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Mostrando entradas de julio, 2010

SAR el Príncipe de Asturias visita oficialmente Australia (Take one)

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Desde Wellington partimos para Canberra, donde nos esperaba un recibimiento en el aeropuerto como si se tratara de una Visita de Estado. Tanto el Gobernador General como el Ministro de Asuntos Exteriores Gareth Evans, nos esperaban junto a la totalid ad de los miembros de la Embajada, Don Felipe y el sequito se alojaron en el Hotel Hyatt, muy cercano a la Residencia en Mugga Way y esa misma mañana fue recibido por el primer Ministro Bob Hawke, en una entrevista altamente cordial y llena de presagios de buenas cosas para la visita que había hecho más que iniciarse . Por la tarde tuvimos la inauguración oficial de la nueva Cancillería, con todo el proto colo que yo había organizado. Todos los Embajadore s acreditados en Canberra y por riguroso orden de antigüedad, se alineaban en el pasillo de entrada, desde la puerta principal cruzando los dos patios del Toledo y el Granada, hasta la entrada en el Salón de Actos que había conseguido decorarlo con dos grandes globos terráqueos, proven

Proyecto de viaje Oficial del Príncipe de Asturias a Nueva Zelanda y Australia

Una vez concertado el viaje con los Gobiernos de Canberra y Wellington, comencé a determinar y acordar ciertos extremos del viaje con Asuntos Exteriores y con la Zarzuela. El primero, era el hecho de que la visita Oficial a los dos países de los mares del sur debería iniciarse, en esta ocasión, por Nueva Zelanda y que en todo caso la Universidad tenía que ser el primer lugar en el que Don Felipe comenzara sus actividades. Una vez acordado esto, se estimó que el plazo del viaje sería de aproximadamente dos semanas y que una vez en Australia había que desplazarse hacia el centro y hacia el Sur oeste. Con estos datos básicos que me fueron aceptados inmediatamente por Madrid, comenzamos a trabajar en los detalles del viaje, y como en el anterior de SS.MM. los Reyes tuvimos una visita de reconocimiento que iniciamos por Nueva Zelanda y en la que detallamos el acto Universitario, la correspondiente Marae y a su vez los destinos mas importantes en Australia, Sydney, Canberra, Allice Springs

Un corto interregno en mi Embajada en Canberra

En verdad la vuelta a Canberra desde Auckland y tras este importante viaje, mi vida fue tomando unos derroteros que vamos a tratar de diseñar en sus líneas muy generales: 1º Había que desarrollar todas las relaciones e iniciativas plantadas y diseminadas por el viaje de Estado de SS.MM. los Reyes. 2º Quizás la más importante, para poder seguir con las anteriores, fue darle curso a la primera piedra puesta por el Rey para construir una nueva Cancillería 3º No menos prioritario era profundizar en las relaciones con Nueva Zelanda y seguir profundizando en las Islas del Pacifico que me había tocado la suerte de ser el Embajador de España. Pero lo mas importante, repito, fue la construcción de la nueva Cancillería que gracias a dos arquitectos australianos y a nuestro concepto de la ampliación resultó un completo éxito. La idea, compartida con los servicios de arquitectura del Ministerio, era la siguiente: ampliar, sin destruir lo existente, es decir construir un bloque en la parte de atr

Visita de Estado a Nueva Zelanda

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La llegada a Wellington, supuso una ceremonia de lujo. Junto a los actos oficiales de Bienvenida, presididos por el Primer Ministro y el Gobernador General, una ceremonia casi paralela se tenía, con la evidente anuencia de SS.MM. los Reyes en una gran salón donde se llevó a cabo la Marae en la que SM. el Rey inició su discurso con la citada frase en lengua Maorí de "Tona katu, tona katu, tona katu katoa" y toda la parafernalia de danzas y de signos de bienvenida, llevadas a cabo por el Jefe del ritual maorí quien lanzaba al suelo unas ramas para que al ser recogidas por SM. el Rey y mirándose ambos a los ojos, se descubriera el tono de paz que rodeaba la visita. Fue una bienvenida llena de frases amables y de ritos profundos y muy dignos. Los Reyes se alojaron en la Residencia oficial del Gobernador General de raza Maori y de profesión Obispo anglicano, un personaje único en sus modos y en sus formas de comportamiento. Los actos más importantes de la visita fueron: 1º La re

