Nulla pena sine lege y dura lex sed Lex.


    Vamos a llamar a las cosas por su nombre: No puede haber pena si no hay ley, o mejor aún que debe haber una ley anterior a la comisión de delito y a la imposición de la pena, para poder ser correctamente juzgados por los Tribunales.

    No se si todos conocemos que hasta 1995 estuvo vigente el Código penal del franquismo de 1973, y esto es lo que ha producido todos los sinsabores, resquemores y des-a-sosiegos de las muy doloridas, desasistidas y desmoralizadas victimas del terriorismo.

    ¿Como puede olvidarse a jóvenes de 21 años recien ingresados en el servicio patrio de la Guardía Civil, que perdieron sus vidas en ese mismo primer año, en medio de las calles y plazas de Madrid y otras ciudades? ¿Como puede dejarse atrás a unas niñas que fueron violadas, asesinadas y desvencijadas, no hace tantos años, por un maduro y criminal sabueso que las uilizó y deshonró de la manera mas vil que pueda imaginarse? ¿Como podemos dejar de pensar en tantos Oficiales de la Armada, del Ejercito y de la Policía que cayeronm victimas de un terorismo tan incomprensible como inhumano, a las puertas de sus domiciclios, acribillados por centenarse de balazos crueles, criminales y desaforadamente inhumanos? ¿Es que hay modo de que podamos dejar de recordar a tanto personal civil que cayó bajo los tiros de esos criminales, sin honra, sin patria y sin amigos?

    No no hay modo. Es imposible que la memoria se olvide de hechos y de actos tan crueles como inhumanos y villanos.

    Pero la Ley es la Ley, dura pero Ley y no hay pena sin Ley anterior.

    Esto, quierase o no, admitase o no, aceptese o no, son los principios en los que se basa la convivencia mas elemental y mas civilizada entre todos nosotros, los seres humanos.

    Que se hayan puesto penas hasta de 3.000 y pico de años, o son invalidas y/o insuficientes para seres criminales estigamtizados, de por vida, por haber creado en nuestro querido País Vasco y en el resto de Las Españas, un clima de terror, que demuestra tras unos mas de 45/50 años, que ese ni es el camino, ni es el modo, ni son las formas, como los españoles y especialmente los vascos nos comportamos y nos merecemos actuar en la Vida y en la Muerte.

     Descansen en paz las vicitimas de la barbarie de los malvados terroristas y que la paz que reina en Euskadi y en las Españas, ahora, sirva de lección in-terminable, in-agotable e im-perecedera para todos los ciudadanos que deben vivir, como bien decía la Constitución de Cádiz de 1812, en libertad, con igualdad y con fraternidad.

    Descansen en paz ¡¡¡Amén!!!


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