jueves, 30 de abril de 2015

Parte III. Continuación de los epígrafes de los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica,. (43).


   Proseguimos con la relación de los Epígrafes de los primeros Estatutos del Colegio de España, reformados en 1375-1377 y aprobados por el papa Gregorio XI en su Bula de 4 de noviembre de 1377, con muy especial atención a los Estatutos vigésimo octavo y vigésimo nono, para recordar el medio ambiente y la mentalidad en las que se escribieron la redacción de los Estatutos de 1375-1377 por Fernando Alvarez de Albornoz, arobispo de Sevilla, Pedro Gómez Barroso de Toledo, Obispo de Cuenca y Alfonso Fernández, arcediano de Toledo y camarero del Cardenal, a pesar de que repetían muy claramente, en su Proemio a los Estatutuos que había que reformarlos, como hemos citado varias veces con anterioridad: por demadarlo así la naturaleza de los tiempos y la condición de los hombres que cada día cambian. Y en alguno de estos Estatutos que citamos hoy, existen dos temas que necesitan una cierta explicación: la frecuencia en los Sacramentos y la admisión de la mujer en Colegio.

   Aparte de las explicaciones que dimos ayer, creo que esta relación de épigrafes, puede también ser muy útil, aún antes de la publicación de la investigación del citado Colegial y Embajador, Dámaso de Lario, que reitero no solo la conveniencia, sino la urgencia de que se haga cuanto antes, para tener una visión de conjunto, del modo y manera con el que se iba regulando la vida en la Domus Hispanica.

   Continuamos con los Estatutos, en su relación de los vigésimos:

   Estatuto vigésimo: De la asiganción de las habitaciones y de que no se haga cambio de ellas a no ser cuando uno sea elegido rector, o se conceda a alguno por alguna causa justa.

   Estatuto vigésimo primero: De la elección del rector y consejeros y de todo lo demás que concierne a la elección dicha: de la confirmación después de prestar juramento: y de la elección de los consiliarios y de su juramento y del de los demás, tanto estudiantes como oficiales. Siempre se hace el 1º de mayo, con todos los miembros del Colegio presentes, bajo pena de perjurio, a última hora de la tarde y después de la misa vespertina, para tener reunidos a todos los Colegiales. Se vota, utilizando el metodo del studium generale y tras un juramento inicial, de elegir al mejor, el que tenga la mayoría, será ipso facto elegido y debe dar su consentimiento en ese mismo día.

   Estatutuo vigésimo segundo: De las cuentas de la administración que han de ser dadas por el rector y los consejeros en la fiesta de Todos los Santos y del término de su mandato.

   Estatuto vigésimo tercero: Que nadie pueda convidar a alguien de fuera del Colegio, a no ser las personas que se indican en el presente estatuto.

   Estatuto vigésimo cuarto: De la custodia de la biblioteca y de toda la casa, y del castigo de que quienes sustraigan algo furtivamente.   

   Estatuto vigésimo quinto: De la conservación de los dineros y los instrumentos y demás escrituras del Colegio, y de los inventarios que han de hacerse de las cosas del Colegio. 

   Estatuto vigésimo sexto: Que ha de hacerse si tras disponer de los gastos sobre alguno de los bienes del Colegio; y si surgieran otras dificultades en relación a los citados extremos y como deben ser resueltas.

   Estatuto vigésimo séptimo: De la elección de los teólogos y de la regencia de la cátedra y del relevo de los que se ocupan de las lecciones y de la predicación de la palabra de Dios.

   Estatutuo vigésimo octavo: En qué tiempo deben los estudiantes confesarse y recibir el Cuerpo del Señor y con qué pena han de ser castigados los que no cumplan con ello. Deben hacerlo dos veces al año, confesión con el Parroco mas cercano, al inicio de los cursos y en Cuaresma y la Comunión en Navidad y en la Resurreción de nuestro Señor, pero es un decreto tan obligatorio que caso de incumplirlo, deberán acreditarlo por el sacerdote que los confesó y comulgó o perderán ipso facto sus estipendios durante todo el año e incurrirán, también ipso facto, en pena de perjurio.

   Estatuto vigésimo nono: De las personas que puedan entrar en el Colegio a oir los divinos oficios o para hacer una visita, y del castigo de los que metan a alguna mujer. Ordenamos y decretamos que en la capilla de dicha casa, tanto los clerigos como los seglares, puedan venir a oir los Divinos Oficios además de los de los que pertenecen a la casa, sin producir ningún perjuicio  a nadie. Pero como la mujer es la cabeza del pecado, el arma del demonio expulsada del Paraiso y corrupción de las leyes antiguas [quia mullier est caput peccati, arma diaboli, expulsio paradisi et corrupcio legis antique (vers. 10)] por lo tanto toda conversación con ellas será cuidadosamente evitada, prohibimos y vedamos expresamente, de cualquier modo que se haga, la introducción de cualquier mujer, por muy honesta que sea, en el Colegio. [et propterea omnis eius conuersacio sit diligentia evitanda, interdicimus et inhibemus expresse ne aliquis mulieres aliquas, quantumcumque honestas in dicto collegio audeat modo aliquo introducere (vers. 15)]. Aunque si alguien lo hiciera será castigado severamente por el rector, pero si la visita es de la madre, o la hermana o parientes porque del vínculo que los une no se tienen suspicacias de cometer un crimen repugnante. [Et si secus feccerit, grauiter a rectore pugniatur, nisi forte mater uel soror uel tales persone inter quas naturales fedus nichil permittit seui criminis suspicari ueniret aliquem uisitatum (vers. 20)]. Estos pueden ser introducidos por sus parientes, una vez obtenido el permiso del rector, que haya sido solicitado y recibido. Pueden permanecer publicamente un corto tiempo, pero núnca estarán una noche por muy cercano que sea el parentesco. [tunc de licencia rectoris primittus petita et obtenta, tales introduci possint per earum coniunctos, et ad tempus breve et publice retineri, ad pernoctandum nunquam, quantumcumque sint coniuncet persone] (vers. 20 in fine). Cualquiera, incluido el rector, que retenga una mujer durante la noche en el citado Colegio, sea su madre, hermana o pariente, por muy cercano que sea, o cualquiera que haya cometido un pecado carnal con cualquier mujer, perderá todo derecho que tuviera en el Colegio y será expulsado irrevocablemente, además de incurrir en la pena de perjurio lo que ocurrirá ipso facto. [Vnde  quicumque, sit ille rector uel quis alter, qui ad pernoctandum in dicto collegio mulierem aliquam retinuerit, eciam si mater esset, uel soror uel alia, quantumcumque coniuncta persona, uel uicium carnis ibidem cum aliqua perpetrauerit, ultra penam periurii in quam incidat ipso facto, sit priuatus omni iure quod ad collegium habuerit et de ipso protinus expellatur (vers. 25)]. Solo autorizamos, por tanto, a mujeres de edad, tales de las que no se tenga sospecha de mal que puedan entrar al servicios de escolares enfermos, si resulta necesario y conveniente. [Pemittimus tamen quod de licencia rectoris mulieres antique, uel saltem tales de quibus uerisimiliter non possit suspicari sinistrum, possint intrare ad seruiendum scolaribus infirmis si eis necessarium uel expediens erit (vers. 25 in fine.)]

 
   Nota personal: Hemos deseado poner, en este caso tan especial, el texto correspondiente original del Estatuto vigesimo nono, en latín y luego en castellano, con el fin de observar la dureza y la mentalidad que sobre la mujer se tenía en pleno siglo XIV y en especial en un Colegio tan dedicado a la educación de excelencia, pero en el que no puede olvidarse núnca, el momento historico en el que se vive, cuando se redactan unos Estatutos que quieren corregir a los anteriores, quizás redactados con demasiada rápidez y después de algunos "altercados" en el Colegio, tras el momento en el que se abre la Domus Hispanica en 1369, pero que en ningún de ellos pueden evadirse - ¡como es natural! - al medio ambiente y sobretodo a la mentalidad y a la inexistente consideración que, en especial, se otrogaba y tenía la mujer.

   Quiero hacer esto, porque este tema de la mujer va a ser esencial en la redacción de los nuevos Estatutos para el Siglo XXI sobre el que es muy importante reflexionar, comparandolos con la cruda y ruda dureza con la que se concibe a la mujer, sea madre, hermana o pariente cercano del colegial, en aquellos años de 1375-1377

  Es un tema que nos interesa mucho destacar, en la mentalidad y el pensamiento generalizado que sobre la mujer se tiene, en plen siglo XIV y muy posteriormente, practicamente hasta la Ilustración y sobre el que debemos reflexionar, muy seria y profundamente, al querer actualizar los vigentes Estatutos de 20 de marzo de 1919.

  Todo el proceso de igualdad hombre mujer, que delinearon los Espartanos y que difícilmente concibieron los Romanos, comprobamos aquí, en un gran centro de Estudios de excelencia, como se trata en plena Edad Media. La consideración de la mujer, no se inicia realmente hasta la Ilustración y nosotros, en España, tenemos un ejemplo muy práctico cuando Floridablanca en torno a 1789 y presidiendo la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, creo las Damas de Honor y Merito, a las que invitó a participar en reuniones de la citada Real Sociedad. Es un ejemplo práctico en pleno Siglo XVIII, de como la mujer se iría abriendo un camino, lleno de dificultades, para llegar en 1791 a que Olympe Gouges publicara la "Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne" que tomaba como modelo a la "Déclaration des droits de l'homme et du citoyen" de 1789, cuando de forma paródica considera a la propia Revolución Francesa, afirmando que "Esta revolución solo tendrá efecto, cuando todas las mujeres sean totalmente conscientes de su deplorable condición, y de los derechos que han perdido en la sociedad".