Visita real en Sydney y fin del viaje a Australia

De buena hora salimos de Canberra, con los honores de rigor. El corto vuelo a Sydney solo se vio retrasado, una vez en tierra y formada la larga comitiva de los mas de 50 automóviles, por problemas de orden interno (un fuerte viento obligó a la Reina a peinarse de nuevo) tuvimos un corto retraso, pero las bienvenidas de rigor, del Gobernador de Nuev a Gales del Sur y de las restantes autoridades ya habían sido hechas, así que nos dirigimos directamente a l Hotel Intercontinental, en cuya suite del ático se alojaban los Reyes. Tres hechos jalonaron el ultimo día de estancia en Australia: 1º Una visita al espléndido Zoológico de Sydney con una detenida visita al Platipus/Ornitorrinco, 2º Un paseo en yate por la gran bahía de Sydney recibidos y despedidos por grupos de folklore español y una visita imprevista pero calculada al Club Español de Sydney y finalmente una recepción en la Residencia oficial del Gobernador de Sydney que se prolongó más de lo previsto. El Domingo 19 fue un día

La visita real a Canberra

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Y de nuevo en el avión, detrás del Ministro de Mondéjar y de Sabino, que tenían “abono de ida y vuelta”. Dirección Canberra, en donde me jugaba todo el protocolo y todo el ambiente político que se iba a ir creando en el encuentro con los Gobernadores Gene rales Sir Ninian Stephen y el Primer Ministro Bob Hawke, que esperaban al pie del avión c on sus respectivas esposas a los Reyes de España, en una parte oficial del aeropuerto de Can berra, al final de la Pista y junto a los Hangares oficiales que yo no conocía. Allí fue donde me di yo cuenta de lo importante que era toda la infraestructura que habíamos montado durante semanas, pues ni mas ni menos que un medio centenar casi de automóviles esperaban a la comitiva real y a los Media. El programa era duro y cargado. Del Aeropuerto acompañando a SS.MM. los Reyes a las Residencia del Gobernador General, luego parte del sequito salvo los Mondéjar y Sabino, se alojaron en el nuevo Hyatt y a las 13:00 era el almuerzo oficial en la sede d

Desarrollo del viaje en Australia: Brisbane

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Comencemos por la llegada a Australia y el medio de transporte. Por aquellos años, el avión oficial que compartían entonces SS.MM. los Reyes con el Presidente del Gobierno, a la sazón Felipe González, les daba varios q uebraderos de cabeza. Es un hecho notorio que el Presidente González quedó y bien tirado por Ecuador, Colo mbia y otros lugares Iberoamericanos. Así que tratándose de un viaje tan largo como Madrid Australia de ida y vuelta, el Gobierno debió tomar la decisión de adquirir otro nuevo, un Boeing 737 de las Fuerzas Aéreas Españolas y se pensó con mucha cordura que viajaran los dos aviones. Por cierto el viejo DC-8 hizo una “pe rformance” de libro y no tuvo que atornillársele en los mas de 40.000 kilómetros que voló ni una sola tuerca. Pero, y siempre hay un pero, los sabuesos Media members descubrieron que tenían a su disposición todo un DC-8 y así de golpe y porrazo, de un séquito de + o – unas 70 personas, incluida la Casa real, Exteriores, Seguridad, Comunicaciones y lo

