Ataque cruel y sangriento a mi periodo de reflexión personal sobre "La Domus Hispanica".



   Es inutil que justifique por que he vuelto hoy, muy desgraciadamente, a escribir.

   Ayer y casi premonitoriamente, mi teléfono Mac asaltó la paz de mi vida y mi reflexión albornociana en curso, tal cual lo anuncié en mi post del día de San Juan, el miércoles 24, con una escueta noticia, hacia medio día, de unas dos líneas que mas o menos decía: 22 muertos en un Hotel de turismo en Tunez, por un ataque de la yihad.

   Luego ha venido todo el conjunto de catástrofes de diabólicas e infernalmente perfectas combinaciones, precisamente en el segundo viernes del Ramadan, y en tres continentes: Europa, Afria y Oriente Medio y con tres objetivos: fieles chiies orando en Kuwait, turistas europeos en la playa de un Hotel español en Tunez e intento de hacer explotar una planta gasística en Lyon, de consecuencias inprevisibles de haberlo consdeguido.

   No quiero ni debo escribir mas, para, a cerca y sobre algo, que ahonda en cada momento in crescendo lo mas profundo de mis "entrañas" mis "visceras" y los miles de millones de mis "neuronas".

   ¡¡¡No lo puedo remediar!!!

   Pero tengo que aprender de las desgracidas, tengo que reconocer donde se encuentra el espíritu del mal, y tengo que saber como superarme y como hacerles frente.

   Una sola palabra y un solo concepto para todo ello: EQUILIBRIO. Ni perderlo... pero siempre  incrementándolo.

   El equilibrio sencillamente es un: Estado de un cuerpo, cuando encontradas fuerzas que obran en él, se compensan destruyéndose mutuamente.

   Miedo personal, renuncia colectiva a ideales adquiridos, como la libertad, producto de la progresiva evolución de la cultura del ser humano; abandono de las finalidades y espectativas creadas por el fomento del progreso desde los momentos culturalmente claves (como el Imperio romano; el Renacimiento; la Ilustración y quizás tamién esta Era presente), que tan desconcertadamente vivimos actualmente, digamos que desde el 11-S o con y tras el hundimiento de las World Trade Towers en NYC, el 11 de septiembre del 2001.

   Son ya casi una quincena de años.

   No es poco ni es mucho, son sencillamente eso....lo que duraban las guerras "menores" de nuestros predecesores, aunque las hubo tambien de muchos mas años y hasta de 100 años en el agoréro siglo XIV tan similar, en tantas cosas, al actual del XXI.

   En aquel siglo vivió una egregia persona cuya obra, producto de su imaginación, de su esfuerzo, de su lucha y de su decidido empeño de llevarla a cabo, tras una muy larga reflexión, producida y perfeccionada precisamentre, en las contrariedades, las contradicciones y los múltiples contratiempos sin fin, que tuvo el creador/fundador y que ahí quedan, tal cual, como la "Domus Hispanica" del Siglo XXI.

  No puedo dejar de entremezclar, en mis constantes pensamientos y reflexiones, como es posible que el espíritu, la obra, la personalidad y los logros de don Gil Egidio Álvarez de Albornoz y Luna, cardenal presbítero de San Clemente, obispo Sabinenese, Legado  a latere y Enviado pontificio en Italia, queden ahí desde el Siglo XIV, sino que hasta se conviertan y se enfrenten, como organismo siempre vivo y permanente, como un posible centro para la busqueda del ejemplo de una "Educación de excelencia" y que evidentemente, como organismo vivo, se enfrente también a los retos de destrucción que podrían - núnca lo permitirémos mientras existamos - desvirtuar la esencia básica de su obra, cuando en el mundo se ha conseguido crear y a "grand vitesse" (precisamente el lunes 29 de junio hará un año) un supuesto Califato, lo opuesto al de Cordóba en el Siglo X y al Suni de Bagdad del Siglo VIII  y un Ejercito compuesto de fanáticos iluminados/militares/criminales/soldados, hechos solo para una destrucción masiva, a través de sus permanentes actuaciones totalitarias y utilizando siempre los peores métodos operados, para la destrucción de la libertad del ser humano, por los peores ejemplares como de Hitler a Stalín, de Goebbels a Musolini, sin olvidar a tanto imperialista, decididamente empeñado, en que la SUYA es y sea la ÚNICA VE$RDAD.

  Contra todo ello hay que devolver al ser humano su concepto del progreso sistémico, tan bien expresado por el Prof. y Maestro Mario BUNGE, al que mañana nos referiremos, para no hacer tan largo este post y por no querer dejar de serguir con mis "Jorandas personales de Reflexión, Pensamiento y Meditación" sobre el modo de dar continuidad, modernidad y excelencia, a la obra de don Gil entre nosotros sus félices y agradecidos herederos universales y los que vengan después de nosotros.

   Mañana, no es una amenaza - como asegura Sergio en su Programa de 24 horas en RTVE - pero volveremos, con toda la ligera y trasparente profunidad de que seamos capaces.

   Un último ruego a mis amables lectores: no hay que descorazonarse jamás, el organo vital de nuestro corazón, debe continuar pompeando sabia y bombeando sangre buena en nuestro interior, y jamás hay que tirar la tohalla...... hay que seguir el combate y hasta que no suena la campanada final.......no se ha terminado "el juego".

   
 

   Esta imagen hay que recomponerla, hay que subsanarla, hay que "arreglarla" a todos los niveles y en todas las esferas, pero la de la Educación de excelencia es una de la medidas mas eficaces para afrontar y enfrentarse a estos retos: quizás es y será siempre la primera.

Comentarios

  1. El comentario es una valiente denuncia de lo que está sucediendo. Pero estos descerebrados islamistas son peores que los mencionados Hitler, Goebels o Musolini, ellos, al menos, respetaron el arte.
    Stalin los hizo buenos, él fue el peor, aunque los líderes occidentales no tuvieron empacho en entarse con él como aliado.
    Hay algo que estos radicales no podrán destruir, es el inconsciente colectivo que está en nuestro ADN, aunque a la "generación mejor preparada" la palabras de Nínive o Babilonia y sus toros alados les suenen a chino.

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