  Tras este movimiento, en el Siglo XIX se inciaron las tendencias en favor del derecho de la mujer a participar en el gobierno y en la elaboración de las leyes. Hay tres casos paradigmáticos que queremos citar de los países que primero concedieron el derecho al voto, recogido luego por la "Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer" de 18 de dicieimbre de 1979, y que fueron en 1893, Nueva Zelanda; en 1902 Australia y en 1906 Finlandia.

  De ahí a la vigencia del concepto de la igualdad de genero, hay todo un mundo de progreso que no se puede ni olvidar ni silenciar. Edta igualdad de la mujer al hombre, es definida por la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer firmada y ratificada por Italia y España, cuando dice textualmente que: Cualquier distinción, exclusión o restricción hecha en base al sexo que tenga el efecto o propósito de disminuir o nulificar el reconocimiento, goce y ejercicio por parte de las mujeres, independientemente de su estado civil, sobre la base de igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural, civil o en cualquier otra esfera.

  Hoy no hay mas comentarios por mi parte. Seguiremos mañana con los epígramas de los Estatutos en su treintena.

miércoles, 29 de abril de 2015

Parte III. Epigrafes de los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica (42).


   Con el fin de agilizar estos últimos Posts, con el objeto de no prologarnos demasiado en la busqueda de nuestra finalidad de lograr conocer "La vida, las obras, el espíritu y la personalidad de don Gil Egidio Alvarez de Albornoz y Luna. ca. 1303-1367" y sobretodo dado el trabajo que debe inciarse, muy pronto, del colegial y Embajador Dámaso de Lario al que nos referíamos ayer, a partir de ahora vamos a llevar a cabo nuestra investigación de la siguiente manera: reproduciremos a continuación y ya en este post, los Epigrafes de los restantes Estatutos de 1375-1377 a partir del octavo Estatuto, en el entendimiento que si hay algún dato de extraorinaria importancia, haremos una muy breve referencia, de unas pocas líneas, dentro de la descripción de los Epigrafes que tan amable como desinteresadamente nos ha sido facilitada, por nuestro buen amigo, colegial y compañero albornociano el Pror. don José Luis Moralejo.

   Vamos pués a iniciar esta tarea con la anterior metodología y finalidad.

   Estatuto octavo: Aquí se muestra qué hay que hacer si alguno se presenta a examen.

   Estatuto noveno: Del número de capellanes y de sus deberes y faltas: aquí se dan medidas sobre la conducta de los estudiantes en cuanto a oir y recitar el oficio divino.

   Estatuto décimo: Aquí se contiene de dónde y cómo han de ser los capellanes y por quién han de ser aceptados y corregidos, y a qué hay que atender a propósito de su aceptación.

   Estatuto undécimo: Como han de comportarse capellanes y estudiantes en el cumplimiento del oficio dividno en los días menos solemnes y más solemnes.

   Estatuto duodécimo: Del procurador y de su recepción y expulsión; y de todo lo que toca a su cometido. El Colegio debe tener un Procurador o gestor, que debe ser español y que colaborará con el camarero y bodeguero y quien rendirá sus cuentas al rector y a los consejeros.

   Estatuto décimo tercero: Del mayordomo [castaldio] y su cometido, y del envío de los estudiantes a las propiedades y de los libros de oficiales.

   Estatuto décimo cuarto: Del cocinero y del vice-cocinero y de los bodegueros y los sirvientes, y de su admisión y expulsión.

   Estatuto décimo quinto: De los asientos, tanto en la capilla como en la mesa y dondequiera que hayan de reunirse de manera colegiada.

   Estatuto décimo sexto: De la hora del almuerzo y de la cena, y del toque de la campana y de la <bendición> de la mesa, y de la lectura de la Biblia y de otras cosas que han de hacerse a la mesa.

   Estatuto décimo séptimo: De la carne y del pescado y huevos que hay que ponerle a cada uno del Colegio a diario, y de la ración doble y de las carnes saladas y de que se haga una colación.

   Estatutuo décimo octavo: De la dotación del rector y de los estudiantes y capellanes para su vestido y de sus salarios; y del mobiliario de las habitaciones y del arreglo de lo que falte y de resolver los negocios, sin modificar los estatutos ni enajenar las propiedades; y de la aprobación de lo que se haga por los ejecutores del testamento del Señor [Cardenal]. Se individualizan las vestimentas que recibirán los Colegiales y el rector, así como los consejeros. Se les distribuirán una forrada en invierno y otra el primero de mayo. El sueldo del rector, colegiales, capellanes será de doce libras boloñesa cada año, pero el rector cincuenta de las que veinticino serán para vestidos y seis los consejeros.

   Estatuto décimo nono: De los enfermos y del médico y de su salario, y de que se haga una enfermería

   Mañana continuaremos con los siguientes Epigrafes de cada Estatuto hasta llegar a los 61 y los dos finales, uno de los cuales deberemos trasciribirlo en su totalidad, por referirse a todos los anteriores.         

martes, 28 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Estatuto septimo. (41).


   Tan importante como la elección de los candidatos, las cualidades y las materias que deben estudiar, es el tema de la cantidad de años que deben o pueden permanecer en el Colegio los colegiales. En este Estatuto septimo, se contiene, muy pormenorizadamente, dicha regulación, que como primera y tan antigua como en la seguna mitad del Siglo XIV, puede aportarnos alguna ayuda, para las futuras y necesarias regulaciones de los próximos Estatutos para el Siglo XXI y para conseguir la continuidad en la cantidad y en la calidad del Real Colegio de San Clemente de los españoles en Bolonia.

   Veamos el contenido del Estatuto septimo en la descripción de su epigrafe que nos ha hecho, como siempre, nuestro ya tan citado amigo, compañero albornonciano y eminente Prof. don José Luis Moralejo.

    Estatuto septimo: Por cuánto tiempo deben permanecer los estudiantes en el Colegio, terminado el cual, aquí se dispone que se ha de hacer.

    Para aquellos que quieren estudiar bien un periodo de siete años es normalmente suficiente, y no se dará un plazo mas prolongado a los clerigos que tienen a su cargo la cura de almas, sin embargo los estudiantes son hoy mas negligentes que solían ser y para que tenga un mejor progreso, ordenamos y decretamos que aquellos estudiando en el citado Colegio puedan residir durante ocho años continuados para que en un tan largo plazo, si lo deasean, lleguen a logar una grado de maestría. Pero si sinembargo, al final del citado periodo son elegidos como rector o consejeros del mismo Colegio, podrán continuar en el citado Colegio hasta la terminación de su mandato, aunque los plazos anteriormente fijados hayan terminado. A la terminación del citado periodo, y cuando hayan emitido sus cuentas administrativas, que se precisan rendir en un mes contado desde la terminación de su mandato, deben abandonar inmediatamente el Colegio y dejar vacante su plaza. Y para que se tomen las debidas precauciones a fin de no caer en el engaño, ordenamos que se guarde un registro por el rector de los colegiales, en el que consten los nombres de todos los individuos, con sus nombres y una nota con el día y el mes y el año de la admisión de cada estudiante. Este registro se aplica a aquellos estudiantes regularmente admitidos y a aquellos recibidos por defecto en lugar de los otros, donde debe constar la fecha de su juramento, de modo que, si ha trascurrido el tiempo especifico que tiene cada uno, detras de cada nombre se precisa señalarlo para que deje el Colegio, sin ninguna resistencia, en el plazo de un mes bajo pena de perjurio en la que incurrián ipso facto. Y ordenamos que si fuera preciso, y si fuera necesario hacer esto, todos los miembros del Colegio, serán exigidos en ayudar al rector y a los consejeros en los citados asuntos. Pero si alguno del citado Colegio se presentase para el exámen de maestria o el grado del doctorado y lo obtiene antes de terminar su plazo especificamente señalado mas arriba, es nuestra voluntad que del mismo modo deje el citado Colegio en un mes, aunque el periodo de los ocho años haya sido completado. Pero si, por su comeptencia, fuese honrado en la Universidad o el studium de Bologna con la elección para algunas clases en la facultad en la que se graduó, pueda continuar en el Colegio tres años contados desde que fue elegido, como si no se hubiera graduado o el tiempo no hubiera pasado. No nos importa si sus clases cambian el año próximo, mientras continue la elección de la universidad para dar ciertas clases, bien ordinarias o extraordinarias. Pero cuando su nombramiento universitario y sus lecciones lleguen a su termino, es nuestra voluntad que este privilegio cese inmediatamente. Es nuestra voluntad que ello se aplique a los estudiantes de canones y medicina, que son elegidos por sus propias universidades. Pero como, en el studium los estudiantes de teología nunca son elegidos de este modo, si cualquier estudiante de teología de la corporación del Colegio se presentara para un examen de maestria, es nuestra voluntad que se le permita permanecer en el Colegio mientras detenta la catedra de teología durante tres años, después de recibir su grado de maestría. Pero si los candidatos fueran uno o dos al mismo tiempo, el que se gradue primero tendrá preferencia en el tema de ostentar la cátedra, mientras que el que se graduó mas tarde deberá tener la distinción que se merece, al no haber podido ostentar la cátedra. Este tema lo encomendamos al examen y decisión del rector y de sus consejeros, que deben recibir primero información de los teologos. Ningun estudiante debe abandonar el Colegio porque haya recibido el grado de bachiller antes de haber completado sus ocho años.