Inicios y preparativos de la visita Real

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Nada mas volver a Canberra, desde Wellington tras una visita al norte de la Isla de Auckland con los ayudantes del Comandante tras asistir a una Marae de bienvenida d e los Maoris, y dejar al Elcano camino de su vuelta a España, recibí las primeras noticias de la futura visita de Estado de SS. MM. los Reyes a Australia y Nueva Zelanda. Inicialmente se me informó que los Reyes vendrían acompañados de la Infanta Elena y aunque no tuve fechas fijas al respecto, si que comenzamos en la Embajada a poner en funcionamiento toda la maquinaria administrativa para preparar la citada visita. De hecho el viaje era complejo por dos motivos, primero la distancia y segundo la organización de una visita Oficial que iba a durar en torno a una semana en Australia y otra en Nueva Zelanda. Así pues que, de acuerdo con mi Ministerio, planificamos dos visita de reconocimiento, una primera a cargo de mi querido y llorado amigo y compañero Luis Llesen, con el que desbrozaríamos una primera idea del itine

Los tres extremos previos a la Visita Real

Como hemos indicado anteriormente mi primer objetivo fue idear un comedor amplio y digno de poder ser el lugar en el que SS.MM. los Reyes pudieran tener una cena con el decoro suficiente a una Embajada y a una Visita de Estado. No fue fácil. La Residencia era un viejo caserón adquirido por el gobierno español a principios de la década de los 90' y que previamente había sido la sede de la Cancillería de la India, y que además y para mayor INRI había sido pasto de las llamas. Yo no sé como quedó el edificio tras le incendio, pero si se que la estructura del inmueble era muy compleja y con muy pocos espacios para situar un comedor que pudiera alojar a un número mínimo de 36 comensales en una sola mesa. Pero, 1º había que encontrar el espacio y después la correspondiente Mesa. Ambos temas nos mantuvieron en vilo a Mercedes y a mi durante varias semanas. Al fin pensamos y hablamos con los servicios de arquitectura del Ministerio, quien comprendiendo la urgencia del tema nos enviaron a

La Vista de Estado de SS.MM. los Reyes Doña Sofia y Juan Carlos I a Australia y Nueva Zelanda

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Hay que tener muy en cuenta que tratamos de la primera visita de un Monarca español a la Terra australis, que por su parte norte fue descubierta por el navegante español Luis Vaez de Torres en el inicio del Siglo XVII (1605) frente a las costas de Papua Nueva-Guinea y por el sur, frente al cabo de York parte más nórdica de Australia y de la P rovincia de Queensland. Los motivos que llevaron a Don Juan Carlos y a Doña Sofía a visitar oficialmente Australia fueron dos: 1º La terminación y el pase de la bandera de la Expo Universal de Brisbane 1988, a la de Sevilla 1992 y 2º La celebración de los fastos del doscientos aniversario de la fundación de Australia. A su vez los monarcas españoles fueron los primeros, de todas las dinastías mundiales, en visitar el continente australiano e incluyeron en su periplo, también por primera vez el Estado de Nueva Zelanda. Pero para preparar esta importantísima visita tuve que prestar muy seria atención a estos tres extremos: 1º Acondicionar la Res

El Elcano en Nueva Zelanda

Según previsto y a los pocos días de abandonar Sydney el Juan Sebastián de Elcano hizo su entrada oficial en aguas neozelandesas con todas las velas recogidas por la enorme cantidad de viento que soplaba en la bahía de Wellington. Fue muy espectacular. Nuestro Buque Escuela solo impulsado por sus motores se iba perfilado nítidamente entre los hangares del puerto de Wellington y la imagen clara de sus oficiales y guardiamarinas formados en cubierta, a la vez que desde tierra se les saludaba con respeto y alegría. Por el Juan Sebastian de Elcano desfilaron todas las autoridades neozelandesas, desde el Gobernador General, hasta el Primer Ministro y el de Asuntos Exteriores. No puedo olvidar como hasta en las cocinas, se personaron las autoridades del gobierno de Wellington haciendo gala tanto de su interés como de su curiosidad por conocer a fondo tan señalado y distinguido Buque. Yo nunca me había considerado más satisfecho como español y como Embajador de España, al extremo que a su

Elcano en Australia (Take three)

