Mi gran y único amigo Eduardo de Zulueta y Dato.


  Realmente no creo que en toda mi vida, haya conocido, amistado y compaginado mi vida con otra persona mas grande que Pipo (familiar) Eduardo de Zulueta.

  Yo a mi vuelta de la ONU, hacia 1968, no bajaba a altas horas de la tarde la escalera del Ministerio sin pensar, siempre, que allí abajo, estaba Eduardo como Jefe del Gabinete de Política exterior, siempre trabajando, rindiendo informes, solventando soluciones que luego, naturalmente defendía Ramón Sedó.

  Pero la coincidencia, ya citada, de casi 5 años en Roma, su profesionalidad, casi tan grande como su inmensa amistad, su saber de Roma, como si la hubiera creado él, me hizo pasar unos días y unos años, que no podré olvidar nunca. Yo esperaba que terminará el almuerzo y le seguía por sus correrías Romanas, aprendiendo que Roma se ve en tres días o en toda una vida.

  Pero a indiqué antes Eduardo, de Director General de Asuntos Eclesiásticos con el Ministro de Justicia nuestro es-Embajador Antonio Garrigues, vivió los tiempos mas importantes para que la Iglesia fuera reconocida como fuerza emergente de la Democracia, y sin el temor que le tenían siempre los Militares.

  Debo seguir de modo mas general., Eduardo fue destinado de Madrid a Washington DC a la Embajada ante la OEA, y allí tuvimos miles de ocaciones de vernos y de compartir en NYC la vida y las obras, en pleno Harlem, en la calle 110 del Este, de Monseñor, Fox, el hombre mas liberal y cristiano de toda la Iglesia de los USA. Trabajando en la 5ª Avenida y viviendo en Harlem.

  ¡Cuántas anécdotas! que jamás podré olvidar de un Embajador ante la OEA y un modesto Consejero en Comisión en la III Comisión de la Asamblea General de la ONU, y luego, por no hacer este Plst interminable, Eduardo fue Embajador en Argelia, en tiempos contenciosos, tempestuosos, pero que nunca le impidió tener tiempo para visitar Tamanrrasset y todo lo que significa en la Teología y la Fe cristiana. Y de allí a Luxemburgo, y la trágica muerte de Pablito, en una znaja en invierno aterido y congelado por el frio sin poder ayuda....y la Gran Renata, (que pedazo de Habsburgo Lorena) y Eduardo me visitaban todos los años en Copenhague, o volviendo de Suecia o camino de ver, repito que todos los años, a Pablito.

  Nos escribíamos en todas las valijas, y yo guardaba mis cartas en fotocopias, cuando para hacerlas había que ponerlas en liquido y despegar una de otra....la voz se corrió en la Carrera, Eduardo y JL. se escriben semanalmente ¿Qué tendrán que decirse?

  Son recuerdos imborrables, de hace mas de 50 años. Estuvimos juntos en momento tediosos, difíciles y muy complejos de las relaciones de España con el Vaticano, de 1970/75

  Nunca, nunca, jamas, podré olvidarle en su casa, con el inicio de su larga y penosa enfermedad, y con mi perrita Semnra recostada en sus rodillas...........¡¡¡Qué gran compañero!!! Qué gran amigo, y sobretodo que gran maestro que iba enseñando, sin intentarlo bondad, serenidad y profesionalidad y amistad sin limites.

  Nunca, nunca, jamás, repito te podré olvidar mi gran y único amigo Eduardo de Zulueta y Dato, hijo único como yo y con una madre viuda, como la mía, que nunca dejábamos de tener muy presentes.
   
  Eduardo, Pipo, nunca te he olvidado ni lo podré hacer jamás y no he dicho ni la diezmillonésima parte de lo que siento por ti.
  

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