   Nota personal: Es evidente que los plazos iniciales de la Domus Hispanica, eran siempre mucho mas amplios que los actuales. Mis referencias solo pueden ser estas, pues tendremos conocimiento de los plazos de estancia, establecidos por cada uno de los ocho Estatutos, solo cuando esté publicada la obra del Colegial y Embajador, Damaso de Lario, "Norma, control y poder" a la que nos hemos referido anteriormente, señalando la necesidad de contar con ella cuanto antes, esta obra es básica pues nos va a relacionar los siguientes Estatutos:
   1º El que actualmente estamos trabajando, completo, porque nosotros no vamos a hacer mas que los primeros 7 Estatutos de los 61 mas dos finales de que consta.
   2º El del Siglo XV: 1485.
   3º Los del Siglo XVI: 1522 y 1538/58.
   4º Los del Siglo XVII: 1628 y 1648.
   5º Los del Siglo XIX: 1876 y 1889
   6º Y finalmente los del pasado Siglo XX, actualmente vigentes, y originados, como hemos dicho, en el RD. de 8 de mayo de 1916 del Secretario de Estado Amalio Gimeno y corregidos el 20 de marzo de 1919, en el RD del Secretario de Estado Alvaro de Figueroa, y ambos refrendados por SM. Alfonso XIII.

   Por el momento, repito que solo la referencias pueden hacerse a nuestras épocas que siempre han sido de dos años, un primer año en nuestras promociones, para revalidar con seis asignaturas, dos derecho publico, la licencia italiana, y otro para la elaboración, construción, escritura en italiano y exámen de la Tesis Doctoral. No obstante, en mi caso concreto, nuestro compañero Alfonso Andrada Wanderbilde y de Barruate, permanecío en el Colegio unos cuatro o cinco años, que no puedo precisar ahora, en torno a los fines de los 50' y ello al haber sido designado por la casa de Infantado y llevar a cabo estudios de Ingeniria argicola.

   Es importante destacar la variabilidad de los plazos maximos de estancia en la Domus Hispanica, dado que se amplia, lois ocho años, por otros tres mas, pero solo por la especial cualificación que par el Colegio de España y para sus colegiales suponía que uno de sus colegiales fuera designado en la universidad y en el studium para regentar una cátedra o impartir unas lecciones.

   No obstante tampoco hay que dejar de observar la rigidez con la que se lleva el plazo, y las obligaciones de incurrir ipso facto en perjurio para aquellos colegiales que no cumplieran de inmediato su obligación de abandonar el Colegio.

lunes, 27 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Estatuto sexto. (40).


   Estamos ante un contenido muy especial que nos demuestra, claramente, cual era la voluntad del Fundador. Se trata de una combinación de un Colegio edificado con todos los medios de la época y con un estilo muy avanzado, lo que representa, sin duda, en cambio esencial en el modo de acomodarse los estudiantes de los studia de aquel Siglo XIV, especialmente aquellos que no pertencían a una orden religiosa, que lo hacían en dormitorios comunes y no en celdas individuales como en la Domus Hispanica.

   Por ello, en uno de los primeros Estatutos, en este sexto, los conocidos redactores e interpretes de la voluntad de don Gil Egidio Alvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado a latere y Vicario pontificio en Italia, expresan desde un primer momento que están interpretando la propia voluntad del Fundador.

   Veamos su texto, tal y cual nos lo envía el Prof. José Luis Moralejo:


   Estatuto sexto: De que no se admite a ninguno cuya renta en florines exceda la cantidad de cincuenta, y si que la de alguno ya recibido crece, aquí se muestra qué ha de hacerse.

   Y como la intención de nuestro señor don Gil Egidio era la de construir un Colegio para el beneficio de los pobres, ni la falta de mantenimiento puede privar de la oportunidad de estudiar y de progresar y mientras que los ricos son solo un derroche, por ello decretamos y ordenamos que no sea admitido en este Colegio nadie cuya renta e ingresos exceda la suma de cincuenta florines de oro Boloñeses, sea por recibirlos de su patrimonio paterno o de sus beneficios eclesiásticos. Y si los ingresos de cualquier estudiante se incrementaran, bien por su patrimonio, o bien por beneficios o cualquier otra fuente de procedencia de la que se derive su ingreso, o si el propio estudiante es responsable de recibir estos ingresos, tendrá que abandonar el colegio en seis meses y dejar su plaza para otros estudiantes pobres, bajo pena de perjurio. Es nuestra voluntad que los citados seis meses se cuenten desde el día de la notficación de que haya obtenido el citado aumento de sus ingresos. Pero si hubiere una expectativa firme que va a obtener la graduación en un año o dos, en la facultad a la que está asistiendo, es nuestra voluntad con el fin de honrar a la persona que le ha propuesto durante tanto tiempo, continuará residiendo en el Colegio hasta que haya logrado obtener su graduación, pero en el entendimiento de que el estudiante no recibirá nada del subsidio ordenado para los estudiantes que van a recibir la licencia. Y esta fime conclusión se obtendra por la expresión del doctor bajo cuya dirección esté estudiando, aquel que le va a examinar en presencia del rector. Esta norma, sin embargo, no se aplicará en el caso del rector, de cualquier riqueza que tenga de su patrimonio o de beneficios eclesiasticos; por que hemos comprobado, por experiencia, que el Colegio obtiene distinciones y honores derivados del hecho de que el rector sea acaudalado y distinguido, porque todo ello es ventajoso para el Colegio. Pero es nuestra voluntad que se tenga en cuenta para otros miembros de la corporación del Colegio, los que sean admitidosa antes de que este particular Estatuto sea apuesto en vigor y aquellos que fueren admitidos de ahora en adelante. El exámen se hará en base a los siguientes extremos básicos, la pobreza, la vida, el caracter, el discernimiento, la docilidad o la aptitud para estudiar de los estudiantes que sean admitidos, a lo que comprometemos y obligamos al rector y a los citados consejeros. Y en el nombre de Dios y de la gloriosa Virgen, Su Madre, les suplicamos extraordinariamente, y dejamos a juicio de sus conciencias, de buscar información, con caridad y diligencia, después de haber abandonado literalmente todo sentimiento mundano, admitiendo que dichos escolares son los mejores. Sin no concuerdan en su jucio, la decisión será el voto del rector y de dos consejeros. Pero si tres consejeros o a mayor abundamiento si los cuatro se oponen al juicio del rector, aconsejamos que se busque el del doctor bajo el cual haya estado mas tiempo en la enseñanza del derecho canonico en Bolonia y que obedezca a su decisión. Pero en caso de desacuerdo, si alguien de la casa de Albornoz ocurre que estudia en Bolonia en esos momentos, puede, si ha completado sus veinte años, examinar los examenes del citado estudiante él mismo y sin necesidad de designar al doctor.


   Nota personal: Estamos ante un tema que sin duda, como se afirma al inicio del Estatuto es la clara y veraz expresión de la volunta del Fundador. Se reitera que la finalidad del Colegio, como se había afirmado en el Estatuto número cuarto, que los pobres serán los admitidos en el Colegio.

   La perspectiva de esta definida afirmación del Cardenal Albornoz, concuerda con la finalidad última de hacer desaparecer la ignorancia de los españoles que naturalmente entre los pobres sería, en realidad, mayor. Los medios extraordinarios con los que cuenta la Domus Hispanica, se ponen al servicio de los pobres "para poder llevar a cabo limosnas" como se afirma en el citado cuarto Estatutuo.

  Esta norma está vigente, al menos durante toda la vigencia de estos Estatutos y llega, en cierto modo, a permear, sin decirlo ni exigirlo, a las épocas actuales, pués es logico que cuando un estudiante hoy solicitante de una Beca para el real Colegio de los españoles de San Clemente en Bolonia, hace su solicitud, se entiende, en terminos muy generales, que dificilmente puede hacer frente. quizás si a los gastos de desplazamiento - en mi -epoca de 1956/58 no comprendidos en la Beca - peoro áun mas a lo que supone no solo la estancia, sino el alojamiento y mantenimiento en lugar tan especial como las celdas de la Domus Hispanica, construidas con tal esmero y dedicación en vida del propio Cardenal Albornoz, y siguiendo sus instrucciones mas inmediatas.

   Todo ello nos hace pensar que en la renovación de los próximos Estatutos, habrá que tener en cuenta, una cierta y clara referencia de que en la selección de las becas para el Real Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia, deberán tener una cierta preferencia aquellos candidatos que dejen constancia de su situación económica social, que no les permite hacer frente a dichos gastos.

   La causistica, tan detallada de los redactores de estos Estatutos, Pedro obispo de Cuenca, el sobrino de don Gil, Fernando Alvarez de Albornoz, arobispo de Sevilla y su camarero y arcediano de Toledo, Alfonos Fernánez, tiene muy claro el modo en que hay que lograr mantener en la Domus Hispanica, este principio de pobreza, combinado con la terminación de los estudidos del colegial y el prestigio del propio Colegio, cuando hablan de la eventual riqueza del rector. Pero hay un dato mas, y quizás el último, que es la autoridad que adquierte la consulta a los cuatro Consejeros cuando el voto contrario de los dos, frente a la opinión del Rector, tiene una gran vigencia, yu reiteramos que el hecho de que los citados redactores se refieran siempre al parecer de los cuatro Consejeros junto a todas las decisiones del rector, nos hace pensar que debe volver a introducirse este cuerpo de los cuatro Consejeros, para evitar entre otras cosas que el rector pueda tomar decisiones aisladas del parecer de los colegiales, a los que, en último y en primer lugar representan los citados cuatro Consejeros.

