domingo, 13 de agosto de 2017

Otras visión en el diario "El Mundo" de los problemas del Colegio de España.


   Para tener una visión mas completa, de un lado y del otro, de la situación a la que se ha llegado en las Proles Aegidianas, en la actualidad, vamos a copiar el Artículo en la Sección de Análisis que el Embajador en Italia, en su momento, y presidente del Consejo Editorial de El Mundo, Jorge de Esteban publicaba en relación al controvertido Decreto que "Margallo el había 'colado' al Rey, sin pasar por el Consejo de Ministros" en Primera página, y con una foto del Rey y de Margallo, con ocasión de presidir, el día antes, el patronato del real Instituto Elcano.

   Conviene recordar el texto, hoy solo a los 11 días del 650 aniversario del fallecimiento de don Gil, cardenal creador del Colegio, y que dice, en algunos extremos muy acertadamente, los siguiente:



El Colegio de San Clemente en Bolonia


Cuando el Gobierno de Felipe González me nombró en 1983 embajador en Roma, me subrayó que una de las misiones más importantes que debía llevar a cabo era la de modernizar y rentabilizar las instituciones culturales que tenemos en Italia.
Pues bien, una de ellas era el Colegio de San Clemente de los españoles en Bolonia, fundado en 1364 por el cardenal español, originario de Cuenca, Gil Carrillo de Albornoz, que tuvo una gran relevancia como jurista, político e incluso militar. En este último sentido, no sólo reconquistó territorios para los Estados Pontificios, sino que además fue el autor de las famosas Constitutiones Sanctae Matris Ecclesiae, normas por las que se rigieron dichos Estados hasta 1816. La importancia de todo lo que hizo llevó a que Menéndez Pelayo escribiese de él que fue «uno de los españoles más grandes de todos los tiempos, y como talento político, el primero».
Sea como fuere, el cardenal decidió en su testamento que se fundase un colegio español en Bolonia para «luchar contra la ignorancia de los españoles». El Colegio, a lo largo de los siglos, ha conocido muchos avatares históricos, siendo incluso expoliado cuando Napoleón invadió Italia. En cualquier caso, se trata del colegio mayor más antiguo del mundo, junto a la Universidad de Bolonia. Los primeros Estatutos que se aprobaron en 1369 parece que se hallan en el Museo Nacional británico y, desde entonces, han existido otros diferentes, manteniendo siempre que es una institución privada protegida por la Iglesia y la Corona española. Como muestra del carácter especial de esta institución, hay que señalar que todavía están vigentes los que se aprobaron en 1919.
A la vista de estas circunstancias, después de mi visita al impresionante edificio que alberga a nuestra institución, me pareció oportuno estudiar a fondo dichos Estatutos porque se habían quedado prácticamente obsoletos. Precisamente ya en 1648, un miembro del Patronato había escrito: «Como las cosas humanas están sujetas a vicisitudes e incesante variación se ha de trabajar por ello para que la institución de los Colegios, sabiamente conducidos por sus directores, se repase y renueve de vez en cuando, con lo cual no quedará frustrada la esperanza de los fundadores y habrá provecho para el bien público».
En consecuencia, haciendo mías estas palabras, solicité una reunión con el Patronato del Colegio el día 21 de noviembre de 1984. Transcribo a continuación lo que escribí en mi Diario romano de un embajador, ya publicado: «A primeras horas de la tarde me acerco a la sede del Patronato del Colegio de San Clemente de los españoles, donde estoy citado con los miembros que forman el mismo, es decir, el duque del Infantado, Alfonso García Valdecasas, el cardenal primado de España y algún otro más. Mi intención, dentro de la política de renovación y modernización de nuestras instituciones culturales en Italia, es la de intentar poner al día los Estatutos de dicho Colegio y rentabilizar al máximo una institución que, a mi juicio, está infrautilizada. He dedicado muchas horas a estudiar los Estatutos mencionados, así como la labor que realiza el Colegio en lo que respecta a nuestra cultura jurídica. Nadie discute que la influencia de esta institución en nuestro mundo del Derecho ha sido y es verdaderamente importante. Pero precisamente por las posibilidades que tiene es por lo que he preparado un informe que quiero exponer a los miembros del Patronato.
Me reciben todos con la sonrisa en la boca y no cesan de elogiarme, porque soy 'el primer Embajador que se ocupa seriamente del Colegio'. Como conozco a los personajes, no me fío un pelo de su aparente buena acogida, pero trato de llevarles la corriente. De esta manera, voy desgranando las razones por las que considero necesario poner al día unos Estatutos que proceden de hace un siglo y que, entre otras cosas, contienen varios aspectos que son indudablemente inconstitucionales.
Por ejemplo, les señalo que habría que cambiar la cláusula de que ante la elección del rector, se escoja siempre al candidato que tenga mayor renta; igualmente habría que suprimir la prohibición de que estudien mujeres en el Colegio, porque se trata ya de una de las instituciones culturales españolas en que sigue estando vigente la discriminación por el sexo, etc. Tras acabar mi informe, los miembros del Patronato, siempre sin perder su sonrisa, me dan la enhorabuena, resaltando nuevamente su asombro por mi interés. Tomamos una copa y, cuando yo espero alguna promesa para cambiar los Estatutos y modernizar la institución, me dicen que muchas gracias y que ha sido un placer haber oído una conferencia tan erudita. Es claro que mi perorata, que tantas horas me ha costado preparar, les ha entrado por un oído y les ha salido por otro».
Han transcurrido 31 años desde esa reunión y siguen los Estatutos sin haberse modificado un ápice. Lo cual, entre otras cosas, comporta una enorme ambigüedad en su aplicación. En efecto, como ha señalado este periódico, el ministro de Asuntos Exteriores ha pasado a la firma del Rey un Real Decreto nombrando a un nuevo rector, sin que se haya aprobado previamente en Consejo de Ministros. Ahora bien, si se mantiene que los Estatutos vigentes son los del año 1919, se ha hecho una interpretación correcta, porque en ellos se dice que el ministro de Estado pasó el Real Decreto de su aprobación a la firma del Rey. Pero es que hoy rige la Constitución de 1978 y no la de 1876, por lo que los Estatutos del Colegio deben adaptarse, como yo sugerí, a nuestra Norma Fundamental, según la cual los Reales Decretos deben ser aprobados en Consejo de Ministros, firmados por el Rey y refrendados por el presidente del Gobierno o, en su caso, por el ministro correspondiente. Por tanto, ha llegado la hora de constitucionalizar los Estatutos de una institución privada, pero con dimensión pública, porque lo que resulta inadmisible es que la Junta del Patronato tilde de inconstitucional el Real Decreto de nombramiento, ignorando la inconstitucionalidad de otros artículos.
Jorge de Esteban es presidente de Consejo Editorial de EL MUNDO y catedrático de Derecho Constitucional.



