencia leal a la Igelsia y a la consolidación de los territorios que había pacificado, hasta una fecha memorable, el 14 de enero de 1364, cuando después de escribir al papa, va entrando ya en este año trascendental, en el que don Gil cumple y pone en práctica sus mas intimos deseos, con visión de pasado, de futuro y de presente, que como bien dicen Heidegger y el vasco universal Eduardo Chillida, al definir la Historia, sencillamente en tres concpetos que la componen con el pasado, el futuro y el presente.

   Pero antes der entrar en el tema al que venimos deseando llegar con serenidad de juicio, claridad del conocimiento de la mente y la paz profuda en el corazón, es preciso que digamos, auqnue sea muy brevemente, que es lo que ocurría en aquellos años de 1362/1364 desde que el monje benedictino, antiguo conocedor y negociador con los Visconti, signori de la Lombardia, el abad Guillaume de Griomard, fuera elegido en un muy complejo conclave, que describimos ligeramentre ayer, como el papa Urbano V, que negocia con ellos, a espaldas de su Legado y de su Iglesia y que encarga al ya cardenal Androin de la Roche, que "pacte" Bolonia con la Lombardía, lo que hace y produce un profundo desasosiego, y la predisposición de una toma de decisiones, que hace mucho tiempo venía imaginando, pensando y elaborando, don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente y a las que nos vamos a referir seguidamente.

   Don Gil no puede resistir mas, y escribe a Urbano V, el 14 de enero de 1364 y como reiteradamente se ha dicho y descrito, "la carta mas dura que jamás haya recibido un Pontificie" (es exactamente la misma descripción de la citada y trascendental carta a la que se refieren tanto Beneyto, en su op. cit. ut supra. p. 232 como Flores Jimenez, en su también citado folleto igualmente ut supra. en la p. 25) pero desgraciadamente, y lo decimos con toda sinceridad, no podemos describir el contenido de la dura carta en su totalidad, porque solo hay una referencia a dicha trascedental carta que cambia el curso de la política y de la cultura, desde ese mismo momento hasta el instnate en el que escribimos estas emocionadas líneas. Solo Beneyto se refiere, en la su Nota nº (29) a "papeles del Colegio, VII, 312" que son los que deberíamos reproducir en el futuro...si los encontraramos y la cita fuera exacta.

   Pero esta carta de Albornoz al papa Urbano V de 14 de enero de 1364, tenga el contenido que tenga, se convierte para don Gil en el punto di non ritorno

    El cardenal Alnornoz es otro después de escribirla. Pero el cardenal Alnornoz obra también de diversa manera, después de escribirla y concibe el contenido de su mas intima existencia, con una mas permanente visión de pasado-futuro-presente, que hemos citado con Heidegger y Chillida y al que nos vamos a referir a continuación, con todo el detalle de que seamos capaces. 

   Hay un hecho innegable y es que después de aquellas intrigas en Avignon y en Milan, triunfan los Visconti y el grupo de cardenales y presiones francesas, porque la paz que Urbano pacta le hizo perder Bolonia como ciudad de la Iglesia que eso fue hacer Vicario de Bolonia a Androin de la Roche el 1º de diciembre de 1363. El cardenal Androino de la Roche sale de Avignon el 15 de dicieimebre ya como Legado y autorizado a firmar con plenos poderes, como asegura Beneyto en su op. cit. p. 233, lo que realmente era una rendición. 

   Este es un momento clave y don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina y cardenal presbitero de San Clemente se ha retirado a su residencia en Ancona, desde cuya Roca y con la vista de su mar, comienza a terminar de concebir, de concretar y de redactar los terminos de su Testamento.
Vista de la Roca de Ancona, en una de sus multiples versiones y en cuya Camara alta habita el cardenal dedicado a la treflexión, la meditación y a poner por escrito los terminos de lo que va a ser una verdadera declatración de su mas intima voluntad.
   Desde su residencia en Ancona, recibe también a un enviado de Urbano V que expone a Albornoz un plan de alianza con su tradicional viejo enemigo, y como dice Beneyto en su op. y p. cit. ut supra. "las consecuecnias de la negociación en la vida pública. Otras gentes le traen noticias que van suponiendo o implicando su paso a segundo termino. Incluso hay quien le pide cuentas, en un diploma firmado por Urbano V el 23 de octubre" como vimos en una imagen reproducida en el post del pasado miercoles día 25 y "las insistencias por que acepte la legacía en Sicilia, le hacen tomar medidas para defender lo que tanto le había costado organizar".

   Por todo ello don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, produce le documento mas importante de toda su existencia, su Testamento, sobre el que había venido meditando en los ultimos años y que definitivamente firma el día 29 de septiembre del citado año de gracia del 1364 y al que nos iremos refiriendo, con detalle, seguidamente.

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