   Se trata, en último termino de volver a la mayor democratización de la vida Colegial, que ya se ve bien reflejada en estos estos primeros Estatutos, de hace exactamente 638 años, especialmente cuando se observa la modernidad, actualidad, valor y vigencia del contenido de muchos de ellos (que recogen indudablemente la voluntad del Fundador), de cuyos contenidos no pueden olvidarse,  cuando llegue el momento de crear el Equipo de trabajo para reformar, a llos 100 años de su vigencia, los actualmente en vigor de 20 de marzo de 1919. 

domingo, 26 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Estatuto quinto. (39)


   Conforme vamos avanzando en los Estatutos nos vamos dando cuenta de la perfección, el detalle, la profunda consideración y conocimiento del texto, y en consecuencia de la volunta del Fundador. Es cierto que son muy detallados y a veces largos, pero considerados en su conjunto y aun separadamente, reconocemos el gran valor que tienen en el proposito de estos posts que es esencialmente encontrar el mejor modo de construir y reconstruir en pleno siglo XXI "La vida, las obras y la personalidad del cardenal don Gil Egidio Alvarez de Albornoz y Luna. ca. 1303-1367" que creo que vamos logrando, en gan parte también en los Estatutos que estamos analizando, y de los que, en su momento, junto a los posts anteriores haremos un último capitulo con la visión, no solo de conjunto, y de las normas reguladoras de los inicios, sino de la docena de puntos no solo válidos, sino esenciales para poder, en plena segunda mitad del Siglo XXI, continuar vigente y eficazmente una obra y una institución permanente que se apoya en más de seis siglos y medio de existencia, y que nació, repetimos una vez mas, en uno de los más convulsos momentos, en el turbulento siglo XIV, que siempre debemos tener presente por sus variadas similitudes de crisis sistémica por las que tan profundamente atravesamos en la actualidad.

    Pero vamos al texto de este Estatuto quinto, totalmente complementario del anterior. Así traduce su epigrafe desde su texto latino, nuestro buen amigo y excelente colegial albornociano el Prof. don José Luis Moralejo:

   Estatuto quinto:  En que deben fundarse los aspirantes al Colegio, y que hay que hacer si los enviados o los que se envien tienen defectos.

   Del mismo modo decretamos que los anteriormente mencionados estudiantes que sean recibidos en el Colegio, deben antes de ser admitidos, tener competencia básica en varias materias, de acuerdo con las siguientes normas: aquellos que vayan a estudiar derecho canonico, al menos de gramática; aquellos que hagan teología y medicina, al menos de lógica y de gramatica, de tal modo que tengan una solida base. Y por que ambas facultades no pueden ser atendidas con los mejores resultados sin conocimientos de filosofía, damos permiso a los que sean admitidos, para que aquellos que en el momento de su admisión no hayan estudiado filosofía, que asistan a cursos de filosofía durante tres años consecutivos, después de su admisión en el Colegio, con la condición de que dos de esos años sean realizados sin interrupción de los cursos en la facultad en la cual hayan sido admitidos, Aquellos que no hayan recibido un entrenamiento básico no pueden ser admitidos en el Colegio, tanto si son enviados desde España por los citados patrones presentadores como si, como resultado de la negligencia de esta admisión hecha por el rector, excepto para aquellos candidatos en artes que fueron admitidos por defecto en lugar de otros. Pero en el caso de que los estudiantes esten insuficientemente preparados, especialmente aquellos enviados por los patrones/presentadores del Colegio, para que no vuelvan con las manos vacías, es nuestra voluntad que sean mantenidos desde fuera, en algunas casas lo mas cercanas posibles al Colegio, druante dos años consecutivos. Pero solo recibirán la mitad de las cantidades, particularmente cuatro medidas de vino y cuatro de grano y ocho libras Boloñesas y a la apertura de las escuelas una Capa sin forro. Si el Colegio es próspero en aquellos días, y aquellos estudiantes trabajan y se dedican con útilidad a la ciencia y a adquirir conocimiento, en el caso de que aquellos inadecuadamente preparados y que, en consecuencia vivan fuera del Colegio, no excedan de tres al mismo tiempo; y si durante el tiempo de dos años, alguno de ellos es merecedor de méritos y se han convertido en buen conocedor de las citadas materias y ha hecho tales progresos que que sean suficientes para hacerles aptos para asistir a las facultades a las que fueron destinados, es nuestra voluntad que sean recibidos en las citadas facultades y admitidos en las plazas vacantes reservadas para las iglesias por las que fueron enviados, o para otras vacantes, previo el juramento que dejarán sus plazas para aquellos a las que le pertenezcan.


   Nota personal: es evidente la constatación del detalle importantísimo de la condición en que el candidato llega a la admisión en el Colegio, como a los largo de los tiempos se ha ido configurando, segun los cambios realizados, debido a demadarlo así la naturaleza de los tiempos y la condición de los hombres que cada día cambian como hemos visto desde el capitulo inicial a los fundamentos del importante cambio producido en pleno siglo XIV y a menos de ocho años de la inauguración de la Domus Hispanica, en 1369.

   Es, en cierto modo comparable, en mi caso y antes de las actuales transformaciones del Dottorato europeo di ricerca, la necesidad que teníamos todos de haber, no solo terminado en nuestras respectivas Universidades nuestra Licenciatura correspondiente, sino haberla concluido con las mejores calificaciones, lo que era una parte substancial del Concurso que se establecía en la creada Junta de Patronato, precisamente en los dos primeros Artículos, tanto en el Real decreto de 1916 como en el actualmente vigente de 1919.

   Es por ello, que debemos reconocer el rigor, desde sus primeros momentos, con que la entrada en el Colegio de España, solo fuera autorizada a aquellos estudiantes, en aquellas épocas, presentados por "prelados, ciudades y otros" que se definen con precisión en el Estatuto anterior, y que naturalmente han ido evolucionando, hasta el anuncio en los respectivos medios de comunicación, incluidos los digitales, en la actualidad, de la producción de las vacantes correspondientes, en el momento indicado, entre el fin general de los Cursos universitarios, hacia fines de junio y el inicio en los meses de noviembre/diciembre.

  Vuelvo a mi esperiencia personal en los Cursos de 1956/58, cuando llegabamos al Real Colegio de los españoles de San Clemente en Bolonia, en la Via Collegio di Spagna, coma ya se cita en el segundo Estatuto que ya analizamos, a fines de diciembre para estar dispuestos a iniciar nuestras labores el 1º de enero respectivamente. Pero no hay que olvidar que el Colegio ha atravesado momentos de "prósperidad" y de gran "penuria" y que el mio, concretamente, cuando yo llegué con el siempre recordado y nunca bien ensalzado Rector, el Ibicenco don EVELIO VERDERA Y TUELLS, quien se encontró con un Colegio, después del Rector granadino don Manuel Carrasco, muy cercano a la terminación de dos de los mas importantes conflictos bélicoa, uno nacional y otro internacionl (la guerra civil española, 1936-39 y la GM2, 1939-45) que mucho afectaron, a las condiciones de la tan citada "próperidaad" a la que se refieren los autorers y redactores de los primeros Estatutos que analiazmos, especialmente en dos cosas: en el numero de los Estudiantes, no ya propuestos por las "diocesis, ciudades u otros" sino por la Junta de Patronato, establecida en los Reales Decretos de 1916 y 1919, que necesariamente debe ser puesta al día - ¡y nunca enfaticermos este extremo lo suficientemente¡ - y que las plazas convocadas, en aquellos años de la penuria de la post guerra, eran considerablemente menos que las de estos Estatutos, y ello para mantener el tono y la calidad de la Casa de España, por lo que eramos solo dos promociones que, junto a los del año anterior, otros cuatro, eramos ocho en total, con un estudiante, en este caso un Andrada Wanderbilde que hacía Ingniería agronoma, que por el privilegio establecido en el Estatuto anterior, y continuando la tradición, permaneció en el Colegio por designación de la Casa de Albornoz - hoy del duque del Infantado - y mas tiempo que los dos años preceptivos que se establecen hoy en los citados Real Decretos, para los estudiantes españoles.

   Debo señalar que los cuatro Consejeros que como cuerpo consultivo y decisorio aconsejaban en casi todos los temas con el Rector, y que tan reiteradamente citan tanto Pedro, obispo de Cuenca, como el sobrino del cardenl, Alfonso Alvarez de Albornoz, arzobispo de Sevilla y el arcediano de Toledo y camarero del Cardenal don Alfonso Fernández, no existía ya, desgracidamente, en mi época, de hace ya 60 años, y solo existía una "teórica" figura del Decano, que se atribuía, normalmente, al Colegial primer llegado en cada Curso acádemico. Los Consejeros también deberían ser restablecidos, para aconsejar y colaborar eficazmente con el Rector, que nunca debe encontrarse solo al mando de la "vieja galera" boloñesa.

   Nuestra situación entonces, desparecidas ya - por que se daban por hecho su conocimiento, en los estudios secundarios y y licenciaturas, terminados siempre con Premio Extraordinario en la Universidad - los estudios de grámatica, logica y filosofía hay un dato mas que citar y es que, en pleno Siglo XIV, se estableció por este Estatuto, la posbilidad de habitar fuera del Colegio, ya hemos visto en que modalidades, para que cuando se ingresaba en la Casa de España, el Colegial estuviera ya provisto de los suficientes conocimientos, como para aprovechar los estudios para los que había sido enviado desde España, "entendiendo este vocablo en un sentido amplio, incluyendo todos los reinos, desde los montes de Esperia ultra" o reiteramos en la original redacción, pues lo consideramos del máximo interés, en la visión de nuestro Fundador "admmiti nisi de Yspanica naciones, inteliigendo Yspanyam largo sumto uocablo prout continet omnia regna illa montibus Esperie ultra, et de Ispanis de illis locis ubi ipse dominus habeat ecclesiastica beneficia tunc tempore sue mortis, uel habuit temporibus retroactis" Creo que la versión latina es de tal precisión, que hasta resulta inutil la traducción, pero necesaria para personas como yo que, a pesar de haber cursado 7 años de esta materia en el Bachillerato de mi época, continuamos lerdos en esta "lengua madre" de media Europa.

