sábado, 18 de febrero de 2012

El gobierno del Conde de Floridablanca, como una Introducción a las Cortes de Cádiz, y el Primer Manifiesto de la Suprema Junta Gubernativa del Reino a la Nación española, de 10 de noviembre de 1808, como la Antesala a las Cortes y a la Constitución de Cádiz de 1812

Vamos a permitirnos, hoy en día, y a casi menos de un mes de la gloriosa y nunca bien ponderada Constitución de Cádiz, hacer unos pocos comentarios sobre este tema, tan esencial en el inicio del Siglo XIX y tan básico en la conmemoración de su II centenario, solo a un mes vista.

El título de este post contiene ya casi todo lo que queremos decir. Se trata de reflexionar, con pausa pero con cierta prisa, visto el mundo que tenemos hoy en día -;) de los movimientos que pusieron las bases para unas Cortes, como las que se produjeron a raíz casi del fallecimiento del Serenísimo Señor Conde de Floridablanca, el 30 de diciembre de 1808, puesto que las Cortes se convinieron en septiembre de 1810 a los nueves meses escasos de su fallecimiento.

Lo cierto es que las abdicaciones de Bayona habían creado un vacío de poder muy importante en aquellas Españas tan convulsas en aquellos momentos de tanta confusión-.

Veamos solo, como se producen los antecedentes a la creación de la Suprema Junta Gubernativa del Reino. 

Hacia los primeros días del mes de mayo de 1808 y por la posta de Cartagena, se conocen en Murcia los acontecimientos luctuosos y los levantamientos populares del 2 de mayo en Madrid. Pero no hay que olvidar que en la misma Cartagena, al tener esta noticia el día anterior, se habían manifestado los cartageneros en favor de Fernando VII, y hasta con banderas rojas, le había proclamado el Rey legitimo. En Murcia, Floridablanca convocó de inmediato al Obispo, al Corregidor de Murcia, al Notario Mayor y a otras personas distinguidas, para que el 19 de agosto, no solo tuvieran ya constituida la Junta de Murcia, sino que como se iba haciendo en otras capitales de España, esta Junta murciana tuviera y diera ya, instrucciones muy precisas, para la erección de las Suprema Central del Reino, comunicadas a la de Cataluña y publicadas en la fecha citada

En ellas se instruye que "los Vocales deben prestar juramento"; que cuando acudan a la Suprema "deben llevar certificados de haber sido nombrados"; que en el tema de las "precedencias, se haga por sorteo" y que para darle todo el formalismo de autoridad presente de las Juntas, ante la ausencia del Monarca, "la Junta debe tener su propia guardia, de alabarderos y walonas" (como las que se tenían en Palacio) y que para la constitución de la Junta Central, había que observar todos estos extremos, dado que "esta Junta Central, ha de ser de mayor autoridad que las Cortes que solo pueden proponer al Soberano, pero estas Juntas tendrán facultades para decidir en mucha parte de los negocios de la gobernación general del Reino, y resolver las consultas del Consejo y otros Tribunales".

Está muy claro que desde su inicio las Juntas tiene los poderes, importantes y decisivos en aquellos momentos, para constituirse en una especie de Poder central ante la ausencia de dicho poder, por encontrarse los Reyes como "invitados" en Bayona y después Fernando VII en Valançay, donde hasta Napoleón Bonaparte le proveyó de una especie de "Corte" que le acompañaba, como fieles súbditos, y que hasta en el juego del billar le colocaban a Fernando VII, las bolas a punto para que hiciera juego y "ganar limpio", de ahí, el dicho popular de ¡Como se las ponían a.... Fernando VII...!

Todo este tejemaneje de Napoleón se produjo después de unas grotescas "piruetas" de las llamadas "Abdicaciones de Bayona" que habían creado un verdadero vacío de autoridad en la España ocupada. Y de hecho, el 7 de septiembre se aprueba el documento para la constitución de la Junta Suprema Central, lo que se hace el 25 de septiembre y en la capilla del Espíritu Santo y posteriormente y a pesar de que Floridablanca les ruega "que se le deje trasladarse a su casa y celda para cuidar de su añama, uy que es lo que mas urge, estando en los ochenta años de edad". A pesar de ello, el día 1º de octubre, se elige como Presidente al Conde de Floridablanca, y el 26 de octubre escribe su Primer Manifiesto que refrenda el 10 noviembre, el vocal secretario general, Martín de Garay y en el que es muy útil de señalar los siguientes extremos, para ir viendo como se va creando el caldo de cultivo de la Constitución que adoptan las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812:

Tiene una sola titulación y escrita de este modo, ESPAÑOLES:

Y comienza así: La Junta Suprema Gubernativa, depositaria interina de la autoridad suprema, ha dedicado los primeros momentos que se han seguido a su formación a las medidas urgentes que su instituto y las circunstancias le prescriben.

Nosotros las iremos describiendo, mañana.

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