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De Melbourne salió Elcano rumbo a la Isla de Tasmania, en cuya plaza de Salamanca sería fondeado. A mi me llamó mucho la atención, como a la del Comandante Gabriel Portal Antón, está denominación, casi en las antípodas de España. Luego supe y así se lo hice saber al Comandante que las victorias de Wellington en la guerra de España contra Napoleón se trasladaban a Australia, de donde venía el origen de la denominación de la Plaza de Salamanca. En todo caso en Tasmania el Juan Sebastián de Elcano hizo una llegada triunfal, pues en el puerto se encontraban ya fondeados el Eagle de los Estados Unidos, el Nipo Maru del Japón y el Spirit of New Zeland, entre otros varios, para salir todos juntos y llegar a Sydney en formación casi de desfile. En dicha ciudad tuvimos varios actos protocolarios pero recuerdo sobretodo un almuerzo que les ofrecí a los guardia marinas en un Restaurante cercano al puerto y en donde ocupamos totalmente el local. Fue una visita muy agradable. A bordo de nuestro B

Elcano en Australia (Take two)

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Desde Canberra organizamos aun mejor nuestra visita al Elcano en Perth en el extremo occidental de Australia. El Buque tardó unos días en bajar hasta dicho puerto , donde esperábamos de nuevo su llegada Mercedes y yo con ciertas novedades. El Buque Escuela estaba como mas nítido en el horizonte del Océano Indico. Cena a bordo, recepción para los pocos españoles residentes en Western Australia y una visita especial a la Abadía de Benedictinos catalanes, originariamente llegados a Australia a fines del Siglo XIX para evangelizar a los Aborígenes a donde acudimos a almorzar el Capitán, sus dos primeros ayudantes, Mercedes y yo. Un dato curioso, para podernos intercambiar impresiones el Abad canceló la regla del silencio en el almuerzo. Muy buenos recuerdos y de Perth volvimos a Canberra para preparar la llegada del Elcano a fines de diciembre a Melbourne. En Melbourne, y dado que era el primer Buque comprometido en venir a Australia para las fiestas del bicentenario, el único con 4 má

Elcano en Australia (Take one)

Desde Madrid y con el Capitán general de la Armada, combinamos todo el viaje del Juan Sebastián de Elcano a Australia y Nueva Zelanda. Las fechas fueron marcadas en torno al acto final en Sydney donde se juntaría con ortos 60 Buques Escuela de diversas nacionalidades, con el fin de hacer una celebración de acuerdo con los principios, en 1787, cuando partió la flota de Buques desde el Reino Unido hacia Botany Bay. En todo caso mis comunicaciones con el Elcano se hacía por telex hacia Exteriores en Madrid, quienes los transmitían al Cuartel general de la Armada y viceversa. Fueron unas comunicaciones muy fluidas e importantes para ir preparando la llegada al Nord Oeste de Australia, donde lo hizo exactamente el 6 de diciembre de 1987 y al puerto de Freemantle muy cerca de la capital de los Territorios del Norte, Darwin, ciudad que visitaría con mucha frecuencia a lo largo de mi Misión en Australia. Nunca podré olvidar como me recibieron por primera vez a bordo del Elcano en Freemnatl

Mi Embajada en Australia: el porta-aviones español en el Pacifico Sur

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De hecho una de mis primeras prioridades fue terminar de construir, acondicionar y emplear mi Embajada en Canberra, como una especie de Porta aviones para todas mis a creditaciones múltiples en el Pacifico Sur, y naturalmente en el propio puerto de la inmensa Australia, mas de 7 millones de Kilómetros cuadrados y con una población sobre los 22 millones de habitantes, mayoritariamente occidentales, con una creciente y muy controlada inmigración de los países vecinos, especialmente los asiáticos, y una muy reducida población de origen aborigen, asentada especialmente en el centro de Australia, y en las provincias del Nord Oeste del país. Tres hechos claves marcaron la importancia con la que pude desarrollar mi come tido, (el 5ª Embajador Español en aquellas lejanas y desconocidas "terra australis") que son los siguientes: 1º La visita, de casi más de dos meses del Buque insignia y velero español Juan Sebastian de Elcano, que aceptó participar, en primer lu gar (cosa extraña

