Continuo la Introducción de la "Nueva época: donde estamos y qué hacemos". (XII)

 

 Elementos que contiene el "Contrato de solidaridad".

 Una vez examinadas las premisas filosófica y políticas, conviene concretar les elementos prácticos de este concepto tan intuitivo del "Contrato de solidaridad". Para enfocar de manera coherente la problemática mundial, los gobiernos deben llegar, antes del fin de este decenio, a un pacto del que debemos describir mejor las líneas generales que podrían ser las siguientes: a) Establecimiento, frente al peligro común, por consenso de la humanidad, los gobiernos, los Estados soberanos, la Razón de Estado, los cuadros y los gobiernos decidan (sin tener necesariamente que firmar un documento, no una Carta, como la de San Francisco de 1945; poner en marcha una serie de planes, de proyectos, de programas articulados y muy cercanos a soluciones reales de los grandes problemas en una perspectiva lo mas global posible (los veremos cuando hablemos de la Estrategias).  No hacerlo es definitiva y sencillamente, el suicidio. Intentarlo, aún con las dificultades que hemos visto anteriormente, es sencillamente aproximarnos a una posibilidad. Asegurar que es imposible significa solo que negamos la posibilidad de ver la realidad. El "Contrato de solidaridad" que está en la base de todo esto, es un consenso no expresado que se articula su un proyecto, sobre una o diez medidas concretas. b) Corresponder a las necesidades reales de la humanidad en su conjunto y no en grupos particulares: he aquí la actitud mantenida hasta la Paz de Westphalia en 1648. Es preciso enfocar la problemática mundial con una metodología nueva, que sea capaz de responder a una realidad tan nueva, a conceptos mas exhaustivos, que engloban, y permítanme que lo repita, una realidad igualmente global e interdependiente. Es suficiente con referirse a las basic needs, a las necesidades fundamentales: alimentación, sanidad, vivienda y educación, en breve, "Derecho al desarrollo". En el "Contrato de solidaridad" es necesario incluir, igualmente la necesidad de evitar la autodestrucción por las armas, el crecimiento y la acumulación de armas nucleares: es el derecho al desarme. Finalmente, todos debemos tener la posibilidad de evolucionar según nuestros propios esquemas y culturas, histórico políticos e ideológicos, según nuestra propia formación cultural, sin imposiciones místicas y/o imperialistas: se trata del Derecho a la descolonización. Esto es lo que podríamos llamar "Derechos de la humanidad" en el decenio de los 80'. c) Este "Contrato de solidaridad", adquirido a través de planes y proyectos específicos, que contengan esos derechos de la humanidad, no tiene ninguna razón de ser contradictorio en relación al "Contrato social" elaborado a lo largo del Siglo XVIII ni aun menos a los "Derechos del hombre" nacidos en la misma época y a continuación del progreso avanzado. Al contrario, deben ser incluidos, defendidos y garantizados, en el "Contrato de solidaridad"  y por los "Derechos de la humanidad" - desarrollo, desarme y descolonización - con toda la síntesis cultural que los rodea y tienen en la sociedad actual y en la del futuro, como el Siglo XVIII ha respondido a este tipo de de sociedad nacional e internacional, por el " Contrato social" y los "Derechos del hombre" <decía en 1982> "la decena de los 80' para responder a la realidad Nacional e Internacional como fueron los del Siglo XVIII, debemos serlo nosotros también, para responder a la realidad nacional e internacional en la que vivimos con la instauración del "contrato de solidaridad" y la defensa de los "Derechos de la humanidad".


 "Beneficios incluidos"

En este punto de nuestra elaboración, aun considerando la posibilidad de que el "Contrato de solidaridad" sea considerado como una cierta utopía, a pesar de los argumentos y los datos reales que he tratado de aportar sobre la Problemática mundial, no se puede dejar de reconocer que, si no se le "aproxima" de cualquier modo al concepto que me esfuerzo de desarrollar las consecuencias serán peligrosas y negativas. Me parece oportuno citar a Ernst Blochm, retomado por Aurelio Peccei, "en el estado actual de las cosas, la audacia de la utopía representa la única forma de ser verdaderamente realista. La Realpolitik" se sobrepasa y tenemos la necesidad de una nueva Realutopia". El hecho de ponerse de acuerdo sobre un "Contrato de solidaridad" en diferentes y progresivos niveles , partiendo de lo local hasta, lo nacional y lo mundial, aporta seguidamente beneficios que vamos a mencionar de forma breve. El primero consiste en la comprobación de lo que ha sido realizado en este sentido (existen ya realizaciones muy concretas) y tratando de amplificarlas y perfeccionarlas, de lo que ya se ha obtenido. No se trata de un ejercicio puramente académico, porque existen casos específicos en los que, frente a un peligro evidente y bien percibido, es posible de entrever un "Contrato de solidaridad" en un acuerdo, proyecto o plan concertado. He aquí el Tratado de Tlaleloco sobre la desnuclearización de la América latina. Veamos lo que representa, en definitiva, el acuerdo de desnuclearización del Océano Indico. Esta aproximación de la realidad no hacen solo posible su perfeccionamiento por los mecanismos existentes, sino que permitan su ampliación a otras zonas geográficas. Segundo se podría abrir el camino a otras posibles soluciones que hoy están bloqueadas, en un cierto sentido, y en todo caso perdidas en la enorme confusión en la que ensayamos a reencontrar el sentido de los proyectos o de los planes que se han ido apartando de su concepción original: he aquí el significado del difícil funcionamiento de los mecanismos interiores de la CEE, en sectores como la pesca o la agricultura. He aquí las explicaciones a las diferentes dificultades existentes como para el ingreso de España (no olvida que el escrito se del 1982) y de Portugal, y de países que comparten la filosofía política que está en el origen de la CEE y que hoy parece desaparecida. ¿Sería posible que la CEE, bajo la base de este "Contrato de solidaridad" inicial y fluido de la que ha nacido ella misma (aunque solo haya sido en temas económicos) no podría abrir sus puertas a soluciones evolutivas que perfeccionaran el sistema? ¿No sería igual para los proyectos de integración, tales como el Pacto Andino, instituido también sobre la base de una sórdida intuición  del "Contrato de solidaridad" entre los países de los Andes? Tercero , un simple proyecto de aproximación a un eventual "Contrato de solidaridad" no podría valer, al menos, para dar de comer, por el hecho mismo de perfilarse simplemente en el horizonte, con una dinámica nueva (a partir de los beneficios que podrían procurarse los Estados soberanos), que estén en condiciones de impulsar sus proyectos, percibidos hoy solo como utópicos, y desbloquear situaciones altamente conflictivas. Cuarto un "Contrato de solidaridad" aceptado únicamente por miedo a las repercusiones que puedan derivarse de una cierta situación de conflicto, aun sin tener una base ética y sin tener, en consecuencia, puede ser un gran valor, al producir resultados inesperados. ¿Es que no hemos logrado alcanzar un "Contrato de solidaridad" al triste enfrentamiento de la situación de los países palestinos que han permitido los excelentes resultados de la Conferencia de Fez en septiembre del 1982? El choque de la guerra de las Malvinas no ha puesto en evidencia un potencial "Contrato de solidaridad" sobre todo en el Continente latinoaméricano?

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