domingo, 17 de mayo de 2015

Silencio de mas de un Siglo sobre don Gil Alvarez de Albornoz y Luna, y la "Domus Yspanica". Su primera Biografía de Rodrigo de Bivar y Giovanni Garzoni, de 1506


 
    Es necesario constatar que tras el fallecimiento el 23 de agosto de 1367 de don Gil Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, obispo Sabinense, cardenal presbítero de San Clemente, Legado a latere y Vicario pontificio en Italia, no se escribe, ni se dice, ni una sola palabra sobre él, a lo largo de mas de un Siglo. La Domus Yspanica continua funcionando con los Estatutos que el 12 de mayo de 1368 su sobrino Fernando Alvarez de Albornoz y Alfonso Fernández, su camarero, declaran tener constituidos para la admisión, el 31 de diciembre de dicho año, de los primeros escolares, y que luego con Pedro Obispo de Cuenca, fueron reformados y corregidos de 1375-1377, y aprobados por Bula de Gregorio XI, de 14 de noviembre de 1377. Pero ese funcionamiento no produce, ni publicidad ni problemas, hasta que en 1485 tiene lugar la edición de unos nuevos Estatutos, que no se renuevan hasta 1522.

   Pero hay que dejar constancia de este silencio total, y de la conservación integra y perfecta también, no solo del edificio de la Casa de los españoles, sino que los escolares que desde el 1º de enero de 1369 siguen viniendo y estudiando en el Colegio, como bien se ha constatado en las "Proles Aegidianas" que publica en IV Volumenes, el Colaborador científico del Max-Planck-Institut für Europäische Rechtsgeschichte, Antonio Pérez Martín, en los Vols. XXXI y ss. de los Studia Albornotiana, en 1979, dirigidos por EVELIO VERDERA Y TUELLS.

    Pero adentrandonos ya en el tema de los silencios, incomprensibles, y de la multiplicación después de diversas y variadas Biografías sobre la figura del cardenal Albornoz, es preciso reconocer, como dicen mucho expertos, que la biografia, "tan sonada" y "tan difundida" de Juan Gines de Sepulveda, cronista de Carlos V y preceptor de Felipe II, es una muy pobre y mala copia (casi párrafo por párrafo) de la Biografia inédita todavía y solo en Latín, (hasta septiembre del 2014 y gracias al Prof. don Julián Donado) del Maestro, Catedrático de Medicina de la Universidad de Bolonia, profesor de Filosofia y uno de los mejores latinistas que se conocían en aquella época, Giovanni Garzoni, y del colegial Rodrigo de Bivar, quien ingresó en nuestro Colegio el año 1498 cuando se dice textualmente en el Acta de recepción que "recepiums dominum Rodericum de Bivar in scholarem huius prefate domus ad audiendum ius canonicum; virtute presentationis facte a reverendisimo in Christo et domino nostro, D. Alfonso Carrillo de Albornoz, episcopo Abulensis, tanquam patrono huius Collegio presentante". Ya tenemos aquí dos cosas importantes en relación a la primera y sin duda la mejor Biografía de Don Gil de Albornoz, algo así como unos 142 años despues de su fallecimiento en Viterbo en 1367: la Uno de los autores de la obra, en especial el "colector" de la ingente información que se suponía existía en esa época, (mas de 800 cartas del Cardenal especialmente con los papas) y muchos documentos respectivos a su persona y a sus actos. y Quien hizo el encargo formal de la primera Biografia; el pariente del Cardenal Albornoz, el Obispo de Avila, Don Alfonso Carrillo de Albornoz, como textualmente lo indica el texto de la admisión al colegio, que cita Donado Vara, en el Vol XXXV de los Studia Albornotiana, p. 361 y tambien, en otro contexto Fernando Urogorri Casado, en el Vol. XI, en la p. 144

   En todo caso, son dos citas excepcionales, recogidas en los Studia Albornotiana, gracias a la ingente y gran labor de su Director e inspirador, el Rector del Colegio don Evelio Verdera y Tuells, y gracias a estos dos estudios, podemos afimar hoy, con cierta precisión y cercanía a la verdad que la primera de las Biografias, posiblemente terminada en torno a 1506, fecha en la que el colegial Rodrigo de Bivar dedica la obra al citado Obispo de Avila, el redactor e impecable latinista, el boloñes Giovanni Garzoni, ya había muerto y su lápida se conserva en la Iglesia de San Domenico en Bolonia que situa su muerte en 1506.

    De toda maneras la idea de hacer la biografia, despues de mas de mas un siglo del fallecimiento de Don Gil, tiene cierta explicación lógica: Por una parte el Colegio seguía en vigor y con sabia renovada,Los Estatutos del Cardenal Fundador, tambien seguían en vigor y corregidos en 1377 se aplicaban con esmero y Las propiedades, no parece ni que se minusvaloraran ni que desaparecieran, porque los Escolares/Estudiantes/Colegiales/Bolonios seguían acudiendo al Alma Mater boloñesa, y alojandose en el Colegio, bajo las normas de cuyo detallado desarrollo en los Estatutos de 1377, nos hemos referido con anterioridad.

   Pero, la idea de hacer una biografia sobre el Cardenal Albornoz, es muy posible que surgiese en torno a la visita a Bolonia del Cardenal Carvajal, entre los días 13 y 15 de agosto de 1496 y ello por que en aquellos tiempos, señala Urgorri, el Emperador Maximiliano, de acuerdo con Fernando el Católico pasó por Milán, con dirección a Florencia, y el Cardenal Bernardino López de Carvajal, protector Estatutario del Colegio, se trasladó a Milan capital de la Lobardía, y estuvo en Bolonia (única vez que lo hizo segun Urgorri en la op. y pp. cits. ut supra) por lo que los Bentivoglios lo recibieron con continuados agasajos y Carvajal llegó a bautizar a una hija de Anibal Bentivoglio, pero todos esos agasajos eran para evitar que "los alemanes pudieran hacerse con el poder en Bolonia", en contra de los intereses de la Santa Sede, de los que Don Gil de Albornoz, reprensentaba los mayores intereses y hasta su "reencarnación " afirma Urgorri. Estas efemérides en las que, sin duda fueron objeto y sujetos activos, los colegiales de Bolonia, ante su Cardenal Protector, fueron sin duda el germen inicial de que volviera a resurgir el interés por conocer, mas a fondo, la vida de Don Gil, en la propia Bolonia, cuyo Colegio seguía siendo un permanente testimonio de su vida y de su obra, y cuyos ultimos motivos de su fundación hemos explicado con detalle en posts anteriores.

   Pero dejemos por hoy el tema aquí. La unión de los Bentivoglios, con el Cardenal Carvajal y con Giovanni Garzoni, durante la visita del Cardenal protector Benjamin López de Carvajal a Bolonia, puede darnos la clave que, Rodrigo de Bivar cuenta, en el proemio a la obra Garzonius De Albornotii Vita, de que pasó seis años trabajando en la ordenación de los documentos y de cuya valoración general en pleno inicio del Renacimiento, nos ocuparemos mañana.

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