  Un último dato, los Cursos en mi momento de estancia, anterior y posteriormente, quedaron reducidos a dos años, cuando en los inicios de la Domus Hispanica sabemos que algunos estudiantes como Rodrigo Bivar, a cuya investigación sobre la Vita Aegidii le dedicaremos un capitulo en su momento, continuaba por mucho mas tiempo, como veremos en el Estatuto siguiente.

   Son datos que no debemos olvidar cuando nos enfrentamos a la grata tarea de construir, en pleno Siglo XXI, un modesto libro sobre "La vida, las obras, la personalidad del cardenal don Gil Egidio de Albornoz y Luna. ca. 1303-1369" con el fin de enfocar debidamente, el cumplimiento de los presupuestos tan incial y claramente señalados, por los autores del ya referido Proemio y de la Introducción a los primeros estatutos de la Domus Hispanica, cuando dicen, textualmente, que hay que proceder a la renovación de los Estatutos "por demadarlo así la naturaleza de los tiempos y la condición de los hombres que cada día cambian" lo que solo dejamos en el ambiente, del amable lector, si es que aun nos queda alguno, tras la aridez de alguno de los apartados anteriores, que desde los últimos y vigentes Estatutos de 1916 y 1919, han pasado 100 años, épocas normales de cambio y muy trascedente en el momento en el que escribimos estas líneas. 

   En este blog y en muchas circusntancias vengo hablando reiteradamente que nos encontramos en un momento casi histórico en el que se produce un cambio de ciclo y un cambio de modelo.

sábado, 25 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Comentarios al Estatuto cuarto. (38)


   Queremos reducir a unos breves comentarios, el contenido y el continente del imporante Estatuto cuarto en el que se describen, muy minuciosamente, el modo de admitir y recibir a nuevos colegiales. Lo haremos en dos formas: 1º Las particularidades contenidas en le texto y 2º Las novedades que marcan una tendencia para futuros Estatutos.

       Peculiaridades en el Estatuto cuarto, cuando se produce una vacante:
       * Se notifica la vacante, rápidamente, en cartas selladas, por sus mensajeros, a los prelados, capitulos y "otros" de los que deben presentar candidatos.
       * Que deben traer las respuestas, o al menos, un instrumento público en el que se confirme la presentación de las Cartas.
       * Si no hay candidatos debe escribirse una segunda vez a España o a la Curia Romana.
       * Se puede recurrir a "individuos privados" para hacer las propuestas.
       Cualidades y condiciones de los estudiantes propuestos:
       * Se ruega a los destinatarios que "se alejen de las ventajas o el afecto personales, se fijen solo en Dios y elijan a los mejores", al hacer las propuestas.
       * Los propuestos deben ser buenos educandos, dóciles, discretos y bien equipados de estudios.
       * Sus vidas y costumbres deben ser dignas.
       * Deben ser pobres, porque de otro modo no se harían las debidas limosnas. En el Estatuto sexto se concreta este importante tema.
       Propuestas y elección de estudiantes:
       * Los candidatos deben llegar en un plazo de diez meses.
       * Para tener la plaza vacante y poderlos acomodar.
       * Trascurrido este plazo puede admitirse a otros.
       * Si llega tarde el antiguo candidato, debe probar legalmente las causas de su retraso.
       Actitud del Rector en la elección de candidatos:
       * Bajo pena de perjurio debe evitar la negligencia, fraude o engaño, para evitar los intereses personales.
       Situación especial cuando hay mas de un cándiato presente:
       * Puede ser alojado fuera de la Casa, apoyandolo con limosnas si el Colegio es próspero.
       * Pero si estan en el studium y por su trabajo adquiere conocimientos que le hacen acreedor de habitar en el Colegio, lo hará a la primera vacante que se produzca.
       * Si hay otra vacante, se volverá a escribir a España, y si llegan estudiantes habiendo vacantes serán admitidos.
       * Caso contrario se preverá su alojamiento fuera de la Casa.
       Procedencia de los candidatos:
       * Solo se deben proponer aquellos que están dentro de los limites de España.
       * En caso de necesidad, nunca serán españoles provenientes de la ciudad de Bolonia.
       * Si no son españoles, deberán prestar juramento frente a todos los colegiales, rector y consejeros, bajo pena de perjurio asegurando que si llega una español, abandonarán inmediatamente el Colegio.
       * En este caso no deben proponerse candidatos de la misma ciudad, diocesis o de la misma provincia, pues pudieran ejercer una especie de monopolio en contra de España.

   Pecualiaridades en el contenido del Estatuto cuarto, de orden general.

   Hay datos importantes que queremos señalar porque o bien se han continuado en el tiempo, después de varios siglos, o bien destacan actitudes que se han perdido y que se deberían recuperar.
       * La comunicación de las vacantes puedes hacerse a "otros" además de a los prelados y las iglesias (¿Es una puerta abierta a un Colegio mas laico?)
       * Igualmente se indica que la comuniación pouede hacerse a "indivduos privados", lo que reforzaría mi comentario anterior.
       * Siempre que se cita al Rector, sus deciciones deben ser aprobadas también por los cuatro Consejeros.
       * El Consejo creado tiene una importante función en la toma de decisiones en el Colegio.
       * El hecho de habitar fuera de la Casa y esperar a que se produzcan las vacantes correspondientes es un tema importante a considerar.
       * También es innovador la eventual elección de estudiantes que no sean españoles, y está muy definida la forma en la que deben ser admitido "temporaneamente".
       * Finalmente resulta importante obervar que en estos primeros Estatutos se presta una muy especial atención a los plazo de incorporación, y a las causas legalmente justificadas de su retraso.




   Nota personal:  Solo queremos hacer observar, que en pleno siglo XIV, la precisión en la redacción de los Estatutos, por Pedro, Obispo de Cuenca, Fernando Alvarez de Albornoz, sobrino del Cardenla y arzobispo de Sevilla y Alfonso Fernández, camarero del Cardenal y arcediano de Toledo, es muy encomiable. Estamos ante un Estatuto, el cuarto, concebido en el medio ambiente, del turbulento Siglo XIV,  en el que deben desarrollar sus reflexiones y hacer sus escritos, pero que todo el contenido de este importante Estatuto cuarto, está pensado para lograr los mejores candidatos, su mejor distribución en el Colegio y con la intención siempre puesta, en el studium Boloñes, así como en la constante presencia y memoria de don Gil Egidio Alvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado a latere y Vicario ponticio en Italia, fundador de la Domus Hispanica. Por lo que muchos de sus preceptos, aprobados por el papa Gregorio XI, siguen como validos inspiradores de las normas actuales, a pesar de "los cismas" que últimamente se han producido en los tiempos actuales, motivo por el cual estamos tratando de obtener el espíritu tras la figura del Cardenal Albornoz, y con el que están redactados todos estos posts.

   Tres puntos finales, pero creo que interesantes, aparte de la pobreza de los candidatos, que veremos regulada en otro Estatuto posterior:

   El cuerpo colegial actua en su conjunto, en el caso de la prestación de juramento de los colegiales que no provienen de España, y lo hacen junto a los cuatro Consejeros y al Rector.

  Los cuatro Consejeros tiene siempre que pronunciarse en las decisiones del Rector, que no puede actuar núnca en decisiones aisladamente.

   3º Hay mas: en el caso de que el Rector actue con intereses personales, será objeto de perjurio ipso facto, como cualquier colegial que "sugiera o actue para permitir la admisión contra las reglas establecidas en estos Estatutuos" y que será expulsado de la casa sin ninguna discusión. Hay una defensa total de los Estatutos, cuando terminando y en el último párrafo del numero cuarto, se dice textualmente que "es nuestra voluntad que se incurra ipso facto en perjurio y este Estatuto, en su sección particular, no puede ser ni descartado, ni mitigado, corregido o alterado, suspendido o relajado, ni será hecho en beneficio de nadie, ni aunque esto sea la voluntad de todo el colegio, sin ninguna voz discordante".

   Así que desde 1377, con la  Bula de 4 de noviembre del papa Gregorio XI, queda establecida la vigencia y autoridad de los Estatutos ante cuya alteración - como se hace en la actualidad con los comunicados de 5 de noviembre del 2014 y de 16 de marzo del 2015 - solo cabe incurrir en perjurio ipso facto y la expulsión de la Casa sin ninguna discusión, como bien se señala al final del último parrafo del Estatuto cuarto.

   Todo ello hace ver el extraordinario ambiente democrático que permeaba el studium Boloñes, y que se compensa con las regulaciones, muy precisas, de la vida dentro de la Domus Hispanica, como venimos de ver, especialmente, con el grupo de los cuatro Consejeros del Rector y del Colegio, cosa que no se recoge ni en los últimos Estatutos del Siglo XX, los del 1916 y 1919, contra los que se han producido las alteraciones citadas en el parrafo anterior.

viernes, 24 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Texto del Estatuto nº 4 (37).


   Continuando con los Estatutos primitivos, primigenios y primeros, de los que se tiene noticia en la Domus Hispanica boloñesa, vamos a tener que hacer una pequeña Nota introductoria, antes de dar el Texto del Estatuto 4º, para tratar de transcribirlo y finalmente de construir la Nota personal, que constituye la metodología elemental que vamos construyendo, sobre la marcha, en la busqueda del espíritu, desde los orígenes, de unos Estatutos que regulan la vida en la Casa de España, en el atribulado Siglo XIV, y que se han perpetuado hasta el XXI en el que escribimos, con todo respeto y quizás vhemencia en algunos momentos, pero siempre con toda veneración y admiración por un Colegio en el que he vivido y aprendido a vivir, durante los años 1956/58.