   Hay que tener muy en cuenta que no debemos, en absoluto, basarnos en Editoriales o Articulos de comentarios en la prensa española, especialmente cuanto se trata de un Colegio que ha tenido una serie de Estatutos y que los actualmente vigentes desde 1919, son los que "vellis nolis" rigen la Institución, y que deben ser tenidos muy en cuenta, como haremos nostros en sucesivos posts, hasta llegar a los 11 dias restantes para la conmemoración del DCL aniversario del fallecimiento del ideador, creador, mantenedor y protector de la Domus Hispanica, desde el Testamento de 29 de septiembre de 1364, que ya hemos comentado suficientemente de don Gil Álvarez de Albornoz y Luna, de permanente actualidad, en el siglo XXI, como vemos por los comentarios trascritos ayer y hoy, de los Diarios de mayor ciculación en España. ¡Por algo será!

   Lo que parece evidente, no solo de esos comentarios sino del trascurso de todo lo sucedido desde el 29 de septiembre del 2014, es la necesidad de proceder a una Renovación de los Estatutos del Colegio de España, y por una norma de igual rango o superior, a los que constituyen los actualmente vigentes y desfasados, de hace mas de un siglo contenidos en un Real-Decreto de 1919.

   Toda otra opción resulta no solo invalida sino también ilegal y por lo tanto carente de vigencia.

   Ya lo trataremos con mayor detalle en sucesivos posts.

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