domingo, 16 de octubre de 2016

Hay que vivir en y para lo positivo y serás F-E-L-I-Z (IIª Parte)


   Muy brevemente, voy a adescribir, a mis "casi" 83 loes tres recuerdos que sigo teniendo como los momentos mas felices, densos, intensos y trascendentalmente educativos de mi ya larga vida.

   Se trata (y los voy a describir uno por post) de los siguientes:

   1º.- Hacia 1950, cuando yo era de los "Jóvenes de AC." en la Parroquia del Carmen, y teníamos un Consiliario con "miles de ideas" el imborrable y portentoso Don Dámaso, hay que reconocer que nos llevaba a todos los jovenzuelos de unos 15 y/o 16 años, de cabeza. No parabamos de hacer cosas distintas, atractivas y siempre nuevas, pero de pronto se le ocurrió y lo consiguió en muy poco tiempo, que todos esos jovenzuelos, solo por unas 100 ptas de entonces, que las tenían casi todos los padres de sus "adictos seguidores" hicieran un grupo, de no mas de dos docenas, de Jóvenes de la AC. y emprendieramos una peregriancióna a Roma, para ganar el jubileo del Año santo del 1950. Ni que decir tiene, que yo debí ser de los primeros que le dió los 20 duros que me había, muy gustomsamente, entregado mi padre.

   Y así fueron las cosas: 

    La finalidad era llegar a Roma, fuera como fuera y como lo mas barato y asequible era el ferrocarril, pues nos metimos los casi 20 en un tren de carbonilla, de Murcia a Valencia que andaba como las tortugas (yo creo que te podías bajar en marcha, correr un poquito y volverte a subir), de Valencia a Barcelona (igual de igual de cochambre y "velocidad") , allí larga espera en la espectacular Estación de Francia, y luego el tren a Prot Bout, para ¡¡¡al fin!!! ver, subirnos y atontarnos con un ferrocarril de verdad de la SNCF francesa, una especie de prototipo como este
   Eso fue solo el principio, porque en el momento en el que inició su marcha el citado convoy que nos llevaria por Perpignan (primera parada) a Marsella, Niza y otros " detalles" de la Costa azul, a mi, al menos, se me ocurrieron las tres siguientes perrerias: 1º Ir al WC a descargar mis "interiores" (pi o po en la maldita Francia), 2º Atontárme, literalmente hablando del ruido, la marcha y la velocidad del ferrocarril de la SNCF, que no tenía ni punto de comparación con los de la vieja y vetusta RENFE. y 3º Bajarme en la primera parada, Perpignan, y comprarme, muy paresuradamente, una cubierta en plastio verde claro, con el nombre de Perpignan, para unc cajetilla de cigarrillos.

  Las horas, a sensible altra velocidad, poca carbonilla, y un mediterraneo espectacular pasaban casi sin sentir. Era toda una aventura y no recuerdo muy bien, pero creo que el mismo convoy, que cruzó Civitavechia, nos dejó ¡¡al fin!! en Roma Termini donde nos esperaban una nunbe de autobuses que nos llevaron a nuestro Hotel, unas tiendas de campagna en las que dormiamos en tres literas, hasta unos diez chavales.

  Bocatas al canto, y a dormir, del viaje, porque al día siguiente, recuerdo muy bien que comenzamos "el Jubileo" por el impresionante San Pietro del Vaticano, las tres Basilicas restantes, en otros dos días, y lo que nunca olvido es el patio de la Embajada de España, donde nos concentraron a todos, para oir al Embajador Joaquín Ruiz Gimenez, desde la grandiosa balconata que daba al Patio central en una alocución y desgarro de patriotismo, cristianismo y/o catolicismo ya a todas las posibles y comprensibles - en aquellos años - luces progresista.

   

   En el maravilloso patio interior, el Embajadro de Franco, Sr. Ruiz Giménez, nos dió una soflama,  quien luego sería Ministro de Educación y creador de los Cuadernos para el Dialogo, pero en quien ya despuntaba, en 1950, claros visos del valor que la libertad era un bien preciado y codiciado en paises como Italia.

   No recuerdo mas, solo que está que fue mi primera salida (pobretona pero la primera) al extranjero quedó grabada en mi mente, aunque decbía llegar a mis 21 años, y tras terminada mi Licenciatura en Derecho, con el primer Premio Extraordinario y Matricual de Honor en todas las asignaturas, en la Universidad de Murcia, cuando opté a una de las Becas ofrecidas por el Real Colegio de España en Bolonia, que obtuve, y mi padre me preparó, casi con el ismo itinerario, pero un viaje en el que siwempre viaje en 1ª clase, en Voiture Lits, desde Portu Bou a Livorno, y en la littorina que me harñia llegar a la ciudad de Bolonia, y al espectacular L'almo reales Coleggio di Spagna, que realemente, solo verlo y cruzar su dintñe comprendí que mis dos años en él serían con crfeces mi autenticamente PRIMERA SALIDA AL EXTRANJERO, de la que quiero dejar constancia en el post de mañana.

   He aquí el Colegio en el que viví durante dos periodos de seis meses, de Enero a Julio de 1956 y de Enero a julio de 1957, a los 22 y 23 años.

   
   Este es el primerde mis profundos y positivo recuerdos, formativo, "impegnativo" y sin duda esclarecedor de muchas vivencias, creencias y profundización en mi propoi ser, de detalles, datos, ambientes y hasta "creencias" que irían formando mi vida posterior.

    

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