   Nuestro deseo manifiesto pués, es el de tratar de llegar a la encrucijada, o a la báse mas profunda de esta ilustre Institución de "Enseñanza de excelencia" no solo en la Ciencia, sino también y muy especialmente, en la Vida y en los comportamientos inter-humanos, a los que nos fue orientando con su vida, con sus obras, su personlidad y su espíritu el fundador de nuestrta Casa de España, don Gil Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado a latere y Vicario apostólico en Italia.

   Pero vamos ya al grano del Estatuto nº 4 con esta corta Nota introductoria:

   Estamos ante un Estatuto que regula uno de los puntos mas importanets de la Domus Hispanica, cuyo tema central, la admisión de Colegiales, ha sido recogido, de un modo y otro, en todas las 8 versiones de los Estatutuos posteriores, hasta llegar al de 1916/1919. En este caso, estamos ante un texto no solo muy largo, sino muy preciso, detallado, pensado, y muy reflexionado y en el que hay una verdadera inspiración que, junto a otras muy variadas, son las han ido ayudando a la permanencia de nuestra venerada institución durante seis siglos y medio, desde 1369 al 2015 & beyond! Los Estatutos no contienen puntos y apartes, ni cursivas, ni muchas mayuscualas, alguna de las cuales las hemos introducido nosotros, para separar y destacar diversos conceptos y quizás hasta palabras. Esperemos que el lector entienda mejor así, su importante contenido.


   Estatuto cuarto: Modo y manera del recibimiento de los estudiantes, tanto de los propuestos por las iglesias como los admitidos por defecto.

   Cuando se produzca una vacante, el rector o gobernador que presida la casa junto a los Consejeros o su mayoría notificarán esta vacante rápidamente para cubrir la plaza vacante. Se hará con cartas selladas llevadas por sus mensajeros quienes tendrán esta sola misión, urgiendo inmediatamente el nombramiento para la plaza vacante y tratando de obtener y traer unas respuestas auténticas, o al menos un instrumento público que confirme la presentación de las Cartas. Por la inmensa misericordia de nuestro Señor Jesus, imploramos a los prelados, capitulos y otros de los que deben presentar candidatos, que se alejen de las ventajas o el afecto personales y fijen su atención solo en Dios, para elegir para la presentación de aquellas vacantes los que consideren los mejores.
  Los candidatos deben demostrar discernimiento; deben ser buenos educandos, dóciles, discretos y bien equipados de estudios y en sus vidas y costumbres deben probar ser dignos de elogios.
  Y deben ser pobres, porque de otro modo no se harían las debidas limosnas.
  Deben apoyarse en los principios básicos que se detallan en adelante. Ya que según los normas canonicas, legales y proféticas, el que se pone el primero será el último y el último será el primero, dado que sus actuaciones erroneas pueden perjudicar. Del mismo modo para que aquellos que presentan candiatos no lleguen tarde queremos que los candidatos que envien esperen hasta diez meses desde el retorno del mensajero.
  Durante este periodo de espera, nadie será admitido en la plaza vacante, con el fin de que cuando lleguen los estudiantes encuentren su puesto libre. y que sean recibidos y acomodados en los puestos vacantes.
   De otro modo, cuando haya trascurrido el plazo de los diez meses, el rector con el asesoramiento de los consejeros, podrá recibir a otros y acomodarles en las plazas vacantes, con la condición de que sean españoles y que tengan las mismas cualifiaciones que aquellos que deberían haber sido enviados por los otros. En el tema de hacer conocer las plazas vacantes o de examinar a los escolares que hayan sido enviados, prohibimos al rector, bajo la pena de perjurio cuando incurra en negligencia, fraude o engaño con el fin de que el privilegio de la admisión no sea un acto negativamente retroactivo contra él mismo. En ese periodo de espera de diez meses, recordamos a los que tienen el derecho de presentación, con urgencia, que envien estudiantes. Esto debe hacerse sin gastos para el Colegio, al menos con un exiguo gasto que no sobrepase los dos florines, a lo largo de los diez meses. Pero el rector no tendrá el poder de rechazar a ningun estudiante que haya sido enviado por las iglesias excepto aquellos que en los casos permitidos por los Estatutos. Pero si alguno fuera admitido por el rector y sus consejeros a otros que lo solicitaran en ningun caso se precisa que ceda ante él, a no ser que el estudiante presentado anteriormente demuestre con suficientes pruebas la valida legalidad de su retraso. Pero habrá que apoyarlo caritativamente fuera de la Casa por medio de limosnas, si el Colegio es rico y próspero; este punto lo dejamos a la discrección y a la conciencia del rector y de sus consejeros. Pero si, habitando fuera de la Casa, trabaja valientemente para adquirir conocimientos y se hace acreedor de elogios por su vida y su caracter, es nuestra voluntad que el rector sea requerido a admitirle en la primera vacante que se produzca en la propia facultad del estudiante, con la provisión de que el procedimiento relativo a las facultades no lleve en nigún modo a la confusión. Por lo tanto un estudiante en una facultad que no sea la de teología no puede ser admitido en el puesto de un estudiante de derecho canonico. Pero en su lugar un estudiante de medicina, como ha demostrado nuestra experiencia que no es facil encontrar Españoles que quieran estudiar medicina, y tambien por iguales razones que la dificultad en encontrar teológos y canonistas, con el fin de que sus plaza no queden vacantes, es nuestra voluntad que los Españoles sean recibidos y admitidos para estudiar lógica y filosofía; todo ello después que hayan cumplimentado y declarado el juramento a su llegada desde España de estudiantes teologos, canonistas y de medicina que hayan ocupado sus puestos, se los cederán sin niguna dificultad.
   Y si el rector y sus consejeros no encontraran tales competentes estudiantes Españoles en Bolonia, les permitimos que escriban a España una segunda vez o a la Curia Romana, sin incurrir en gastos para el colegio, y solicitarles a esos capítulos o prelados o, a la discrección del rector y de sus consejeros, hasta a individuos privados que envien para su admisión en el colegio a personas adecuadas de acuerdo con los decretos anteriores y posteriores. Su llegada será esperada tanto tiempo como se considere necesario al rector y a sus consejeros. Y si en el intermedio quedara vacante otra plaza, debido a ello serán enviados mensajeros especialmente a España y autorizamos al rector a enviar cartas con él a quien le plazca con el fin de que envie un segundo estudiante. Si mientras se espera, otros estudiantes enviados por aquellos que tienen el derecho a la presentación ocurre que llegan primero, es nuestra voluntad que sin perjuicio de su retraso sean admitidos a una de las plazas vacantes, si cumplen todos los requirimientos exigidos. Pero luego, cuando venga el otro estudiante, en contestación a la solicitud del rector se preveerá su alojamiento fuera de la casa de acuerdo con lo establecido anteriormente para situaciones similares, para que no se encuentre engañado. Y si están en el studium de Bolonia y hacen progresos, serán admitidos en las primeras plazas vacantes en el colegio, sin perjuicio de las iglesias que han mostrado negligencia. Pero si los escolares enviados por aquellos que tienen el derecho de presentación llegaran al mismo tiempo que los otros, y si tienen los requisitos, tendrán preferencia a los anteriores, y se tomará la provisión de que aquellos estén fuera de la casa, como se ha señalado anteriormente. Y en el nombre de nuestro Señor os suplicamos que aquellos que tienen el derecho a la presentación de enviar escolares originarios de sus ciudades y diocesis, si pueden encontrar, si pueden encontrarlos de acuerdo con sus conocimientos. Pero sin embargo, si envian estudiantes de otros lugares, es nuestra voluntad que sean aceptados, pero con la condición de que sean originarios dentro de los limites de España. Pero si los citados patronos no tuvieran exito en encontrar cualificados estudiantes y si el rector es incapaz de encontrar Españoles competentes de acuerdo con lo que se ha establecido anteriormente, es nuestra voluntad y deseo que, con la recomendación de los citados consejeros, elija otros estudiantes que no sean Españoles de origen, de cualquier sitio menos de la ciudad y la diocesis de Bolonia. No hacemos esta excepción sin motivación suficiente, porque tampoco es esto costumbre en otras universidads como Paris,  Toulouse, Osma, Perugia, o en cuaquier lugar similar donde existen colegios, que nadie de la misma ciudad sea admitido a las plazas que resulten vacantes. El rector será requerido a admitirles de la siguiente forma: En su presencia y de los consejeros, y de la mayor parte del colegio deberá primero, apoyado en los Sagrados Evangelios, jurar que cuando lleguen Españoles y al mandato del rector, le cederán sin oposición, sin argumentaciones o cuestionamientos, y dejaran sus plazas. En estas plazas el rector está obligado, bajo pena de perjurio, de admitir a estos Españoles. Y es nuestra voluntad que se haga un autentico documento escrito de este juramento, por el que podrían ser convictos si opusieran alguna resistencia. En el caso de resistencia, ordenamos que la totalidad del colegio se levante contra ellos bajo la pena de perjurio y expulsión inmediata de la casa. Además de la pena de perjurio, en la que incurrirán ipso facto, quienes opusieren resistencia perderán cualquier derecho que tuvieren en el colegio. Del mismo modo, y en este caso, prohibimos que no mas de un escolar sea admitido desde cualquiera de una ciudad o diocesis o mas de dos de la misma provincia, no sea que, si varios son recibidos al mismo tiempo de la misma ciudad o provincia, pudieran ejercer una especie de monopolio contra la nación Española. Solo en este caso, de acuerdo con las reglas enunciadas mas arriba, permitimos a otros Españoles que sean admitidos. Ningún rector, gobernador del colegio o consejero puede, en ningúna circunstancia, ser mas que Español. Y, en caso contrario deben tomarse acciones para hacer esto invalido. Cualquier miembro del colegio que sugiere o actue para permitir la admisión contra las reglas establecidas en este Estatuto, que trata en parte con el hecho de que está prohibido admitir a estudiantes que no sean Españoles en todo caso, excepto en los supuestos descritos mas arriba; o que lo considera, lo recomienda, toma parte en ello, o apoya explicita o tacitamente tales tesis; o no las contradice al máximo por hechos o de palabra, será penado de perjurio, que es nuestra voluntad que se incurra ipso facto; y será inmediatamente expulsado de la casa sin ninguna discuión; y este Estatutuo, en su sección particular, no puede ser ni descartado ni mitigado, corregido o alterado, suspendido o relajado, ni será hecho en beneficio de nadie, ni aunque esto sea la voluntad de todo el colegio, sin ninguna voz disidente.

