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Mostrando entradas de mayo, 2014

Parte IX de nuestra transcripción de la Vita Aegidii, según la traducción de Julian Donado Vara, Párrafos, 30 al 40.

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   Andrea de'Bartoli, La disputa de Santa Caterina con i filosofi. Asissisi, basilica di San Francesco, cappella di Santa Caterina.     --> 30.-   Stefano, de quien ya hemos hablado, gobernaba el castillo de Omano, que era propiedad de la Iglesia.   Sucedió que el tesorero de Gil estaba falto de dinero. Después de pedir consejo a Hugo Arpense, decidió pedir a Stefano un empréstito de mil monedas de oro. Stefano se había apoderado de cuatro años de las rentas del castillo. Esto le pareció a Gil fuera de toda justicia. Por lo que ordenó a Stefano que, en el plazo de seis días, devolviese el castillo. Stefano obedeció. Además Gil le ordenó que entregase quinientas monedas de oro. Lo demás, ya que había recogido frutos, podía conservarlos. El pueblo de Aquapendente, cuya liberación tanto había costado, pagaría trescientas monedas de oro y el mismo cardenal daría doscientas.   31.- Gil decidió abandonar Orvieto, por lo que nombró a Vittorio

Parte VIII de nuestra transcripción de la Vita Aegidii, según la traducción de Julián Donado Vara. Números 25 a 30.

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                    Porticata en la parte baja, junto al  Cortile, entrando a la izquierda. Ese era el "bel camino"....  que tenía que hacer yo, todos los días.....per entrare nella mía stanza, l'ultima camera a sinistra, accanto a la Biblioteca.... che non potrò mai dimenticare. ...!         25.-  Había en el campamento muchos varones  nobilísimos a los que Gil invitó a un  banquete. Mientras comían y bebían, sucedió que cinco viterbienses, de acuerdo con los guardianes de la torre, promovieron un tumulto y pidieron ayuda a los soldados de la Iglesia. Todo el ejército se puso enseguida sobre las armas. Unos, escalaban la muralla; otros, con hachas, atacaban los muros para  agujerearlos. Sin embargo todo fue en vano. Pues los que Giovanni había colocado para defender la torre, se acobardaron y la devolvieron a de Vico. 26.- Con la campiña de Viterbo completamente devastada, muchos castillos perdidos y sin recibir tropas de caballería ni de infante

Parte VII de nuestra transcripción de la Vita Aegidii, según la traducción de Julián Donado Vara. Números del 20 al 25

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      La Domus Yspanica que concibió y que realizó el  biografiado en la Vita Aegidis, y que todos hemos frecuentado, en los últimos seis siglos y medio. Es una vista, que nuestro cardenal no pudo ver, aun estando con vida, pero cuyo edificio sus sobrinos, bien encargados por él, realizaron tan impecablemente, como se encuentra hoy en día. Sin exagerar, creo ciertamente que es el primer edificio del Renacimiento, en Italia... and beyond!      20 .- Cuando Giovanni de Vico se llevó el   ejército a Orvieto algunas personalidades de Viterbo, del partido popular, habiendo juntado trescientos hombres equipados y armados precedidos por una bandera provocaron un tumulto antes del alba gritando: ¡Viva el pueblo de Viterbo y mueran todos los tiranos!. No habían llegado todavía a la plaza principal cuando Piero de   Vico, hermano de Giovanni de Vico, con algunos amigos y cómplices de Giovanni ocupó ésta; al primer choque puso en fuga a los populares, encarceló a muchos y mandó decapit

Parte VI de nuestra transcripción de la Vita Aegidii, según la traducción de Julian Donado Vara. Números 15 al 20.

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  Entrada del Emperador Carlos V, en Bolonia, en la Piazza de San Petronio, por Juan de la Corte (Ministerio de Asuntos Exteriores) para ser coronado por el Papa, en 1530, unos 24 años después de haber sido miniada en pergamino, en 1506 la Vita Aegidiis , cuya traducción por el Prof. Julián Donado Vara estamos transcribiendo en este blog, en colaboración con el también colegial de Bolonia, el Prof. José Luis Moralejo Álvarez, y como  edición inédita,  en regalo al cardenal don Gil de Albornoz y Luna en el DCL aniversario de la firma de su Testamento en la Roca de Ancona.       15 .- Voy a hacer una pequeña digresión para la mejor comprensión de la historia. Dos príncipes alemanes, uno llamado Fra Monreale y el otro conde Lando, con cinco mil jinetes y tres mil peones vinieron a Italia para destrozar ciudades y castillos. Ambos príncipes acordaron que no lucharían bajo banderas contrarias. Si uno de ellos luchaba por la Iglesia el otro haría lo mismo. Si Lando luchaba para Giova