Prioridades en Canberra 1987

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La realidad es que una vez llegado a Canberra y presentadas mi Cartas Credenciales ante el Gobernador General Sir Ninian Stephen, y dirigidas a SM. la Reina Isabell II de Australia, mi temporada de Credenciales se prolongó durante más de cinco meses en vari os países del Pacifico Sur, pues tuve que presentarlas también en Wellington (Nueva Zelanda), en Suva (Fiji), en Port Moresby (Papua Nueva-Guinea), en Nukuf Aloha (Reino de Tonga) y en Honiara (Islas Salmón). Fueron, son y serán experiencias imborrables e inigualables, en personas, ciudades, países, ambientes, gentes y situaciones de las que quiero destacar la seriedad, excelencia y gran dignidad de Estados como Nueva Zelanda, con más del 15% de su población a borigen, con su lengua su cultura y sus tradiciones propias, o la impresionantemente sencilla y muy digna ceremonia mantenida en el Reino de Tonga, con su monarca el rey actual, Siaosi Tupou V, quien remonta su árbol genealógico a cinco generaciones de monarcas. Nacido el 4

Mi Embajada en Wellington (Take two)

Merece la pena ampliar un poco el contexto de las relaciones políticas de mi Embajada en Wellington. De hecho la importancia de nuestros intercambios con la perfecta organización por los servicios diplomático institucionales, tanto de la 1ª Visita de Estado de unos Monarcas españoles a Nueva Zelanda, del 17 al 22 de junio de 1988 como de la visita Oficial del Príncipe de Asturias en junio de 1990, crearon un caldo de cultivo que yo no hice mas que beneficiarme de él. De hecho, también, el climax de nuestras excelente relaciones bilaterales, culminado en 1991 con el cierre por parte del Gobierno neo-zelandes y por motivos presupuestarios, de sus Embajadas en Lisboa y Atenas, y la apertura de Madrid, esperando la reciprocidad española, que la carencia de visión y cicatería de nuestro gobierno no supieron corresponder, al menos durante mi estancia como Embajador de España en aquel país, denota la particular atención con que el gobierno neo-zelandes consideraba ya la importancia de sus

Mi Embajada en Wellington

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Mi Embajada en Wellington, de 1987 a 1992, creo que fue una de las mas fructíferas, por varios motivos: En primer lugar yo estaba acreditado en dicho país en régimen de acreditación múltiple, es decir que no tenía residencia permanente en dicho país, pero que a los efectos prácticos estaba allí cada dos semanas, durante unos pocos días, pero casi siempre basado en el Hotel Regent de Auckland y en el Hotel Regent de Wellington. En segundo lugar, mi Embajada en dicho país creo que fue tan importante, que bien merece la pena hacer una corta digresión al respecto. Para comenzar el país de Nueva Zelanda, de algo más de unos 250.000 Kms. cuadrados, y una población algo superior a los 4 millones de habi tantes, de los que 15% son de raza Maori, conservando su lengua, co-oficial con el inglés y sus costumbres entre las que merece la pena destacar sus bienvenidas oficiales, como la que dieron a SS.MM. los Reyes de España en su visita de Estado de 1988 y al Príncipe de Asturias e n su Visita

Canberra 1987

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Mi llegada a Australia en mayo de 1987 coincidía casi con el doscientos aniversario de la fundación en Nueva Gales del Sur de un penal por el Reino Unido, al que destinaron, en un barco de la época, una serie de personajes que se hacían acreedores de pequeños delitos de hurto o robo de muy menor cuantía. La realidad es que el establecimiento de la colonia, anteriormente descubierta por los españoles y los holandeses tenía una pretensión estratégica básica, que era la de poder atacar al Imperio español de este a occidente por la costa del Océano pacifico. Estamos en los años 1787, cuando en la monarquía española se había creado ya el Virreinato del Mar del Plata y Floridablanca tenía toda una política estratégica muy definida para los mares del Sur con el re forzamiento de los vínculos con las Islas Filipinas y el establecimiento de la Nao de Manila, un servicio marítimo periódico con las costas occidentales de Nueva España en concreto con el puerto de Acapulco y en el Vierreinato de