  
   En el próximo post haremos los comentarios oportunos en la Nota personal correspondiente, dada la longitud de este cuarto Estatuto que describe, muy minuciosamente, el modo de admitir colegiales en la Domus Hispanica.

jueves, 23 de abril de 2015

Parte III. Los Estatutos de 1375-1377 de la Domus Hispanica. Estatutos 1º, 2º y 3º (36).



   Comenzamos, ¡al fin! la transcripción y descripción (en muchos casos abreviada) de los 61 Estatutos y los dos últimos, de la Domus Hispanica, según la versión que hicieron, Pedro Obispo de Cuenca, Fernando Alvarez de Albornoz, arzobispo de Sevilla, sobrino del cardenal Albornoz, y Alfonso Fernández, archidiacono de Toledo y camarero del cardenal Albornoz, y que fueron aprobados por la Bula papal de 24 de noviembre de 1377 de Gregorio XI.

   Debemos decir, desde el inicio, que esta no es una tarea muy facil. Trascribiremos los epigrafes de los Estatutos, - repito que según la impecable traducción que nos ha enviado nuestro amigo y colegial albornociano, el Prof. José Luis Moralejo - por que el hecho de verlos juntos, nos interesa en gran manera, pues en ellos se relacionan y se describen todos los temas que consideraron tratar los tres autores y redactores indicados, y que quedan como los temas fundamentales del espíritu y de los deseos del fundador, don Gil Alvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado a latere y Vicario apostolico en Italia.

   Vamos a utilizar la siguiente metodología: Primero copiaremos el correspondiente Epigrafe, Segundo trataremos, en la medida de lo posible, de hacer el mejor resumen de su contenido del que seamos capaces. Algunos Estatutos son tan detallados, tan minuciosos y tan precisos, que forzosamente tendremos que elaborar al máximo su contenido. Tercero:  a la terminación de cada Estatuto, haremos una especie de breve Nota personal, destacando lo que encontramos de mayor interés al observarlos con mas de seis siglos de distancia y de experiencia.

   Comenzamos:


   Estatuto primero: Que el Colegio se llame Casa de España y que la capilla que en él existe lleve la advocación de San Clemente. 
   
   Se recoje el cumplimiento de la voluntad del fundador, del que se han tratado todos sus extremos que se citan seguidamente, pero se establece además que la citada casa se encuentra situada en la Via Zaragoza, entre la Cruz de los Santos y Santa María delle Muratelle y San Cristoforo, así como que la calle que lo circunda se llamará del "Colegio de España". La Capilla construida estará bajo la advocación de San Clemente, Papa y martir.

   Nota personal: Se afirma haber cumplido la voluntad testamentaria de don Gil y se situa exactamente el lugar donde ya existe el dedificio por él proyectado y construido.


   Estatuto segundo: Cuántos deben ser los estudiantes y cuántos en cada facultad; y de que el admitido para una no pase a otra; y de que haya un rector y cuatro consiliarios.
    
   Dado el incremento de los recursos del Colegio se aumentan añadiendo seis mas a los que originalmente existían. De esos treinta colegiales, ocho serán estudiantes de sagrada teología, dieziocho de sagrados canónes y cuatro de ciencia de la medicina. Pero que una vez admitido en una de las citadas  facultades no podrá seguir lecciones en otra, ni con dispensa, excepto en el caso de los estudiantes de Teología que podrán asisitir a los Curso de Penitencia y de Consagración y los estudiantes de Canones puedan asisitir a los del Libro de las Sentencias o de Instituta. Un Rector será nombrado con autoridad sobre todos los estudiantes y los treinta admitidos serán el cuerpo colegial pero deberán ser todos seglares, clerigos o personas laicas, de modo que ningún miembro de una orden religiosa pueda ser admitido en el Colegio. Se nombrarán entre los colegiales cuatro Consejeros para ayudar al Rector en la dirección del Colegio, uno entre los estudiantes de teología, dos de canones y uno de medicina. Con su consejo y acuerdo o con la mayoría de él, el citado Rector regirá y gobernará el Colegio. La forma de elegir al citado Rector y los Consejeros, se describirá mas adelante, así como sus cualifiaciones y la duración de sus nombramientos. Pero si no hay suficientes estudiantes de telogía y canones para elegir los Consejeros se acudirá a los juristas pero ninguno será obligado a servir mas de dos años sucesivos ni aun en el caso de necesidad.

   Nota personal: Este 2º Estatuto requiere los siguientes puntos importantes de reflexión para el presente y el futuro del Colegio de los españoles. Son los siguientes:
   * Se aumenta a 30 los 24 colegiales originales, 8 deberán estudiar Teología - cuya Facultad habia creado el cardenal en la Universidad de Bolonia, el mismo año de su Testamento, en 1364, cuando solo la tenía la Universidad de Paris - 18 de sagrados Canones (el antiguo Derecho canonico, lo mas cercano a los juristas) y 4 Ciencia de la Medicina, importante reflejo de lo que llamaríamos hoy "educación de excelencia".
   * Se nombrará un Rector, de acuerdo al procedimiento que se dirá mas tarde.
   * Junto a él y en la dirección del Colegio se nombrarán 4 Consejeros, 1 entre los estudiantes de Teología, 2 de Canones y 1 de Medicina.
   * Los propuestos deben ser seglares, clérigos o seglares civiles, (qui omnes esse debeant seculares, siue clerici siue laici) punto importante en la futura evolución del Colegio, especilamente por la prefencia, ya en el siglo XIV por los laicos.
   * Núnca se admitirán religiosos (ita quod religiosi inter eos admicti non possint), lo que refuerza el argumento anterior.
   * Igualmente los 4 Consejeros deben provenir 1 de los colegiales que estudian Teología, 2 de Canones y 1 de Medicina.
   * Si no los hubiere de estas materias, se elegirán de entre los juristas (eligantur numero iuristarum)
   * Evidentemente la evolución de los tiempos, hará que el Colegio se vierta hacia los seglares, y hay que decir que el tema de la admisión de la mujer, cada día mas necesario de resolver, ni está siquiera planetado en ninguno de los Estatutos, ni abordado desde los Estatutos del pasado siglo XX, pero es un tema moderno, acuciante y que debe ser tratado convenientemente.

   Estatuto tercero:  Que iglesias y qué personas han de presentar a los estudiantes y cuantos cada una.

    Junto a la salvación de su alma la mayor intención del citado Señor Egidio al crear esta casa, era la de obviar la ignorancia de los Españoles porque entre tantas crisis y guerras y otros inumerables desastres que tenían las respectivas provincias en su tiempo el numero de los que conocían la lectura y el numero de los que tenían capacidad de aprender, había sido reducido en gran medida, por esta razón solo Españoles deberían vivir en esta casa, llamada en su Testamento Casa de España, entendido este nombre en su acepción mas amplia, de modo que incluye todos los reinos desde los montes de la Hesperida hacia abajo (incluyendo a Portugal). La elección se hará desde aquellos lugares en los que el Señor Cardenal recibió favores y los estudiantes serán elegidos en el siguiente orden: Primero de la ciudad y la diocesis de Toledo de donde el cardenal fue archidiacono y arzobispo, cuatro colegiales, uno estudiará teología, dos sagrados canones y uno medicina. La casa de Albornoz, de la que descendía el Señor Cardenal podrá elegir dos estudiantes para estudiar cánones. De la ciudad y diocesis de Sevilla, de la que fue archidiacono de Niebla, tres estudiantes, uno en teología, otro en cánones y otro en medicina. De la ciudad y la diocesis de Cuenca en donde tuvo su primer beneficio eclesiástico y fue arcediano cuando falleció, cuatro dos para estudiar canónes, uno teología y uno medicina. De la ciudad y diocesis de Compostela de la que fue canonigo, uno que esudiará canónes. De la ciudad y diocesis de Zaragoza, de la que recibió muchos beneficios y fue arcediano de Daroca, tres estudiantes uno para estudiar canónes, el segundo teología y el tercero medicina. De la ciudad y diocesis de Avila, serán admitidos dos, uno para estudiar teología y el segundo canónes. De la ciudad y diocesis de Salamanca de la que fue arcediano de Ledesma serán admitidos dos uno en teología y otro en canónes. De la ciudad y diocesis de Burgos, de la que fue Abad de Castrojeriz, dos estudiantes, uno para canónes y el segundo teología. De León, de donde fue arcediano de Valdera, de Palencia, Osma, Sigüenza, Lisboa, y Oviedo en donde tuvo otros beneficios eclesiasticos y ciertas dignidades, será admitido un estudiante de cada una para estudiar canónes. De Cordoba uno para estudiar teología. El rector, que será elegido de acuerdo al procedimiento citado mas adelante, harán los treinta colegiales que forman la corporación. Los prelados citados y la casa de Albornoz tendrán el derecho de presentación de los treinta estudiantes a perpetuidad. Se citan colegiales ya admitidos de Zaragoza, de Osma, tres de Toledo, de Lisboa, de Zaragoza, de Sevilla, de Oviedo y de Palenica que fueron admitidos por defecto de no enviar candidatos sus respectivas iglesias y es nuestro deseo  que formen parte de la corporación colegial. Otros españoles que sean admitidos por defecto, en el futuro no podrán ser Consejeros ni tendrán voz en los asuntos del colegio ni serán considerados miembros del Colegio. Los presentados por la Casa de Albornoz, de los dos uno será presentado por el Jefe de la Casa y otro por un miembro de la casa que sea prelado, prefiriendose el de rango superior, el arzobispo al obispo y si hay dos de igual rango, la antiguedad en la consagración será la prevalente y gozarán de los privelgios del Colegio primero los descendientes por la linea masculina, y después la femenina. Si no hubiera un Prelado en la citada casa, la presentación de los dos estudiantes la hará el Jefe de la Casa y si, Dios no lo quiera, la casa se extinguiese, la Iglesia de Toledo actuará como su sucesor para la presentación de un estudiante y la Iglesia de Cuenca para el otro.

Nota personalEs precisamente uno de los Estatutos mas complejos y largos, del que hemos tratado de resumir lo esencial, que ha evolucionado hacia la laicidad del Colegio y la presentación ante una Junta de Patronato que ha substituido por  y que deseamos hacer las siguientes observaciones:
   * El fundador desea como primer objetivo obviar la ignorancia de los españoles cuyas causas citan.
   * La llama Casa de España, entendiendo este nombre en el sentido mas amplio, desde los montes de Hesperia (denominación griega de la peninsula Ibérica) hasta mas allá, (Yspanica nacione, intelligendo Yspanyam largo sumpto vocablo prout continente omina egna illa a montibus Esperie ultra).
  * Se eligen colegiales por aquellas ciudades y diocesis en las que el cardenal Albornoz tuvo titulos y beneficios y se dice el numero de presentaciones que harán cada uno de los ponentes, las ciudades y diocesis, así como las materias a las que deben dedicar sus estudios.
  * Se describen, nominatim, 9 colegiales que ya estaban en el Colegio, que fueron admitidos por defecto al no haber suficientes presentaciones de estudiantes de iglesias, pero se consideran parte del Cuerpo colegial.
* Los que sean admitidos por defecto en el futuro, no tendrán esa consideración, no podrán ser Consejeros, ni tener voz en los asuntos del Colegio ni estipendio alguno.
  * La casa de Albornoz tiene el privilegio de nombrar un colegial, el Jefe de la casa, y otro por un mimebro de la casa que sea prelado, prefiriendo el arzobispo al obispo, y si no los hubiere al colegial lo presentará el Jefe de la casa de Albornoz. Pero si la casa se extinguiera en su totalidad, un colegial sería propuesto por la Iglesia de Toledo y otro por la de Cuenca.  (Si uero, quod absit, domus in totum deficeret, seccedant in presentacion dictorum ecclesia Tholetana in uno et Conchensis in alio)

  Debo añadir, para terminar este post de hoy, que es preciso obervar, con mucha atención, especialmente en la mentalidad del Siglo XIV, como una especie de premonición para el Siglo XXI, tanto la preferencia por los seglares, como la exclusión de cualquier miembro de ordenes religiosas, así como la exclusividad atribuida a los estudiantes que deben ser todos procedentes de la peninsula ibérica, así como las marcados privilegios que se otrogan a las iglesias de Toledo y Cuenca.

   El tema de la amisión de la mujer, como deciamos anteriormente, es algo que debe ser considerado en la actualidad, así como la composición de la Junta de Patronato creada por los ultimos Estatutos de 1916 y 1919.

    La diocesis de Toledo será recurrente en todos los Estatutos posteriores, hasta los que rigen desde 1919 el Colegio en el día de hoy, que deben serguir evolucionando, como decimos nosotros anteriormenete y como bien claramente afirman los redactores y creadores de estos Estatutos de 1375-1377 cuando señalan textualmente que hacen todas estas reformas por demandarlo la naturaleza de los tiempos y la condición de los hombres que cada día cambia. Hay que tener la visión, la astucia y la imaginación del fundador, para interpretar lo que haría el cardenal Albornoz en el Siglo XXI con su Domus Hispanica.

miércoles, 22 de abril de 2015

Parte III. Termina la Introducción a los Estatutos de 1375-1377 y se inicia su descripción general. (35)



   En este post anunciamos que queremos terminar con una descripción, muy general, del resto de los extremos que interesa destacar, en el contenido de la carta de Pedro obispo de Cuenca, y en el Proemio de Fernando Alvarez de Albornoz, arzobispo de Sevilla y Alfonso Fernández, archidiacono de Toledo y camarero del Cardenal, previo al análisis pormenorizado, aunque también de modo general, que vamos a realizar a continuación de todos y cada uno de los Estatutos, a los que estamos dedicando más atención, dado el caracter primigenio e inicial de su contenido, que nos pueden llevar a conocer mejor la regulación de la vida y los modos de comportamiento en la Domus Hispanica.

   Afirma Pedro IV Gomez Barroso de Toledo, obispo de Cuenca, en la segunda parte de su carta que hemos citado en el post anterior que: "hemos visto los Estatutos del citado colegio y los hemos examinado con diligencia y lo que hemos creido que había que podar lo hemos podado, hemos aclarado los puntos dudosos y hemos añadido algunos otros o los hemos cambiado según la gracia que Dios nos ha dado y todos los hemos puesto por escrito en este volumen; queriendo y disponiendo y mandando con la autoridad apostólica de la que estamos provistos que solo estos Estatutos por nosotros reformados y no de otros, deban usar todos los del dicho colegio y tambien los capellanes, los oficiales y cualesquiera otros a los que afectan o puedan afectar en el futuro, y que los observen de manera inviolable.....Dado y hecho en el castillo papal de la ciudad de Ancona en el año del Señor de 1378, en la indicción XV, en el tiempo del santísimo padre en Cristo y señor Gregorio, papa XI, por la divina providencia, el día 24 del mes de noviembre".

   Esto se certifica, de modo evidente, con las claras palabras que dirige Pedro Obispo de Cuenca al rector, Colegio, estudiantes, capellanes, oficiales y sirvientes y tras ello se inicia el Proemio del que queremos destacar los siguientes extremos que consideramos de mucho interés en nuestra citada investigación, en estos posts.

    Del proemio a los 61 Estatutos y los dos finales, pormenorizados a continuación , deseamos destacar los siguiente:

   1º.- Está redactado y dirigido por Fernando de Albornoz, por la gracia de Dios arzobispo de Sevilla, y por Alonso Fernández, arcediano de Toledo, como ejecutores del testamento y de la última voluntad del reverendísimo padre y señor en Cristo don Gil de Albornoz, obispo Sabinense,  cardenal legado general en Italia de la santa romana iglesia .....

   2º.- ...... designados especialmente en su testamento para construir o hacer que se construyera la casa o palacio que dispuso y mandó construir en la floreciente y opulenta ciudad de Bolonia, alumna de uno y otro derecho, para estudiantes pobres a condición de que fueran oriundos de España, y añadiendo, ordenando, constituyendo y creando de nuevo un colegio de tales escolares ....

   3º.- ....ejecutando la voluntad del dicho testador, que conforme a la ley conviene que se observe con la mayor dignidad, juntamente con nuestro padre y señor en Cristo don Pedro de Toledo, obispo de Osma por la gracia de Dios....

   4º.- ....al que juntamente conmigo el antedicho Fernando se nos ha concedido por los testamentarios del dicho señor de la Sabina la antedicha potestad de establecer los Estatutos en la antedicha casa, que hemos construido y llevado a perfecta terminación a cargo de los bienes del mencionado señor.

   5º.- A fin de que los antedichos estudiantes puedan ocuparse más libre y expeditamente de alcanzar ciencia: queriendo, en lo que nos respecta, proveer saludablemente a las indemnidades de este colegio para que su estado, mostrándose propicio aquel de cuyo interés se trata, prospere felizmente y aumente de bien mejor.

   6º.- Por la autoridad y licencia a nos concedida en este asunto, sancionamos y establecemos y decretamos los Estatutos y ordenaciones infraescritos, que mandamos que por todas las personas del Colegio de la dicha casa y otros que como quiera que sea allí vivan y hayan de vivir en el futuro, en la medida en que afectan a cuyalquier de ellos, sean inviolablemente observados.

  Hasta aquí y con la inestimable y excelente ayuda de nuestro compañero albornociano el Prof. José Luis Moralejo, hemos trascrito los extremos mas esenciales de la Carta de don Pedro obispo de Cuenca al Colegio; de la Bula de comisión para dar forma a los Estatutos y finalmente del Proemio introductorio a la relación, numerada, de los 61 Estatutos y los 2 finales, de los que vamos a tratar muy ligeramente en el proximo post, pero con la decidida intención de extraer todo su sentido, su concepto y las ordenanzas y regulaciones mas esenciales que rigen el Colegio desde sus tiempos mas remotos, con lo que tendremos una visión mas armonica, completa y adpatada a la voluntad de su fundador, al espíritu y a la personalidad del señor don Gil Alvarez de Albornoz y Luna, obispo de Sabina, cardenal presbitero de San Clemente, Legado general a latere y Vicario apostólico en Italia.